Categories
Comentario sobre textos Reflexión Reseñas de libros

Reseña: Mandíbula (2018) de Mónica Ojeda

Lo femenino y lo siniestro

Por Omar Guerrero

Mandíbula (Candaya, 2018) de Mónica Ojeda (Guayaquil, 1988) es una novela donde predomina lo femenino y lo siniestro. Sus personajes son mujeres de distintas edades. Y a pesar de que se advierte la presencia de personajes masculinos, estos se mantienen al margen o en silencio como es el caso de un psicoanalista que trata clínicamente a una de las protagonistas. A lo largo de la novela, ellas pasan de convertirse de víctimas a victimarios, y viceversa. La agresividad de una cambia para volverse completamente vulnerable. Mientras tanto, el miedo de la otra se torna en algo cruel e incisivo. Es como un juego de dualidades o roles donde solo debe sobrevivir una. Todo empieza cuando la alumna del colegio Bilingüe Delta, High School for girls (colegio de élite del Opus Dei), Fernanda Montero Oliva, hija de un ministro y de una reconocida abogada provida, despierta maniatada y sujeta a una silla dentro de una cabaña. Ella se encuentra secuestrada por parte de su profesora de Lengua y Literatura llamada Miss Clara López Valverde. Fernanda logra reconocerla por su forma de caminar y de vestir, lo que siempre fue motivo de burlas por parte de sus alumnas. Fernanda exige que la libere. Insulta y maldice, pero Miss Clara impone su voluntad amenazando a su víctima. Le da a entender que ahora las cosas han cambiado. El fin de este propósito es sancionar y al mismo tiempo dar una lección: “Tú y yo vamos a tener que hablar sobre lo que hiciste”. Con esta línea termina el primer capítulo. Y a continuación la novela empieza a desarrollarse de manera trepidante en distintos saltos de tiempo solo para poder entender por qué Fernanda ha terminado secuestrada y por qué su profesora de Lengua y Literatura ha decidido proceder de esta manera.

La mejor amiga de Fernanda Montero es Annelise Van Isschot. Junto a ellas se suman otro grupo de chicas del mismo colegio. Fernanda y Annelise son las líderes de este grupo de alumnas rebeldes. A ellas les gusta las historias de terror, sobre todo aquellas que llevan por nombre creepypastas que se pueden encontrar en internet. También le gusta hablar en argot y adoran al Dios Blanco, un ente sobrenatural que puede subvertir cualquier circunstancia normal, según su creencia. Estas alumnas también van a fiestas y retan a los chicos guapos que les gustan haciéndolos quedar en ridículo. Incluso hasta ponen en riesgo sus vidas con tal de imponer con éxito su imagen de muchachas radicales. No solo eso. También son capaces de mostrar lo que hacen en la intimidad, produciendo asombro y también mucho horror.

Esta amistad tan cercana entre Fernanda y Annelise colinda con el erotismo y lo lésbico sin caer precisamente en ello. Ambas mencionan que se han visto desnudas, se bañan juntas y que comparten muchas cosas ocultas. Comparten también otros intereses que van desde la travesura hasta la crueldad como el hecho de hacer sufrir y provocarles miedo a sus profesoras. Las dos alumnas, además, se consideran como hermanas de distintas madres, pues sus progenitoras también han mantenido una cercanía similar que sí queda en evidencia a partir de los recuerdos de una de sus hijas. Es entonces que aquí se toma en consideración la relación entre madres e hijas. El supuesto amor y comprensión que debe haber puede cambiar de pronto en el desinterés y el aburrimiento. Esto último puede convertirse inclusive en insulto y desprecio. Y este tipo de relación tortuosa se conecta con la vida de Miss Clara, quien desde muy joven sufrió en manos de su difunta madre, cuya voz se mantiene en el presente de la novela solo para extender sus traumas. Se entiende que no es una manera de corregir sino de subvertir.

El comportamiento retraído de Miss Clara en el colegio es motivo suficiente para que se convierta en blanco de las burlas de sus alumnas. Esto mismo vivió cuando era niña. Ella nunca fue una estudiante popular como Fernanda Montero o de una belleza sobresaliente como Annelise Van Isschot. Es precisamente ella quien se percata de este temor que sufre su maestra de Lengua y Literatura. Busca una cercanía solo para hacerle una serie de preguntas que terminan poniéndola más nerviosa. Annelise le habla de asesinos jóvenes y de actos siniestros. También le menciona hechos truculentos y llenos de abyecciones. El punto más alto y sincero de este intento de cercanía sucede cuando le escribe un trabajo que lleva por consigna: “Escriba un breve ensayo en el que comente alguno de los cuentos de Edgar Allan Poe”. En este ensayo, Annelise no aborda precisamente la obra de Poe sino a su experiencia con el miedo. Se ciñe más en un capítulo de Moby Dick con respecto al horror blanco. También hace mención, entre otras cosas, al gusto que tiene por la obra de Lovecraft y de Stephen King. Aunque su experiencia con el miedo traspasa lo literario. Ella cuenta de manera personal lo vivido con Fernanda, quien para ese momento ya ha dejado de ser su amiga. Tampoco puede dejar de mencionar su percepción del miedo en Miss Clara. Se lo describe detalladamente para que no haya excusas de que no inventa nada. Le cuenta episodios vividos en clase. Sabe que Miss Clara los recordará con exactitud, pues le conciernen como víctima. Y con esto señala a una sola persona como culpable y que debe ser sancionada. Ese es su objetivo, pues no solo es culpable, sino que sigue siendo un peligro. Annelise hace uso de su intelecto y su malicia para persuadir a su maestra a que debe obrar de otra manera, tal como lo hace una maestra y también una verdadera madre.

Mientras Fernanda permanece secuestrada se menciona que descarga su vejiga en la misma silla donde permanece atada, pues no tiene chances ni siquiera de ir al baño. También se menciona que llora, babea y que sus mocos corren alrededor de su boca. Se convierte en una persona que solo produce asco y que aun así no es compadecida ni perdonada. Miss Clara, por su parte, no puede dejar de tener presente un ataque previo cometido por dos alumnas totalmente díscolas y crueles que le hacen recordar mucho a Fernanda. Tampoco puede dejar de recordar a su madre. Sabe que debe sancionar y a la vez enseñar. Por otra parte, la mención a la “mandíbula” es reiterativa. Esta mastica y tritura. Acaba con su presa. Es la entrada a otra dimensión que se desconoce. Lo que sucederá será irreversible.

Foto: Gatopardo

De esta manera se estructura una historia que logra mantener el suspenso hasta el final. Se añade que los diálogos son precisos. Sobresale también el discurso de cada personaje, trayendo consigo lo vivido y lo que se debe tomar por resolución. Esto asombra al igual que el uso de un lenguaje lleno de imágenes. Solo el uso reiterativo de anglicismos, propio del lenguaje juvenil de ese tipo, podría excederse, más no incomodar. Esto no impide que se asuma a Mandíbula como una novela lograda y a su autora como un verdadero suceso.  

*****

Datos del libro reseñado:

Mónica Ojeda

Mandíbula

Candaya, 2018

Categories
Comentario sobre textos Reflexión Reseñas de libros

Reseña: Pelea de gallos (2018) de María Fernanda Ampuero

Una brutalidad que perturba

Por Omar Guerrero

Pelea de gallos (Páginas de espuma, 2018) es el primer libro de cuentos de María Fernanda Ampuero (Guayaquil, 1976), texto que la colocó como una de las principales voces femeninas de Latinoamérica. Los trece cuentos que componen el libro tienen en común el hecho de presentar el horror humano. Se trata de una brutalidad que perturba, porque los actos que se cometen son cotidianos, son habituales, son como “el pan de cada día”. Aquí lo abyecto se ha normalizado. No debería sorprender, pero lo hace por la intensidad con la que se presenta, más aún por reiterar la violencia, la podredumbre y la denigración junto a otros hechos como el incesto, el machismo y el racismo (por citar algunos). Al mismo tiempo, podría entenderse como una denuncia, pero también como una forma de presentar a las víctimas y a sus victimarios, ambos conviviendo dentro de la misma casa o el mismo pueblo. Y en esta convivencia se intenta sobrevivir y a la vez resignarse con los acontecimientos que siempre son los mismos o que se repiten, pues no existe salida o solución. Se trata de la representación de un territorio, sus habitantes y su salvajismo. No es exotismo sino una manera de mostrar la atrocidad. Esto se percibe en el primer cuento que lleva por título «Subasta» donde una mujer es víctima de un rapto y atraco múltiple. Ella siente miedo al igual que las otras personas que le piden que se calme. Su pánico es mayor por ser mujer. Mientras tanto, no deja de escuchar las palabras soeces y las amenazas de los asaltantes. Este temor femenino también se manifiesta en el cuento “Luto”, sobre todo cuando el personaje principal femenino se convierte en testigo del horror que sufre su hermana por parte de un hermano mayor, presentado como un fanático religioso sancionador que le gusta diferenciarlas. Para él una es buena y la otra es mala. Una es correcta y la otra es puta. A esta última la denigra y hasta la ultraja ante los ojos de quien demuestra solo bondad. Por eso ella intenta remediar lo cometido hasta que surge la enfermedad y lo pútrido. Solo así decide vengarse de ese fanatismo prolongando el sufrimiento. Es una manera de acabar con el hermano que siempre las ha atemorizado y subyugado. La muerte parece inminente. Aun así, el peligro y el horror continúan en un hecho que no deja de ser sobrenatural.

La violencia sexual y el machismo otra vez se presentan en el cuento “Monstruos”. Dos hermanas gemelas miran películas de terror. A una le gusta este tipo de películas y a la otra no. Para calmar su miedo recurren a Narcisa, la muchacha del servicio, quien siempre les dice que hay que tener más miedo a los vivos que a los muertos. Cuando las gemelas tienen su primera menstruación, vuelven a recurrir a Narcisa que les advierte que ya son unas mujeres. Mientras tanto, los padres casi nunca están, sobre todo la madre. Un día ocurre lo inesperado. Lo sexual se vuelve terrorífico para Narcisa. Es una desgracia y al mismo tiempo una condena. Las gemelas así lo entienden.

La inocencia vuelve a confrontarse con “la mala vida”. Sucede en los cuentos “Griselda”, “Pasión” y “Cristo”. En el primero, una vecina llamada Griselda hace tortas espectaculares. Todos en el barrio le piden distintos modelos que ella cumple con mucho arte, aunque ese no es su principal medio de ingresos. Ella vive gracias al dinero que le da su hija Griseldita, de quien dicen que anda en malos pasos. La relación entre madre e hija se va deteriorando. Algo pasa después con Griselda, por lo que muchos extrañarán sus tortas. Así lo indica la niña narradora que siempre gustaba de la repostería de esta vecina. En “Pasión”, una madre abandona a su niña que luego irá creciendo bajo el cuidado de sus abuelos. La gente del pueblo le dice que su madre se fue a buscar hombres. La niña crece y toma una decisión hacia sus abuelos. Ella se vuelve un ser vil hasta que conoce un hombre que será su mayor perdición. En “Cristo” una niña cuenta cómo es su vida de pobres con un hermanito enfermo y deforme al que le dice “ñañito”. A la madre se le acusa que por andar en “malos pasos” le salió deforme el hijo. La niña cuida de su hermanito, pero un día se olvida de darle las medicinas. El ñañito se enferma. Como consuelo y esperanza acuden a un Cristo para rezarle y dejarle como prenda una representación de lo que las une como madre e hija.

La inocencia se reitera esta vez para convertirse en víctima del horror inesperado. Esto ocurre en los cuentos “Nam” y “Persianas”. En el primero una chica se hace amiga de una muchacha extranjera que ha llegado a la misma escuela. Estudian juntas y comparten muchas cosas. También escuchan discos de rock americano que remiten a la época de la guerra de Vietnam. Estos discos están en la casa de la muchacha extranjera porque su padre fue un héroe de guerra. El personaje principal ignora que dentro de la casa de su amiga se esconde un secreto con el padre y con lo sucedido en la guerra. Lo descubre mientras ella no puede controlar sus ganas de ir al baño. Aquí el horror se mezcla con lo escatológico. En “Persianas” un niño va descubriendo que los hombres de la casa se alejan o desaparecen. El verano es insoportable. Su único consuelo son sus primos, con quienes juegan y se juran estar siempre juntos, pues se quieren y se estiman. Y en este cariño se van descubriendo otras cosas como los primeros atisbos de una sexualidad compartida entre tres. De pronto, sus besos y caricias son descubiertos. Sus primos se distancian. Al niño no le queda más que ampararse en el cariño de su madre. Entonces lo tierno se transforma de pronto en lo grotesco con tintes de incesto. La ternura se convierte en horror.   

Otra temática que se encuentra es la relación de mujeres domésticas con sus empleadoras. Allí se evidencia la diferencia de clases y el comportamiento de ambos grupos donde se conjuga la estima y la pena. Esto se encuentra en “Ali”, un cuento narrado por unas mujeres de servicio. Cuentan la historia de la niña Ali, una mujer que sufre de sobrepeso y toda una serie de flagelos provocados por sí misma. Aunque estos flagelos son como una forma de escape por lo que sucede en su vida, en su matrimonio y en su familia. Las domésticas saben que se debe guardar el secreto. Lo que no podrán evitar será la decisión que tome la niña Ali. En “Coro” una empleadora le cambia de nombre a su doméstica. Ella se llama Natividad Corozo, pero la llama Coro, porque no le gusta su nombre y porque la considera de su propiedad. También hay un racismo encubierto de exotismo. Las otras empleadoras celebran tener a empleadas como Coro. Ellas celebran, brindan y exageran en sus comentarios (en estos comentarios hay una mención a la tragedia del cuento anterior). De pronto, algo pasa en la parte de afuera, en el jardín, cerca de la piscina. Las señoras van a ver qué es. La dueña de la casa está decidida a acabar con cualquier invasor. En el trajín, las señoras invaden el cuarto de servicio. Se ponen la ropa de Coro, la imitan de forma burda reincidiendo en su racismo. Les parece divertido. Solo una de ellas se mantiene el margen. Esto le costará caro. Quedará demostrado que sus amigas no son sus amigas.

Un último tópico es el placer de las mujeres mezclado con lo incómodo. Esto último relacionado al asco o al dolor. Ellas conviven o se acercan a la mugre. Soportan malos olores y hasta el maltrato. Se resignan porque es lo que les ha tocado vivir. Todo indica que no hay manera de revertirlo. En “Crías” una muchacha es amiga de dos gemelas. Estas gemelas tienen un hermano raro que cría hámsteres. Estos animales se comen a sus crías para evitar que sufran lo que ellas viven (se puede entender como un paralelo). Al mismo tiempo, la muchacha siente una atracción hacia este hermano raro a pesar de su repugnancia. Se mezclan los malos olores y cosas desagradables con placer. Se confunde la felación con amor. Pasa el tiempo y las gemelas viajan y se llevan a toda su familia al extranjero. El único que se queda es el hermano raro. La muchacha crece y regresa a la casa de las gemelas para saber del hermano raro que sigue viviendo en medio de la mugre, pero no importa. Ella no deja de sentir placer al visitarlo. En “Cloro” tres hombres limpian una piscina. La dueña de la casa los observa sin dejar de pensar en todo lo malo que ha vivido. También piensa en lo que desea. Y en “Otra” (cuento que cierra el libro) una mujer compra en un supermercado. Mientras va escogiendo las cosas que va a llevar se le vienen a la mente lo que sucede con su marido cuando no encuentra o faltan cosas en la casa. Es una mujer subyugada que por un momento decide liberarse. Se percibe una ligera esperanza sin conocer el costo.

De esta manera queda confirmado el horror vivido en cada uno de sus personajes. La brutalidad que se cuenta y que se percibe sacude al lector (advertencia para los lectores susceptibles). Y frente a este mundo ficticio-grotesco se reconoce a una autora que sobresale por mostrar lo atroz sin ninguna contemplación.     

*****

Datos del libro reseñado:

María Fernanda Ampuero

Pelea de gallos

Páginas de espuma, 2018

Categories
Comentario sobre textos Reflexión Reseñas de libros

Reseña: La vida de las marionetas (2021) de Fiorella Moreno

La intimidad y los afectos

Por Omar Guerrero

La vida de las marionetas (Alastor Editores, 2021) de la escritora peruana Fiorella Moreno (Lima, 1990) es un libro de cuentos compuesto de tres partes tituladas: I. El huevo de la serpiente, II. ¿A dónde vamos desde aquí? y III. Susurros. Son en total siete cuentos contenidos en cada una de estas tres partes. El punto en común es la intimidad de los personajes y su entorno donde sobresale siempre el nombre de Anna, aunque no siempre como protagonista. La familia, los padres, la amistad y las relaciones de pareja son el telón de fondo de cada uno de estos cuentos. Allí ocurren tensiones, secretos y dilemas que se intentan resolver o que se plantean a través del pensamiento y la memoria presentadas siempre en cursivas como si se tratase de un monólogo lleno de imágenes. Este recorrido de la conciencia surge a modo de falshbacks o saltos de tiempo. Sobresale, además, el uso del lenguaje por su completo lirismo, lo que se reconoce como el mayor mérito del libro y de la autora.

La primera parte, titulada “El huevo de la serpiente”, contiene los cuentos “Águila negra” y “La ratonera”. En ambos se evidencia el conflicto entre padres e hijos. En el primero, “Águila negra”, se cuentan los hechos en segunda persona y en forma de complicidad. Es como una confesión con respecto al personaje al que va dirigido el discurso. Allí se aborda las problemáticas de la madre, específicamente de una abuela y su relación con los hijos y la nieta. El espacio es la casa donde también surge el peligro o la amenaza. Y es que la figura varonil no siempre representa protección, mucho menos si también es parte de la familia. Solo quedan los cuidados hasta donde sea posible y se permita. La salud y la avanzada edad junto a los recuerdos no pueden ser eludidos.

En el segundo cuento, “La ratonera”, el predominio se dirige hacia el personaje masculino: un futuro padre. Aquí la familia es otro tópico constante, tanto para la que se tuvo, como la que se va a tener. Todo transcurre en la sala de espera de un hospital. Un hombre espera la llegada de su bebe, pero hay complicaciones de por medio. Tanto la madre como la criatura están en peligro. Ante tanta espera, llega la futura abuela, la madre de él, solo para brindarle su apoyo. En esos minutos surge el recuerdo de lo vivido en la infancia. Los conflictos con el padre, que ya no está físicamente, pero sí en la memoria a modo de traumas. Él no quiere que se repita lo mismo para su criatura, a pesar de que ya sabe que no es un varón sino una mujer. De pronto, surge otro tipo de recuerdos. Un antiguo romance, un amor derruido. Debería olvidarse, sobre todo su nombre, pero es imposible.

En la segunda parte se presentan los cuentos que abordan las relaciones de pareja. Aunque en el primero, que lleva por título “El silencio”, se inicia a través de la relación entre madre e hija solo para conocer lo sucedido en sus vidas sentimentales. La mayor parte de la acción transcurre en un viaje en auto dentro de la ciudad de Lima. La mención de avenidas y lugares son fáciles de identificar. También se menciona el litoral y el paisaje común de la capital. No es un paseo cualquiera. Se trata de un trayecto hacia lo que representa el pasado de ambas, sobre todo de la madre, y que de alguna manera repercute en la hija, que también es madre y ha sido esposa. Todo se acaba o se extingue. Solo quedan restos de un matrimonio. Aun así, se debe continuar. Esa es la lección de la madre que termina protegiendo a su hija adulta en medio del velorio de quien fue parte de sus vidas.

El cuento “Sumersión” se ubica en un espacio de playa. Hay una piscina y toda una serie de comodidades. Se percibe el estío y lo que esto involucra, sobre todo cuando se junta la familia. En este grupo se encuentra Anna, a pesar de que no pertenece a esta familia. Ella llega invitada por su novio. A pesar de la cordialidad y las apariencias, ella no se siente cómoda. La mención del tipo de vino que lleva es un ejemplo fehaciente de las diferencias. Igual ella intenta disfrutar el momento, pero no puede. Muchos elementos y muchas actitudes la indisponen. Se añade un hecho crucial. Una perra preñada empieza a parir a sus crías en medio de la madrugada. Anna la oye, la encuentra y se identifica con el animal. Despierta a su novio para que le ayude. En esta labor, ella le confiesa algo que contiene mucha sinceridad.

“¿Quieres venir a ver esto?” es uno de los cuentos más extensos. Aquí Anna es la principal protagonista, a pesar de formar un triángulo de convivencia casi familiar. Ella pasa un fin de semana con su pareja y con la pequeña hija de él. Se trata de una niña que muchas veces tiene un comportamiento singular. Anna intenta sobrellevarlo, pero una vez más los pensamientos y los deseos ocultos se apoderan de ella. De pronto, sucede un hecho inesperado con la niña. Anna no sabe que es su culpa. Esto traerá más conflictos entre ambos adultos. La relación de pareja se vuelve vulnerable. Esto le afecta a ella. Hace creer que lo supera, pero solo lo oculta. Para olvidar lo sucedido se propone un paseo. Allí surgirá el descubrimiento de algo inesperado que producirá espanto. Anna podría ser cruel, aunque tampoco no deja de ser una mujer frágil.

La tercera parte, titulada “Susurros”, corresponde a los cuentos donde las protagonistas son adolescentes. Se trata del aprendizaje de cada una de ellas. En “Al principio era el fuego” una muchacha de trece años con gusto al teatro de marionetas cuenta cómo surge su primer vicio en relación con lo sentimental. Se trata del hijo de su vecino, un adolescente de dieciséis años. También se menciona a un pequeño hermano que gusta prender fuego a las cosas. Es entonces que surge lo trágico que queda como un recuerdo.

En el cuento “Zenda”, uno de los mejores, se aborda el tema de la amistad entre dos alumnas de cuarto de secundaria. Ambas tienen quince años y comparten ciertas similitudes en cuanto a las relaciones con su familia y en la escuela. En este último espacio se incluyen las rencillas y la envidia entre alumnas. En lo que corresponde a la familia, el personaje de la abuela vuelve a marcar la vida de una de ellas. También está la presencia de un tío como algo oscuro que remite al peligro y que termina estropeando la amistad de ambas muchachas. Esta misma oscuridad se refleja luego en una de ellas, cuyo temperamento deriva en ciertas consecuencias. Surge la presencia de lo policial, con pesquisas e interrogatorios. Algo malo ha sucedido. La variedad de discursos cruzados da a entender cuál es el resultado de lo ocurrido.

No hay duda de que abordar la intimidad de cada uno de estos personajes y sus espacios es un acierto. Mucho más si la narración está provista de un lenguaje que remite a lo poético. En este caso funciona, sobre todo si se trata de un primer libro. Esto confirma que la autora aún tiene mucho que ofrecer y sorprender. Lamentablemente no se puede decir lo mismo del uso de los diálogos y la inserción de otros elementos como ciertas letras de canciones que no logran articularse en la acción de cada diégesis. Algo para corregir y mejorar.

*****

Datos del libro reseñado:

Fiorella Moreno

La vida de las marionetas

Alastor Editores, 2021

Categories
Comentario sobre textos Reflexión Reseñas de libros

Reseña: Sacrificios humanos (2021) de María Fernanda Ampuero

La fragilidad de lo femenino

Por Omar Guerrero

Sacrificios humanos (Páginas de espuma, 2021) de María Fernanda Ampuero contiene doce cuentos donde prevalece lo femenino en su mayoría. Sus personajes se caracterizan por mantener anhelos y esperanzas, aunque tampoco pueden evitar tener miedo. Ellas, sobre todo, viven con el temor de ser vulneradas, violentadas y desaparecidas. Aquí el sufrimiento y el dolor se convierten en una amenaza constante, al punto de dar paso a lo terrorífico y a lo siniestro. Sobresale la descripción de eso que causa tanto pánico o terror, y que llega hasta lo grotesco y lo sórdido, convirtiéndose en el punto más alto de cada diégesis por su misma tensión, sobre todo si se suman hechos abyectos, crueles y sangrientos. Aquí la venganza no es reivindicativa. Es solo una muestra de la delgada línea que separa lo humano de lo monstruoso, pues no existe culpa, solo decisiones y hechos que hubiesen sido mejor que no hayan ocurrido, pero suceden, y aquí se cuentan.

En el primer cuento titulado “Biografía”, se cuenta en primera persona la historia de una mujer migrante e indocumentada que casi fue violada por su jefe. Ella envía dinero para que sus padres puedan pagar la deuda de su viaje y también para que le den de comer a su pequeña hija. Ante tanto sacrificio, ella menciona que “migrar es como ir a la guerra” o que “las migrantes son como el hueso que se tritura para que coman los animales”. Sabe que solo le queda resistir y continuar. Acude a la casa de un hombre que vive con su hermano. Los dos han tenido una infancia y una juventud donde han pasado por todos los vicios. La muerte de su madre los ha marcado. La violencia y la maldad prevalecen en uno de ellos. A la mujer migrante no le queda más que implorar y buscar una forma de huir para que no le hagan ningún daño.

En el cuento “Creyentes” una voz femenina muy joven cuenta las atrocidades que ocurren en su pueblo. Hay una huelga con la idea de cambiar en algo las cosas. Mientras tanto, ella sigue siendo algo ingenua. Juega libidinosamente con otra niña que también está bajo el cuidado de la abuela. Muy cerca de ellas, están los creyentes. Ellos son dos hombres blancos. Uno alto y otro bajo. Supuestamente transmiten paz y pura bondad. Sin embargo, en esas aventuras juveniles, una de ellas encuentra un hecho de horror difícil de creer para todos.

En “Silba” la voz femenina recuerda lo que vivió su madre y también su abuela. La condición femenina se vuelve vulnerable ante el peligro y el miedo, pues existe un terror latente. Se menciona a un hombre que silba, y que puede que no sea precisamente un hombre sino un ser maligno que desaparece muchachitas. Asimismo, en el pasado ocurrieron cosas fatídicas como un accidente que produce llagas producto de quemaduras o mascotas que murieron antes de lo previsto. Otros hechos que también son considerados como malos recuerdos son el maltrato de los esposos. Y estos hechos son igual de crueles como cualquier rapto y desaparición. 

En “Elegidas” un grupo de muchachas desean vivir muchas cosas. Entre estos deseos está la experiencia al límite del goce y lo sexual. Sus deseos sobrepasan lo moral. Solo se dejan llevar por la belleza del género opuesto. Ellas quieren sublevar cualquier parámetro. Quieren romper con lo establecido.

En “Hermanita” una chica hace referencia a su gordura. También hace referencia a una prima que siempre se mantiene flaca a la fuerza para verse más bonita. Esta prima se aprovecha de su popularidad para usar a su antojo a una alumna nueva en la escuela cuyo aspecto es bastante peculiar. Todo cambia cuando ambas primas visitan la casa de la alumna nueva. Allí juegan a la ouija. Entonces lo sobrenatural y lo terrorífico se hacen presentes con un fin aleccionador.

“Sanguijuelas” es uno de los cuentos donde los personajes principales no son femeninos. Se trata de un niño raro llamado Julito que cría sanguijuelas en una pequeña piscina de su casa. Los otros niños lo tratan como un ser monstruoso, pero deben jugar con él por la presión de sus madres. Quien narra es uno de estos niños que debe jugar con Julito. Al cumplir con esta orden se evidencian las diferencias sociales. El niño que cuenta la historia se pelea con Julito debido a las sanguijuelas. Aun así, debe volver otra vez a su casa por orden de su madre. Esta vez toca jugar a las escondidas. El juego se convierte en un acto perverso y vengativo. No se puede creer tanta maldad disfrazada de inocencia. Todo finaliza con la reacción inesperada de cada madre ante lo ocurrido.

En “Invasiones” se cuenta la mudanza de una familia en su nueva casa que colinda con un estero. Allí tienen que convivir con diversos tipos de animales e insectos a modo de plagas que remiten a lo escabroso y al asco. A ello se suma la convivencia con unos vecinos que llegaron como invasores, por lo que una vez más se muestran las diferencias sociales. El comportamiento de estos nuevos vecinos es casi delincuencial, por tal razón se toman medidas llenas de excesos. En esta intervención muere un niño. Su madre sufre y maldice. Luego surgen lluvias e inundaciones. Todo se malogra. Todo se pudre. El padre solo buscaba un orden, pero termina siendo víctima del caos y el peligro. Él mismo se vuelve vulnerable, pues los invasores siguen siendo una amenaza. Quien cuenta la historia es uno de sus hijos.

En “Pietà” se comete un feminicidio que es contado por la mujer que ha criado al culpable. El cariño de una madre sustituta convierte en irrelevante lo sucedido.

En “Sacrificios” una pareja de esposos están perdidos en el estacionamiento de un centro comercial. Llevan tres horas buscando su auto. Tampoco encuentran la salida. Es muy tarde. Ya es de madrugada. Conversan, discuten, se insultan al reconocer una infidelidad. Sus hijos esperan en casa. Ellos se desesperan con en el transcurrir del tiempo, sobre todo ella. Sus celulares no tienen cobertura. Sus baterías están a punto de apagarse. Apenas si pueden iluminar. De pronto, escuchan ruidos. Creen que es una persona, un hombre. Podría tratarse del guardián del parqueo. Sin embargo, suena como un animal. Suena como un chancho. Prenden la poca luz del celular y pueden distinguir que eso que viene hacia ellos tiene cuernos y pezuñas, pero se ve como un hombre, un hombre disfrazado. No lo pueden creer. Es terrorífico.  

En “Edith” se usa un lenguaje lírico para describir lo sexual. Edith tiene un amante con el que siente una total plenitud. Mientras tanto, su esposo hace cosas malas con sus pequeñas hijas en su casa. Edith las ha dejado desprotegidas por andar con su amante. Ella luego intenta liberar a sus hijas de lo malo, pero el dolor queda como una última sensación.

El cuento “Lorena”, uno de los mejores, trata sobre una mujer latina que se enamora de un gringo apuesto y fornido. El acto sexual entre ambos es hiperbólico y de sensaciones extremas. Ambos se enamoran y se casan. El sexo dentro del matrimonio cada vez es más brusco. Su vida de casada pasa a convertirse en una pesadilla a partir de una serie de agresiones. Todo se vuelve violento. La vida de ensueño ahora es un infierno. Para ella ya no hay intimidad, solo hay ultrajes y humillaciones. Mutilar el principal instrumento de esos ultrajes podría ser un último recurso.

En “Freaks” un muchacho amanerado es considerado como una vergüenza para su familia. Se le insulta con todo tipo de adjetivos correspondientes a su opción sexual. Al mismo tiempo hay un niño cabezón que es colocado en una porqueriza. Este niño deforme vive con los chanchos en medio del asco, lo escatológico y el horror. Para ambos personajes marginales solo queda una manera de escapar ante tanto sufrimiento.

Fotografía de Javier Azuara

No hay duda de que los cuentos de María Fernanda Ampuero recurren al dolor y al sufrimiento para establecer una especie de denuncia. Los marginales, desposeídos, humillados y vulnerables son su principal referencia para contar estas historias que logran estremecer. La imagen de lo femenino es su principal bandera, por lo que se aplaude con total admiración.

*****

Datos del libro reseñado:

María Fernanda Ampuero

Sacrificios humanos

Páginas de espuma, 2021

Categories
Comentario sobre textos Reflexión Reseñas de libros

Reseña: La caza espiritual (2021, reedición) de Miluska Benavides

El arte de la fragmentación y lo cotidiano

Por Omar Guerrero

La caza espiritual (Hipatia Ediciones, 2021) es la reedición del primer libro de cuentos de Miluska Benavides (Lima, 1986), autora peruana seleccionada en el 2021 por la revista británica Granta entre los 25 escritores en español menores de 35 años con mayor proyección literaria. Cabe resaltar que Miluska Benavides entró a esta prestigiosa lista con esta única publicación, cuya reedición incluye un cuento inédito titulado “Llamadas” para diferenciarla de su primera edición no venal (Celacanto, 2015).

Lo primero que llama la atención en La caza espiritual es la estructura presentada en algunos cuentos bajo una fragmentación que divide espacios, tiempos, situaciones y personajes, y cuya relación entre sí se intensifica a través de los sentidos o estados de cada protagonista, provistos siempre de una posible expectativa o resignación que causan una mayor intriga. Esto se evidencia en los cuentos “Los cuerpos celestes”, “Corpus Christi Diego” y “Llamadas”. Otro punto que sobresale es el ambiente rural donde se desarrollan algunas de sus historias, pues se menciona un pueblo llamado Santa Lucía donde los hechos cotidianos pueden resultar hasta inusuales, tal como sucede en los cuentos “Los animales domésticos” y “Corpus Christi Diego”. Se suma también la opción narrativa de dejar en suspenso ciertos propósitos u objetivos. Para ello se recurre a la elipsis diegética, pues las acciones no llegan a un determinado fin, o no se cuentan, lo que resulta válido. Esto permite darle un mayor potencial al transcurso de la narración, muy a pesar de que lo inconcluso o lo suspendido quede como un vacío imprevisto que obliga a varios supuestos. Esto pasa en los cuentos “El panteón de los próceres”, “El condenado” y “Las cuatro estaciones”. Finalmente, las vicisitudes y la fatalidad se imponen para estremecer y cambiar el rumbo en la vida de sus personajes, sometiéndolos a lo cotidiano, tal como ocurre en “Las soledades”, “Las ceremonias” y “Llamadas”.   

El primer cuento “Los cuerpos celestes” gira en torno a la presencia del cometa Halley, visto por última vez a mediados de la década de los ochenta. El primer fragmento del cuento corresponde a un periodista soltero que desea darle un mayor sentido a su vida, aunque antes debe realizar un trabajo concerniente al cometa. Él recopila información dada en esos años. Encuentra el nombre de un astrónomo norteamericano que llegó a esta parte del mundo para hacer un riguroso estudio meses antes de la presencia del cometa. En estas pesquisas, el periodista también encuentra información de una mujer llamada Mary Ann Weller, hija de este astrónomo. Se le ocurre hacer una nota biográfica del científico tomando el testimonio de la hija, quien vive en su misma ciudad y que se presenta ya como una anciana que lo recibe en medio de la precariedad en la que vive. Después de realizar este trabajo, la vida tan común de este periodista pasa por un repentino sobresalto que guarda relación precisamente con los cuerpos celestes y el gran cometa. (En este punto el factor tiempo resulta ser un curioso indicio). El siguiente fragmento corresponde a los apuntes de un científico que es invitado por la Liga Astronómica a viajar al Perú en 1985 para investigar sobre la próxima presencia del cometa. Lo que más resalta de estos apuntes es la geografía de los andes y el comportamiento de sus habitantes. Le sigue otro fragmento que se titula “Dos sabios conversan” y que se presenta como un paratexto que aborda lo histórico y lo científico con relación a lo colonial, a la naturaleza y a la religión, e incluso con lo funesto. El último fragmento del cuento se titula “La mujer que allí estuvo”. Aquí se desarrolla el testimonio de Mary Ann Weller donde trae consigo el recuerdo de su padre travestido mientras vivían en Perú. Su relato se extiende luego a los viajes de ella, incluido un episodio traumático en Nueva York, cuando en medio de una manifestación se produce un hecho de horror y de absoluta consternación.   

En “Los animales domésticos” un hombre de avanzada edad decide darle toda su atención a un árbol de molle que ha crecido en su huerto. Es algo inaudito, pues la tierra de su pueblo Santa Lucía no es propicia para este tipo de árboles. Sin embargo, el árbol crece al punto de producir una serie de problemas, no solo en el huerto, sino también dentro de la casa. Esto trae consigo la molestia de su familia. Todo empeora cuando se encuentran rastros de un posible animal que se aprovecha de las raíces profundas del árbol para ingresar, invadir y dañar las flores del huerto. Junto a esta presencia surge un mal olor que se vuelve latente como si fuese parte de una amenaza. Aun así, el anciano decide hacerle frente. Quiere cazar al invasor para acabar con todos sus problemas. Y en este trajín, ocurre lo inesperado, lo que motiva a una inevitable resignación.   

En “El panteón de los próceres” el personaje es un niño que sufre las burlas y ataques de sus compañeros. Él es un alumno aplicado. También es sobreprotegido por sus padres. Su disciplina se ve perturbada en un paseo escolar al conocer el final trágico de algunos héroes de la patria. Su forma de pensar lo obliga a ir más allá de lo correcto sin importar las consecuencias.

“El condenado” es otro de los cuentos donde se impone un final suspendido. Sin embargo, su mayor atención radica en las peripecias del personaje. Se trata de un paciente con una extraña enfermedad que no ha podido ser curado. Los doctores y las medicinas no han conseguido aliviar su mal. La única opción para alcanzar la cura surge a través de la fe y la religión. Llegar a ella, o al espacio donde se desarrolla y se manifiesta, captura la atención del lector.   

“Las cuatro estaciones” es un cuento donde se vuelve hacer uso de la fragmentación en la estructura para contar una relación sentimental en dos versiones: de ella y de él. Aquí el romance no perdura, se acaba. Esto da paso a otras vivencias y relaciones. De pronto, uno de ellos decide revivir el pasado invadiendo una propiedad que ya no le pertenece. Allí se ausculta la nueva vida de su expareja sin importar que se descubra la intromisión. Y en ese preciso momento, la elipsis deja todo en suspenso, yendo mucho más allá de la sorpresa.  

En “Las soledades” se presentan las vicisitudes y los enfrentamientos entre un hombre jubilado y sus hijos. Apenas si existe la idea de una familia, pues aún hay muchas heridas ocultas del pasado. Aun así, se intenta establecer una nueva relación con una mujer contemporánea a él, pues este jubilado no desea sentirse tan solo. En este intento, ella se convertirá en testigo de estos enfrentamientos con cierto asombro. Él, a pesar de todos sus problemas, espera tener “una próxima vez” o un “próximo encuentro” con ella.    

“Las ceremonias” gira en torno a lo femenino y a la tragedia. Esta última no se exhibe, aunque sí se menciona y hasta se mantiene, pues se arrastra como una carga o un trauma. Se ubica en lo cotidiano, al punto que se puede pensar que el pasado podría llegar a repetirse.

En el cuento “Corpus Christi Diego” suceden una serie de vicisitudes para distintos personajes como un niño especial que se pierde al salir de su casa, ubicado luego en un espacio nada propicio para su edad. O el caso de una mujer que más parece un espectro y que los niños del pueblo le gritan “loca”. Es un cuento fragmentado. Allí se cuenta el origen del pueblo ficticio de Santa Lucía. También se menciona otro pueblo llamado Maras donde el mar está muy cerca, pues hay un puerto y un muelle. Allí, la fatalidad siempre se asoma.

“Llamadas” son dos cuentos en uno. Una muchacha dice comunicarse con su abuela fallecida. Al mismo tiempo conoce a un tipo que tiene un extraño antecedente y con quien forma una familia que finalmente queda separada. Aquí otra vez la fatalidad se hace presente. Lo mismo pasa con el segundo cuento, cuyas partes se presentan intercaladas. Se trata de un sitio recóndito y gélido donde las supersticiones y hasta lo mítico son el común en la vida de las personas que lo habitan. 

Foto: Taiko Haessler

Ante lo expuesto, se confirma que la invención total prevalece en los cuentos de La caza espiritual. Los recursos narrativos como la fragmentación y la elipsis se suman a lo cotidiano, a lo femenino, a lo trágico, a lo histórico y hasta lo científico. La confrontación de lo común junto a lo imprevisto causa un completo extrañamiento que puede llegar a estremecer y a la vez maravillar.

*****

Datos del libro reseñado:

Miluska Benavides

La caza espiritual

Hipatia Ediciones, 2021 (reedición)

Categories
Comentario sobre textos Reflexión Reseñas de libros

Reseña: Un verdor terrible (2020) de Benjamín Labatut

La paradoja de la ciencia

Por Omar Guerrero

Un verdor terrible (Anagrama, 2020) del escritor chileno Benjamín Labatut (Rotterdam, 1980) se le puede definir como un libro inclasificable. En palabras de su editora Silvia Sesé, se trata de un artefacto literario donde el principal protagonista es la ciencia. Es decir, aquí se hace literatura a partir de una exploración del ámbito científico. El medio para llevarlo a cabo es la narrativa, a pesar de que no se trata específicamente de una novela. Tampoco corresponde con exactitud al género del cuento. Sin embargo, se recurre de alguna manera a su estructura para presentarnos cuatro relatos y un epílogo donde lo científico es visto desde su lado más perturbador. Se trata de unos textos de no ficción que desarrollan lo biográfico, lo histórico y -por supuesto- también el ensayo, sobre todo para sustentar las teorías científicas que se crearon a favor (y también en contra) de la humanidad. Aunque cabe resaltar que, para su autor, sí se trata de un libro de ficción basado en hechos reales. De ahí su paradoja, sobre todo al presentar estas historias de la vida real, con sus protagonistas y contextos, solo para mostrar los resultados de sus trabajos e investigaciones, muchos de ellos terribles y escalofriantes, más aún cuando se establece la presencia de la locura, la enfermedad y hasta de la misma muerte.

En el primer relato titulado “Azul de Prusia” su protagonista es el químico judío-alemán Fritz Haber, padre de la guerra química, quien usó por primera vez el cianuro de hidrógeno como una verdadera arma de destrucción masiva, pues en cuestión de minutos acababa con la vida de los soldados enemigos de Alemania en la Primera Guerra Mundial. Esto sucedía después de propalarla por los campos de batalla, causando asfixias e irritaciones dolorosas en las vías respiratorias hasta llegar al inmediato colapso. Este veneno se expandía como un gas de una coloración verdosa que acababa con cualquier forma de vida que se encontraba a su paso (de ahí el título del libro). Era tan efectiva como veneno que los principales mandatarios germanos condecoraron a Fritz Haber por los logros obtenidos hasta el momento en la guerra. Incluso hasta llegó a ganar el Premio Nobel de Química en 1918. Sin embargo, sus méritos como científico no causaron ningún tipo de orgullo en su familia, quienes se avergonzaron de él a tal punto de tomar decisiones radicales como una forma de mostrar su disconformidad ante tanto horror creado. Lo peor vendría después para el científico. Lo más irónico en esta historia es que en la Segunda Guerra Mundial los nazis utilizaron una variante de este cianuro (pesticida Zyklon) para acabar con la vida de los judíos en los campos de concentración. Muchos de ellos eran familiares de Fritz Haber.

El segundo relato es “La singularidad de Schwarzschild” donde se aborda la vida y peripecias del físico, matemático y astrónomo alemán Karl Schwarzschild, cuyo estado de salud se va deteriorando al punto de sufrir grandes e indescriptibles dolores en medio de las detonaciones de la Primera Guerra Mundial. Su diagnóstico era una extraña enfermedad llamada “pénfigo”. Su desarrollo es el siguiente, tal como lo resume el autor: “Su enfermedad comenzó con dos ampollas en la esquina de su boca. Al mes cubrían sus manos, pies, garganta, labios, cuello y genitales. En dos, estaba muerto”. Pero antes de este lamentable desenlace ocurre su verdadera singularidad, sobre todo con el contenido de la carta que le hace llegar a Einstein con la explicación y solución de las ecuaciones de la relatividad y el primer augurio de los agujeros negros. Como es de suponer, este descubrimiento resulta toda una fascinación.

El tercer relato se llama “El corazón del corazón”, cuyo principal protagonista es el matemático apátrida nacionalizado francés Alexander Grothendieck, quien desarrolló sus estudios estructurales en medio de un solitario retiro espiritual lleno de extravagancias y misticismo. Su aspecto y figura fue cobrando un total deterioro al punto de considerarlo como un indigente. Sin embargo, la decadencia de su aspecto físico contrastaba con la lucidez con la que desarrollaba sus investigaciones, al punto de trascender fronteras y admiraciones como le sucedió al matemático japonés Shinichi Mochizuki, quien veló por estas teorías hasta el último momento de vida de Grothendieck.     

El cuarto relato, y el más extenso de todos, se titula “Cuando dejamos de entender el mundo” que, a su vez, contiene cinco subcapítulos que se centran -en su mayoría- en la vida del físico austriaco Erwin Schrödinger, cuya vida personal estuvo marcada por una enfermedad que lo seguiría hasta al final de sus días. Esta misma enfermedad motivó para que él se recluyera en un sanatorio en Suiza sin importarle conocer las innumerables infidelidades de su esposa, quien se relacionaba inclusive con gente cercana a él. En cambio, Schrödinger aprovechó su internamiento para desarrollar a fondo sus investigaciones. En esos días de reclusión y tratamiento, él conoció a la hija del doctor dueño del sanatorio, una niña de trece años también enferma de lo mismo. Lo curioso en esta niña es que su enfermedad acentuaba su belleza, a pesar de su corta edad. Esta pálida belleza fascinaba y trastornaba a Schrödinger, quien no podía controlar sus erecciones ante la tentación de esta niña que siempre buscaba su cercanía bajo la forma de una inocencia y a la vez de cierta malicia. Parte de esta cercanía corresponde a un interés intelectual que solo puede ser cumplido por Schrödinger, hasta que surge de pronto un extraño erotismo en medio de un aura de muerte que solo puede causar un determinado tipo de respuesta. En la parte final de este texto también estarán presentes las diferencias y enfrentamientos entre Schrödinger y el físico alemán Werner Heisenberg debido a sus postulados en el desarrollo de la teoría cuántica y al principio de la incertidumbre. A ellos se suma la presencia de otros grandes genios como el príncipe De Broglie, Niels Bohr y Einstein. Todos juntos en un mismo encuentro internacional.  

El último texto corresponde a un epílogo titulado “El jardinero nocturno” donde un hombre, común y corriente y padre de familia, encuentra junto a su pequeña niña unos perros muertos producto de un envenenamiento por el uso de cierto tipo de sustancias. Él vive en un pueblo apacible rodeado de montañas y de vegetación. Se trata de un espacio que puede representar mucha vida. Sin embargo, debido a una serie de circunstancias provenientes de la ciencia solo se puede pensar en más incertidumbres o en la misma destrucción o muerte. Pues como el mismo autor menciona al citar a Einstein: “es imposible creer que los hechos del mundo obedecieran a una lógica tan contraria al sentido común”.

A partir de lo expuesto, el lector, sin necesidad de un profundo conocimiento científico, podrá sacar sus propias conclusiones.

*****

Datos del libro reseñado:

Benjamín Labatut

Un verdor terrible

Anagrama, 2020