Un comentario sobre Los placeres del silencio de Francois Villanueva
Por Cristhian Briceño
En el año 82 Lauer declara lo siguiente durante un conversatorio sobre narración y poesía en el Perú, publicado luego por la editorial Hueso Húmero:
Es interesante el que la sensibilidad modernista se siga manteniendo vigente, y yo me atrevo a decir que todavía hoy es la sensibilidad más difundida en el campo de la poesía.
Cierto. En el imaginario nacional la poesía suele empezar y acabar con «Blasón» o «Los heraldos negros»; más allá se encuentran Eguren, Adán, Moro, la generación del 50; todavía más alejados Cisneros, et al. No puedo imaginar una actuación escolar donde se recite algún poema de Las ínsulas extrañas o de Consejero del lobo; en los años 90, por lo menos, lo usual era declamar con afectación «¡Quién sabe!» de Chocano. Al día de hoy esto podría haber cambiado, no lo sé. Dicho esto, paso a hablar de Los placeres del silencio de Francois Villanueva.
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