{"id":866,"date":"2022-06-13T21:30:53","date_gmt":"2022-06-14T02:30:53","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=866"},"modified":"2022-06-13T22:12:15","modified_gmt":"2022-06-14T03:12:15","slug":"resena-el-corazon-del-dano-2021-de-maria-negroni","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/06\/13\/resena-el-corazon-del-dano-2021-de-maria-negroni\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: El coraz\u00f3n del da\u00f1o (2021) de Mar\u00eda Negroni"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>La lengua materna es una herida sangrante<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Rese\u00f1a de <em>El coraz\u00f3n del da\u00f1o<\/em> (2021) de Mar\u00eda Negroni<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Eliana Del Campo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dos im\u00e1genes. La primera: la ni\u00f1a escucha el silbido del pecho de la madre asm\u00e1tica. En la mitad de la noche, se ense\u00f1a a no esperar. Abandona las esperanzas \u201cde un arrorr\u00f3, de una canci\u00f3n de cuna\u201d, y siente c\u00f3mo aparece <strong>\u201cuna coraza que empezaba a cercar el coraz\u00f3n\u201d (p. 22).<\/strong> La ni\u00f1a se endurece, se\u00f1alando aquel recuerdo fijo como el inicio de un aprendizaje. Aprende a valorar la mera presencia, ante la carencia del afecto. Comienza a tejer un reclamo l\u00edrico.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/el-corazon-del-dano_portada-final-1024x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-870\" width=\"495\" height=\"495\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/el-corazon-del-dano_portada-final-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/el-corazon-del-dano_portada-final-300x300.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/el-corazon-del-dano_portada-final-150x150.jpg 150w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/el-corazon-del-dano_portada-final-768x768.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/el-corazon-del-dano_portada-final-1536x1536.jpg 1536w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/el-corazon-del-dano_portada-final-2048x2048.jpg 2048w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/el-corazon-del-dano_portada-final-1200x1200.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/el-corazon-del-dano_portada-final-1980x1980.jpg 1980w\" sizes=\"(max-width: 495px) 100vw, 495px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La segunda imagen: Ocurren a\u00f1os, ocurren publicaciones y, en el libro, se suceden las p\u00e1ginas. La ni\u00f1a ha crecido, ha vivido en ciudades importantes y ense\u00f1ado en <em>colleges<\/em> de prestigio. Ahora es una mujer adulta que contin\u00faa retir\u00e1ndose una por una las p\u00faas en la piel. Cada p\u00faa es una frase de la madre quien, ahora fr\u00e1gil, depende de los cuidados de la hija. \u201ca lo mejor eso es bueno, me permite tenerte menos miedo\u201d, expresa con duda. Se comienza a preguntar: <strong>\u201c\u00bfPor qu\u00e9 el asma? \u00bfCu\u00e1ndo empez\u00f3 el sufrimiento?\u201d (p. 131).<\/strong> Entre ambas im\u00e1genes transcurre una vida. Una autobiograf\u00eda declamada.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, ser\u00eda un desprop\u00f3sito restringir <em>El coraz\u00f3n del da\u00f1o<\/em> (Literatura Random House, 2021) de la escritora argentina Mar\u00eda Negroni al terreno de lo autobiogr\u00e1fico. En realidad, se trata de un artefacto narrativoque, si bien se vale de algunos recursos que a menudo encontramos en ese paraguas indeterminado de \u201cescrituras del yo\u201d (el uso de la primera persona, los nombres propios y la referencia a hitos temporales), trasciende la historia contada para mostrar al lector una galer\u00eda inevitable: el \u00e1lbum de la infancia, el museo de cera de la memoria. Estas im\u00e1genes son el auxilio visual de una voz \u2013por ratos titubeante, por otros, litigante\u2013 que hace su aparici\u00f3n con una advertencia. Por un lado, un \u201cyo\u201d: una hija. Ella vuelca sin pudor el ba\u00fal de los recuerdos e intenta armar un rompecabezas. Por el otro, un \u201ct\u00fa\u201d a quien la hija dirige su letan\u00eda. La Madre, en may\u00fascula. Una figura de dimensiones colosales, por ratos mitol\u00f3gica, incluso quim\u00e9rica. Una madre fuera de quien no hay un afuera. Por momentos, la maestra del da\u00f1o. Aquella que regala a la hija, cada tanto, piezas que la resguarden del naufragio del hogar destruido: palabras. Escribe la hija:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cMi madre siempre fue la due\u00f1a del lenguaje. (\u2026)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Con sus palabras mordaces, que usaba como cuchillos (y a veces, como p\u00faas delicadas), adivinaba la sombra de las cosas, el sarro del pensamiento.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dec\u00eda: yo solo tengo embestida en la m\u00fasica, pensamiento en la sangre, rostro en la tiniebla. Sab\u00eda d\u00f3nde y c\u00f3mo herir.\u201d (p. 42)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>La due\u00f1a del lenguaje<\/em>. No se trata de un t\u00edtulo vac\u00edo si es otorgado por alguien que ha dedicado su vida a la escritura. Alguien que conoce del poder absoluto de las palabras: su capacidad para nombrar, crear y, tambi\u00e9n, excluir. La violencia que pueden contener, su capacidad para herir. Muchos autores han escrito sobre la supremac\u00eda del lenguaje en la construcci\u00f3n de la cultura. Homi K. Bhabha usa <em>El coraz\u00f3n de las tinieblas<\/em> de Joseph Conrad para explicar el rol del lugar de enunciaci\u00f3n en la creaci\u00f3n del pensamiento colonialista.<sup>1<\/sup> Audre Lorde nos advierte que \u201clas herramientas del amo nunca desmontar\u00e1n la casa del amo\u201d<sup>2<\/sup>, en relaci\u00f3n con el discurso patriarcal (racista y sexista, por definici\u00f3n) y su nula capacidad para lograr alguna victoria significativa para las mujeres racializadas y diversidades excluidas. Negroni, por su parte, ubica a la Madre en la cima del absoluto. No es solo quien da la vida, sino quien otorga la palabra. La hija lo admite. La hija se defiende. Cae. Se recompone. Detiene el sangrado con vendas de p\u00e1ginas. Sutura sus heridas con l\u00edneas escritas. Reconoce su tragedia: solo puede escribir sobre la Madre en el idioma que esta le dio, con las palabras obsequiadas. La hija elige las mejores, se hace poeta.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Foto-de-Alejandra-Lopez.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-872\" width=\"546\" height=\"341\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Foto-de-Alejandra-Lopez.jpg 800w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Foto-de-Alejandra-Lopez-300x188.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Foto-de-Alejandra-Lopez-768x480.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 546px) 100vw, 546px\" \/><figcaption>Foto: Alejandra L\u00f3pez<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Si bien las im\u00e1genes le otorgan un hilo conductor a la historia, al mismo tiempo, existe una voz narrativa que acompa\u00f1a al lector entre los pasadizos y recovecos de su recuerdo. No obstante, si hay algo que podr\u00eda caracterizar estil\u00edsticamente al texto es su lirismo. En cada p\u00e1gina, se revela una filigrana subterr\u00e1nea. Advertimos una musicalidad ligera en cada frase. Cada una contiene poes\u00eda, pero su lirismo no reside solamente en la sonoridad del texto sino, sobre todo, en su estructura. Desde la primera p\u00e1gina, notamos una inusitada verticalidad para ser, a simple vista, un texto en prosa. Me atrevo a conjeturar: La voz es consciente de s\u00ed \u2013de la transgresi\u00f3n que comete en el hecho de existir, de la ef\u00edmera valent\u00eda en el arrebato\u2013 e intenta comentar el recuerdo de la forma m\u00e1s breve y r\u00e1pida posible. Usa un idioma escindido. Las frases se detienen, cautelosas: una pisada en falso ser\u00eda caer en el abismo de la auto-victimizaci\u00f3n. El reclamo se cuida del lenguaje infantilizado, del refugio de la rima:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00abTard\u00e9 en saber, en cambio, que escribir es penoso.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>No se incuba un libro as\u00ed nom\u00e1s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hay que gestarlo despacio, hurgar hasta dar con la carta infectada que, expuesta a la vista de todos, se oculta de \u00e9l.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A esas cartas le faltan letras, le sobran letras, dice siempre lo que no dice. Y encima, va dirigida a s\u00ed misma. \u00bfC\u00f3mo enviarla?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Se escriben, dicen, con una mano arrancada a la infancia.\u00bb(p. 41)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La hija, quien lleva su vida coleccionando palabras, tambi\u00e9n ha forjado su propia reflexi\u00f3n sobre este lenguaje del cual la Madre es due\u00f1a. Sabe que transita un sendero sinuoso. De todos modos, arroja frases como trozos de pan, en caso el fantasma de la Madre decida seguirlo. Aparecen nombres propios, poetas y pensadores. Autoras. \u00bfUn jurado, acaso? Se entabla un di\u00e1logo. Le responde a Alan Badiou. La poes\u00eda consiste en producir: <strong>\u201ccontra la apolog\u00eda del sentido, un cortocircuito del lenguaje para que el pensamiento advierta su propia insuficiencia\u201d (p. 128).<\/strong> Cita a Ian Svankmajer, cineasta checo: <strong>\u201cTodo invento de aleccionar a la sociedad fracasa porque, al tener que utilizar un lenguaje que esta pueda entender, se cae en la m\u00e1s burda complicidad con lo que, en teor\u00eda, se pretende cambiar\u201d (p. 130). <\/strong>Se trata de una declaraci\u00f3n de principios.Para Negroni, el lenguaje es un cartucho de p\u00f3lvora mojada. Al escribir, ella empu\u00f1a el in\u00fatil fusil. \u00bfHacia d\u00f3nde apunta?<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a Adrienne Rich sabemos que la maternidad es, adem\u00e1s de una experiencia, una instituci\u00f3n.<sup>3<\/sup> Hay un idioma oficial en el reino de la maternidad, en el cual se establecen las normas sobre lo que se puede decir o no y la forma correcta de hacerlo. Negroni no se ocupa de los temas ni de las tramas. Con su experiencia no busca singularizar el universalismo de lo materno. M\u00e1s bien, presta atenci\u00f3n a los dialectos que han nacido dentro del idioma la Madre, los resalta en cursiva: <strong>\u201cLa palabra <em>escorchar<\/em>. La expresi\u00f3n <em>Mirame a la boca cuando te hablo<\/em>\u201d (p. 39).<\/strong> Este no es un relato edulcorado sobre la maternidad. Ofrece un testimonio cruento de una relaci\u00f3n astillosa de madre-hija, es cierto. Sin embargo, todo esto pasa a segundo plano cuando se toma en cuenta la reflexi\u00f3n meta-ling\u00fc\u00edstica que acompa\u00f1a la historia. No solo se trata de una hija en b\u00fasqueda de una madre: se trata de una mujer en busca de sentido.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Foto-de-Alejandro-Guyot-1024x768.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-873\" width=\"520\" height=\"389\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Foto-de-Alejandro-Guyot-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Foto-de-Alejandro-Guyot-300x225.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Foto-de-Alejandro-Guyot-768x576.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Foto-de-Alejandro-Guyot-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Foto-de-Alejandro-Guyot-1200x900.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Foto-de-Alejandro-Guyot-1980x1485.jpg 1980w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Foto-de-Alejandro-Guyot.jpg 2000w\" sizes=\"(max-width: 520px) 100vw, 520px\" \/><figcaption>Foto: Alejandro Guyot<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El lenguaje, como la maternidad, deja marcas en el cuerpo. <em>El coraz\u00f3n del da\u00f1o<\/em> nos habla de la lengua materna como una herida abierta. Al venir al mundo, somos arrancados de un estado simbi\u00f3tico, con el resguardo de ser los apacibles hu\u00e9spedes dentro de otro individuo. Somos forzados a existir por cuenta propia imposibilitados de retornar a la madre que nos alumbr\u00f3. Esta separaci\u00f3n, tan necesaria como traum\u00e1tica, no lo es menos en el lenguaje. Andamos errantes por la vida en b\u00fasqueda de palabras que den sentido a nuestra existencia. Guardamos algunas en los bolsillos, otras, en el coraz\u00f3n. Negroni blande un sable en el suyo y nos regala la m\u00fasica tintineante de la ca\u00edda en cascada. Hacia el final, insiste: <strong>\u201c\u00bfCu\u00e1ndo empez\u00f3 el sufrimiento?\u201d.<\/strong> Los lectores no aguardamos respuesta. Hemos aprendido, en el transcurso del libro, a entender tambi\u00e9n el silencio. La voz que no regresa es el vac\u00edo dejado por la Madre, cuya presencia es inmensa. La hija tampoco espera respuesta. Hizo lo que pudo. Escribi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Datos del libro rese\u00f1ado<\/span>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Mar\u00eda Negroni<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>El coraz\u00f3n del da\u00f1o<\/em> (2021)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Literatura Random House, 143 pp.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><sup>1<\/sup> Bhabha, H. K. (2007). <em>El lugar de la cultura<\/em>. Ediciones Manantial.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>2 <\/sup>Lorde, A. (2003). <em>Las herramientas del amo nunca desmontan la casa del amo<\/em>. En: La hermana, la extranjera: art\u00edculos y conferencias (pp. 115-120) Horas y horas.<\/p>\n\n\n\n<p><sup>3 <\/sup>Rich, A. (2019). Nacemos de mujer: la maternidad como experiencia e instituci\u00f3n. Traficantes de sue\u00f1os<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La lengua materna es una herida sangrante Rese\u00f1a de El coraz\u00f3n del da\u00f1o (2021) de Mar\u00eda Negroni Por Eliana Del Campo Dos im\u00e1genes. La primera: la ni\u00f1a escucha el silbido del pecho de la madre asm\u00e1tica. En la mitad de la noche, se ense\u00f1a a no esperar. 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