{"id":847,"date":"2022-06-04T19:48:23","date_gmt":"2022-06-05T00:48:23","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=847"},"modified":"2022-06-06T22:18:47","modified_gmt":"2022-06-07T03:18:47","slug":"desde-los-extramuros-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/06\/04\/desde-los-extramuros-2\/","title":{"rendered":"Desde los extramuros"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>El libro objeto y el Mercado. Notas sobre <em>Sue\u00f1os de un bonzo<\/em><\/strong> <strong>de Virginia Benavides<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Basilio Ventura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>1<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No miento al afirmar que ciertas editoriales en nuestro pa\u00eds &nbsp;suelen regodearse en el formato. Quien se anime un d\u00eda a ojear buena parte de nuestra narrativa \u00faltima encontrar\u00e1 en las portadas la misma e invariable f\u00f3rmula: fotograf\u00edas de padres e hijos, ya sea jugando con los ojos vendados o como sombras en la playa, o \ua7f7en otros casos\ua7f7 t\u00edtulos que insistir\u00e1n hasta la frivolidad en nuestra a\u00fan fresca guerra interna. Esto se debe, entre otras cosas, a que la literatura se ha vuelto una industria, y sus agentes y los libros no pueden escapar de la l\u00f3gica de la producci\u00f3n serial. Se escribe de acuerdo con lo que propone el Mercado. Y como el Mercado carece de creatividad \ua7f7salvo para el marketing\ua7f7, el grueso de su literatura suele ser tristemente anodina. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El Mercado, sea grande o sea chico, solo piensa en intereses y utilidades. Y nada m\u00e1s desinteresado y libre de utilidad que el goce que nos produce jugar. No importa si en la performances nos quemados un poco o terminamos de antorchas humanas dispuestas a arrasar con el mundo. Lo m\u00e1s probable es que fracasemos y tengamos que huir &nbsp;como Guy &nbsp;Montang en busca de los hombres libro. Estas cosas pasan por mi cabeza cuando abro la caja de f\u00f3sforos que contiene un peque\u00f1\u00edsimo libro de nombre <em>Sue\u00f1os de un Bonzo<\/em>, una trabajada diagramaci\u00f3n, una p\u00e1gina final con huella de ceniza, un cerillo y, en el fondo de la caja, el sello de la editorial Estarcido: sin duda un trabajo artesanal dedicado y contrario al mercantilismo reinante. Su autora, Virginia Benavides, y su editora, Sandra Suazo, corren el peligro de quebrar en esta empresa, pero ellas est\u00e1n dispuestas a correr el riesgo y a jug\u00e1rsela, porque siendo un juego no persiguen nada, salvo el placer de imaginar o editar otros libros objeto que puedan reconectarnos con nuestro goce interior.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Suenos-de-un-Bonzo-portada-925x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-852\" width=\"580\" height=\"642\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Suenos-de-un-Bonzo-portada-925x1024.jpg 925w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Suenos-de-un-Bonzo-portada-271x300.jpg 271w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Suenos-de-un-Bonzo-portada-768x851.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Suenos-de-un-Bonzo-portada-1387x1536.jpg 1387w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Suenos-de-un-Bonzo-portada-1200x1329.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Suenos-de-un-Bonzo-portada.jpg 1849w\" sizes=\"(max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><figcaption><strong>Dise\u00f1o de portada: Fernando Laguna<br>Foto: Poes\u00eda desde el fondo<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El libro dise\u00f1ado por Virginia Benavides tiene el m\u00e9rito de recuperar para la literatura su dimensi\u00f3n l\u00fadica. Y es que los libros objeto cuando son concebidos creativamente forman parte de la puesta esc\u00e9nica y de la significaci\u00f3n de la escritura, no son un ornato como muchos podr\u00edan creer o una puerilidad; animan, por el contrario, una constante provocaci\u00f3n. Jugar, pintar, crear es luchar contra el formato en que el Mercado est\u00e1 encerrando a la literatura. La apuesta artesanal hace de la palabra un elemento material: el libro ya no es simplemente el recipiente de la escritura, sino que se ha encarnado en ella. \u00a0En <em>Sue\u00f1os de un bonzo<\/em>, el dise\u00f1o del libro alude expl\u00edcitamente al t\u00edtulo, la vocaci\u00f3n del fuego.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>2<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En un sentido tradicional, <em>Sue\u00f1os de un bonzo<\/em> no es un libro de literatura. Dif\u00edcilmente podr\u00edamos inscribirlo en alguno de los g\u00e9neros can\u00f3nicos. No me atrever\u00eda a definirlo porque seguramente mi delimitaci\u00f3n sencillamente no resistir\u00eda. Podemos reconocer, sin embargo, su naturaleza, la cual se alimenta de los ya lejanos manifiestos dada\u00edstas. Es literatura en un sentido abierto, aunque no est\u00e1 exento de cierta inclinaci\u00f3n hacia lo po\u00e9tico. Ser\u00eda, por lo tanto, un error valorarlo de la misma manera en que lo hacemos para las modalidades tradicionales. \u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sue\u00f1os de un bonzo<\/em> es juego y confesi\u00f3n. Es justamente esta l\u00ednea confesional la que me parece predomina en sus p\u00e1ginas: \u00abUna onda expansiva como un secreto revelado, alfabeto de alas, ha venido esta noche de noches a intervenir en mi sue\u00f1o\u00bb. Esa introspecci\u00f3n que empieza en el mundo on\u00edrico evoca el hogar, el amor y las expectativas de renacimiento del yo, un yo que se mira y se replantea en su naturaleza estacional, en su necesaria renovaci\u00f3n, en la aceptaci\u00f3n de que el final es tambi\u00e9n un punto de partida: \u00abNuestra lengua ha sido caverna de peces muertos\u00bb afirma, por ejemplo, este yo al dirigirse el ser amado. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El yo no se define en estas p\u00e1ginas como un ser aparte del mundo, propio de una visi\u00f3n rom\u00e1ntica, sino como el espacio donde la realidad se almacena, una trinchera desde la cual ese \u00abyo\u00bb se alimenta del mundo y se enfrenta a \u00e9l: \u00abUn d\u00eda crec\u00ed y encontr\u00e9 el hilo para ensartar con el sentido \ua7f7confiesa\ua7f7. Para zurcir palabras como tiendas de campa\u00f1a para esta guerra de voces\u00bb. En esa inmersi\u00f3n hacia el fuero interior, el yo logra arribar al lugar de lo inaprehensible:<\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>El viento sumergido en el abandono de los puertos<\/strong>,&nbsp; la reseca madera de los nav\u00edos y el encallamiento como un rasgu\u00f1o en tu alma anclada \u00bfQu\u00e9 despierta tu risa empolvada, tu luz cuando anochece y todo parte? \u00bfQui\u00e9n susurr\u00f3 que est\u00e1bamos muertos y le cre\u00edmos?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Aquello que despierta la risa y la luz cuando el alma est\u00e1 anclada qu\u00e9 es. La muerte ha sido puesta en duda porque lo inaprensible ha sido tocado en estas l\u00edneas por la escritora. La pulsaci\u00f3n de vida es lo buscado y lo encontrado. Esta, sin embargo, exige al yo un sacrificio. No hay renovaci\u00f3n sin muerte, no hay nacimiento sin ceniza. He aqu\u00ed donde interviene la imagen del bonzo, del cuerpo devorado por el fuego, porque toda vitalidad \ua7f7nos dice la autora\ua7f7 procede del sacrificio: \u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><em>No sabemos qu\u00e9 ocurrir\u00e1 con mis cenizas ni si alguien recordar\u00e1 este incendio. No existe historia para esta vida: hace tiempo que vivo fuera del mapa y trazo mi propia cartograf\u00eda terminal. Tal vez estas ganas de dejar constancia es solo vana pretensi\u00f3n de un recuerdo ido.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La vacilaci\u00f3n del yo, el deseo de dejar constancia de su imagen, delata la \u00edndole del sacrificio: la renuncia a toda vanidad. Este yo sabe que es in\u00fatil el anhelo de perpetuar un estadio de su recorrido y opta por hacer de la existencia una infatigable transformaci\u00f3n:\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><em>Incendiaria te he visto recorrer los pasajes del nuevo lenguaje y hacer de la vida un bonzo inextinguible. Incendiaria te he visto tea en el viaje mental hacia la ra\u00edz vital. No vayas te dice la voz, pero hay que ir, hay que correr en llamas y enraizarse en la nueva vida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0<em>Sue\u00f1os de un bonzo<\/em> posee el valor de lo confesional. Confesi\u00f3n no en el sentido com\u00fan dado en nuestros d\u00edas como revelaci\u00f3n de lo \u00edntimo, sino en su acepci\u00f3n religiosa: declarar con fe. Y es precisamente eso lo que se percibe en el libro: la fe de su autora en la palabra y en la escritura como medios cat\u00e1rticos y regenerativos. Hay que precisar que la apuesta de Virginia Benavides para explorar el yo es distinta de la autoficci\u00f3n: su lenguaje de corte on\u00edrico y po\u00e9tico, y la ausencia de un argumento, la salvan de esta \u00faltima modalidad.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Virginia-Benavides-1024x538.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-849\" width=\"561\" height=\"294\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Virginia-Benavides-1024x538.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Virginia-Benavides-300x158.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Virginia-Benavides-768x403.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Virginia-Benavides.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 561px) 100vw, 561px\" \/><figcaption><strong>Foto: Poes\u00eda desde el fondo<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La puesta de Virginia Benavides tiene interesantes m\u00e9ritos, pero tambi\u00e9n limitaciones. No siempre logra el equilibrio entre lo confesional y lo po\u00e9tico; esto sin duda es una tarea bastante ardua. En la disposici\u00f3n confesional, la escritora enfrenta al peligro de que ese yo no haya tomado suficiente distancia de s\u00ed y del mundo. Sus mejores aciertos me parece est\u00e1n en el corte de ciertas im\u00e1genes on\u00edricas las cuales gozan de un consistente efecto de verosimilitud.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los libros objeto son un interesante est\u00edmulo creativo. Si bien a\u00fan es un g\u00e9nero at\u00edpico y bastante marginal, cuenta con importantes antecedentes como <em>5 metros de poemas <\/em>de Carlos Oquendo de Amat y el <em>No\u00e9 delirante<\/em> de Arturo Corcuera. Aunque este \u00faltimo no se preste a esta definici\u00f3n, est\u00e1 muy cerca de su concepci\u00f3n. En la literatura hispanoamericana tambi\u00e9n aportan al g\u00e9nero <em>\u00daltimo round<\/em> y <em>La vuelta al d\u00eda en ochenta mundos <\/em>de Julio Cort\u00e1zar. Si en algo coinciden todos estos libros es en su vocaci\u00f3n por lo l\u00fadico.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Sue\u00f1os de un bonzo<\/em> es una invitaci\u00f3n a explorar el camino del libro objeto. La reedici\u00f3n actual hecha por Estarcido reivindica este at\u00edpico g\u00e9nero e invita a los y las artistas a explorar en \u00e9l. Por su abierta creatividad y su oposici\u00f3n al formato es la actitud m\u00e1s contestataria y certera contra el Mercado. <em>Sue\u00f1os de un bonzo<\/em> llega a nosotros como un simp\u00e1tico juguete, casi sin la pretensi\u00f3n de lo literario. Es, creo, una nueva v\u00eda para inventar nuevos lectores.\u00a0 \u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Lima, 30 de mayo del 2022 &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El libro objeto y el Mercado. Notas sobre Sue\u00f1os de un bonzo de Virginia Benavides Por Basilio Ventura 1 No miento al afirmar que ciertas editoriales en nuestro pa\u00eds &nbsp;suelen regodearse en el formato. Quien se anime un d\u00eda a ojear buena parte de nuestra narrativa \u00faltima encontrar\u00e1 en las portadas la misma e invariable [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[194,1,9],"tags":[225,371,372,369,370],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/847"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=847"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/847\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":856,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/847\/revisions\/856"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=847"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=847"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=847"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}