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Junto al Sena

Notas en un pasaporte, relatos de Félix Terrones

Por Carlos Germán Amézaga

La feria del libro de Lima, en su versión de 2022, nos ha traído muchas sorpresas. Más allá del reencuentro con antiguas amistades, casi todos hombres y mujeres de letras o vinculados a la escritura o la edición, hemos asistido a la presentación de libros muy variados. Uno de ellos nos ha llamado la atención, precisamente porque su autor es un viejo amigo, conocido en París, y porque su presentación se ha hecho de manera virtual, a la una de la mañana hora local de Francia, aunque a las 6 de la tarde hora local limeña. Se trata del conjunto de relatos Notas en un pasaporte, de Félix Terrones, quien vive actualmente en la ciudad de Tours y es profesor asociado de la Universidad de Berna, en Suiza.  

Foto: Ulises Gutiérrez Llantoy

Conocí a Félix hace unos cuantos años cuando aún era profesor en una universidad de París. Recuerdo que almorzamos juntos una o dos veces y descubrimos que compartíamos muchas inquietudes literarias como, por ejemplo, nuestro gusto por la micro ficción, pues ambos habíamos publicado obras en ese género. Posteriormente, nos seguimos viendo en presentaciones de libros y actividades literarias e, incluso, Félix fue uno de los presentadores de mi libro de relatos Itinerario en la Casa de América Latina en París. El periodo de la pandemia, como a todos, nos distanció un poco, pero, aun así, Félix organizó en noviembre de 2021 el Tercer Encuentro de Escritores Peruanos en París, en el marco de la Quincena Cultural organizada por la Embajada del Perú en Francia. Precisamente, el título de ese encuentro era «Las literaturas, los exilios, las migraciones».

No cabe duda de que estos temas son realmente muy cercanos al sentimiento interior de Félix. El libro que comentamos va dirigido precisamente hacia la condición del exilio y la migración de los diversos personajes que van construyendo los relatos que forman parte del volumen, y, en conjunto, expresan el sentimiento de desarraigo y, en ciertos casos, la marginación que sufre el extranjero en tierras ajenas; los recuerdos y las añoranzas del país que se dejó atrás serán en ciertos casos un aliciente para los que insisten en volver, pero los sueños sobre aquello que alguna vez fue en el pasado, difícilmente, podrán ser verificados en la realidad del presente.

Por ejemplo, en «Valientes muchachos», un grupo de jóvenes compiten en un certamen literario para ganarse un viaje a París; el ganador, Antonio Carneiro, es despedido con todos los honores antes de su partida. El narrador, quien recibió la mención honrosa, decide no participar en la publicación junto con el cuento de Carneiro. Luego se sabe que precisamente el ganador lo detesta pues este le había quitado a la mujer de sus sueños. Después de la partida de Antonio el grupo se desintegra y solo se reúnen muy de vez en cuando para rememorar historias de sus tiempos universitarios. Años después Carneiro regresa y todos van a recibirlo, pero encuentran a un hombre totalmente distinto, gordo y desgarbado, pidiendo que le inviten cerveza y cigarrillos, claramente un perdedor, no el hombre exitoso que pensaban todos cuando viajó a París, fruto quizás del desarraigo.

Presentación en la FIL Lima 2022 – Foto: Carlos Germán Amézaga

En «Todos vuelven», una mujer regresa al Perú después de 30 años luego de que su padre, quien nunca la visitó ni respondió sus mensajes, ha fallecido. La recibe Leandro, su medio hermano, con quien no ha tenido mayor acercamiento. Estando en Lima recuerda los últimos momentos que pasó con su padre, poco después que su madre viajara para siempre a Francia. Entre esos recuerdos está el momento en que su padre la llevó a conocer la casa de sus abuelos en los cerros cercanos a la capital; luego ella también viajaría para encontrarse con su madre. Leandro le cuenta que ha tenido que vender la casa de los abuelos para pagar las deudas de su padre y le pide una foto que se tomaron juntos con él hace treinta años en una cabina y ella se la da.  Al regresar a su hotel la mujer se da cuenta que, al haber perdido a su padre, sin tener la casa de los abuelos y ya ni siquiera contar con la foto, no tiene ningún sentido permanecer en el país, ya no hay nada que lo una a él, puede regresar de nuevo a Francia, sin remordimientos, siguiendo el ejemplo de Flora Tristán, cuya vida estuvo leyendo en el avión.

Luego, en «Castillos de humo ascienden en el aire», sucede algo que suele ocurrir en nuestros viajes: se pierde o, más bien, nos roban una maleta. El narrador, después de ser abandonado por su novia, viaja al Perú y comete el error de dejar cuidando su maleta a una persona mientras entra al baño en el aeropuerto de París, y esta desaparece. La maleta contenía unos platos para la colección de su madre, así como unas salchichas de las que «se venden por allí». En el Perú, siente el agobio de los «carnavales familiares», entre otros el de su hermano gemelo, por lo que intentan verlo como al personaje exitoso que no es necesariamente. Por no comentar su error, compra en Lima unos platos y unas salchichas que se las ofrece a su mamá y a los parientes reunidos en una gran fiesta en su honor. Tiempo después, al regresar a París, descubre que su superchería no había pasado desapercibida por su familia.

Así, en los demás relatos, encontraremos a un protagonista, a su familia y amigos, tanto en el país de origen como en el país de acogida, enfrentando a los problemas del desencuentro o de quiebre, motivado por la partida a un nuevo destino que no en todos los casos es lo esperado. Habrá siempre la expectativa de volver, pero definitivamente eso no resolverá los principales problemas, porque estos se mantienen con uno a donde uno vaya, y las complicaciones que uno dejó no resueltas en el pasado no se resolverán en un nuevo país, ni tampoco al revés.

Foto: Javier Calvete

La lectura de Félix Terrones es siempre estimulante, porque, con un lenguaje sencillo, pero muy eficaz, permite al lector compenetrarse completamente con los personajes y sus tribulaciones, permitiéndonos, además, extraer conclusiones que pueden ser válidas para nuestra propia existencia. Para todos aquellos que hemos dejado alguna vez nuestra tierra en busca de nuevos horizontes, una ojeada a Notas en un pasaporte resulta casi indispensable.

Agosto de 2022

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