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no sabía
si eran
tus manos o mis manos
alrededor
del mundo |
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las sonrisas
no están en los rostros
están entre
y las manos también piensan
cada pequeñísima parte de mí
piensa duerme me despierta
en nuestra marcha
que hace nuestra cama o la
calle eso depende que yo me mueva
es el año o el instante
difícil conocer
lo esencial conocerte
para hacer nuestro camino
las contraseñas están dentro
pero son ellas que nos muestran
puesto que caminamos sin saber
somos los extraviados
en el tiempo
de ellos esperamos
noticias |
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es tiempo
de entender
lo que no se quiere entender
entender lo que no hace ruido
la sangre no hace ruido
ave muerta
no hace ruido
caminar sobre nube
no hace ruido
callarse
no hace ruido
pero todo ese silencio
de todos
los que se callan
hace un ruido que no deja vivir
mentir no hace ruido
pero mentir mentir y encima mentir
acaba por hacer un ruido que no más
deja entenderse
la muerte
no hace ruido |
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en cada movimiento
que veo en ti que veo en otros
es la vida que avanza más
vigilo yo más de lo que veo de la vida
más estoy con la vida
sombra avanzando en luz
yo a ojos cerrados me veo
contigo yo estoy en sueños
entre las manos las manos que nos sostienen
juntos
dentro es nosotros
nuestros movimientos |
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había salido
un instante
y cuando
regresé
había desaparecido
la tierra |
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estatua vacía
me da la bienvenida
siempre la misma
un
día
otro
día
a mi paso
el vacío de la estatua
me guiña
me deja entender
el no saber
es más fuerte
que mi saber
saber
sa |
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Del libro De monde en monde (De mundo en mundo), de 2009.
veo un rostro
que es
cerrado
en su dolor
el puño se abre
para hablar
pero palabra no hay
son no-palabras que se escuchan
palabras naciendo
que sienten daño
el mal afloja
los dedos del rostro
y yo siento dolor en ese rostro
puesto que yo siento su dolor en
los dedos de mi mano
en mí habla |
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yo combino
la noche el día
yo combino
las manos los rostros
los dolores con las alegrías
yo combino
ayer y mañana
así combino
los ojos mi hoy
porque mis manos están plenas
de ti
no hay más sueño
que aquello que toco
así |
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ojos tienen mis manos
acariciar también es ver
pero yo silencio escucho
todos los gritos son manos
que hacia mí se tienden
yo no llego a coger
yo no sé para qué sirven
las manos
pero tus ojos son caricia
yo conozco mi cuerpo por tu cuerpo
puedo entender
el calor de tu cuerpo
mejor que la del sol
es por ello que nosotros giramos
los unos alrededor de los otros
como tierras alrededor
de tantos soles
es fuerza
de nuestras manos
y de palabras que salen de nuestras manos |
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sí yo corro
tras la vida
yo te estrecho
en mi día
noche tras noche
y giramos
alrededor de tanto
pasado por venir
nuestro calor
es nuestro camino
y mi mano
bebe de tu mano |
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y cada vez que veo esta mano
veo un rostro
que tiene la forma de esta mano
un rostro que se siente mal
y cierra los dedos de dolor
y el puño por su dolor
ya que una mano no puede gritar
una mano sólo puede cerrarse
los ojos cerrados por no gritar
una mano más allá del silencio
cuando callarse hace tanto ruido
que todo el aire que se respira
es ese grito
que no se entiende |
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cada instante
de nuestra vida
es un instante
de nuestra muerte
y volverla a vivir y volverla a vivir
por ello es una felicidad
y nuestra vida una alianza
del instante y del siempre
y cada palabra
que transforma nuestra vida
es a la vez la primera y la última
nosotros nos amamos en cada palabra |
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he visto una sonrisa
que pasaba
sin rostro
encontré ojos que
se abrían
para dejarme entrar
ojos cerrados para no
oír
y tu boca que me dice todo
sin abrir los labios
porque soy el agua la tierra el aire el fuego
que tú estrechas
en tus brazos |
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| ©Henri Meschonnic, 2014 |
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Henri Meschonnic (París-Francia, 1932 – Villejuif-Francia, 2009). Crítico, ensayista, traductor y poeta. Miembro de la última gran generación de pensadores franceses, junto a François Châtelet, Gilles Deleuze, Jean-François Lyotard, Michel Foucault, Alain Badiou y Jacques Lacan. Ha obtenido, entre otros, el Premio Max-Jacob (1972), Mallarmé (1986), Premio de Literatura Francófona Jean Arp (2005) y el Gran Premio Internacional de Poesía Guillevic-Ville de Saint –Malo (2007). Dentro de su vasta obra sobresalen los poemarios Dédicaces proverbes, Dans nos recommencements, Légendaire chaque jour, Voyageurs de la voix, Nous le passage, Combien de noms, Maintenant, Je n’ai pas tout entendu, Puisque je suis ce buisson, Infiniment à venir, Tout entier visage y Et la terre coule. |
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