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Análisis audiovisual

Memorias de Bong Joon-ho

Por Zoraida Rengifo

Bong Joon-ho (Corea del Sur, 1969) sorprendió al mundo cinematográfico al llevarse cuatro estatuillas en la última ceremonia de los premios Oscar: mejor película, mejor director, mejor guion y mejor película extranjera. Parásitos (2019), su último film, ha obtenido las palmas del mundo y la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Sin embargo, el director surcoreano tiene una trayectoria de más de 20 años, con obras que han sido las más taquilleros en su país. 

Una de sus películas más reconocidas es sin duda el thriller Memorias de un asesino (2003). Está basada en la historia real de un violador y asesino que desde el año 1986 hasta 1991 terminó con la vida de 10 mujeres en el pueblo de Hwaseong, ubicado al norte de Corea del Sur. Estos hechos conmocionaron a sus habitantes al encontrarse, por primera vez, frente al caso de un asesino en serie. En este largometraje también podemos apreciar a Song Kang-ho, actor que dio vida al improvisado chofer en Parásitos, sumergido en la piel de uno de los detectives que perseguirá infatigablemente al culpable de los crímenes ocurridos en el pequeño pueblo. La dupla Bong Joon-ho y Song Kang-ho ya desde aquí deviene en una simbiosis creativa. 

Para la crítica internacional y local, Memorias de un asesino es la obra cumbre del director. Algunos elementos la convierten en un film destacable, sobre todo su talento narrativo que sabe conducir bien al espectador hacia situaciones inesperadas. Aunque para algunos este rasgo se pueda apreciar de mejor manera en Parásitos, también aquí la narrativa y la atmósfera presentadas son bastante eficaces. 

Bong Joon-ho gusta del humor negro y maneja con certeza los ambientes claroscuros. La noche es el escenario principal en donde sus personajes desatan sus secretos y se dejan dominar por ellos, lo que los esclaviza. Esa visión poco optimista, que probablemente es producto de la crisis económica que vivía su país luego de una política autoritaria que se instaló por muchos años, le permite construir ambientes melancólicos e imágenes expresionistas en el más puro sentido alemán

La lluvia es otro elemento recurrente en la filmografía de Jonn-ho. Se nutre de ella para alimentar su narración. Siempre es una lluvia nocturna, una lluvia que marca ciclos y acontecimientos determinantes. En Parásitos, por ejemplo, la fraudulenta familia tiene un festín que es interrumpido por el regreso de los patrones o una visita inesperada para luego quedar bajo la sombra, a escondidas. En Memorias de un asesino, la lluvia permite al criminal cometer sus atrocidades y mantenerse en el anonimato. La lluvia termina siendo cómplice de la oscuridad y evidenciando la vulnerabilidad. Tiene un carácter triste e introduce una sensación de melancolía. En rigor, es el tránsito hacia la muerte o, en este caso, hacia el ultraje y asesinato.

Este elemento se vincula con sus espacios cerrados, oscuros, los túneles que se pierden en la oscuridad sin encontrar solución, sin una aparente salida. Se trata de una visión tragicómica que caricaturiza a personajes contrastados, como cuando los pobres pretenden dejar de serlo o cuando las víctimas buscan protección. Nada en el universo de Bong Joon-ho es alentador. La ingenuidad es castigada con lo más severo que es la muerte. 

Pero, ¿por qué el mundo se rinde ante sus films? Una de las claves es, sin lugar a dudas, la construcción de sus personajes. Aunque poco empáticos, nos resultan familiares y conocidos. Despiertan esa admiración culposa por quienes se salen con la suya infringiendo lo establecido. Otro punto a resaltar, como ya se mencionó, es el manejo de la narrativa, que siempre resulta inquietante, de constantes giros e imprevistos. 

Bong Joon-ho protesta contra el capitalismo existente y la separación que experimentan las clases sociales en un mundo que aún no les permite confluir por más que eso sea lo que se pregona. La totalidad de su obra deja ver ese gusto por ubicar al espectador dentro de su propia mirada, en donde siempre termina perdiéndose. En Memorias de un asesino, la mirada curiosa de un niño abre la película y se cierra con la mirada del detective confrontando su realidad y al verdadero asesino, para terminar trascendiendo toda ficción.

El director coreano tiene la audiencia lista para presentar alguna otra historia que aunque carente de optimismo, lleve al público a la risa y la sorpresa sin que ninguna sea fácil ni ligera.

2 replies on “Memorias de Bong Joon-ho”

También en la película The Host (El Huésped), del mismo Bong Joon-ho, la lluvia aparece de noche y es el momento en el que el monstruo sale a buscar a sus víctimas.

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