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Con el timón a la izquierda

De la bestia emocional al bestiario de las emociones

Por Wilmer Basilio Ventura

Hasta el día de hoy los libros para niños no han tenido un espacio en el ámbito de las reseñas críticas. Esto se debe a su naturaleza heterogénea, ya que combinan imagen y palabra, función lúdica y educativa, dimensión narrativa y simbólica, y no se inscriben dentro de lo que conocemos canónicamente como “literatura”. Debe añadirse además la problemática definición de “literatura infantil” cuyos límites nunca han estado claros y cuyo corpus ha sufrido incorporaciones arbitrarias así como exclusiones injustas.    

Por ello, es necesario un espacio para la difusión de este tipo de libros tan importantes y que presentan en la actualidad un corpus renovado al tradicionalmente conocido. Sin más armas que el criterio propio, mi intención es recomendar aquellos textos que han cautivado a mi niño interior y que hubieran cautivado al niño que fui y que ahora cohabita con el adulto que soy. No pretendo una exégesis exhaustiva ni establecer lineamientos puntillosos acerca de estos libros; sí, por el contrario, animar su exploración y provocar la curiosidad del niño que todos llevamos dentro. Y como primera pieza de esta nueva galería, el texto que he escogido para esta reseña es Bestiario de las emociones, de la grafista suiza Adrienne Barman.

Este bello libro es un alfabeto visual de las emociones humanas expresadas en rostros de animales. Aquí el “lector” podrá gozarse e ilustrarse sobre el complejo mundo afectivo humano a través de un panda triste, un hipopótamo contento, un cerdito desanimado, un tiburón perdido, un cocodrilo ansioso, un loro atolondrado, entre otros. La singular maestría de Adrienne Barman plasma de manera notable las emociones humanas en los gestos de los animales y las cifra también en la postura corporal de cada uno de ellos. Sin duda es una dibujante excepcional y una observadora como pocas. Su agudeza psicológica y lúdica se desarrolla plenamente en las composiciones de su bestiario.

Bestiario de las emociones configura ya de por sí un simbolismo elemental de la naturaleza humana. Son las emociones las que nos acercan más a nuestro lado animal ꟷcomún y estrechamente llamado “irracionalidad”ꟷ. Las emociones pueden convertirnos en auténticas fieras si no sabemos conciliar con ellas. Conocer las emociones y los sentimientos, distinguirlos y observar sus efectos resulta importante para el desarrollo del niño. Y es importante tomar consciencia de que el mundo afectivo y emocional constituye también un alfabeto que debemos aprender a leer. 

Personalmente puedo decir que muchas veces no me he tomado la tarea de distinguir entre ciertos estados de ánimo como ꟷpor ejemploꟷ reconocer la diferencia entre estar sereno, relajado o despreocupado. Dichos así, estos términos aparecen como sinónimos, es decir, como palabras de significado parecido que designan una misma realidad. Nada más lejos de la verdad. La serenidad es una estrategia emocional ante circunstancias adversas, mientras la despreocupación es un estado de confianza y seguridad plenas a causa de un entorno amable. Y es muy sintomático que la autora haya elegido a un león para expresar la serenidad y a un venado para la despreocupación. Ambas elecciones constituyen simbolismos poderosos que nos señalan la verdadera naturaleza de cada emoción.  Pensando en esto no puedo dejar de recordar las dificultades que he pasado como profesor de habilidad verbal al querer explicar el mundo afectivo humano con las pobres definiciones de los diccionarios. 

Sería una gran oportunidad para los niños de este país que una obra como Bestiario de las emociones habite los estantes de las bibliotecas escolares, y que maestros y tutores puedan hacer uso de él. Su coste individual es sin duda inalcanzable como inversión para familias de escasos recursos, pero el Estado tiene la posibilidad de invertir en libros tan importantes como este. Vivimos en un país donde la violencia está normalizada y combatirla con una adecuada educación emocional en las aulas es todavía una tarea pendiente.

Adrienne Barman – Foto: Libros del Zorro Rojo

Lamentablemente, la exploración de nuestro fuero interior, el mundo afectivo y emocional, no tiene ninguna relevancia en nuestros colegios y universidades. Sumado a esto, vivimos en una sociedad de hombres y mujeres progres que viven adictos al trabajo para mantener un estilo de vida consumista y materialista, con hijos abandonados a tutores tecnológicos como el internet, los videojuegos o el cable. En estas circunstancias, la educación emocional es una de las aristas para recomponernos como seres humanos y sociedad. Y libros como Bestiario de las emociones se erige como una herramienta significativa para lograr este objetivo.

Lima, 19 de octubre del 2022

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Datos del libro reseñado:

Adrienne Barman

Bestiario de las emociones

Libros del Zorro Rojo

Primera edición, 2017

Tercera reimpresión, 2022

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