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Reseña: Sacrificios humanos (2021) de María Fernanda Ampuero

La fragilidad de lo femenino

Por Omar Guerrero

Sacrificios humanos (Páginas de espuma, 2021) de María Fernanda Ampuero contiene doce cuentos donde prevalece lo femenino en su mayoría. Sus personajes se caracterizan por mantener anhelos y esperanzas, aunque tampoco pueden evitar tener miedo. Ellas, sobre todo, viven con el temor de ser vulneradas, violentadas y desaparecidas. Aquí el sufrimiento y el dolor se convierten en una amenaza constante, al punto de dar paso a lo terrorífico y a lo siniestro. Sobresale la descripción de eso que causa tanto pánico o terror, y que llega hasta lo grotesco y lo sórdido, convirtiéndose en el punto más alto de cada diégesis por su misma tensión, sobre todo si se suman hechos abyectos, crueles y sangrientos. Aquí la venganza no es reivindicativa. Es solo una muestra de la delgada línea que separa lo humano de lo monstruoso, pues no existe culpa, solo decisiones y hechos que hubiesen sido mejor que no hayan ocurrido, pero suceden, y aquí se cuentan.

En el primer cuento titulado “Biografía”, se cuenta en primera persona la historia de una mujer migrante e indocumentada que casi fue violada por su jefe. Ella envía dinero para que sus padres puedan pagar la deuda de su viaje y también para que le den de comer a su pequeña hija. Ante tanto sacrificio, ella menciona que “migrar es como ir a la guerra” o que “las migrantes son como el hueso que se tritura para que coman los animales”. Sabe que solo le queda resistir y continuar. Acude a la casa de un hombre que vive con su hermano. Los dos han tenido una infancia y una juventud donde han pasado por todos los vicios. La muerte de su madre los ha marcado. La violencia y la maldad prevalecen en uno de ellos. A la mujer migrante no le queda más que implorar y buscar una forma de huir para que no le hagan ningún daño.

En el cuento “Creyentes” una voz femenina muy joven cuenta las atrocidades que ocurren en su pueblo. Hay una huelga con la idea de cambiar en algo las cosas. Mientras tanto, ella sigue siendo algo ingenua. Juega libidinosamente con otra niña que también está bajo el cuidado de la abuela. Muy cerca de ellas, están los creyentes. Ellos son dos hombres blancos. Uno alto y otro bajo. Supuestamente transmiten paz y pura bondad. Sin embargo, en esas aventuras juveniles, una de ellas encuentra un hecho de horror difícil de creer para todos.

En “Silba” la voz femenina recuerda lo que vivió su madre y también su abuela. La condición femenina se vuelve vulnerable ante el peligro y el miedo, pues existe un terror latente. Se menciona a un hombre que silba, y que puede que no sea precisamente un hombre sino un ser maligno que desaparece muchachitas. Asimismo, en el pasado ocurrieron cosas fatídicas como un accidente que produce llagas producto de quemaduras o mascotas que murieron antes de lo previsto. Otros hechos que también son considerados como malos recuerdos son el maltrato de los esposos. Y estos hechos son igual de crueles como cualquier rapto y desaparición. 

En “Elegidas” un grupo de muchachas desean vivir muchas cosas. Entre estos deseos está la experiencia al límite del goce y lo sexual. Sus deseos sobrepasan lo moral. Solo se dejan llevar por la belleza del género opuesto. Ellas quieren sublevar cualquier parámetro. Quieren romper con lo establecido.

En “Hermanita” una chica hace referencia a su gordura. También hace referencia a una prima que siempre se mantiene flaca a la fuerza para verse más bonita. Esta prima se aprovecha de su popularidad para usar a su antojo a una alumna nueva en la escuela cuyo aspecto es bastante peculiar. Todo cambia cuando ambas primas visitan la casa de la alumna nueva. Allí juegan a la ouija. Entonces lo sobrenatural y lo terrorífico se hacen presentes con un fin aleccionador.

“Sanguijuelas” es uno de los cuentos donde los personajes principales no son femeninos. Se trata de un niño raro llamado Julito que cría sanguijuelas en una pequeña piscina de su casa. Los otros niños lo tratan como un ser monstruoso, pero deben jugar con él por la presión de sus madres. Quien narra es uno de estos niños que debe jugar con Julito. Al cumplir con esta orden se evidencian las diferencias sociales. El niño que cuenta la historia se pelea con Julito debido a las sanguijuelas. Aun así, debe volver otra vez a su casa por orden de su madre. Esta vez toca jugar a las escondidas. El juego se convierte en un acto perverso y vengativo. No se puede creer tanta maldad disfrazada de inocencia. Todo finaliza con la reacción inesperada de cada madre ante lo ocurrido.

En “Invasiones” se cuenta la mudanza de una familia en su nueva casa que colinda con un estero. Allí tienen que convivir con diversos tipos de animales e insectos a modo de plagas que remiten a lo escabroso y al asco. A ello se suma la convivencia con unos vecinos que llegaron como invasores, por lo que una vez más se muestran las diferencias sociales. El comportamiento de estos nuevos vecinos es casi delincuencial, por tal razón se toman medidas llenas de excesos. En esta intervención muere un niño. Su madre sufre y maldice. Luego surgen lluvias e inundaciones. Todo se malogra. Todo se pudre. El padre solo buscaba un orden, pero termina siendo víctima del caos y el peligro. Él mismo se vuelve vulnerable, pues los invasores siguen siendo una amenaza. Quien cuenta la historia es uno de sus hijos.

En “Pietà” se comete un feminicidio que es contado por la mujer que ha criado al culpable. El cariño de una madre sustituta convierte en irrelevante lo sucedido.

En “Sacrificios” una pareja de esposos están perdidos en el estacionamiento de un centro comercial. Llevan tres horas buscando su auto. Tampoco encuentran la salida. Es muy tarde. Ya es de madrugada. Conversan, discuten, se insultan al reconocer una infidelidad. Sus hijos esperan en casa. Ellos se desesperan con en el transcurrir del tiempo, sobre todo ella. Sus celulares no tienen cobertura. Sus baterías están a punto de apagarse. Apenas si pueden iluminar. De pronto, escuchan ruidos. Creen que es una persona, un hombre. Podría tratarse del guardián del parqueo. Sin embargo, suena como un animal. Suena como un chancho. Prenden la poca luz del celular y pueden distinguir que eso que viene hacia ellos tiene cuernos y pezuñas, pero se ve como un hombre, un hombre disfrazado. No lo pueden creer. Es terrorífico.  

En “Edith” se usa un lenguaje lírico para describir lo sexual. Edith tiene un amante con el que siente una total plenitud. Mientras tanto, su esposo hace cosas malas con sus pequeñas hijas en su casa. Edith las ha dejado desprotegidas por andar con su amante. Ella luego intenta liberar a sus hijas de lo malo, pero el dolor queda como una última sensación.

El cuento “Lorena”, uno de los mejores, trata sobre una mujer latina que se enamora de un gringo apuesto y fornido. El acto sexual entre ambos es hiperbólico y de sensaciones extremas. Ambos se enamoran y se casan. El sexo dentro del matrimonio cada vez es más brusco. Su vida de casada pasa a convertirse en una pesadilla a partir de una serie de agresiones. Todo se vuelve violento. La vida de ensueño ahora es un infierno. Para ella ya no hay intimidad, solo hay ultrajes y humillaciones. Mutilar el principal instrumento de esos ultrajes podría ser un último recurso.

En “Freaks” un muchacho amanerado es considerado como una vergüenza para su familia. Se le insulta con todo tipo de adjetivos correspondientes a su opción sexual. Al mismo tiempo hay un niño cabezón que es colocado en una porqueriza. Este niño deforme vive con los chanchos en medio del asco, lo escatológico y el horror. Para ambos personajes marginales solo queda una manera de escapar ante tanto sufrimiento.

Fotografía de Javier Azuara

No hay duda de que los cuentos de María Fernanda Ampuero recurren al dolor y al sufrimiento para establecer una especie de denuncia. Los marginales, desposeídos, humillados y vulnerables son su principal referencia para contar estas historias que logran estremecer. La imagen de lo femenino es su principal bandera, por lo que se aplaude con total admiración.

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Datos del libro reseñado:

María Fernanda Ampuero

Sacrificios humanos

Páginas de espuma, 2021