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Abramos un diccionario
(2) en las palabras
“Literatura Potencial”. No encontramos nada. Laguna
lamentable. Las líneas que siguen quisieran,
si no imponer una definición, cuando menos proponer
algunas precisiones, simples entremeses destinados a
apaciguar a los hambrientos, en tanto que esperamos
el plato de fondo que sabrán escribir otros más
dignos que yo.
*
¿Recuerdan las discusiones que acompañaron la invención del lenguaje? Mistificación, pueril fantasía, delicuescencia de la raza y decadencia del Estado, traición de la Naturaleza , atenta a la afectividad, crimen de ofensiva inspiración, de que no se acusa (sin lenguaje) el lenguaje de dicha época.
Y la creación de
la escritura, y la gramática, ¿es que
se imaginan que eso haya pasado sin protestas? La verdad
es que la lucha entre los Antiguos y los Modernos es
permanente. Ella comenzó con el Zinjántropo
(3) (un millón
setecientos cincuenta millones de años) y no
se terminará sino con la humanidad, a menos que
los Mutantes que le sucedan aseguren el relevo. Lucha,
más aún, muy mal bautizada. Aquellos a
quienes se les llama los Antiguos son, a menudo, los
descendientes esclerosados de aquellos que, en su tiempo,
fueron los Modernos; y estos últimos, si ellos
se presentaran ante nosotros se colocarían, en
muchos casos, flanqueando a los innovadores y renegarían
de sus demasiado fieles imitadores.
La literatura potencial
no representa más que un nuevo empuje de savia
(4) en este
debate.
*
Toda obra literaria se elabora a partir de una inspiración (eso es, por lo menos, lo que su autor hace saber) que tiende a acomodarse bien o mal en una serie de limitaciones y de procedimientos que entran unos en otros como las muñecas rusas. Limitaciones de vocabulario y de la gramática, limitaciones de reglas de la novela (división en capítulos, etc.) o de la tragedia clásica (regla de las tres unidades), limitaciones de la versificación general, limitaciones de las formas fijas (como en el caso de la rondinela o del soneto), etc.
¿Debe uno atenerse a las recetas conocidas y negarse obstinadamente a imaginar nuevas fórmulas? Los partidarios del inmovilismo no dudan en responder afirmativamente. Su convicción no se apoya tanto en una reflexión razonada que a fuerza de costumbre y sobre la impresionante serie de obras de arte (y también, lamentablemente, de obras menos maestras) que han sido obtenidas con las formas y según las reglas actuales. Así llegan a argumentar los adversarios de la invención del lenguaje, sensibles como son a la belleza de los gritos, a la expresividad de los suspiros y a las miradas subrepticias (y no se cuestiona aquí a los enamorados para que renuncien a ellas).
¿La humanidad debe descansar y contentarse con los nuevos pensamientos y hacer versos antiguos? No lo creemos. Lo que ciertos escritores han introducido a su manera con talento (incluso con genio), algunos ocasionalmente (forjadores de nuevas palabras), otros con predilección (contrarrítmicos), y otros con insistencia pero en una sola dirección (letrismo), el Taller de la Literatura Potencial (Oulipo) busca hacerlo sistemática y científicamente, y si es necesario recurriendo a los buenos oficios de las máquinas procesadoras de información.
*
Se puede distinguir en
las investigaciones que busca emprender el Taller dos
tendencias principales dirigidas respectivamente hacia
el análisis y la síntesis. La tendencia
analítica trabaja sobre las obras del pasado
para buscar allí las posibilidades que sobrepasan
a menudo lo que los autores habían supuesto.
Ese es, por ejemplo, el caso del popurrí (5),
que podría, me parece, ser reforzado por algunas
consideraciones extraídas de la teoría
de las cadenas de Markov.
La tendencia sintética
es más ambiciosa y ella constituye la vocación
esencial de la Oulipo. Se trata de abrir nuevas vías
desconocidas por nuestros predecesores. Ese es, por
ejemplo, el caso de Cien Mil Millones de Poemas
(6) o de
los haï kaï booleanos.
Las matemáticas —más precisamente las estructuras abstractas de las matemáticas contemporáneas— nos proponen mil direcciones para explorar, sea a partir del Álgebra (recurso para las nuevas leyes de composición) o de la Topología (consideraciones de proximidad, apertura o cierre de textos). Nosotros soñamos también así con los poemas anaglíficos, con los textos transformables por proyección, etc. Otros caminos pueden ser imaginados, notablemente en el dominio de vocabularios particulares (cuervos, zorros, marsopas; lenguaje algorítmico de las computadoras electrónicas, etc.). Se necesitaría todo un largo artículo para enumerar las posibilidades que ahora ya se entreven y a veces se esbozan.
No es muy sabio tratar de discernir por anticipado, a partir del examen de un solo grano, lo que ser á el sabor de un nuevo fruto. Tomemos el caso de las limitaciones alfabéticas. En literatura, ella puede haber conducido al acróstico, del cual no se sabría decir que ha producido obras estremecedoras (por ahora, Villon y, mucho antes que él, el Salmista y el autor de las Lamentaciones dichas por Jeremías…); en pintura ella ofrece a Herbin, y es por otro lado mejor, y en música la fuga con el nombre de B.A.C.H. y he aquí una obra estimable. ¿Cómo los inventores del alfabeto podrían tener dudas de todo esto?
En resumen, el anoulipismo esta dedicado al descubrimiento, el sintoulipismo, a la invención. En uno y otro existen numerosas variantes sutiles.
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Una palabra, finalmente, dirigida a las personas particularmente graves que condenan sin examinar e inapelablemente toda obra donde se manifiesta alguna propensión al divertimento.
Cuando ellas son hechas por poetas, diversiones, farsas y supercherías pertenecen entonces a la poesía. La literatura potencial resulta siendo así la cosa más seria del mundo. L.Q.Q.D.
1
Es una traducción del manifiesto. En: La
littérature potentielle, ed. Folio essais
(Gallimard, 1973).
2 No importa cuál.
3 N. del traductor: hombre de China. Actualmente se conocen restos fósiles de homínidos de más de 7 millones de años de antigüedad.
4 ¿Cómo la savia puede empujar un debate? Nos desinteresemos de esta pregunta, que surge no de la poesía, sino de la fisiología vegetal.
5 N. del traductor. Centon es una pieza literaria o musical compuesta por la adición de pequeños trozos de otras piezas.
6
N. del traductor: Cent Mille Milliards de Poèmes,
obra de Raymond Queneau.
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François
Le Lionnais
Matemático francés, creador de
Oulipo junto con Raymond Queneau. |
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| Para
citar este documento:
http://www.elhablador.com/patafisica3.htm |
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