Las máscaras de la representación (Johnny Zevallos)

Cinco siglos de literatura amerindia (Christian Bernal Méndez)

La hora azul (Claudia Salazar Jiménez)

Habrá que hacer algo mientras tanto (Francisco Angeles Menacho)

Viaje a Irlanda (Mario Granda)

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Nuevos estudios coloniales

por Christian Bernal Méndez

 

Jean-Philippe Husson
Cinco siglos de literatura amerindia
Entre tradición e innovación. Cinco siglos de literatura amerindia. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 2005.

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Afortunadamente, aparece nuevamente una publicación de gran interés para los estudios peruanos: Entre tradición e innovación. Cinco siglos de literatura amerindia, producto de las actas del simposio Fondo autóctono y aportes europeos en las literaturas amerindias. Aspectos metodológicos y filológicos en el 50° Congreso Internacional de Americanistas, realizado en Varsovia, en julio de 2000. En gran parte de sus artículos se propone lecturas novedosas sobre ese corpus literario que muy poca atención recibe en los medios oficiales pero que, sin embargo, constituye la vertiente más rica de nuestro acervo cultural.

El primer artículo del libro, “‘Desde que florecía como flor de huerto': el cantar de Inca Yupanqui en la Suma y narraçión de Juan de Betanzos”, de Lydia Fossa, es un buen texto crítico que, valiéndose de herramientas lingüísticas, busca desenterrar el sentido original del harawi que compuso Inca Yupanqui antes de su muerte, del cual sólo nos ha llegado un fragmento traducido, con todo lo que esto implica, dentro de la crónica colonial de Juan de Betanzos. Fossa concluye que en este fragmento podemos hallar tanto el pensamiento cíclico agrocentrista como los pares semánticos y dobletes morfosintácticos, propios de la poesía andina. Así pues, el poema presenta una analogía entre la flor que muere para dar paso a la semilla y la vida de Inca Yupanqui, dentro de una construcción dual tanto a nivel semántico (empleo de dos palabras pertenecientes a un mismo campo semántico) como a nivel morfosintáctico (repetición doble de las mismas construcciones sintácticas).

El siguiente artículo, “Los principales dioses tarascos: un ensayo de análisis etimológico en la cosmología tarasca” de Cristina Monzón, propone una reconstrucción de la pocas veces registrada religión tarasca (México) a través del análisis etimológico de los nombres de los dioses que aparecen en la Relación de las ceremonias y ritos y población y gobierno de los indios de la provincia de Michoacán (¿1541?). Parece ser que dentro de la lengua tarasca los morfemas de espacio no sólo construían el mundo en que vivían, sino también el lugar y el sentido que los dioses ocupaban en él. Los dioses de la mano derecha, los dioses de la mano izquierda (de tierra caliente), los dioses de las cuatro partes del mundo (las cuatro madres / las nubes), el sol, el lucero, las estrellas y el trueno, son sólo algunos de los ejemplos que Monzón disecciona lingüísticamente.

“Entre el aimara y el quechua: la <cachiua> guamanpomiana”, de Rodolfo Cerrón-Palomino, es un artículo de gran trascendencia para los estudios coloniales en el Perú. Aunque publicado anteriormente en la revista Anthropologica, se postula que los poemas quechuas que Guaman Poma transcribe en su Nueva corónica y buen gobierno no fueron escritos en un quechua ayacuchano (sureño) influenciado por el quechua waywash (central) como usualmente se cree, sino en un quechua ayacuchano, alterado por una variante del aymara hoy extinta que se extendía por todo el sur peruano. Por medio de un fino análisis fonológico y morfológico (la constante presencia de sufijos aymaras) logra una satisfactoria tradución de la <cachiua>, que siempre presentaba fragmentos intraducibles o incongruentes en las anteriores traducciones.

Precisamente, el siguiente estudio, “Más sobre el aymara de Guaman Poma”, de Xavier Albó y Félix Layme, busca determinar las características lingüísticas de esta variante perdida del aymara que el cronista indígena utiliza, no sólo fusionado con el quechua, sino independientemente en otros poemas que transcribe. Resulta importante la conclusión a la que llegan porque desmiente que en la obra guamanpomiana sólo exista una variante de la lengua altiplánica, por el contrario, existirían por lo menos tres variantes del aymara: el dialecto propio de Guaman Poma y de su región lucana (reproducido en el canto Pani pani), la variante del Conde Suyos (presente en la Saynata) y el dialecto colla (en las Kirkiñas), esta última la única variante que ha sobrevivido.

En “Dos dramas coloniales quechua-castellanos sobre la prisión y muerte del Inca Atahualpa en el Perú”, de Darío Chávez de Paz, se descubre, en la región Áncash, dos nuevas versiones escritas de la comparsa “Inca-Capitán”, escenificada en varias localidades del Perú. Una lleva por título Rey Inca y fue hallado en el pueblo de Llapo (Pallasca), el otro se llama Inca rogoy (Inca degollado) y fue hallado en dos versiones casi similares en la provincia de Pomabamba.

El artículo, “El interés del hallazgo de tres nuevos textos del drama del inca Atahualpa desde una perspectiva comparativa”, de Jean-Philippe Husson, señala justamente la importancia de las versiones presentadas en el artículo anterior. Husson parte de la hipótesis de que el ciclo dramático de la muerte de Atahualpa tendría un origen común —aparentemente en el sur peruano— e intenta reconstruir este modelo original por medio de una comparación lingüística entre estas nuevas adaptaciones y la recogida en Llamellín, quizá, la más fiel a la original, debido a su ortografía antigua. Todo indica que quienes transcribieron la versión de Llamellín fueron más respetuosos del texto que estaban copiando aún cuando no lo entendieran. No obstante, esta versión llega a ser casi ininteligible debido a esta misma fidelidad, no siempre exenta de errores. Lo contrario ocurre con las tres nuevas versiones halladas en Áncash, más legibles aunque menos respetuosas de la primera transcripción, debido a las particulares interpretaciones que hicieron los copistas. Unir el contenido de estas versiones con la forma presente en la de Llamemín constituye la solución final que Husson propone para llegar al texto madre de todas las comparsas.

En “Los héroes son la excepción: la evolución de la historiografía maya yucateca en el transcurso del tiempo”, de Antje Gunsenheimer, se estudia Los libros de Chilam Balam, conjunto de textos hallados en 1837 que revelarían la dialéctica entre continuidad y adaptabilidad en la lengua y cultura maya yucateca (México). En general, se podría distinguir entre los textos que refieren la historia prehispánica y los que describen los inicios de la Colonia. Mientras que en los primeros, el tiempo sigue una división maya en k'antun (7mil 200 días) y se utilizan paralelismos sintácticos y semánticos, en la segunda parte se sigue una división cristiana en años occidentales y se utiliza principalmente la conjunción consecutiva (lineal). Por lo tanto, parece lícito postular una relación de continuidad entre los jeroglíficos mayas prehispánicos, prohibidos durante el Virreinato, y los escritos de la primera parte de Los libros de Chilam Balam que actuaron como nuevo soporte para la conservación de la tradición maya yucateca.

Jean-Philippe Husson, en su segundo artículo, “Cambiar para permanecer fiel a la tradición: la hibridación literaria en quechua y su evolución desde el siglo XVIII hasta nuestros días”, busca revelar las dos caras de Jano en la historia de los discursos híbridos en el Perú. Según Husson, mientras que a finales de la Colonia lo importante era preservar el contenido autóctono utilizando formas hispánicas, en el presente por el contrario se busca conservar la forma autóctona pero expresando temáticas actuales. Así pues, dentro del primer grupo, el Manchay Puytu expresa un cosmovisión anticristiana que permitía la comunicación con los muertos, los poemas amorosos de Juan Hualparrimachi repiten formas de comportamiento prehispánicas, y la anónima Elegía a Atahualpa reelabora el canto anhelante de la pallas y ñust'as presente en el ciclo dramático de la muerte del Inca. Todo lo contrario a lo que sucede en las canciones contemporáneas quechuas, las cuales han abandonado las formas rígidas de la métrica tradicional para volver a privilegiar el uso de los paralelismos sintácticos y semánticos aunque ahora comunicando cuestiones metafísicas y sociales, sin dejar del todo temáticas prehispánicas como la amorosa. Asimismo, la permanencia de las fórmulas de cortesía protocolares entre el soberano andino y su corte dentro de las transcripciones existentes de la comparsa, reflejarían esta nueva preocupación por el mantenimiento de las características formales por encima de los contenidos ideológicos culturales que se estarían encaminados inexorablemente a una globalización mundial de ideas y principios.

Finalmente, el último artículo, “El discurso poético náhuatl de ayer y de hoy: trayectoria continua y discontinua”, de Marie Sautron, propone una tangible continuidad entre la poesía moderna escrita en náhuatl, que se lee en Sempoalxóchitl. Veinte flores: una sola flor, de José A. Xokoyotsij, y dos transcripciones manuscritas del siglo XVI: Romances de los señores de la Nueva España y Cantares mexicanos. Ambos presentan estructuras paralelísticas circulares, difrasismos (unión metafórica de dos palabras), figuras y nominaciones prehispánicas, y un tono propio de la elegía. No obstante, los poemas de Xokoyotsij ostentan algunas caracteríticas particulares, tales como algunos prestámos lexicales del español, neologismos, el empleo de una ortografía moderna y la presencia de una temática de denuncia sobre el abandono social en que vive el grupo lingüístico y cultural náhuatl.

Como hemos apreciado, en general, todos los artículos publicados en Entre tradición e innovación ofrecen nuevas hipótesis, surgidas desde análisis lingüísticos, las cuales esperemos reanimen el debate literario en el Perú que, en los últimos años, había olvidado el texto literario en sí para concentrarse en los aspectos contextuales. Recordemos que el ideal final de toda buena interpretación es encontrar el punto medio entre la estructura del texto estudiado y el horizonte cultural que le otorga sentido

 

© Christian Bernal Méndez, 2006

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Para citar este documento: http://www.elhablador.com/resena11_2.htm
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