{"id":990,"date":"2022-09-17T21:28:25","date_gmt":"2022-09-18T02:28:25","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=990"},"modified":"2022-09-17T21:29:10","modified_gmt":"2022-09-18T02:29:10","slug":"resena-delirio-americano-2022-de-carlos-granes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/09\/17\/resena-delirio-americano-2022-de-carlos-granes\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Delirio americano (2022) de Carlos Gran\u00e9s"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Los delirios de un continente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Delirio americano<\/em> (Taurus, 2022) del ensayista y antrop\u00f3logo colombiano Carlos Gran\u00e9s (Bogot\u00e1, 1975) es, en resumen, y sin ninguna duda, un libro extraordinario, de lo mejor que se ha publicado este a\u00f1o. Se trata de un ensayo extenso, l\u00facido y bastante exhaustivo que revisa la evoluci\u00f3n de la cultura en Am\u00e9rica Latina y su relaci\u00f3n con la pol\u00edtica a lo largo del siglo XX. Sobresale, sobre todo, la literatura, aunque no est\u00e1n exentas otras manifestaciones art\u00edsticas como la pintura, la m\u00fasica o los <em>happenings<\/em>, por dar solo algunos ejemplos. Empieza en 1898 con la muerte del poeta cubano Jos\u00e9 Mart\u00ed y termina, otra vez en Cuba, casi 120 a\u00f1os despu\u00e9s, en 2016, con la muerte de Fidel Castro; aunque este hecho es solo un intento de ponerle fin a un recuento que no termina y que sigue teniendo m\u00e1s protagonistas. Son cerca de 600 p\u00e1ginas que nos muestra, a modo de radiograf\u00eda y diagn\u00f3stico, c\u00f3mo somos los latinoamericanos y c\u00f3mo nos hemos desarrollado como continente.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Delirio-americano.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-991\" width=\"390\" height=\"623\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Delirio-americano.jpeg 313w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Delirio-americano-188x300.jpeg 188w\" sizes=\"(max-width: 390px) 100vw, 390px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Mario Vargas Llosa, en su columna Piedra de toque del 21 de marzo del 2022, que se publica tanto en Espa\u00f1a como en el resto de Latinoam\u00e9rica, incluido el Per\u00fa, titula su art\u00edculo \u00abLos delirios de la soberbia\u00bb, tomado del tercer cap\u00edtulo de este libro al que considera como el m\u00e1s importante que se ha escrito porque resume la historia y la cultura latinoamericana, donde se incluye, adem\u00e1s, a Brasil como parte de este continente tan lleno de delirios. En este art\u00edculo, Vargas Llosa valora tambi\u00e9n dos hechos que \u00e9l mismo desconoc\u00eda, pero que aqu\u00ed queda revelado gracias al trabajo minucioso de Carlos Gran\u00e9s: la influencia de las vanguardias latinoamericanas en otras manifestaciones art\u00edsticas y la relaci\u00f3n del nazismo en otros pa\u00edses como Nicaragua con la llegada al gobierno del primer Somoza.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero vayamos por partes. El libro empieza, o da la bienvenida al lector, con un tr\u00edptico que se despliega a modo de mapa o cartograf\u00eda que inicia con el modernismo. Aqu\u00ed se se\u00f1ala como principales exponentes a Rub\u00e9n Dar\u00edo y Jos\u00e9 Mart\u00ed. Pasa luego al arielismo de Rod\u00f3 para despu\u00e9s desmembrarse en distintas l\u00edneas o brazos laber\u00ednticos, sobresaliendo el indigenismo, el surrealismo, las vanguardias o el boom latinoamericano, entre otros, y su relaci\u00f3n con hechos hist\u00f3ricos y pol\u00edticos como los caudillismos, la revoluci\u00f3n cubana y las dictaduras militares. Y as\u00ed hasta llegar al arte de la v\u00edctima como parte de distintas manifestaciones contempor\u00e1neas como es el caso de \u00abUn violador en tu camino\u00bb del grupo feminista Las Tesis de Chile, y reproducido en distintas ciudades del continente e interrumpido de pronto por la pandemia (este hecho catastr\u00f3fico y global no detuvo las iniciativas de las industrias culturales como el Hay Festival y la Feria Internacional del libro de Guadalajara, as\u00ed sea v\u00eda <em>streaming<\/em>). Paralelo a ello se presentan una serie de populismos en la pol\u00edtica actual. En el caso peruano, menciona los ejemplos de Keiko Fujimori y Pedro Castillo (pp. 490-491).<\/p>\n\n\n\n<p>El libro est\u00e1 dividido en unas breves instrucciones (8 puntos para ser exactos), un pr\u00f3logo, tres cap\u00edtulos (trabajados cronol\u00f3gicamente) y un ep\u00edlogo, a parte de una extensa bibliograf\u00eda, un cuadernillo de ilustraciones a color ubicado en la mitad del libro, cuyos cr\u00e9ditos se encuentran tambi\u00e9n al final junto con un \u00edndice alfab\u00e9tico m\u00e1s los respectivos agradecimientos. El pr\u00f3logo lleva por t\u00edtulo \u00abAntes del comienzo\u00bb donde cuenta de forma breve pero concisa la muerte de Jos\u00e9 Mart\u00ed. La primera parte va de 1898 a 1930, titulado \u00abUn continente en busca de s\u00ed mismo\u00bb, donde sobresalen los delirios de la vanguardia. La segunda parte va de 1930 a 1960, titulado \u00abLos delirios de la identidad\u00bb donde cobran protagonismo las nuevas revoluciones y el nacionalismo. El tercer cap\u00edtulo va de 1960 al 2022, titulado \u00abLos delirios de la soberbia\u00bb donde la mayor atenci\u00f3n recae sobre las dictaduras militares y el populismo de hoy en d\u00eda. Y el ep\u00edlogo, titulado \u00abAntes del final\u00bb, corresponde, como ya se ha mencionado, a la muerte de Fidel Castro. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera parte resulta imposible no mencionar las inquietudes de Gonzalez Prada junto con las de Jos\u00e9 Mart\u00ed y Rub\u00e9n Dar\u00edo. A ello se suman la de Manuel Guti\u00e9rrez N\u00e1jera y Jos\u00e9 Enrique Rod\u00f3 para tener una idea del nuevo americanismo que estaba tratando de implantarse. Por otro lado, Jos\u00e9 de la Riva-Ag\u00fcero y Francisco Garc\u00eda Calder\u00f3n tambi\u00e9n presentar\u00edan sus propuestas. Con el nuevo siglo surgen una serie de poetas modernistas como Amado Nervo. Otros de la misma corriente no ocultar\u00edan m\u00e1s adelante sus predilecciones pol\u00edticas como sucedi\u00f3 con Jos\u00e9 Santos Chocano en relaci\u00f3n con el r\u00e9gimen de Augusto B. Legu\u00eda. Algo similar se determinar\u00eda con Leopoldo Lugones, influenciado por el fascismo de Marinetti. Todo indicaba que el arte, la pluma y el pensamiento iban de la mano con la acci\u00f3n, el levantamiento y el af\u00e1n revolucionario. Este impulso se concreta con el pintor paisajista Gerardo Murillo, tambi\u00e9n conocido como el Dr. Atl, cuyo significado es agua en n\u00e1huatl (Lugones le a\u00f1adir\u00eda el calificativo de doctor). \u00c9l fue un seguidor de la Revoluci\u00f3n mexicana desde Par\u00eds, iniciador del muralismo y part\u00edcipe del salto del modernismo a la vanguardia. A su regreso a M\u00e9xico se convirti\u00f3 en un activista ac\u00e9rrimo y singular. Es decir, hab\u00eda decidido cambiar el arte por la acci\u00f3n pol\u00edtica para imponer sus ideolog\u00edas. Otros ejemplos de pensamiento y propuestas pol\u00edticas son los de Jos\u00e9 Vasconcelos y su idea de raza, V\u00edctor Ra\u00fal Haya de la Torre con la creaci\u00f3n del APRA y Mari\u00e1tegui con el socialismo. En el plano literario, aparecen Vicente Huidobro y el creacionismo, el primer Borges y el ultra\u00edsmo, un segundo Borges junto con Girondo y G\u00fciraldes y el criollismo. Mientras tanto, los muralistas mexicanos surg\u00edan al igual que el futurismo y la vanguardia art\u00edstica en Brasil. Punto aparte para el desarrollo del indigenismo en la pl\u00e1stica peruana con Jos\u00e9 Sabogal en la pintura y Mart\u00edn Chambi en la fotograf\u00eda. Lo mismo con la poes\u00eda vanguardista andina expuesta por Gamaliel Churata y por Carlos Oquendo de Amat. Este \u00faltimo seducido por las nuevas ideas pol\u00edticas que lo llev\u00f3 a abandonar las letras. Esta misma vanguardia po\u00e9tica se mostrar\u00eda tambi\u00e9n, y de manera exponencial, con C\u00e9sar Vallejo. Lo mismo con Huidobro en Chile en contraparte a Neruda. Otro tema son los poetas mexicanos homosexuales transgresores como Carlos Pellicer, Xavier Villaurrutia y Salvador Novo, por lo que se ganaron muchas diferencias con el ya mencionado Dr. Atl, sobre todo al contradecir la imagen del macho revolucionario. En el caso del caribe surg\u00eda el minorismo cubano de Carpentier y el afroamericanismo de Luis Pal\u00e9s Matos y Nicol\u00e1s Guill\u00e9n. La consigna con todos estos movimientos, tal como lo indica el autor, era la siguiente: \u00abAm\u00e9rica Latina iba a ser modernista, vanguardista, gaucha, india, colonial, cat\u00f3lica, te\u00f3sofa, negra, universal, gaucha, lo que fuera. Cualquier cosa menos yanqui\u00bb (p. 145). Y esta postura antiimperialista hizo abrigar a muchos la idea de una fantas\u00eda materializada que impulsaba a los artistas a dirigir el mundo, pues en Europa ya hab\u00eda sucedido algo similar con Mussolini que proven\u00eda de la escritura y Hitler de la pintura. Un ejemplo de este delirio fue el movimiento de vanguardia en Nicaragua y el fascismo de Somoza.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la segunda parte el mayor protagonismo lo toman los caudillos. En Per\u00fa gobernaba S\u00e1nchez Cerro despu\u00e9s de darle el Golpe de Estado y encarcelar a Legu\u00eda. Lo har\u00eda sin saber que \u00e9l sufrir\u00eda despu\u00e9s una serie de atentados. Con su muerte llegar\u00eda el gobierno de \u00d3scar R. Benavides, otro militar-caudillo que perseguir\u00eda a los apristas, pero que no ser\u00eda el \u00faltimo porque pocos a\u00f1os despu\u00e9s ocupar\u00eda el poder Manuel A. Odr\u00eda, tambi\u00e9n a trav\u00e9s de otro Golpe de Estado. En Argentina surge Per\u00f3n que crea una telenovela pol\u00edtica a partir de su vida sentimental. La presencia de Eva Per\u00f3n como mujer-s\u00edmbolo-pol\u00edtica es simplemente \u00fanico. En Colombia se dan actos de violencia con graves consecuencias pol\u00edticas (contado en la extraordinaria novela <em>La forma de las ruinas<\/em> de Juan Gabriel V\u00e1squez). Mientras tanto, el cine mexicano llega a su era dorada. En Per\u00fa, surge el indigenismo con Arguedas y Alegr\u00eda. Menci\u00f3n especial para un lugar ic\u00f3nico y trascendental como la Pe\u00f1a Pancho Fierro creado por las hermanas Celia y Alicia Bustamante, sobre todo por sus asistentes asiduos como Salazar Bondy, Eielson y Fernando de Szyszlo. Al mismo tiempo, se da el desarrollo del surrealismo en la poes\u00eda con Westphalen y Moro, ambos influenciados por los franceses Breton y \u00c9luard. En otros pa\u00edses de la regi\u00f3n aparecen otros grandes genios en las artes pl\u00e1sticas como Guayasam\u00edn en Ecuador y Wilfredo Lam en Cuba. M\u00e1s genios, pero de las letras: Asturias y Uslar Pietri. A ellos se suma Juan Rulfo que, con su obra, breve pero inmensa, retrat\u00f3 el paisaje de M\u00e9xico con fantasmas y hechos imposibles de creer. En el sureste, precisamente en Uruguay, aparec\u00edan m\u00e1s genios como Onetti, Rodr\u00edguez Monegal, \u00c1ngel Rama. En el caso de Argentina, la obra de Roberto Arlt ya era un buen antecedente. Lo mismo con Borges que ya se vuelve metaf\u00edsico al momento de escribir sus cuentos. En Chile, Nicanor Parra hace uso del humor y de la iron\u00eda en sus <em>Antipoemas<\/em>. En Bolivia, aparece Jaime Saenz que se autoproclama como un poeta nazi. Por otro lado, Brasil sorprende al mundo con la creaci\u00f3n de Brasilia, una ciudad-modelo cuya idea naci\u00f3 en la mente de su presidente Juscelino Kubitscheck y ejecutada gracias a los arquitectos brillantes que ten\u00eda. Y en el caso del caribe, Ernesto Cardenal de Nicaragua sorprende con su primer libro <em>Hora 0 <\/em>y Lezama Lima en Cuba ya es considerado un escritor descomunal en todo el sentido de la palabra. Al mismo tiempo, en Rep\u00fablica Dominicana, se implantaba la dictadura de Rafael Le\u00f3nidas Trujillo, siempre maquillado, a quien ya le dedicaban varios merengues sin importar tener a sus espaldas la muerte de miles de dominicanos y haitianos. Estos \u00faltimos en la masacre del perejil.<\/p>\n\n\n\n<p>La tercera parte corresponde a los delirios de la soberbia que se sintetiza en las revoluciones, dictaduras y la latinoamericanizaci\u00f3n de Occidente. Imposible no mencionar lo sucedido en La Habana en 1959. Fidel Castro llega al poder con el Che Guevara, Camilo Cienfuegos y otros revolucionarios con los que instaura una nueva idea y esperanza latinoamericana, no solo en la isla sino en todo el continente. Muchos escritores e intelectuales comulgan con las propuestas revolucionarias, pero el idilio no durar\u00eda mucho. Guillermo Cabrera Infante y Heberto Padilla ser\u00edan dos de los principales afectados por la dictadura implantada en Cuba. Mientras tanto el boom surg\u00eda y el Che Guevara intentaba repetir sus logros en otros pa\u00edses del continente sin saber que correr\u00eda la misma suerte de Jos\u00e9 Mart\u00ed al tener \u00abuna muerte tonta y cruel\u00bb (sic) (p. 362). Como ya es conocido, con el caso Padilla se rompe la uni\u00f3n y amistad de los miembros del boom, pues unos se ubican en contra y otros a favor del r\u00e9gimen. Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez pertenecer\u00eda al segundo grupo. El cap\u00edtulo de las diferencias entre Gabo y Vargas Llosa es simplemente genial. Viva la terquedad del primero y el repudio a toda forma de autoritarismo por parte del segundo (\u201cAm\u00e9rica Latina, 1975-1981: Los escritores ante la democracia\u201d, pp. 444-453). Las posturas de Octavio Paz y Borges tambi\u00e9n son necesarias de considerar. Por otro lado, en Argentina, Per\u00f3n regresaba al poder sin saber que sus adeptos se matar\u00edan luego entre ellos. En Brasil se creaba el movimiento musical Tropic\u00e1lia con Caetano Veloso a la cabeza, quien sufrir\u00eda los embates, censura y exilio por parte de la dictadura ya implantada. En Per\u00fa surge una guerrilla en la selva de Madre de Dios donde muere el poeta Javier Heraud (el estigma de Jos\u00e9 Mart\u00ed se repite una vez m\u00e1s: el caso del cura Camilo Torres en Colombia alude a lo mismo). En M\u00e9xico ocurre la matanza de Tlatelolco y en Per\u00fa, una vez m\u00e1s, surge otro Golpe de Estado bajo la forma de una revoluci\u00f3n de izquierda impulsada por los militares. Juan Velasco Alvarado se convertir\u00eda aqu\u00ed en protagonista. En Chile tambi\u00e9n ocurre otro Golpe de Estado, pero mucho m\u00e1s violento con la ca\u00edda y muerte de Salvador Allende. Sube al poder Augusto Pinochet (en este periodo oscuro llama la atenci\u00f3n el actuar de la escritora y asesina Mariana Callejas, convertida en Mar\u00eda Canales en la novela <em>Nocturno de Chile<\/em> de Roberto Bola\u00f1o). En Nicaragua explota la revoluci\u00f3n y en Argentina sube la dictadura militar de Videla. El plan c\u00f3ndor se realiza en buena parte de Sudam\u00e9rica como parte del desarrollo de las dictaduras. Sin embargo, en los a\u00f1os ochenta regresan las democracias, pero en Per\u00fa surge el Partido Comunista Sendero Luminoso para empezar algo m\u00e1s que una revoluci\u00f3n. Este partido, al mando de Abimael Guzm\u00e1n, inician un periodo de terrorismo, sangre, destrucci\u00f3n y muerte. Se suman las pol\u00edticas de Belaunde y de un joven Alan Garc\u00eda que, sin saberlo, y mucho menos imaginarlo, regresar\u00eda al poder por segunda vez muchos a\u00f1os despu\u00e9s. Llegan los noventa, Vargas Llosa pierde las elecciones ante un desconocido Alberto Fujimori quien se quedar\u00eda en el poder once a\u00f1os (tan igual como Legu\u00eda) corrompiendo a todas las instituciones. En esa d\u00e9cada tambi\u00e9n surge otros movimientos revolucionarios en el continente. En M\u00e9xico, el subcomandante Marcos se convertir\u00eda despu\u00e9s en un s\u00edmbolo opuesto a lo que \u00e9l deseaba. En Colombia las FARC y el narcotr\u00e1fico ti\u00f1en a un pa\u00eds de violencia y sangre. El final de esta d\u00e9cada llega con la presencia de Roberto Bola\u00f1o, quien rescata una tradici\u00f3n latinoamericana distinta desde su exilio y\/o como migrante. Hay que reconocer que este cap\u00edtulo tambi\u00e9n resulta fabuloso. Aqu\u00ed una conjetura de Gran\u00e9s a partir de sus lecturas del escritor chileno:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Aunque no ten\u00eda la intenci\u00f3n de convertirse en un gran int\u00e9rprete del continente, Bola\u00f1o s\u00ed ten\u00eda una obsesi\u00f3n, evidente a partir de sus novelas de 1996, <\/em>La literatura nazi en Am\u00e9rica<em> y <\/em>Estrella distante<em>. Ambas novelas mostraban que las artes no frenaban los m\u00e1s bajos instintos, ni las pulsiones irracionales y antisociales; al contrario, pod\u00edan estimularlos. El problema no parec\u00eda ser la cl\u00e1sica disyuntiva decimon\u00f3nica entre civilizaci\u00f3n y barbarie, sino la permanente complicidad entre una y otra. <\/em>(p. 482)<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Carlos_Grane\u0301s-Casa-Ame\u0301rica.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-992\" width=\"417\" height=\"278\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Carlos_Grane\u0301s-Casa-Ame\u0301rica.jpeg 307w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Carlos_Grane\u0301s-Casa-Ame\u0301rica-300x200.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 417px) 100vw, 417px\" \/><figcaption><strong>Carlos Gran\u00e9s &#8211; Foto: Casa Am\u00e9rica<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Como es esperar, el final del libro llama a la reflexi\u00f3n, al autoexamen y a la autodeterminaci\u00f3n de saber hacia d\u00f3nde vamos. El pasado deber\u00eda guiarnos en este camino. Las artes, por lo menos, lo reflejan, son gu\u00edas, mientras la pol\u00edtica sigue siendo sorda y muda a sus propios actos. Cierro esta rese\u00f1a y esta lectura con tantos hechos y nombres ya citados y otros que faltar\u00edan por mencionar, pero es inabarcable, pues siempre habr\u00e1 m\u00e1s protagonistas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Rebeli\u00f3n y cambio: ese ha sido el destino del continente, desde 1898 y seguramente desde antes, propulsado por lo \u00fanico que destila el victimismo latinoamericano: el delirio de la soberbia. No la emancipaci\u00f3n y la autonom\u00eda; no la mayor\u00eda de edad ni la asimilaci\u00f3n de las propias culpas, los propios errores, los propios vicios y las propias intransigencias, no: los actos ad\u00e1nicos y dram\u00e1ticos que cambi\u00e1ndolo todo no cambian nada. <\/em>(p. 513)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Carlos Gran\u00e9s<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Delirio americano<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Taurus, 2022<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Puntaje: 6\/5 (excepcional)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los delirios de un continente Por Omar Guerrero Delirio americano (Taurus, 2022) del ensayista y antrop\u00f3logo colombiano Carlos Gran\u00e9s (Bogot\u00e1, 1975) es, en resumen, y sin ninguna duda, un libro extraordinario, de lo mejor que se ha publicado este a\u00f1o. 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