{"id":908,"date":"2022-08-02T23:40:26","date_gmt":"2022-08-03T04:40:26","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=908"},"modified":"2022-08-02T23:41:20","modified_gmt":"2022-08-03T04:41:20","slug":"resena-quienes-somos-ahora-2022-de-katya-adaui","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/08\/02\/resena-quienes-somos-ahora-2022-de-katya-adaui\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Qui\u00e9nes somos ahora (2022) de Katya Adaui"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>El mundo abisal de <em>Qui\u00e9nes somos ahora<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Fiorella Moreno<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Qui\u00e9nes somos ahora<\/em> (Literatura Random House, 2022) de la escritora Katya Adaui, la muerte, el gran tema de la novela, apela a los s\u00edmbolos de la tierra y el oc\u00e9ano. La madre, de nombre Luisa, tiene los ojos del mar; el padre, Alberto, los ojos de la tierra. Y es precisamente aqu\u00ed donde la narradora, como Shiva, el dios del pante\u00f3n hind\u00fa, con la benevolencia que, a veces lo caracterizaba, transforma a los seres, a sus padres, incluso a la propia Mara, el peque\u00f1o animal de alas transparentes y longevidad inaudita; es decir, los destruye narrativamente en su materialidad sin abolir su fundamento: la esencia. \u00bfY a qu\u00e9 fundamento nos referimos? A los actos, los vicios, las man\u00edas o las pulsaciones, los rencores y los brotes de ternura que nunca se olvidan y flotan en el espacio, en todos los espacios, a\u00fan cuando las ausencias de estos no sean m\u00e1s una pr\u00f3rroga.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Quienes-somos-ahora-portada.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-909\" width=\"517\" height=\"673\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Quienes-somos-ahora-portada.png 742w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/Quienes-somos-ahora-portada-230x300.png 230w\" sizes=\"(max-width: 517px) 100vw, 517px\" \/><figcaption>Foto: Cuenta de Twitter de Katya Adaui<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La muerte, nos dice la autora, es natalicia. Es decir, nace con nosotros desde que somos embri\u00f3n encarnado. Por ello es uterina. Por ello es oce\u00e1nica. Por ello es memoriosa, de all\u00ed nuestra tendencia a volver al mar desde ni\u00f1os, otro gran t\u00f3pico de la novela. Los episodios m\u00e1s esplendorosos de esta historia acontecen entre la arena, el sol, las playas de La Herradura, de M\u00e1ncora, de Pucusana, de La Punta. Pinceladas, trazos tornasolados, del cuadro de la vida de una familia.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en esa escritura evocativa y resignificativa, encontramos otro gran recurso, otro gran s\u00edmbolo, que justamente apela a esa benevolencia de la narradora, el Escarabajo del padre, un auto-cuerpo como un c\u00f3mplice m\u00e1s que, de acuerdo con la mitolog\u00eda egipcia, esta criatura, y todas sus formas que la repliquen, encarna la vida eterna, el renacer a trav\u00e9s de la gram\u00e1tica del amor, del mundo, que emplea Adaui.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta novela tambi\u00e9n es una oda a la reconciliaci\u00f3n. Una reconciliaci\u00f3n que solo es posible a trav\u00e9s de la justicia del ojo narrativo, aquel que dibuja un personaje transparente y opaco a la vez, la madre, la madre como sin\u00f3nimo de imperfecci\u00f3n, de violencia en la sangre, de arrebato, de irreflexi\u00f3n. Ella, como la gran creadora de almas, se convierte tambi\u00e9n en la Medea de su reino, en la bruja del cuento de hadas. Transforma el primer mundo que habitan sus cr\u00edas, su infancia, luego su adolescencia, incluso su juventud, en una suerte de caos emocional, de vor\u00e1gine, donde la luz insoportable de sus ojos azules, \u00edndigo sin clemencia, provoca la ca\u00edda de la casa-maqueta donde los mu\u00f1ecos, sus hijos, su marido, huyen o son desterrados sin consuelo. Es, por lo tanto, un perfil humano de la madre de todos los tiempos. Una maternidad socavada, a trav\u00e9s del rastrillo imaginario de la narradora. La madre lud\u00f3pata, clept\u00f3mana, agresiva, la Hestia que utiliza el fuego para hacer arder la casa.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/katyaadaui.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-910\" width=\"577\" height=\"384\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/katyaadaui.jpg 700w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/katyaadaui-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 577px) 100vw, 577px\" \/><figcaption>Foto: Alejandra L\u00f3pez<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Pero tambi\u00e9n este libro, con sus artificios, su claroscuro, da paso a la reflexi\u00f3n sobre la dimensi\u00f3n del arte po\u00e9tico. El lenguaje que se sirve de la memoria para entregarnos una historia tan bella como funesta. O, mejor dicho, la memoria que se sirve del lenguaje y del oc\u00e9ano, y de los primeros dioses en la vida que cualquier individuo, los padres, para conjurar una penumbra rutinaria, donde el deslumbramiento, la revelaci\u00f3n, la conciencia metaf\u00f3rica, como astros en el universo de un espacio familiar, gravitan, chocan, colapsan, hasta transformarse en una amalgama, una dispersi\u00f3n de hechos, de part\u00edculas vivientes sin calor, salvo el que otorga el recuerdo. Dicen que uno nunca muere hasta que lo olvidan. Los personajes de esta galer\u00eda indescifrable no mueren; pese a la Gran Implosi\u00f3n, est\u00e1n all\u00ed, en La Punta, como peque\u00f1as cajitas n\u00e1ufragas, buceando entre algas, arrecifes de coral y primitivos ojos de peces abisales. No obstante, la luz negada de su nuevo hogar es contravenida con la luz iridiscente de una pluma, por dem\u00e1s, clarividente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Katya Adaui<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Qui\u00e9nes somos ahora<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Literatura Random House, 2022<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mundo abisal de Qui\u00e9nes somos ahora Por Fiorella Moreno En Qui\u00e9nes somos ahora (Literatura Random House, 2022) de la escritora Katya Adaui, la muerte, el gran tema de la novela, apela a los s\u00edmbolos de la tierra y el oc\u00e9ano. 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