{"id":971,"date":"2022-09-09T18:02:27","date_gmt":"2022-09-09T23:02:27","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=971"},"modified":"2022-09-09T18:02:27","modified_gmt":"2022-09-09T23:02:27","slug":"resena-hijos-de-la-guerra-2020-de-enmanuel-grau","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/09\/09\/resena-hijos-de-la-guerra-2020-de-enmanuel-grau\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Hijos de la guerra (2020) de Enmanuel Grau"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Afectos y violencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Hijos de la guerra<\/em> (Hipocampo Editores, 2020), Premio Luces 2020 en la categor\u00eda cuento, del escritor peruano Enmanuel Grau (Lima, 1987) contiene ocho relatos donde sobresalen dos t\u00f3picos espec\u00edficos: los afectos (sean de pareja, familiares, amicales o literarios) y la violencia. Esta \u00faltima se desarrolla tanto en el espacio urbano que hace referencia al barrio y a la collera (y cuyo antecedente se puede encontrar en la obra de Oswaldo Reynoso, Julio Ram\u00f3n Ribeyro y en el primer Vargas Llosa). Esta violencia colinda, a la vez, con lo marginal. Se manifiesta tambi\u00e9n con lo vivido en la \u00e9poca del terrorismo en el Per\u00fa, sobre todo en espacios distantes o perif\u00e9ricos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"476\" height=\"735\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Hijos-de-la-guerra.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-972\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Hijos-de-la-guerra.png 476w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Hijos-de-la-guerra-194x300.png 194w\" sizes=\"(max-width: 476px) 100vw, 476px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El primer cuento, que precisamente remite a los afectos, se titula \u00abGuerra perpetua\u00bb, cuyo personaje principal es Georgette Phillipart, la viuda de C\u00e9sar Vallejo. Ella es la narradora que cuenta en primera persona una serie de hechos relacionados a su vida de pareja y tambi\u00e9n en sus anhelos como mujer, precisamente con la maternidad. El tiempo y espacio de esta historia se ubica, en un primer momento, en el pen\u00faltimo d\u00eda de vida de Georgette, pues al inicio del cuento se se\u00f1ala como paratexto el lugar y la fecha del despliegue de esta voz narradora: <em>Maison de Sant\u00e9 \/ Lima, 3 de diciembre de 1984<\/em> (ella fallece un d\u00eda despu\u00e9s). Y menciono este tiempo y espacio como primer momento porque remiten a un segundo espacio y tiempo que corresponde al \u00faltimo d\u00eda de vida del poeta en Par\u00eds (1938), cuando \u00e9l se encuentra en la cl\u00ednica agonizando (las frases: \u00abme dijo, con un hilo de voz\u00bb y \u00abY tus ojos arden, tus ojos arden\u00bb guardan relaci\u00f3n al momento previo a su muerte). Este efecto de tiempo sobre tiempo, adem\u00e1s del tema literario, no solo colocan a este cuento como el mejor del libro. Se suma el uso de un lenguaje intimista y lleno de sentimientos que muestran, o recrean, a trav\u00e9s de la ficci\u00f3n, los momentos que viv\u00eda la pareja, m\u00e1s a\u00fan con el contexto de la Guerra Civil Espa\u00f1ola y con el \u00faltimo libro con el que se cierra la obra total del poeta:<\/p>\n\n\n\n<p><em>[\u2026] \u00c9l intent\u00f3 abrazarme. Me solt\u00e9, fui hasta la mesa, tom\u00e9 las cuartillas y las arroj\u00e9 sobre la estufa. Nos quedamos mirando en silencio c\u00f3mo ard\u00edan. \u00bfQu\u00e9 si me siento culpable, qu\u00e9 si tengo remordimientos? Me parece que no. A estas alturas ya todo est\u00e1 saldado. Recuerdo que entonces estall\u00f3 lo de Espa\u00f1a y el incidente, junto al libro, qued\u00f3 olvidado. O eso cre\u00ed. Cuando C\u00e9sar enferm\u00f3, jur\u00e9 ocuparme de todo, con tes\u00f3n, como lo he hecho siempre, hasta ahora. Incluso, hab\u00eda decidido entregar el libro, nuestro hijo de la guerra a los editores. Pero todo cambi\u00f3 la \u00faltima vez que lo vi en la cl\u00ednica. Entr\u00e9 en el cuarto y con solo mirarlo supe que \u00e9l lo sab\u00eda todo. <\/em>(p. 15)<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo cuento se titula \u00abLa Pampa\u00bb. Sus personajes son unos j\u00f3venes que transitan en determinada zona de Lima. La menci\u00f3n del Cerro San Crist\u00f3bal, el jir\u00f3n Madera, el Mercado Modelo y un arenal (La Pampa) donde ocurre el desenlace de esta historia define el comportamiento y el nivel socioecon\u00f3mico de los personajes, lo que brinda un aporte a la literatura peruana en tem\u00e1ticas urbano-marginales, muy al estilo de Enrique Congrains o el mismo Oswaldo Reynoso. Se suma el lenguaje procaz y su comportamiento violento correspondientes al segundo t\u00f3pico que prima a lo largo de libro. Aunque en este cuento tambi\u00e9n se encuentran los afectos amicales y fraternos. Lo mismo podr\u00eda decirse del cuento \u00abAl otro lado del r\u00edo\u00bb donde la violencia se manifiesta en otros \u00e1mbitos que van m\u00e1s all\u00e1 de las personas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>No s\u00e9 por qu\u00e9 record\u00e9 lo que hab\u00edamos hecho la otra vez. Est\u00e1bamos por Puente Trujillo. Cerca de un basural unos perros rug\u00edan con furia sobre un gato. Lo hab\u00edan malogrado a punta de mordiscos. Los espantamos con piedras: \u00a1l\u00e1rguense, fuera! El gato estaba all\u00ed, todo magullado y nos miraba con ojos que parec\u00edan humanos. <\/em>(p. 80)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este mismo cuento, la presencia del r\u00edo y el lodazal de los alrededores, junto con el olor y la oscuridad del espacio, adem\u00e1s de la menci\u00f3n de otras grandes arterias de la ciudad, como la avenida Francisco Pizarro (p. 89), sirven para que la mayor\u00eda de los lectores, sobre todo para los lectores peruanos y lime\u00f1os, reconozcan y ubiquen al distrito del R\u00edmac como escenario principal. Para los lectores for\u00e1neos es necesario mencionar que se trata de un distrito bastante antiguo que se fund\u00f3 en el siglo XVI en el inicio del virreinato del Per\u00fa. Adem\u00e1s, se caracterizaba por albergar a buena parte de la poblaci\u00f3n afrodescendiente e ind\u00edgena y es donde se funda el legendario barrio de Malambo, de mucha tradici\u00f3n art\u00edstica y culinaria. En este distrito, tambi\u00e9n se construye la famosa Alameda de los Descalzos, escenario de muchas historias virreinales. Es all\u00ed donde la Perricholi realizaba sus famosos paseos vestida de tapada. Este lugar a\u00fan existe en la actualidad, pero, desafortunadamente, no es considerado dentro del circuito tur\u00edstico por su nivel de inseguridad. La representaci\u00f3n de este emblem\u00e1tico distrito no es recurrente en la literatura peruana \u00faltima. Su antecedente m\u00e1s cercano (si es que no caigo en el error ante la falta o desconocimiento de otras lecturas) es la novela <em>Malambo<\/em> de Luc\u00eda Char\u00fan-Illescas, adem\u00e1s de algunas <em>Tradiciones peruanas<\/em> que toman este distrito como escenario (\u00abUn cerro con historia\u00bb, \u00abDon Dimas de la tijereta\u00bb, \u00abEl castigo de un traidor\u00bb o \u00abPancho Sales el verdugo\u00bb).<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> Por tal raz\u00f3n, se pueden considerar estos cuentos de Enmanuel Grau sobre el R\u00edmac como un considerable aporte.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otro de los cuentos que tambi\u00e9n se desarrollan en este distrito (sobre todo por su menci\u00f3n -otra vez- a La Pampa, adem\u00e1s de La Huerta y a centros educativos como Lucy Rynning, el Patrocinio y Esther C\u00e1ceres como lugares de atracci\u00f3n para sus personajes varoniles) corresponde al cuento que le da nombre al libro: \u00abHijos de la guerra\u00bb, cuya historia gira en torno a un acto violento desencadenado tambi\u00e9n por personajes j\u00f3venes, espec\u00edficamente por escolares de secundaria. Por otro lado, la menci\u00f3n de un personaje de nacionalidad chilena remite, irremediablemente, al episodio de la Guerra del Pac\u00edfico, e incluso, a las diferencias raciales que a\u00fan existen, sobre todo en una ciudad como Lima. Otro punto en com\u00fan son las peleas callejeras entre bandos juveniles a partir de un afecto quebrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo con el tema de la violencia, esta se aborda en referencia al periodo de la guerra interna y\/o terrorismo, sobre todo en sus consecuencias. Sucede en cuentos como \u00abDesborde en la penumbra\u00bb y \u00abRecuerdos de Chep\u00e9n\u00bb. El primero transcurre en un espacio que ya no es precisamente rural. Este corresponde al crecimiento de la ciudad, a sus extensiones, muy a pesar de que no forma parte de un gran urbanismo debido a su distancia. En esta ocasi\u00f3n, se trata de un distrito alejado y en formaci\u00f3n cuyo nombre es Santa Mar\u00eda, que tambi\u00e9n cuenta con un r\u00edo y con otra amenaza latente proveniente de la misma naturaleza. Aunque la amenaza mayor corresponde a las explosiones, a la falta de luz y a las incursiones de un grupo armado que detiene y tortura a sus pobladores si es que se resisten a sus \u00f3rdenes. Las acciones tendr\u00e1n sus adeptos, pero tambi\u00e9n sus opositores. Esta diferencia trae consigo un cuestionamiento a los afectos familiares, sobre todo entre padres e hijos. Se suman los desastres naturales como los deslizamientos y huaicos tan comunes en estas zonas perif\u00e9ricas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las noticias sobre las explosiones llegaban a Santa Mar\u00eda con los peri\u00f3dicos, pero no hab\u00edan ocurrido antes, ni siquiera en la parte m\u00e1s alta del valle. Por eso, cuando el fluido el\u00e9ctrico dej\u00f3 de funcionar, despu\u00e9s de que las torres de alta tensi\u00f3n colapsaran, supimos que enfrent\u00e1bamos algo mayor, una calamidad que no era inocente y ciega como la fuerza de la naturaleza. <\/em>(p. 35)<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia del terrorismo y sus consecuencias tambi\u00e9n llegan a otras zonas fuera de la capital, especialmente en ciudades o pueblos de la costa norte. Ocurre en el cuento \u00abRecuerdos de Chep\u00e9n\u00bb. Aqu\u00ed el personaje femenino se encuentra en un conocido balneario tratando de tener unas vacaciones que la ayuden a olvidar el dolor sufrido por los acontecimientos de violencia, pero este sosiego resulta imposible. Su relaci\u00f3n con otros amigos y extra\u00f1os la hace sentir vulnerable:<\/p>\n\n\n\n<p><em>T\u00fa despiertas. Lees otra vez, como cada ma\u00f1ana: \u00abEn acci\u00f3n heroica el mayor Ram\u00edrez fue abatido anoche por una cuadrilla de Sendero, despu\u00e9s de combatir en desventaja unas cuatro horas\u00bb. Cuando bajas a la recepci\u00f3n, Claudia ya tiene media hora esperando. La acompa\u00f1a Richard y t\u00fa apenas reconoces en ese hombre serio y amable al muchacho de entonces. <\/em>(p. 98)<\/p>\n\n\n\n<p>Lo peor de todo es que el sufrimiento persiste. Solo el recuerdo queda como un consuelo. Esto mismo imposibilita un final resolutivo. La resignaci\u00f3n es la \u00fanica salida. Algo similar ocurre con el cuento \u00abInstrucci\u00f3n final\u00bb, que remite a otro tipo de violencia, relacionada en parte con el terrorismo, o con los rezagos que quedan de ello en determinadas zonas del pa\u00eds. Los personajes aqu\u00ed son militares: soldados provenientes de provincias. Uno de los escenarios es la sierra sur del Per\u00fa. Este espacio presenta un clima totalmente opuesto al cuento precedente (asumida como una visi\u00f3n representativa de la diversidad de nuestro pa\u00eds). Se suma el uso y efecto de tiempos intercalados. El inicio, por supuesto, menciona una evidente violencia (y tragedia) tan propensa en la vida militar donde los errores se pagan caro:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hace alg\u00fan tiempo Santos muri\u00f3 dinamitado en Juliaca, en las alturas del Per\u00fa, mientras el pueblo entero preparaba la fiesta de la Candelaria. Ocurri\u00f3 durante unas maniobras militares de instrucci\u00f3n que deb\u00edan graduarlo en su cargo de alf\u00e9rez y que por descuido (esto consignan los informes que encontr\u00e9 en el archivo militar) no pudo celebrar en vida, sino en una capilla ardiente, acompa\u00f1ado de cachacos contritos, rodeado por las heladas de la puna. <\/em>(p. 104)<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, hago menci\u00f3n del cuento \u00abJuanrra\u00bb. Otro de los mejores de este libro, sobre todo por desarrollar el afecto literario, m\u00e1s a\u00fan con la poes\u00eda. Este cuento aborda la admiraci\u00f3n hacia un poeta trascendental en la literatura peruana \u00faltima, m\u00e1s a\u00fan por tratarse de un miembro fundador del reconocido grupo Hora Zero. Me refiero al poeta chiclayano Juan Ram\u00edrez Ruiz. Es inevitable no encontrar una influencia de Roberto Bola\u00f1o a lo largo de esta historia, pues sus otros personajes son precisamente unos j\u00f3venes poetas universitarios apasionados por la literatura que admiran la obra de este poeta mayor. Vale la pena considerar tambi\u00e9n la relaci\u00f3n del mismo Bola\u00f1o con los poetas de este movimiento para entender esta actitud y pasi\u00f3n hacia las letras. Pero vayamos a los personajes. Primero en referencia a los poetas j\u00f3venes universitarios que buscan un ejemplo y paradigma como Juan Ram\u00edrez Ruiz. As\u00ed es como se presenta a uno de ellos:<\/p>\n\n\n\n<p><em>La tertulia se hund\u00eda en el sopor, cuando en la mesa de lectura hizo su aparici\u00f3n un muchacho m\u00e1s o menos de nuestra edad. Rechaz\u00f3 el micr\u00f3fono que le ofrecieron y no tom\u00f3 asiento en la silla que le estaba asignada, sino que procedi\u00f3 a acuclillarse en el suelo. Entonces Julio y yo escuchamos el poema m\u00e1s incre\u00edble que hab\u00edamos o\u00eddo a un chico como nosotros. Este hablaba, en un tono sublime, de algunos espacios de la ciudad jam\u00e1s pensados como po\u00e9ticos, como, por ejemplo, los suburbios del R\u00edmac, rutas de travestis golpeados en la noche cerrada que eran rechazados de los hospitales por no tener documentos de identidad, o sobre los cachacos de palacio de gobierno, muertos de hambre mirando est\u00fapidamente la Plaza Mayor de Lima, deseando incendiarla. Se llamaba Pepe y desde esa madrugada en que nos emborrachamos hablando de poes\u00eda, formamos un tridente inseparable. A diferencia nuestra, Pepe era un poeta de la noche; es decir, conoc\u00eda de sobra los lugares donde se le\u00eda y comentaba poes\u00eda. <\/em>(p. 55)<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Enmanuel-Grau.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-973\" width=\"582\" height=\"329\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Enmanuel-Grau.png 972w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Enmanuel-Grau-300x170.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/Enmanuel-Grau-768x435.png 768w\" sizes=\"(max-width: 582px) 100vw, 582px\" \/><figcaption>Enmanuel Grau &#8211; Fuente: Diario Trome<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Estos j\u00f3venes amantes de la poes\u00eda, estudiantes de letras en una universidad nacional, cuyo local se encuentra en el mismo centro de Lima, desean desarrollar sus proyectos po\u00e9ticos guiados por la obra de Juan Ram\u00edrez Ruiz. Es as\u00ed como el poeta mayor se hace presente en esta historia:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Una voz gr\u00e1cil dio inicio al evento. Juanrra permaneci\u00f3 inerme en el escenario, escuchando distra\u00eddamente a sus compa\u00f1eros de generaci\u00f3n que le\u00edan sus poemas o contaban an\u00e9cdotas o chistes hasta que le toc\u00f3 hablar de \u00e9l. Alguien puso sobre sus manos el micr\u00f3fono y en la sala del Gremio de Escritores hubo un silencio prolongado y denso o elocuente. Juanrra golpe\u00f3 con los dedos el aparato, carraspe\u00f3 una, dos veces y dijo que la poes\u00eda era algo que \u00e9l no pod\u00eda explicarse sin los amigos aqu\u00ed presentes y tambi\u00e9n otros que no hab\u00edan podido llegar por falta de recursos o ganas o incluso debido a la desgracia. Entonces, como obedeciendo a un impulso o un mandato, Juanrra ley\u00f3 el m\u00e1s hermoso de sus poemas. Este hablaba sobre un poeta y su ciudad. Un poeta que ha perdido su ciudad y sus libros (mencionaba la cantidad de libros) producto de un terremoto. <\/em>(p. 61)<\/p>\n\n\n\n<p>Es precisamente la desgracia, mencionada en este fragmento, la que impide el regreso o el retorno de los amigos. Esta se presenta aqu\u00ed como un anticipo para otorgar un fin tr\u00e1gico y triste a esta historia, pero, a la vez, esperanzadora solo a trav\u00e9s de la poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de lo expuesto, se puede determinar que <em>Hijos de la guerra<\/em> es un gran inicio en la carrera literaria de un escritor como Enmanuel Grau, no solo por su bagaje de lecturas y experiencias, sino tambi\u00e9n por su misma propuesta. Eso s\u00ed, y esto corresponde a la edici\u00f3n del libro, habr\u00eda que tener mayor cuidado al momento de la diagramaci\u00f3n. Aunque este tema ya corresponde al editor y no precisamente al autor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Enmanuel Grau<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Hijos de la guerra<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Hipocampo Editores, 2020<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Puntaje: 4.5\/5<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Tambi\u00e9n se podr\u00edan citar algunas obras de Jos\u00e9 Diez Canseco o de Alfredo Bryce Echenique, donde se menciona este distrito, aunque sus personajes y\/o protagonistas no son precisamente citadinos o moradores de este espacio. &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Afectos y violencia Por Omar Guerrero Hijos de la guerra (Hipocampo Editores, 2020), Premio Luces 2020 en la categor\u00eda cuento, del escritor peruano Enmanuel Grau (Lima, 1987) contiene ocho relatos donde sobresalen dos t\u00f3picos espec\u00edficos: los afectos (sean de pareja, familiares, amicales o literarios) y la violencia. 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