{"id":948,"date":"2022-08-31T01:07:15","date_gmt":"2022-08-31T06:07:15","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=948"},"modified":"2022-08-31T01:07:15","modified_gmt":"2022-08-31T06:07:15","slug":"resena-parrafos-piromanos-2022-de-yadir-gomez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/08\/31\/resena-parrafos-piromanos-2022-de-yadir-gomez\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: P\u00e1rrafos pir\u00f3manos (2022) de Yadir G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Cuentos que queman<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Marlon Aquino Ram\u00edrez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hace unas semanas, curioseando por Internet, di con unos fragmentos bastante interesantes del libro <em>P\u00e1rrafos pir\u00f3manos<\/em> (Libre e independiente, 2022) del narrador Yadir G\u00f3mez (Lima, 1984). La claridad y contundencia de la prosa, as\u00ed como el presentimiento de una voz original, me motivaron a comprar el libro. Culminada la lectura de los nueve cuentos que lo integran, debo decir que se trata de una obra que genera muchas expectativas con respecto a futuras publicaciones de este autor. Y es que, si bien hay relatos que no llegan a cuajar, hay otros que sorprenden gratamente por una cuidadosa estructura narrativa que conduce a finales con una enorme carga emocional.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Parrafos-Piromanos.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-949\" width=\"513\" height=\"821\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Parrafos-Piromanos.png 526w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Parrafos-Piromanos-187x300.png 187w\" sizes=\"(max-width: 513px) 100vw, 513px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Son cuatro los cuentos que, seg\u00fan mi apreciaci\u00f3n, destacan en este libro. Mencionar\u00e9 en primer lugar a \u00abCirca 1975\u00bb, un emotivo relato basado en la visita que hiciera Jorge Luis Borges a M\u00e9xico en 1973. No obstante, no son las vivencias del hacedor argentino el foco de la narraci\u00f3n, sino el mundo interno del protagonista, un fot\u00f3grafo mexicano llamado Rogelio, a quien se le ha encargado perseguir al autor de \u00abEl Aleph\u00bb para obtener tomas exclusivas de su visita. Hasta aqu\u00ed, nada notable. Sin embargo, poco despu\u00e9s, nos enteramos de que Rogelio tiene un hijo ciego, un peque\u00f1o por el que \u00e9l y su esposa se desviven. No hay esfuerzo que no hagan para que aquel sufra lo menos posible en un mundo en el que no puede orientarse. Ser\u00e1 precisamente este reconocimiento de la vulnerabilidad humana lo que despertar\u00e1 la empat\u00eda de Rogelio cuando involuntariamente consiga registrar una escena impactante: camino a su habitaci\u00f3n en el hotel donde se aloja, Borges ha tropezado y ca\u00eddo aparatosamente al suelo junto con su acompa\u00f1ante, Mar\u00eda Kodama. \u00bfQu\u00e9 es lo que har\u00eda cualquier fot\u00f3grafo sediento de fama? Pues, sencillamente, entregar esas deshonrosas tomas a su editor y a cobrar se ha dicho. No es lo que hace Rogelio. Piensa en su hijo. Empatiza. Destruye los negativos. Destaca aqu\u00ed la capacidad de Yadir G\u00f3mez para hacernos empatizar, a su vez, con ese padre para quien Borges, antes que una gran celebridad de las letras, es un ser humano cuya dignidad merece respeto. De modo que, contradiciendo el credo contempor\u00e1neo de que todo tiene que ser mostrado y visto (Facebook, Instagram, Tik Tok), Rogelio decide no mostrar, no ver, cegarse. Una rebeli\u00f3n contra la \u00absociedad de la trasparencia\u00bb que tan bien ha descrito el fil\u00f3sofo Byung-Chul Han. (Trivia: Rogelio Cu\u00e9llar existe y no fue tan discreto como su par de la ficci\u00f3n. Ver en Internet su foto de Borges en un urinario).<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo cuento notable de esta colecci\u00f3n es \u00abLetra muerta\u00bb. Y lo primero que debo decir es que, en verdad, es este relato el que debi\u00f3 titularse \u00abP\u00e1rrafos pir\u00f3manos\u00bb. Porque la escritura y el fuego tienen un papel clave en esta historia de plagio, locura y traici\u00f3n. Desde el m\u00e1s all\u00e1, el novelista Felipe Santiago nos cuenta c\u00f3mo, cuando a\u00fan estaba en este mundo y era un fan\u00e1tico de la perfecci\u00f3n art\u00edstica, quemaba diariamente en el patio de su casa los borradores de una obra que no lo satisfac\u00eda. Una novela que, de tanto pulir, ya hab\u00eda alcanzado el estatus de obra maestra. Nos habla tambi\u00e9n de la infausta noche en la que, en medio de una borrachera, un traicionero amigo apellidado Liz\u00e1rraga le roba el manuscrito trabajado ese d\u00eda, el cual no hab\u00eda tenido tiempo de quemar. Liz\u00e1rraga plagia la genial obra y publica una novela que le atraer\u00e1 fama y dinero. Lo que sigue es el relato del tortuoso camino de Felipe Santiago para demostrar que esa obra es suya. Pero como nadie le cree, se ve forzado a emprender la tit\u00e1nica tarea de escribir una novela que supere a la anterior. Lamentablemente, su descomunal esfuerzo no lo conduce al ansiado \u00e9xito, sino al desequilibrio mental y la muerte. Yadir G\u00f3mez es implacable y narra con sobrecogedor detalle el lento descenso de su protagonista al infierno de la locura. (Ripio: el perro \u201cPresidente\u201d, fiel mascota de Felipe Santiago cuya funcionalidad en la historia es cuestionable).<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLas ganas que ten\u00eda de matarte\u00bb es tambi\u00e9n un cuento notable. La voz del ni\u00f1o narrador consigue transmitir toda la frustraci\u00f3n, rabia e inocencia de quien, a tan corta edad, tiene que soportar las dentelladas de una sociedad enferma. Es dif\u00edcil no sentir que algo aqu\u00ed en el coraz\u00f3n se nos desacomoda escuchando los infortunios de ese ni\u00f1o maltratado que maquina cada noche aniquilar a su madre. \u00bfLo har\u00e1? No lo sabemos. En todo caso, ya ha habido una terrible ejecuci\u00f3n: la de su propia inocencia. He pensado mucho en la <em>Carta al padre<\/em> de Kafka leyendo este relato. Aqu\u00ed identifico tambi\u00e9n ese tono condenatorio, implacable, hacia un progenitor (la madre prostituta, en este caso) que falt\u00f3 a su deber m\u00e1s sagrado: el de cuidar el coraz\u00f3n de sus hijos. Es un relato que irradia verdad, la verdad de la literatura, basada no en la correspondencia con lo factual, sino con las realidades m\u00e1s profundas del coraz\u00f3n humano. A diferencia de otros cuentos que se\u00f1alar\u00e9 m\u00e1s adelante, en este no hay ning\u00fan elemento efectista que busque llamar nuestra atenci\u00f3n hacia el aspecto escandaloso de una situaci\u00f3n o personaje, no, aqu\u00ed simplemente se ha construido diestramente una voz desesperada. (Elemento fallido: la menci\u00f3n final al padre, que irrumpe sin haber sido estrat\u00e9gicamente presentido, sospechado).<\/p>\n\n\n\n<p>Con \u00abLa leyenda de Mandr\u00e1gora Pinto\u00bb ocurre algo curioso. Aunque abunda en personajes y escenas escandalosas (Mandr\u00e1gora Pinto es una artista pl\u00e1stica dedicada a la modelaci\u00f3n de vaginas, el Artista F\u00e1lico expone penes y test\u00edculos reales), esto es coherente con el mundo representado. Quiero decir que, en esa realidad ficticia, el esc\u00e1ndalo es la regla, lo normal, por lo tanto, su presencia no suena a impostaci\u00f3n (como s\u00ed ocurre, me parece, con el malditismo de los personajes de \u00abEl peso de Frank\u00bb y \u00abEsther, un impulso\u00bb). Aqu\u00ed llama positivamente la atenci\u00f3n la agilidad de la prosa de Yadir G\u00f3mez. De todos los cuentos, es este el que posee un mayor dinamismo, el que conduce con mayor ligereza al lector hacia su desenlace. No son pocas las historias que se han escrito acerca de los l\u00edmites entre el arte y la criminalidad, pero tampoco son pocas las que se han terminado ahogando en el mar de la abstracci\u00f3n. Felizmente, esta no es una de ellas. Hay algo m\u00e1s que apuntar aqu\u00ed. Este es el \u00fanico cuento en el que Yadir G\u00f3mez prueba el final sorpresivo. No parece ser un recurso que le llame mucho la atenci\u00f3n, ya que suele concentrarse m\u00e1s en narrar procesos (de deterioro principalmente). No obstante, el resultado es positivo, por lo que no estar\u00eda de m\u00e1s que lo considerara en futuras obras. (Sospecha: un par de p\u00e1ginas extras hubieran permitido profundizar m\u00e1s a\u00fan en la mente retorcida del Artista F\u00e1lico).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Yadir-Gomez.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-950\" width=\"559\" height=\"579\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Yadir-Gomez.png 692w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Yadir-Gomez-290x300.png 290w\" sizes=\"(max-width: 559px) 100vw, 559px\" \/><figcaption>Foto: Facebook de Yadir G\u00f3mez<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 ocurre con los cinco cuentos restantes? Son interesantes, se disfrutan, se pueden releer con gusto. Sin embargo, tienen falencias que los colocan escalones debajo de los comentados hasta ahora. En \u00abP\u00e1rrafos pir\u00f3manos\u00bb, la abundancia de personajes no aportan s\u00f3lidamente a la trama (M\u00f3nica, La Ara\u00f1a Feijoo, el taxista novelista) y cuya presencia dilata innecesariamente el relato. En \u00abEl peso de Frank\u00bb, la banalidad de una an\u00e9cdota se trata de salvar con la alusi\u00f3n constante a los atractivos senos de la protagonista. Ocurre algo parecido con \u00abEsther, un impulso\u00bb y su erotismo t\u00f3xico. \u00abVeneno\u00bb y \u00abSesi\u00f3n de maquillaje\u00bb abordan el t\u00f3pico de la infidelidad sin salirse de lo esperado.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, el balance es claramente positivo. <em>P\u00e1rrafos pir\u00f3manos<\/em> es un libro recomendable que revela a un autor que entrega lo mejor de s\u00ed en cada historia, que est\u00e1 dispuesto a mirar los abismos, que no teme internarse en los t\u00faneles del coraz\u00f3n humano y que, sobre todo, cuenta con los recursos narrativos necesarios para continuar desarrollando todo su talento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Yadir G\u00f3mez<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>P\u00e1rrafos pir\u00f3manos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Libre e independiente, 2022, 120 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuentos que queman Por Marlon Aquino Ram\u00edrez Hace unas semanas, curioseando por Internet, di con unos fragmentos bastante interesantes del libro P\u00e1rrafos pir\u00f3manos (Libre e independiente, 2022) del narrador Yadir G\u00f3mez (Lima, 1984). 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