Para su lanzamiento, dicha editorial organizó un primer concurso de cuentos, que no solo quedó en los gratificantes premios, sino que se vio concretizado en una cuidadosa antología con los trece cuentos ganadores

 

 

 

Varios Autores
El arte, las mujeres, la muerte y otros cuentos
Editorial Matalamanga, 2004


Literatura, matalamanga, antología y otros cuentos

Escribir en el Perú hace de esta acción una hazaña propia de héroes. Ello, pues este acto podría ligarse con el hecho de navegar algunas veces entre la calma de un sereno mar pero también entre sus tempestades, a fin que nuestras palabras sean leídas y escuchadas en este país prolífico —cada vez más— en ciegos y sordos. Esta labor es realizada por el autor con el apoyo denodado de las pocas editoriales que aún respiran en el país. Frente a esto, es grato saber que esta causa caballeresca no está perdida, ya que este año ha aparecido en nuestro reducido medio cultural el Grupo Editorial Matalamanga, integrado por cuatro jóvenes editores, los mismos que representan una unión carnal y espiritual con la Literatura.

Para su lanzamiento, dicha editorial organizó un primer concurso de cuentos, que no solo quedó en los gratificantes premios, sino que se vio concretizado en una cuidadosa antología con los trece cuentos ganadores. Este libro, titulado El arte, las mujeres, la muerte y otros cuentos (lleva el título del primer cuento ganador), incluye una presentación de Ronaldo Menéndez y una breve biografía sobre los autores.

Esta antología se encuentra dividida en dos partes: los cuentos ganadores y las menciones honrosas. De la primera sección, empezaré a comentar el primer cuento ganador escrito por Renzo Alvarado. El eje central de la historia es la muerte de un pintor austriaco, cuya vida estaba rodeada por el alcohol, las drogas, la frustración y la soledad. Así, este pintor solo confiaba en dos personas (su amada y su amigo, un escritor sudamericano) que al final terminan traicionándolo, siendo este el móvil por el cual acaba suicidándose. Este cuento fracasa en su intento por mantener en suspenso la identidad del personaje que se encuentra desde el inicio del relato junto al cadáver, pues el lector se da cuenta desde las primeras páginas que ambos son la misma persona, y cuando uno llega al final de la trama ya sabe el secreto mejor guardado del narrador omnisciente. El narrador trata de despistarnos cuando dice que este personaje no tiene ningún parentesco ni amical ni familiar con la víctima y que posse un obre conocimiento del arte, pero finalmente falla en esta intención. Lo rescatable del cuento es la diversidad temática que se desteje a partir del arte, como las reflexiones que realiza sobre la unión irrompible entre el arte y la muerte, el fracaso de la vida, el crear una obra artística a partir de la destrucción del mismo ser que lo crea, etc.

El segundo cuento ganador se llama "Sobre el muro", y es escrito por Johann Page. El narrador-personaje nos relata su existencia entre los inmensos muros que él y otros construyen, donde estos últimos son aniquilados. En este espacio el protagonista encuentra la seguridad, la protección y el orden que el mundo exterior no le ofrece, pero eso no quiere decir que todo sea tranquilidad, pues tiene que estar constantemente alerta contra el enemigo que trata de ingresar para aniquilarlo. También habita dentro de estos muros el vacío y la soledad, ya que paradójicamente en ese encierro se siente libre, pues su única distracción es el recorrer esas amplias galerías. Al final de la historia presiente que algo terrible se acerca, y que esa desgracia será a la vez su salvación y su descanso. Este cuento sorprende por la intensidad y el misterio que tiene la trama desde el inicio, provocando que el lector realice una serie de suposiciones en torno a la historia del personaje, como por ejemplo el no saber si es un hombre o un animal. Utiliza un lenguaje muy oscuro que le da ese ambiente de suspenso e intriga.

El tercer cuento lleva de título "Sandrita, Patty Boyd y Michelle Ma Belle (risas)", y su autor es Leonardo Aguirre. La historia es muy simple: el encuentro de dos amigos en un espacio radial que uno de ellos conduce, con el rezago latente de una pasada traición amorosa por parte del locutor. Hugo, el locutor, invita los últimos miércoles de cada mes a un invitado: esta vez le tocó a Leandro —escritor que se encontraba por unos días en el país—, a fin que comente un poco de su vida y proceda a seleccionar diversas canciones de su gusto. Conforme se va desarrollando los acontecimientos, Leandro logra tener una aventura amorosa en esa hora de radio con la programadora Michelle, enamorada de Hugo. Este ofrece a su novia para que Leandro se cobre la ofensa de antaño: "Hugo... gracias por la oportunidad de cobrarme (risas)... ya entendí todo, Huguito; pero aún no sé si agradecerte... no debiste molestarte, pero, en fin... de todos modos, la cuenta ya está saldada... ya conversaremos luego..." (60). Lo resaltante en este cuento es un amplio juego del lenguaje, desplazado de manera coherente.

Ahora paso a comentar brevemente la segunda y última división de este libro. En primer lugar tenemos a uno de los dos cuentos premiados de Armando Robles Godoy, el cual lleva por título "Un hombre flaco bajo la lluvia". El narrador en tercera persona narra la curiosa y extraña historia de un hombre alto, muy flaco y de mirada perturbadora que espera desde hace mucho tiempo una carta. Toda esta anécdota se desarrolla en un pequeño y desolado pueblo selvático, donde el único acontecimiento trascendental que los saca de su vida rutinaria, es la ansiada llegada del correo. El personaje es un hombre enigmático y solitario, ya que nadie del pueblo lo conoce. Finalmente recibe la ansiada carta que después de leerla, la arroja en medio de un aguacero. Aquí se puede apreciar lo absurdo de sembrarse esperanzas, ya que tarde o temprano las mismas nunca germinarán: el ser humano fracasa en el intento de romper el círculo monótono que lo aprisiona. El constante juego de palabras hace que el corto texto esté empapado de un aire poético, vistiendo de lirismo esta prosa clara y sin ornamentos.

En el cuento "Homonimia" de Diana Coronado, los escenarios en el cual corre toda la historia son dos salones de clases, donde dos jóvenes encuentran al amor de sus vidas y curiosamente ambos son homónimos. El amor de ambos no es correspondido y todo afán termina fracasando en sus intentos por alcanzar la felicidad. La lectura de este cuento nos conlleva, irremediablemente, al hecho de estar frente a una novela de Corín Tellado: realmente hay una gran pobreza desde el punto de vista temático, ya que el argumento gira en torno a la descripción. No hay una profundidad en el manejo del lenguaje y el final es —digámoslo sin lamentaciones— patético.

En el cuento "Bonitas palabras" de Francisco Izquierdo se relata el asesinato que comete el poeta José Santos Chocano sobre Edwin Elmore Letts, a raíz de un artículo difamatorio escrito por este último en contra del poeta modernista. El cuento se encuentra solidamente estructurado, desde el juego de los tiempos y espacios hasta el buen manejo del lenguaje adornado con la intención de sumergir al lector en esa atmósfera modernista de la época.

Así, a modo de conclusión, es conveniente afirmar que la apertura de nuevas casas editoriales —como sucede en el caso de esta edición— otorga una amplia gratificación para los lectores, por el simple y coherente acto de dar cabida para que jóvenes escritores no decaigan en sus intenciones creativas y puedan crecer y establecerse en el complicado e inestable mundo de las palabras que es la Literatura.

© Liliana Fretel descargar pdf

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