{"id":885,"date":"2022-07-19T11:53:47","date_gmt":"2022-07-19T16:53:47","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=885"},"modified":"2022-07-19T11:53:47","modified_gmt":"2022-07-19T16:53:47","slug":"resena-la-via-del-futuro-2021-de-edmundo-paz-soldan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/07\/19\/resena-la-via-del-futuro-2021-de-edmundo-paz-soldan\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: La v\u00eda del futuro (2021) de Edmundo Paz Sold\u00e1n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Inventando de nuevo a Dios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>\u201cLa tragedia moderna es el intento vano de la adaptaci\u00f3n del hombre al estado de cosas que \u00e9l cre\u00f3\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">-Clarice Lispector en \u2018Cerca del coraz\u00f3n salvaje\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebasti\u00e1n Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mientras m\u00e1s nos adentramos en los misterios del universo, m\u00e1s insignificantes nos sentimos dentro de este. \u00bfC\u00f3mo lidiar con esta sensaci\u00f3n de desamparo, de soledad y prescindibilidad? \u00bfC\u00f3mo permanecer con los pies en la tierra en tiempos m\u00e1s vertiginosos? Ya no solo son descubrimientos cient\u00edficos o avances tecnol\u00f3gicos los que asombran y causan estupor, sino las herramientas que una \u00e9lite va dise\u00f1ando y arrojando al mundo. \u00bfDe qu\u00e9 sirve tanto progreso t\u00e9cnico, entonces? \u00bfDe d\u00f3nde viene esa obstinaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Version-final-640x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-886\" width=\"510\" height=\"816\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Version-final-640x1024.jpg 640w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Version-final-188x300.jpg 188w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Version-final-768x1229.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Version-final-960x1536.jpg 960w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Version-final-1280x2048.jpg 1280w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Version-final-1200x1920.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Version-final-scaled.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 510px) 100vw, 510px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Ya en 1925<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>, C\u00e9sar Vallejo distingu\u00eda instrumentos de progreso \u00abque no se dejan sentir (\u2026) que no nos angustian, ni nos dan de trompicones, ni nos dominan, ni obstruyen el libre y desinteresado juego de nuestros instintos de se\u00f1or\u00edo sobre las cosas; en una palabra, que no nos hacen desgraciados\u00bb (p. 24). Casi cien a\u00f1os despu\u00e9s, Edmundo Paz Sold\u00e1n (Bolivia, 1967) nos entrega <em>La v\u00eda del futuro<\/em> (P\u00e1ginas de Espuma, 2021), un libro de cuentos conformado por ocho historias en donde ese discernimiento es m\u00e1s complejo, y en donde el futuro se lee desde una situaci\u00f3n de zozobra constante. En estos relatos, la relaci\u00f3n del ser humano con sus creaciones coexiste con una sensaci\u00f3n de desgracia que se extiende aceleradamente en la sensibilidad de sus personajes: en sus l\u00edneas \u2013cada vez m\u00e1s apesadumbradas\u2013, se hace evidente la imperiosa necesidad de evadirse, acompa\u00f1ada por la menguante esperanza de una realidad mejor. Deseando que ese progreso que tanto se pregona en los medios masivos llegue, por fin, a sus vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa v\u00eda del futuro\u00bb, el relato que abre el volumen, a trav\u00e9s de distintas voces (periodistas, estudiantes, ni\u00f1eras, CEOs), nos muestra las consecuencias de un sistema de Inteligencia Artificial, el cual, as\u00ed como a un culto adherido a este sistema, funge de secta. Ante la complejidad para entender el funcionamiento de dicha creaci\u00f3n, se forma una fe inquebrantable hacia esta (la fe no exige explicaciones). Se entrega el control de uno mismo ante el desconocimiento. La sensaci\u00f3n de misterio que guarda toda religi\u00f3n, ahora configurada para adorar a una m\u00e1quina, es alimentada por el miedo de lo que esta pueda hacer en el futuro con la Humanidad. Dado que el hombre no est\u00e1 siendo capaz de sobrevivir a su entorno, \u00bfpor qu\u00e9 no entregarle el control de las m\u00e1quinas?<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. Como dice uno de los personajes:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab<em>Coincid\u00edan el hombre y la m\u00e1quina en el tiempo y el espacio, mientras el universo giraba hacia su desintegraci\u00f3n. Me sent\u00ed triste por nuestra especie finita, por esos chicos tan j\u00f3venes que alg\u00fan d\u00eda no estar\u00edan m\u00e1s ah\u00ed, por ese yo que alg\u00fan d\u00eda desaparecer\u00eda. Nos ir\u00edamos pero esas m\u00e1quinas con las que nos fusion\u00e1bamos d\u00eda a d\u00eda se quedar\u00edan. Entend\u00eda que deb\u00edamos cuidarlas, quererlas y respetarlas para que ellas nos permitieran subsistir<\/em>\u00bb. (p. 27)<\/p>\n\n\n\n<p>Tras este inquietante inicio, \u00abEl se\u00f1or de la palma\u00bb y \u00abMi querido resplandor\u00bb siguen explorando esas b\u00fasqueda de amparo en alguna fe para lidiar con la precariedad. En el primero, mediante el dominio usurero de una comunidad de agricultores a trav\u00e9s de un aplicativo m\u00f3vil; y en el segundo, jugando con la posibilidad de realizar avistamiento de ovnis. Aunque parezcan dis\u00edmiles, la devoci\u00f3n \u2013en ambas piezas\u2013 juega un rol fundamental como v\u00eda de escape a esa precariedad que asfixia y no permite imaginar otra v\u00eda, abrirle la puerta a otro universo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es en esa capacidad de imaginar un futuro mejor (\u00bfo quiz\u00e1s un presente?), que se ha visto menoscabada en los \u00faltimos a\u00f1os, donde Paz Sold\u00e1n encuentra una oportunidad: a trav\u00e9s del desmoronamiento de una relaci\u00f3n amorosa debido a la irrupci\u00f3n de una androide\u00a0 paraguaya, copia pirata a su vez de una japonesa, y la obsesi\u00f3n que esta causa en el protagonista (\u00abLa mu\u00f1eca japonesa\u00bb); las confusiones entre lo virtual lo f\u00edsico (\u00abLas calaveras\u00bb); o la drogadicci\u00f3n y la violencia como virus (\u00abEn la hora de nuestra muerte\u00bb). Aqu\u00ed encontramos ficciones que avizoran un camino donde las sociedades parecen haber priorizado su ambici\u00f3n digital por encima de la resoluci\u00f3n de sus males sociales, al punto de heredar los horrores de las anteriores generaciones y nacer \u00abcon la droga en el cuerpo\u00bb (p. 130).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Edmundo-Paz-Soldan.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-887\" width=\"536\" height=\"468\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Edmundo-Paz-Soldan.png 640w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Edmundo-Paz-Soldan-300x263.png 300w\" sizes=\"(max-width: 536px) 100vw, 536px\" \/><figcaption>Foto: P\u00e1ginas de Espuma<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo relato, \u00abBienvenidos al nuevo mundo\u00bb, es un buen cierre para este volumen, con una historia de campus, que muestra el lado b del culto mencionado en el primer relato (\u2018El Profundo\u2019). Aqu\u00ed se imagina: \u00bfcu\u00e1l es una alternativa a la felicidad cuando esta no es una posibilidad ni una v\u00eda? Ante el constante estado de paranoia en el que se vive, se expande el deseo por desvanecerse del sentido de conciencia. Se opta por entregarse a esos nuevos Prometeos que representan algunos avances tecnol\u00f3gicos:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abPara m\u00ed Dios es el GPS (\u2026) Una m\u00e1quina que te dice cu\u00e1l es el mejor camino a seguir, nunca te falla y est\u00e1 encendida las veinticuatro horas. \u00bfQu\u00e9 otro Dios quieres?<\/em>\u00bb (p. 133)<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;En <em>La v\u00edas del futuro<\/em>, Paz Sold\u00e1n plasma, con un estilo particular y una habilidad notable, la angustia de una sociedad que se encuentra varada entre el artificio y la fatalidad que este provoca. En estas historias, existen situaciones imaginarias, pero que no se sienten, en absoluto, imposibles. Son retratos sobre c\u00f3mo se va quebrando el mundo interior de cada uno de sus personajes debido al miedo provocado por estos nuevos dioses inventados, unos que, como toda invenci\u00f3n humana, no est\u00e1n tardando mucho en ponerse en contra nuestra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Edmundo Paz Sold\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>La v\u00eda del futuro<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">P\u00e1ginas de Espuma, 2021, 176 pp.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> En \u2018Wilson y la vida ideal en la ciudad\u2019, cr\u00f3nica de diciembre de 1925 recogida en <em>Del siglo al minuto. Cr\u00f3nicas sobre m\u00e1quinas y ciencias<\/em> (Casa de la Literatura, 2021)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> La sensaci\u00f3n de temor sobre las posibilidades de replicarse en la vida real la trama de este relato se vio catalizada por la siguiente noticia de hace unas semanas: \u00abEl ingeniero de Google que asegura que un programa de inteligencia artificial ha cobrado conciencia propia y siente\u00bb (<a href=\"https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/noticias-61787944\">https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/noticias-61787944<\/a>).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Inventando de nuevo a Dios \u201cLa tragedia moderna es el intento vano de la adaptaci\u00f3n del hombre al estado de cosas que \u00e9l cre\u00f3\u201d. -Clarice Lispector en \u2018Cerca del coraz\u00f3n salvaje\u201d Por Sebasti\u00e1n Uribe Mientras m\u00e1s nos adentramos en los misterios del universo, m\u00e1s insignificantes nos sentimos dentro de este. \u00bfC\u00f3mo lidiar con esta sensaci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[194,1,9],"tags":[379,380,284,36],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/885"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=885"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/885\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":888,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/885\/revisions\/888"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=885"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=885"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=885"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}