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Reseña: Bajar es lo peor (2022) de Mariana Enríquez

Excesos juveniles

Por Omar Guerrero

Bajar es lo peor (Anagrama, 2022) es la primera novela de Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973). Se publicó por primera vez en 1995 y a lo largo de todos estos años se ha convertido en una novela de culto. En ella se pueden encontrar muchos temas y elementos que la autora ha desarrollado en sus siguientes libros, tanto en novelas como en cuentos. Su personaje principal es Facundo, un joven de belleza única que se prostituye y que habita el lado oscuro y sórdido del Buenos Aires de los años noventa. Su imagen es ambigua, casi vampírica, siempre con su cabello largo, y que no deja de ser atractiva para cualquier género, tanto para mujeres como para hombres. No importa si Facundo está borracho o drogado, pues estas situaciones resaltan más su imagen. Así lo testifican varios de sus personajes: “Facundo, con la misma ropa, parecía un dios griego. Siempre parecía un dios griego” (p.41) […] “Facundo borracho es Dionisos: el alcohol no insulta su belleza, la enaltece” (p.193).   

Facundo ha sido enamorado de Carolina, una muchacha punk que se pinta el cabello y a quien le cuesta entender que su exnovio se gane la vida teniendo sexo con otros hombres. Incluso hasta llega a ser invitada por él para que observe uno de estos actos homosexuales, un tema bastante vigente en la obra de Enríquez. Y a pesar de saber esta dura verdad, lo que le provoca muchas crisis y llantos, Carolina continúa frecuentando a Facundo, así sea como amigos. A fin de cuentas, a ella también le gusta visitar los mismos lugares que él habita, sobre todo si son nocturnos, como los bares y discotecas, entre ellos el boliche de La Diabla, donde suena cierta música que va desde David Bowie hasta Megadeth, y que se presenta como banda sonora para esta historia donde las drogas también cobran protagonismo.

Todo cambia cuando aparece Narval, un joven yonqui que también posee una singular belleza y que cae rendido ante Facundo, pues la atracción es mutua desde el primer momento que ambos se ven en uno de estos locales nocturnos. Hasta llegan a tener sexo en un baño. Lo curioso es que Carolina también siente atracción por Narval sin importar que él siempre lleve consigo una imagen oscura que se acentúa mucho más con la presencia de unos seres malignos, casi monstruosos, que sólo Narval puede ver, y que no son producto de su imaginación ni del consumo de drogas, sino que provienen de una extraña realidad que tiene más de fantástico y también de gótico. Es en este punto, junto a su belleza masculina, que se puede considerar a Narval como un antecedente de Gaspar y su padre en la novela Nuestra parte de noche.   

De esta manera se forma un trío juvenil lleno de excesos al punto de convertirse en seres marginales y autodestructivos. Los tres, de una u otra manera, tienden a estar sometidos por algo o por alguien; incluido Facundo, quien muestra cierta autonomía y rebeldía que, después de todo, termina subyugada. Por ejemplo, Facundo vive en un piso que es pagado por un hombre maduro de apellido Armendáriz, quien al mismo tiempo es oficinista y padre de familia. Es decir, un hombre común y corriente bajo la suposición de vivir dentro de lo correcto. Facundo no siente nada por este hombre, pero sólo por el hecho de sostener su economía y hacerle regalos (como un libro de Mary Shelley) acepta compartir este espacio que se vuelve íntimo, y, a la vez, sucio, y cuyo único consuelo es la presencia de un gato llamado Lord Byron que se caracteriza por ser arisco con cualquier extraño. Otro consuelo son las visitas de Narval, llamado también Val, con quien se embriaga y se droga hasta perder el conocimiento, además de tener mucho sexo. Es más, ambos llegan a tener ciertos códigos para saber si Facundo está libre u ocupado en su piso sólo para concretar un siguiente encuentro. Por su parte, Carolina busca acercarse a Narval no únicamente por parecerle atractivo sino porque es una manera de seguir cerca de Facundo. A ella no le importa que él se siga prostituyendo. Tampoco le importa que él y Narval se entiendan a la perfección. Hasta está dispuesta a tener intimidad con ambos al mismo tiempo (pp.170-171):

Narval se dio vuelta para mirar y vio a Carolina, sonriente, con unos ajustados shorts de jean y una musculosa blanca. La llamó con un gesto de la mano y Carolina se le sentó en las rodillas. Narval deslizó con cuidado la papela en la mano de ella, que sonrió con los ojos brillantes. Sin decir palabra, Carolina se levantó y caminó tambaleante hasta el baño, tirando una silla a su paso.

-Está borracha -dijo Facundo.

-Es muy linda -dijo Narval.

-Sí.

-Le prometí que esta noche íbamos a estar juntos.

-Está bien. -Facundo encendió un cigarrillo y tosió doblándose en dos cuando la cocaína empezó a deslizarse por su garganta-. Pero antes vendé algo más.

Aunque lo que más llama la atención en esta novela es la presencia de esos seres malignos que siempre se le presentan a Narval. Muchos de ellos tienen características propias del horror. Primero está una mujer que no tiene dientes, que huele a muerte y que se mueve como un gato; y a pesar de su terrible aspecto, ella tiene sexo con Narval. También hay un hombre que está cubierto de arañas y otro que se caracteriza por tener huecos en lugar de ojos (esta referencia bien podría relacionarse con uno de los cuentos de Mariana Enríquez titulado “Ojos negros”, que es bastante aterrador, y que se encuentra en su último libro Un lugar soleado para gente sombría). Aquí una muestra de la imagen y comportamiento de estos seres siniestros (p.191):

Ella sí podía salir. Con Narval. Pero Buenos Aires ya no era lo mismo si él iba con Ella. A veces, en una multitud sin rostro, Narval la perdía de vista y entonces corría. Pero de entre la gente salía el-Hombre-con-huecos-en-vez-de-ojos, que lo devolvía a su departamento, caminando en cuatro patas por el piso, jugando con arañas. Narval caía al piso y Ella trepaba sobre él y Narval se la cogía furiosamente, casi feliz, pensando que, a pesar de todo, le gustaba estar con Ellos, que era así como estar en casa. Pero de vez en cuando se abrazaba a las piernas purpúreas de Ella y, mientras el-Hombre-con-huecos le hacía un pico en el cuello, Narval no podía evitar ahogarse en sollozos diciendo: «Lo extraño.»

Aquí cabe aclarar el término “pico”, del verbo “picar”, propio de un argot que significa inyectarse droga, sobre todo heroína, corresponde a la mención de Narval visto como un yonqui (adicto a la heroína). Es justo esta droga la desencadenante de esta historia donde la tragedia es una consecuencia de los excesos juveniles. Y es que es imposible no relacionarla con otra novela de la misma época y con la misma temática. Me refiero a la ya clásica, y también novela de culto, titulada Trainspotting (1993) del escritor escocés Irvine Welsh, donde la heroína también es un catalizador para la mayoría de sus personajes juveniles. Y donde el rock, el desenfreno, el sexo y, otra vez, los inevitables excesos, son los ingredientes adicionales de toda una generación. Quizás por esta razón también se realizó una película en Argentina (2002) basada en esta primera novela de Mariana Enríquez y que lleva el mismo nombre. Aunque, valgan verdades, no cumple las expectativas creadas con la lectura de este libro, que, como ya se ha dicho, es de verdadero culto. Igual aquí va el enlace para los interesados y fanáticos de la autora y su obra, cuya mayor recomendación es seguir leyéndola:

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Datos del libro reseñado:

Mariana Enríquez

Bajar es lo peor

Anagrama, 2022

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