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Reseña: El hallazgo (2025) de Jorge Ramos Cabezas

El verdadero hallazgo de Jorge Ramos Cabezas

Por Jorge Valenzuela

Como ya lo apuntamos (véase Valenzuela, J. [2018]. Las malas artes de Cosme Alborada. En B. Andurriales [Alexander Forsyth] [Comp.], Blaberintos [pp. 99-103]. Tierra Baldía), la microtextualidad o la escritura de textos hiperbreves ha acompañado al ser humano desde los tiempos más remotos. Ya sea para comunicar contenidos asociados a lo normativo, cuya necesaria brevedad constituía el mejor medio para llegar a los oyentes o posibles lectores, o para transmitir un relato oral, lo microtextual ha estado allí para acompañarnos en nuestra travesía por este mundo. Por ejemplo, mandamientos como los de la Ley de Dios utilizaron la brevedad para ser efectivos y así llegar, con absoluta claridad, a sus destinatarios. Por ello, la microtextualidad puede asociarse, en su etapa más antigua, a la expresión de contenidos discursivos asociados al gobierno de nuestras vidas.

Dentro de las conformaciones textuales que nos permite avizorar la microtextualidad ficcional está el microrrelato, cuyo auge, en las últimas décadas, ha generado la aparición de nuevos narradores o la experimentación de algunos escritores en este campo, cuyo talento, al parecer, podía manifestarse aquí (en estas breves contiendas con la palabra) de manera aún más convincente. El resultado no puede ser más favorable: en el Perú ya contamos con varias antologías y revistas importantes dedicadas a la microficción y con una pléyade de escritores, críticos y editores cuya labor no deja de sorprender. Uno de ellos es Jorge Ramos Cabezas, quien nos presenta su primer libro: El hallazgo (Dendro, 2025).

Comenzaremos diciendo que El hallazgo de Jorge Ramos (conjunto de minificciones pero también de cuentos) apela al absurdo kafkiano, a la paradoja y al fantástico borgiano y, como no podía ser de otro modo, a la metaficción e ironía cervantinas. Es el producto premeditado de un escritor que debuta con las habilidades técnicas de los más avezados escritores del relato hiperbreve.

Sus textos nos instalan en situaciones cotidianas para invertir el sentido de todo cuanto pueda acontecernos en nuestra vida diaria. Es lo que ocurre en el cuento que da título al libro. Esta inversión del sentido, este trastocamiento (por ejemplo, ser autor de una novela que el personaje no ha escrito y que cuenta su vida con detalle), resulta siendo útil al propósito de mostrarnos un mundo regido por fuerzas y lógicas que no podemos gobernar y que nos convierten en otros, en nuestros dobles inconfesables, en una repetición de nosotros mismos en otra dimensión en la que se revela nuestra verdadera condición, abocada al dolor y al sufrimiento.

En “La mariposa”, la recurrente presencia de este hermoso insecto se convierte en una vívida pesadilla que hace que el personaje narrador realice cada noche, como un ritual, un simbólico matricidio. El abandono, la orfandad de quien cuenta la historia se convierte en el centro de este relato que apela a la repetición de esta obsesiva práctica para consumar una venganza que no tiene fin.

La identidad es otro de los temas que Ramos Cabezas sitúa en el centro de un relato como “Cambios”. Haber dejado de ser quien se fue alguna vez, para pasar a ser muchos y diversos, relativiza la condición monolítica y uniforme de lo que supuestamente somos para abrirse a una multiplicidad de posibilidades del ser, claro está, bajo la condición de haber olvidado quién fuimos alguna vez. Sin un centro que dirija o gobierne nuestra existencia, el narrador personaje parece decirnos que lo que somos, o podemos llegar a ser, se reduce a puros ejercicios subjetivos, momentos de una conciencia que se van abriendo o cerrando a la vida conforme nos vamos enfrentando a ella.

La deshumanización del hombre en “Renacer” emplea un recurso kafkiano: el del hombre con conciencia que ha devenido en un animal, en este caso un perro, y que, desde esa condición, da cuenta de un mundo postapocalíptico. Sorprendido bajo esa nueva apariencia, progresivamente, el narrador personaje va descubriendo su nueva condición en un mundo en el que cunde la destrucción por todos lados. La pérdida de la voz humana es el remate de este proceso de animalización que irónicamente es referido como un “renacer”. Por el mismo camino irónico y postapocalíptico discurre el microcuento titulado “Paz en la tierra”, que, a través de un narrador heterodiegético, refiere la existencia de una deidad irresponsable que, ajena a la destrucción de su propia creación, solo despierta para comprobar que el único sobreviviente de la raza humana acaba de reventar en mil pedazos. Sin amor, sin salud, sin felicidad y sin sabiduría, estos seres, ya convertidos en entes, han sido despojados de los dones de esta diosa dadora que los ha dejado en el abandono.

El tema de la búsqueda del padre no es ajeno a la narrativa de Jorge Ramos Cabezas, solo que, en este caso, el autor apela a un recurso posmoderno: la reescritura. En “Padre e hijo” se juega con las referencias bíblicas de Jesús y José, su padre carpintero, para reelaborar el viejo chiste del reencuentro de Gepetto y Pinocchio. Lo innovador de este cuento es el dramático colofón que cierra la historia y que nos vincula con José, y su extraño y futurista sueño en el que se ve a sí mismo como un personaje de ficción que, ante la ausencia de su hijo, no le queda más remedio que tallar a un hijo de madera. De este modo, “Padre e hijo” se convierte en un hipertexto más de las míticas y sagradas escrituras, solo que el autor contribuye con la tradición textual dándole una vuelta de tuerca al relato en el que vemos a los personajes bíblicos totalmente humanizados, es decir, ironizados.

En “El cinocéfalo” se postula, como en una especie de ucronía, la posibilidad de que, lo que conocemos como proceso de colonización española, se debiera al objetivo de acabar con los últimos cinocéfalos. Lejos de la evangelización de los gentiles a los que había que salvar del pecado o de los propósitos expansionistas de los reyes católicos, este microrrelato nos narra lo que se supone fue la verdadera causa de la conquista: la amenaza de que hombres con cabeza de perro, aún existentes en el Nuevo Mundo, gobiernen el orbe. Narrado desde la primera persona, el relato resulta aterrador, pues quien cuenta es un cinocéfalo que anuncia que la profecía, a pesar de cualquier obstáculo, se cumplirá.

No nos queda más que recomendar, entonces, estas y las demás historias que contiene este fascinante libro, construido desde una perspectiva antimimética e irreverente con los recursos de la transtextualidad, el humor, la ironía y el fantástico.

Para terminar, sostengo que El hallazgo nos presenta un mundo sin humanos, o que han dejado de serlo, gobernado por dioses indiferentes al dolor, un mundo poblado por personajes con identidades móviles que han renunciado a saber la razón de su origen. Finalmente, con este, su primer libro, Ramos Cabezas confirma la calidad literaria de su obra y se asegura un lugar de honor en la tradición del relato minificcional en el Perú.

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Datos del libro reseñado:

Jorge Ramos Cabezas

El hallazgo

Dendro Ediciones, 2025, 64 pp.

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Nota de prensa: El hallazgo (2025) de Jorge Ramos Cabezas

Primer libro de cuentos breves de Jorge Ramos Cabezas: El hallazgo

El escritor Jorge Ramos Cabezas ha lanzado El hallazgo, su primer libro de cuentos breves, en el que incursiona en múltiples registros narrativos valiéndose de las técnicas propias de la minificción.

El texto ha sido publicado por el sello independiente Dendro Editorial en julio de 2025 y cuenta con un prólogo del investigador Óscar Gallegos, especialista en microficción.

En palabras de Óscar Gallegos, El hallazgo es “un libro destinado a una secta o comunidad de seres extraños y marginales, aquellos que han transitado por los mundos turbulentos y heterogéneos del relato fantástico, el terror, el absurdo, la metaficción, la ciencia ficción o las distopías narrativas, entre otros géneros de la imaginación que se alejan del realismo típico de nuestro entorno. Pero también encontrarán aquí piezas sui generis de la minificción: textos que juegan con los títulos, los silencios, la hiperbrevedad, la virtualidad narrativa, el bestiario y la relectura o parodia de clásicos y mitos universales”.

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La presentación oficial de El hallazgo se dará en el marco de la 29 Feria Internacional del Libro de Lima – FIL Lima 2025, el martes 29 de julio, a las 2:00 p. m., en el auditorio Clorinda Matto de Turner, donde, además de la presencia del autor, se tendrá los comentarios del escritor Jorge Valenzuela y del estudioso de la minificción Óscar Gallegos.

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Sobre el autor:

JORGE RAMOS CABEZAS (Lima, 1982)

Estudió Derecho y Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha publicado cuentos y microrrelatos en diversas revistas, y ha sido incluido en las antologías Nido de cuervos. Cuentos peruanos de terror y suspenso, de Carlos Saldívar (2011); Circo de pulgas. Mini­ficción peruana. Estudio y antología (1900-2011), de Rony Vásquez (2012); 201, de David Roas y José Donayre (2013), y Latinoamérica en breve, de Sergio Gaut vel Hartman (México, 2016). Además, obtuvo una mención honrosa en el Concurso de Cuentos Horas de Ágora (UNMSM, 2006) y una mención especial en el Concurso Internacional de Minicuentos El Dinosaurio (Cuba, 2008). Ha publicado también artículos de crítica literaria y fue editor de Fix100. Revista Hispanoamericana de Ficción Breve.

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Reseña: Viendo tu vida derrumbarse desde una distancia segura (2025) de Gianni Biffi

Humor, ironía y extrañeza

Por Omar Guerrero

Viendo tu vida derrumbarse desde una distancia segura (Dendro, 2025) del escritor peruano Gianni Biffi (Lima, 1977) reúne quince cuentos donde el humor, la ironía y la extrañeza son los elementos preponderantes que terminan arrancando varias carcajadas al lector. Los temas que aborda son distintos. En primer lugar, se puede mencionar a la literatura. Allí el autor recrea continuaciones o spin-off de personajes clásicos de nuestra tradición con el único fin de darles otro final, o, por lo menos, establecer justicia, por no decir una necesaria y esperada venganza. También toma nombres consagrados, en especial de poetas peruanos, quienes son sometidos a situaciones hilarantes donde bien salen victoriosos o simplemente se resisten a la derrota. Los mitos, las fábulas y los hechos históricos son otros referentes que terminan siendo distorsionados (o en versiones cambiadas) con el único fin de producir más risas, en especial si a ello se añade la ironía al presentar personajes imperfectos o inconformes. Se incluyen temas como el éxito, el fracaso, la masculinidad, el machismo, la paternidad, el academicismo y la intelectualidad como si se tratase de una burla que varias veces resulta airosa. Todos estos temas son tratados con humor sin dejar de lado la alusión a la música (rock, rap o hip hop), el cine, los libros y más escritores vistos como una reiteración de lo literario. En este último aspecto hasta el mismo autor se presenta con su propio apellido para dejar en claro determinadas situaciones igual de divertidas.

El cuento que abre el libro se titula “Reconciliación nacional” cuya estructura alterna las voces de Humberto Grieve y Francisco (Paco) Yunque, personajes del famoso cuento de César Vallejo. Esta historia de abuso y desigualdad se extiende hasta la adultez de estos personajes, aunque esta vez se revierten los roles con el único fin de hacer justicia sin dejar de lado la venganza. Se considera además el elemento fantástico con la presencia de una voz fantasmal cuyo testimonio sólo produce comicidad y que resulta un gran punto a favor.  

Sobresalen dos cuentos donde los personajes principales son dos poetas peruanos. El primero es Jorge Eduardo Eielson, quien aparece en “Tensión lunar”.  Allí el poeta de Habitación en Roma envía una carta a la Nasa donde les propone instalar una de sus piezas artísticas sobre la superficie de la luna. Ante la negativa constante de sus interlocutores, al poeta peruano no se le ocurre mejor idea que enviar uno de sus caligramas como una manera original de rehuir a la derrota. Algo similar ocurre en el cuento “MC Rapkólnikov” donde aparece un César Vallejo convertido en un rapero de freestyle que enfrenta a un campeón de este género musical llamado Doctor Kamikaze. Aquí el poeta de Santiago de Chuco apela al ingenio y al uso espontáneo de las palabras.  

En cuanto a los mitos, es necesario mencionar “El duelo entre Illapa y Thor (Mito andino)”, un cuento desternillante que cuenta la visita de Thor, dios del trueno, al mundo andino. Esta visita se realiza como parte de un intercambio de divinidades acordado entre Odín y Wirakocha. Es justo este último quien elige al dios Wakon, dios de la lluvia, para que lo represente en el mundo nórdico mientras dura la estadía Thor en el Hanan Pacha. Es allí donde este extranjero se encuentra con Illapa, dios del trueno en el mundo andino, con quien comparte la misma designación. Es entonces que se establece un duelo para saber quién es el verdadero dios del trueno dando paso a lo desopilante sin dejar de lado el humor, que se incrementa casi al final al describirse la alienación de Wakon después de conocer un mundo distinto al suyo:

[…] Wakon, quien regresó de Asgard con el cabello teñido de rubio. Cuando Wirakocha le preguntó si se había pintado el pelo con agua oxigenada, Wakon respondió: «No, uhm… Lo que pasa es que fui a la playa y el agua salada y el sol hicieron que se aclarara». Y luego pidió a los dioses que se refieran a él con su nuevo nombre: DJ Wäkøn (p.38).

En el caso de las fábulas se cita “La tortuga y la liebre” donde se revierte el mensaje de Esopo en la manera de asumir el triunfo. Lo más jocoso de este cuento es el discurso de cada animal al reconstruir esta historia tan distinta a cómo se le conoce. Por otra parte, en lo que corresponde a hechos históricos, mencionamos “¿Quién va para nazi?” donde se muestra la condición de un joven judío peruano que ha crecido escuchando por parte de su abuela la historia de este pueblo, sobre todo en la Segunda Guerra Mundial y en el Holocausto. En este punto resulta ineludible mencionar películas como Bastardos sin gloria, además de ciertas lecturas, en especial los cómics, donde surgen héroes que luchan contra los nazis. Aquí se percibe una animadversión hacia Alemania que termina convirtiéndose en miedo al pensar que todo ese horror puede volver a ocurrir. De esta manera el narrador asume la responsabilidad de convertirse en un luchador de la justicia, en un paladín, a pesar de su contextura delgada y aspecto débil, con una imagen más cercana a Woody Allen que a un héroe de guerra. Eso mismo piensan sus familiares:

«Tú, ¿sobrevivir a Buchenwald?», contestó. «Pero si la semana pasada tuvimos que llevarte a la clínica por lo de tus alergias. El polen de las flores hace que termines en la sala de emergencias. No podrías sobrevivir dentro de un campo de tulipanes. ¿Cómo piensas que te iría en un campo de exterminio?» (p.98).    

Lo extraño aparece en “Kassoghta” donde explora lo fantástico. Aquí se incluye un dialecto incomprensible que termina encajando en una historia donde la sexualidad y la reproducción son los principales objetivos para los personajes, sobre todo el femenino, cuyo único fin sigue siendo igual de insólito por su sentido profético. Llama la atención la postura derrotista inicial del personaje masculino que se somete a cualquier requerimiento femenino llegando a soportar tanta extrañeza e incomodidad. 

Y a partir de esta relación con lo femenino donde los varones se asumen por debajo de cualquier mérito alcanzado, al punto de reconocer cierta forma derrota, se cita “Autorretrato” donde un aspirante a escritor que se siente fracasado se encuentra con su ex que ha regresado de Alemania donde cursa un doctorado. En la universidad donde ella estudia han egresado varios Premios Nobel, mientras que en la universidad gringa donde él estudió sólo destaca como alumno el luchador Hulk Hogan. A partir de este punto es inevitable mostrar una confrontación intelectual y de géneros con tintes machistas a través del supuesto conocimiento y bagaje cultural que debe imponer el hombre sobre la mujer como una búsqueda de admiración. Y esto se evidencia en el pequeño diálogo imaginario que tiene el narrador con Antón Chéjov, quien llama a su interlocutor con el nombre de Biffikov. Aunque esta ilusión es contraria a lo que sucede en la otra parte del cuento donde la mentira o la impostura tarde o temprano son descubiertas. Algo similar ocurre en “La muerte de los sueños literarios” donde se hace burla a las personas que se asumen como intelectuales superiores por el acceso inmediato y exclusivo que tienen hacia algunos contenidos culturales, incluido el conocimiento académico, en comparación a otros registros o discursos mediáticos más digeribles como las comedias de Adam Sandler. Y en estas comparaciones también recaen en otro tipo de lecturas como los libros de Ayn Rand, o el Upanishad y el Bhagavad Gita. Aquí el narrador varón otra vez se ve vulnerado ante la intelectualidad femenina.

Los libros y la literatura vuelven a estar presentes en otros cuentos como “Barrio y prejuicio (Una historia chalaca)” que trata sobre un delincuente chalaco que se reforma leyendo a los clásicos ingleses, sobre todo a Jane Austen. Lo mismo para “Cumpleaños infantil existencialista” donde se evidencia una burla contra el existencialismo. Aquí sobresale un apartado titulado “Carritos chocones con Camus” (en clara referencia a la muerte del autor argelino-francés, Premio Nobel de Literatura).

La masculinidad y el machismo se muestran con ironía en “Clint Eastwood”, donde otra vez se hace una breve mención a los nazis. Y en “Cartas escritas por Zeus después de asistir a un seminario de concientización sobre el acoso sexual” donde la masculinidad de nuevo es cuestionada ante ciertos hechos machistas.

Otros cuentos de menor calibre son “Papá Hemingway (Por quién doblan las sonjas)” que aborda la paternidad y la falta de madurez para asumir este rol. Y “El diablo viste de Graña”, donde otra vez se menciona a Alemania. Aunque este último, más que un cuento parece una reflexión sobre el uniforme escolar color plomo que marcó a toda una generación.

Por último, queda la mención del mismo autor con determinadas presencias esporádicas, a modo de cameos, tan propio de la ficción, como su diálogo con Chéjov en “Autorretrato”. Esta vez sucede con la viuda de Vallejo en “MC Rapkólnikov”, sólo para volver a mencionar uno de los cuentos más logrados:

-Déjeme decirle, Monsieur Biffi, que amé su petit livre d´histoires. «Votre police d´aasurance ne couvre pas cette eventualité, M. Samsa». -dijo Georgette, dando una calada al cigarro que tenía en la mano-. ¡Magnífiques nouvelles! ¡Quel triomphe pour les lettres péruviennes! César también adoré su livre. Y, à notre punto de vista, tous les rédacteurs y éditeurs littéraires que le han rechazado sont stupide. Brutes, sans talent et laids. Médiocres de mentes cerradas” (p.189).

En conclusión: la mayoría de los cuentos convencen a pesar de su extrañeza e hilaridad. Cumplen su cometido porque el humor se concreta, produce el efecto de la risa. Al mismo tiempo renueva y refresca una tradición como la peruana donde el realismo melancólico, gris y lleno de desánimo termina ganando terreno. Biffi es una excepción que se aplaude.

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Datos del libro reseñado:

Gianni Biffi

Viendo tu vida derrumbarse desde una distancia segura

Dendro, 2025

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Reseña: Infancias (2023) de Bryan Paredes

Crecer y aprender

 Por Omar Guerrero

Infancias (Dendro Ediciones, 2023) del escritor peruano Bryan Paredes (Lima, 1993) es un libro de cuentos conformado por trece historias que giran en torno al crecimiento y al aprendizaje, muchas de ellas dadas en las primeras etapas de la vida, por eso también sobresale la falta de experiencia y el dolor que afrontan sus jóvenes personajes en esos mismos procesos que corresponden a crecer o a madurar, más aún de aprender y afrontar determinadas situaciones que pueden resultar siempre difíciles. Esto mismo se confirma con lo que indica Orlando Mazeyra Guillén en el prólogo: “Este libro da cuenta de esas primeras veces dolorosas e impactantes, intensas y fulgurantes: los primeros amores, los primeros viajes, los primeros adioses, los primeros muertos, los primeros fracasos…” (p. 9).

El dolor que se muestra en estos cuentos es tanto físico como emocional, además de traumatizante. Se evidencia en “La teoría de las reglas”, el primer cuento del libro, donde un joven estudiante escolar es castigado por su profesor delante de sus compañeros en un salón de clases usando una regla de gran grosor que sólo debería ser símbolo de educación o enseñanza, pero, en esta ocasión, también representa la sanción, la violencia y el temor: “La regla más pesada del colegio cayó inclemente entre mis dedos, sin tocar la palma, porque retiré mi mano y, al mismo tiempo, me quejé casi en un susurro. Sánchez tenía la vena del cuello tan hinchada que, me dije, ahora sí me daría con el puño o la palma de su mano pétrea. Se enderezó y dijo: «Montes, estira bien la mano por tu bien». Cuando estaba por decir «pero por qué», la regla esta vez sí se enfundó en toda mi mano, removiendo cada punto eléctrico de mi brazo derecho: el dolor, la vergüenza, la frustración, son marcas difíciles de quitar, sobre todo si tu colegio está a la vuelta de tu casa: no tienes tiempo de asimilar la situación en tres cuadras” (p. 16). 

Otra característica de estos cuentos es que muchas de sus historias ocurren en la costa norte del Perú, con precisión en Trujillo, tal como sucede en “La infancia es una paloma muerta entre tus manos” donde sobresale otro tema real y bastante común en esta parte del Perú y que corresponde a la delincuencia y a la violencia desatada que ya no se puede controlar, más aún si esto afecta a la familia, en especial a un ser querido y cercano. Y al mencionar estas dos características es inevitable el contaste que pueden producir en el relato: “Ese fue un día con buen clima, como suele ocurrir en los veranos de Trujillo. En esta ciudad sí hay un cielo, muy azul, con nubes de algodón de las que salen en las películas. Un paisaje que alguien debería filmar y revelar al mundo. Tal vez podamos entender algo más sobre nuestra existencia con unas buenas tomas. Esos colores te acompañan en todos los momentos de tu vida. Aunque visites cualquier capital del mundo, igual sabrás que puedes quedarte a morir en el norte del Perú por la inmensidad del cielo” (p. 20).  Y la descripción de esta calma se anula con el tema de fondo contado en esta historia: “Lo último que supe fue que lo encontraron entre El Porvenir y Laredo. Algunos campesinos lo sacaron de entre el agua sucia y las cañas de azúcar. De inmediato, se avisó a sus colegas y mi tía denunció a unos choros con los que había peleado días atrás. Ustedes saben, seguro más que yo, que los delincuentes de acá son bien vengativos, muy avezados cuando algo no les sale” (p. 25). La analogía entre una paloma muerta y lo sucedido no hace más que confirmar la tragedia que queda en la memoria del joven personaje narrador.

Otro aprendizaje que se encuentra en el libro corresponde a lo sexual. Aparece en el cuento “Ofrecer” que también transcurre en Trujillo. Coinciden la presencia de otros personajes catalizadores ya recurrentes como las tías o los primos. Aunque el principal personaje catalizador para el narrador en esta historia no es un familiar sino una mujer que marcará una singular experiencia: “La mujer, después de un par de minutos, apareció con un baby doll ancho y casi transparente. No llevaba ropa interior. «Hace mucho calor, ¿di?», me dijo. «Sí, pero tengo frío». Lo dije muy mecánico, inerte” (p. 31). 

Los problemas de dinero y la pobreza también se presentan como características que afectan a los jóvenes personajes. No importa si se intentan eludir u olvidar a través de un juego simple como las canicas o bolitas, tan de moda en determinado momento. Lo cierto es que entre estos mismos personajes jóvenes salen a relucir los problemas económicos de sus familias como una recriminación o como una forma de enrostrar su maldad: “-¿Con qué plata vas?-le preguntó Ricardo, antes de que Jorge saliera-. A las justas tu papá tiene para comer” (p. 41).  

Las peleas entre los jóvenes personajes también se hacen presentes en este universo que ya se caracteriza por su crueldad y violencia, además de definir un estrato social previsto ya desde la carátula del libro, lo que resulta atractivo para el lector al confirmar que se continúa con una tradición que viene de autores como Congrains, Reynoso y Ribeyro. En cuanto a las peleas, estas se describen en determinados escenarios que confirman esta misma condición social, además de la violencia y el dolor que experimentan los protagonistas de un cuento como “El Hueco”: “Escombros, piedras, basura y algunas bolsas de cemento seco. Grafitis en las paredes. Agujas usadas y regadas en los rincones, donde las luces de la calle no ingresaban. Sergio entró primero, empujado por Mario. Sergio dejó la bicicleta apoyada contra la pared, dándoles la espalda. Apenas quiso voltear, recibió un puñetazo en la cara por parte de Mario. Sergio cayó al suelo, quejándose. Sin darle tregua, José lo pateó en el estómago, una y otra vez. Sergio rogaba, una y otra vez. Sergio imploraba, sin pausas…” (p. 53).

La muerte es otro tema ineludible sin importar que se trata de una mascota. Esto ocurre en el cuento breve titulado “Princesa”, cuyo narrador, o narradora, brinda su testimonio una vez que ya ha ocurrido el deceso. En el cuento “Mariela” la muerte también está presente desde el inicio, aunque esta vez se trate de la madre del personaje juvenil femenino, cuyo único deseo antes de morir es ver a su hija casada vestida de blanco sin saber siquiera que sus amistades están más cerca del romance y del deseo: “Quería verse en sus ojos negros y quemarse en el fuego de su presencia hasta convertirse en un puñado de cenizas y hermanada con el viento, ser respirada y emprender una travesía en el interior de su cuerpo: ser la sangre de ella, tomar la forma de sus venas, viajar hasta su pecho, sus manos largas y perderse en el siguiente ombligo, humedecida por el milagro de tocarse” (p. 74). A ellos se suma el cuento “Vive” donde se presenta la muerte como una marca sin importar que se trate de una inútil vida sana.

El amor, o el desamor, no quedan fuera en el argumento de estas historias. Sucede en el cuento “Tinta seca” donde la idealización de la pareja viene de la mano con la literatura debido a que el romance, o lo que queda de ello, arrastra recuerdos de lecturas de autores como Cortázar, Pizarnik y hasta Carlos Oquendo de Amat. Por supuesto que Rayuela es uno de sus epicentros: “Después de una clase electiva de Literatura, a la que había entrado como alumna libre porque nunca pudo estudiar esa carrera, Emilia me comentó que su profesor les dijo que leyera ese libro, el que había recomendado a una amiga cercana antes de morir. «Ella estaba enferma y le pidió un libro, para sus últimos meses. ¡Qué difícil! ¿Te imaginas regalar el último libro que leerá una persona que quieres mucho?». No entendía la magia de Rayuela. «Este libro tiene fragmentos que uno puede leer como quiera». Sólo escuchaba y asentía, mudo. «El mismo Cortázar dice en el inicio, mira acá, que se puede leer de forma lineal o a través de un tablero con un orden establecido por él o como se le dé la gana al lector»” (p. 68).

Incursionar en el género policial no es impedimento para seguir retratando las inexperiencias y los duros aprendizajes de estos jóvenes personajes. Se suma que también se encuentra un trasfondo social en cada una de estas historias donde sobresale el comportamiento, bueno o malo, de cada uno de los miembros del orden. En el cuento “Todos saben” se aborda una historia de frontera donde impera una policía coimera y ratera que se aprovecha de la migración de los peruanos en Argentina, más aún si son jóvenes: “El jefe, seguro, era peor, pensó Facundo. En su barrio había escuchado las historias de los policías cagones, como le decían, que sembraban cuando uno estaba limpio y te podía mandar en cana por varios años. Algunos pacos y ketes valían para esto; más la frontera y viaje por tierra, peor. Enrejada segura. «Yo no le tengo miedo a los choros», le dijo su tío, «porque te roban y si te dejas, no pasa más. Pero si un tombo te quiere joder, ahí sí cagaste, porque tiene la autoridad para cagarte” (p. 94). En cambio, en el cuento “Retamozo”, el joven policía protagonista de esta historia desea hacer las cosas bien, aún tiene ética. Sin embargo, de nada le sirve cada vez que recibe órdenes que debe cumplir como parte de su trabajo. Al mismo tiempo se vuelve espectador del horror con los muertos en las carreteras, peor aún, si se trata de levantar sus cuerpos destrozados y pestilentes. 

Por último, los temas familiares, en especial la relación con los padres, se presentan en cuentos como “All by myself” donde ciertas canciones, como las de Charly García, traen más que un recuerdo. Y en “Entrevista a Paul Auster”, el padre vuelve a ser el punto de atención del hijo sin importar las obligaciones o los deseos profesionales. En este caso, los diálogos muestran la situación de una familia desigual o desintegrada por culpa del alcohol y el rencor. Es inevitable no relacionarla con la novela La invención de la soledad, a propósito de la mención del padre y de Paul Auster. Este, sin duda, es uno de los mejores cuentos de este conjunto.

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Datos del libro reseñado:

Bryan Paredes

Infancias (2023)

Dendro Ediciones