[POESÍA]: Jardín de uñas de Jorge Pimentel
Fondo de Cultura Económica, 2024. 176 pp.
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Un jardín de aquello que es y no es cuerpo. Las uñas como la transformación de lo que pasa de brindarnos protección a exasperarnos por grotesco (¿la identidad peruana?). Un ecosistema formado a partir de lo descartado que busca restituir su sentido, una conciencia que descubre la razón a través de la poesía. Versos que abren caminos en la niebla y responden a la angustia existencial del hombre sensible, aliviando su desamparo y vulnerabilidad cotidiana. Un poemario que confirma que la poesía de Jorge Pimentel (Lima, 1944) sigue siendo convulsa y beligerante, como dijo Roberto Bolaño, continuando en la apertura de múltiples caminos a partir de ella.

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Aquí, a continuación, una selección de tres poemas:
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INHERENTES
Es sorprendente caminar despacio.
Allá están ellos.
Tú estás acá,
en el pabellón de la desesperación.
No hay búsquedas.
La fiebre es por el poema.
Qué tantas cosas, y qué.
Tampoco abrirán las rejas, y qué.
Sólo tocaré un espacio congelado sin sonrisas.
Y estaré allí,
perpetuamente, en la noche.
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GATOS COLGADOS DE LA LUZ DE UN MEMBRILLO
Ese riachuelo tenebroso donde discurren los gatos
hundiendo el apremio como una columna fugaz.
Y se encienden, atronan, palpitan.
Ese promontorio de los gatos colgados de la luz de un membrillo
esforzando el comportamiento, atreviéndose a usar la lengua
para exagerar la ridícula situación
y el asco y el escozor numeral, chúcaro, altisonante
en los contornos, rota la pulpa que encabritó el musgo soñado,
por tres aortas suplicantes de sol
del devuelto rocío tras las cañas
donde el pasadizo de los gatos
estrangulan la vistosidad
asemejándose a la frugalidad del devenir
a la vastedad hiriente de los compromisos adquiridos
a la súplica de los geranios en su condición absorbente
y ligeramente contraventual
para dirigirnos exactamente
a un punto descolorido
usado
gestado
y nunca visto.

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CONSOMBRAS
Todo está disputado, la luz, esas ojeras,
el aturdimiento, los pedazos que cuelgan, la desventura,
la cancelación, el cercenamiento, los impulsos, la acidez,
la corrosión, lo inverso angosto, el remezón,
el revés grueso, el temblor derrotado,
la investidura de caracteres, la música de gobernadores
despedazados y trágicos, la trampa de un invierno asqueroso.
Hay que cubrir los forzamientos
la deshumanización esparcida sin soñar
los toscos resultados extremados
las tercas estadísticas alentadas por prófugos
la desidia computarizada enfermando girasoles
los rostros de desconocidos de los desesperados
las huellas en el humo de la grasa
otras velocidades en tu pierna desmayada
otras cavernarias ilusas sonrisas aventadas
a cambio de qué
a cambio de qué
de cuándo, de dónde
y otra vez las razones, esa angosta calle que no fue digerida
que vive en los destrozos
y no tengo más que la verdad que escribo
la verdad untada y sin gárgaras, la verdad creyéndonos.

