{"id":928,"date":"2022-08-25T12:14:06","date_gmt":"2022-08-25T17:14:06","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=928"},"modified":"2022-08-25T12:24:02","modified_gmt":"2022-08-25T17:24:02","slug":"resena-15-minutos-de-receso-2022-de-cayre-alfaro-fonseca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/08\/25\/resena-15-minutos-de-receso-2022-de-cayre-alfaro-fonseca\/","title":{"rendered":"Presentaci\u00f3n: 15 minutos de receso (2022) de Cayre Alfaro Fonseca"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Texto le\u00eddo en la presentaci\u00f3n del libro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Cristhian Brice\u00f1o<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Decir que la poes\u00eda cuestiona al lenguaje es de mal gusto, un lugar com\u00fan, el m\u00e1s obvio de los pleonasmos, una aseveraci\u00f3n ya depreciada; ser\u00eda m\u00e1s acertado plantear que cada poeta va graduando la evidencia de este cuestionamiento. Es distinta la forma en que lo hace <em>Trilce<\/em> a la manera en que Montalbetti interpela al lenguaje o hace comparecer a su vocabulario, llam\u00e1ndolo por su nombre y apunt\u00e1ndolo con el \u00edndice acusador. En este sentido, el nuevo libro de Cayre Alfaro busca tambi\u00e9n ubicarse en ese lugar desde el que se cuestiona y, como todo poeta joven, intenta sintonizar su sensibilidad para que sus palabras ara\u00f1en la superficie de la poes\u00eda y consigan desprender alguna viruta dorada.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"436\" height=\"715\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/15-minutos-de-receso.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-929\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/15-minutos-de-receso.png 436w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/15-minutos-de-receso-183x300.png 183w\" sizes=\"(max-width: 436px) 100vw, 436px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Pueden ser muchas las cualidades que el hipot\u00e9tico lector encontrar\u00e1 en <em>15 minutos de receso<\/em>; algunos apuntar\u00e1n a su lenguaje fresco, osado en ciertos momentos, a su sentido del humor, al <em>non-sense<\/em>, a su car\u00e1cter decididamente l\u00fadico, a la estrategia compositiva a partir de un planteamiento anaf\u00f3rico (\u201cel poema es\u201d), al trabajo reflexivo en cuanto al poema y su permeabilidad con todos los g\u00e9neros literarios. Sin embargo, quiero anotar tres puntos sobre las que he reflexionado y tienen que ver con la idea que el libro de Cayre proyecta sobre el poema y su naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera es la siguiente: <em>el poema no est\u00e1 escrito<\/em>. Aqu\u00ed es posible ver el esceptismo del poeta frente a la escritura y sus posibilidades. Si bien algo se va escribiendo en el libro, esto resulta ser una suerte de instrucciones para escribir algo a futuro, un futuro que bien puede prolongarse hasta el infinito, como para dejar en claro que el poema est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1, en nuestra expectativa, en el lugar de la especulaci\u00f3n y las buenas intenciones. Por ello, el poema es lo ininteligible y lo escrito es su prefiguraci\u00f3n, su sombra, una sombra robustecida por la luz de la misma escritura. Cayre, en consecuencia, nos plantea un texto que suele edificarse en base a premisas que no encuentran una conclusi\u00f3n, tan solo sugieren im\u00e1genes, acciones o sentidos que podr\u00edan o no componer aquello llamado <em>poema<\/em>. En \u201cPoema l\u00edrico\u201d, por ejemplo, encontramos claramente los ejes de su propuesta y los logros est\u00e9ticos que alcanza:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Este poema es bello.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La palabra bello aparece dos veces.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Hay un intento de rima interna.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Hay un intento de musicalidad.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Tambi\u00e9n hay una ventana.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La ventana da a una avenida<\/em><\/strong><em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Esta va a ser una constante en <em>15 minutos de receso<\/em>, la autorreferencialidad del poema, su descripci\u00f3n, sus l\u00edmites, la aglomeraci\u00f3n de los elementos que lo componen, como si fuera un mapa en escala de 1 a 1 o una f\u00f3rmula que nos permite llegar hasta el mismo poema. Lo mismo se nos presenta en \u201cPoema foro\u201d: \u201cEste poema es un foro\/ en formato virtual\/ para la universidad. \/ Debe llegar a las 100 palabras\/ para ser calificado\u201d. Lo mismo ocurre en \u201cPoema de muerte\u201d: \u201cEste poema debe ser un soneto para la reina, \/ de lo contrario, muerte\u201d. El autor nos dice lo que el poema debe ser, con un lenguaje matem\u00e1tico en cuanto no deja lugar a la especulaci\u00f3n en cuanto a la formalidad del presunto poema no escrito, a su extensi\u00f3n, a su tono, incluso a su repercusi\u00f3n en la realidad. Este \u00e1nimo reflexivo\/determinista del poema me recuerda en algo a ciertos planteamientos de Jack Spicer en su propia obra po\u00e9tica y a c\u00f3mo el autor hace del poema algo que por poco escapa de la met\u00e1fora y se vuelve un espacio dentro de nuestras tres dimensiones donde la vida parece tener lugar:<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Cuando cae la casa te preguntas<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Si alguna vez habr\u00e1 poes\u00eda<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Y tiemblas entre maderos pregunt\u00e1ndote<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Si alguna vez habr\u00e1 poes\u00eda<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Cuando cae la casa tiemblas<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>En el aserr\u00edn trivial de tu poes\u00eda.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El segundo punto tiene que ver con el primero y es el siguiente: <em>el poema es su posibilidad<\/em>. Como escribe Cayre en \u201cCanci\u00f3n escrita durante una exposici\u00f3n que no escuch\u00e9\u201d, el poema podr\u00eda ser <em>eso<\/em> que no est\u00e1 en condiciones de escribir, algo que siempre es m\u00e1s grande que s\u00ed mismo mientras se anticipa con sentencias a\u00fan no del todo perfeccionadas. En este sentido, el poema se acaricia en esos momentos breves de inspiraci\u00f3n o delirio, antes de que la materialidad haga de \u00e9l un ser todav\u00eda inacabado, aunque de una extra\u00f1a belleza. Esta posibilidad del poema da paso a una especulaci\u00f3n de las formas, incluso a una aberraci\u00f3n de la sintaxis (es notable el desorden de las palabras en \u201cEscrito en la playa\u201d, cuando se pasa de la estructura l\u00f3gica \u201c\u00bfCu\u00e1nta gente nada?\u201d a \u201c\u00bfNada gente cu\u00e1nta<em>?<\/em>\u201d) o, para ser m\u00e1s precisos, tenemos el ejemplo del \u00faltimo poema de la primera secci\u00f3n, donde el autor ha suprimido de cuajo el poema como si hubiera ido tarjando versos una y otra vez hasta que quedara la nada o, en todo caso, la posibilidad de lo que alguna vez fue o ser\u00e1. La no presencia del poema como una evidencia de su potencial o su posibilidad tambi\u00e9n se advierte en las elipsis que muchos de los textos poseen, como en \u201cDi\u00e1logo (obra teatral breve)\u201d o en \u201cPoema publicitario\u201d. En resumen, se hace visible esto que reemplaza al poema para deducir su presencia, aunque esta pertenezca a otro plano, siendo esta presunci\u00f3n el logro art\u00edstico, la contraparte materializada que supone una pista, algo as\u00ed como un significante sin significado. Esto me resuena a unos versos de Hans Faverey: \u201cPrimero no hab\u00eda nada. \/ Despu\u00e9s hubo m\u00e1s que algo. \/ Entonces result\u00f3 sobrar demasiado.\u201d<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Cayre-Alfaro.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-930\" width=\"469\" height=\"582\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Cayre-Alfaro.png 617w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Cayre-Alfaro-242x300.png 242w\" sizes=\"(max-width: 469px) 100vw, 469px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El tercer y \u00faltimo punto ser\u00eda el siguiente: <em>el poema es personaje<\/em>. Esto tiene dos movimientos. Uno es el poema como met\u00e1fora inestable. Esta vendr\u00eda a ser una de las estrategias m\u00e1s logradas del libro de Cayre; el poema siempre es algo que va mutando; es consigna, es el mar de Villa, es algo escrito antes de Cristo, es un examen para la universidad, es un homenaje, es algo que va entre signos de interrogaci\u00f3n, es una mala traducci\u00f3n, etc. Cada una de estas metamorfosis incrementan el arraigo que el poema tiene como posibilidad, lo vuelven un personaje de una plasticidad ideal, de un registro inacabable. Al ser un personaje, suponemos que el mismo poema va siendo escrito a lo largo del libro y su naturaleza depende del \u00e1nimo cambiante de su autor, de su punto de vista seg\u00fan va escribiendo, de cada gramo de experiencia que va adicion\u00e1ndose a su existencia. Esta idea nos acerca tambi\u00e9n al momento en que el poema se fusiona con el autor y consigue una met\u00e1fora quiz\u00e1 ideal en la que autor y obra son una sola entidad. El segundo movimiento y el <em>leitmotiv<\/em> del libro es presentar al poema como personaje que va intercambiando las m\u00e1scaras de los g\u00e9neros literarios y dem\u00e1s expresiones art\u00edsticas o comunicativas; el poema es una novela, un anuncio publicitario, un video porno, un ensayo acad\u00e9mico, una fotograf\u00eda, un dec\u00e1logo, y, por supuesto, el poema es un poema. Los registros que abarca el libro de Cayre lo hacen un texto de lectura interesante, aunque lo m\u00e1s atractivo es que el decurso de estas lecturas nos lleva a varias interpretaciones, a varios estados de \u00e1nimo, a so\u00f1ar con la posibilidad del poema, con su temperamento cambiante, lo cual es una met\u00e1fora bastante lograda de nosotros como seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Cayre Alfaro Fonseca<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>15 minutos de receso<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Editorial Cayre Alfaro Fonseca, 2022, 72 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto le\u00eddo en la presentaci\u00f3n del libro Por Cristhian Brice\u00f1o Decir que la poes\u00eda cuestiona al lenguaje es de mal gusto, un lugar com\u00fan, el m\u00e1s obvio de los pleonasmos, una aseveraci\u00f3n ya depreciada; ser\u00eda m\u00e1s acertado plantear que cada poeta va graduando la evidencia de este cuestionamiento. 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