{"id":833,"date":"2022-05-01T22:50:32","date_gmt":"2022-05-02T03:50:32","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=833"},"modified":"2022-05-01T22:50:32","modified_gmt":"2022-05-02T03:50:32","slug":"junto-al-sena-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/05\/01\/junto-al-sena-5\/","title":{"rendered":"Junto al Sena"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Haruki Murakami: <em>Primera persona del singular<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Carlos Germ\u00e1n Am\u00e9zaga<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La primera vez que le\u00ed a Haruki Murakami, hace ya algunos a\u00f1os, me dio la impresi\u00f3n de que ya lo hab\u00eda le\u00eddo antes; pero no, nunca lo hab\u00eda hecho. Lo que pasaba era que sus historias, en las que hombres comunes y corrientes se ven envueltos en situaciones -precisamente- poco comunes, me hac\u00edan dudar si es que realmente no ser\u00edan otros autores que ya hab\u00edan tratado temas similares, pues hay algo de realismo m\u00e1gico en sus cuentos y novelas que nos llevan a tener esa impresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"900\" height=\"566\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/haruki-murakami.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-834\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/haruki-murakami.jpg 900w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/haruki-murakami-300x189.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/haruki-murakami-768x483.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption>Foto: \u00a0K. Kurigami<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Creo que fue leyendo <em>Tokio Blues (Norwegian Wood)<\/em> cuando tuve esa primera sensaci\u00f3n, arrebatado por las aventuras de Toru Watanabe, estudiante de primer a\u00f1o de la Universidad de Tokyo. Pero hab\u00eda algo especial, esa novela y las que siguieron despu\u00e9s, todas, suelen estar marcadas por una cadencia especial, aquella que les ofrece la m\u00fasica en todos sus est\u00e1ndares, pero especialmente la m\u00fasica cl\u00e1sica y el jazz, omnipresente en todas sus obras.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s, me parece que le\u00ed <em>Kafka en la orilla<\/em>, donde el protagonista, un joven de 15 a\u00f1os, encuentra a un viejo que es capaz de hablar con los gatos. Sigui\u00f3 <em>Al sur de la frontera, al este del sol<\/em>, cuyo personaje principal es justamente el due\u00f1o de un club de jazz y por esa raz\u00f3n el autor empez\u00f3 a gustarme cada vez m\u00e1s. Llegu\u00e9 luego a la <em>Cr\u00f3nica del p\u00e1jaro que da cuerda al mundo<\/em> y all\u00ed s\u00ed me qued\u00e9 totalmente pasmado por la maestr\u00eda y la audacia de Murakami para mezclar la realidad con los sue\u00f1os y la ficci\u00f3n, en medio de la vida de un hombre, Tooru Okada, que resuelve sus problemas buscando al gato perdido de su esposa.<\/p>\n\n\n\n<p>Las novelas continuaron, como lector obseso que soy con algunos autores, con <em>El elefante desaparece<\/em>, <em>La caza del carnero salvaje<\/em>, y alguna m\u00e1s, hasta llegar a <em>1Q84<\/em>. Aqu\u00ed me detuve. La empec\u00e9 a leer pero no pude terminarla, mil p\u00e1ginas se hacen dif\u00edciles de asumir, la dej\u00e9 como en la p\u00e1gina 100. Se me fue pasando el tiempo, aparecieron otros autores para recorrer y no volv\u00ed a recomenzarla. Y as\u00ed, poco a poco, Murakami fue pasando un poco al olvido circunstancial. Hasta ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace unas semanas visitando una librer\u00eda, encontr\u00e9 el libro <em>Primera persona del singular<\/em> y decid\u00ed darle una nueva oportunidad a Haruki Murakami. Huelga decir que no me he arrepentido. Es que las historias -esta vez es un libro de cuentos- narradas por el autor nos vuelven a encerrar en su propio mundo de realidad y fantas\u00eda, mezcladas de tal forma en que lo imposible aparece como posible, en las que el pasado -de alguna manera- se convierte en presente, en las que la m\u00fasica acompa\u00f1a a la acci\u00f3n pero es tambi\u00e9n la misma acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, en la historia que da t\u00edtulo al libro, un hombre muy bien vestido se sienta en la barra de un bar para tomar un <em>Vodka gimlet,<\/em> est\u00e1 solo y tiene en la mano un libro para leer. De pronto, una mujer se sienta a su lado y empiezan a intercambiar algunas frases. Al final ella le hace saber que es la amiga de una amiga de \u00e9l, a quien aparentemente \u00e9l le habr\u00eda hecho algo horrible hac\u00eda tres a\u00f1os, cerca de alg\u00fan r\u00edo o del mar. El hombre no lo soporta y se va del bar, pero le quedar\u00e1 dando vueltas aquello que le ha dicho la mujer, algo de su pasado que prefiere no recordar pero que ha vuelto a \u00e9l en una forma que no esperaba y que lo seguir\u00e1 atormentando.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cConfesi\u00f3n del mono de Shinagawa\u201d, un hombre se aloja en un peque\u00f1o hotel de una estaci\u00f3n termal y mientras est\u00e1 tomando un ba\u00f1o, se le acerca un mono y comienza a hablar con \u00e9l. Si bien el hombre se sorprende, sigue conversando con el mono e incluso lo invita a tomar unas cervezas en su cuarto, donde el mono le cuenta parte de su vida. Una vez m\u00e1s, aquello que parece imposible aparece como perfectamente factible en la historia que nos cuenta Murakami.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto la m\u00fasica, siempre la m\u00fasica, es un <em>leit motiv<\/em> en varios de sus cuentos. En \u201cCarnaval\u201d, los protagonistas, un hombre y una mujer \u201cpoco atractiva\u201d, amantes de la m\u00fasica cl\u00e1sica, descubren que ambos son fan\u00e1ticos de la sonata \u201cCarnaval\u201d de Schumann y, a partir de all\u00ed, iniciar\u00e1n una larga amistad que los llevar\u00e1 a asistir a todos los conciertos en los que se ejecute dicha pieza magistral. En \u201cWith The Beatles\u201d, un hombre (de quien podemos pensar es el mismo Murakami) hace un recuerdo de su adolescencia, de cuando se fij\u00f3 en una muchacha que llevaba cargado junto a su pecho ese conocido disco de los Beatles; el autor aprovecha para contar el fen\u00f3meno de la beatleman\u00eda en Jap\u00f3n y cuenta tambi\u00e9n su historia con otras mujeres que conoci\u00f3, en especial a una que muri\u00f3 poco despu\u00e9s que \u00e9l la dejara; aunque nunca pudo volver a encontrar a la muchacha que llevaba el disco.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, bueno, el Jazz. En \u201cCharlie Parker plays bossa-nova\u201d, Murakami nos cuenta que siendo muy joven escribi\u00f3 un art\u00edculo describiendo la aparici\u00f3n de un nuevo disco de Charlie Parker, en el cual, acompa\u00f1ado de otros famosos m\u00fasicos de jazz, tocaba canciones de Antonio Carlos Jobim, en ritmo de bossa-nova. El art\u00edculo fue mal recibido por la cr\u00edtica pues era algo que resultaba imposible por la \u00e9poca (1955) en la que muri\u00f3 Parker. No obstante, a\u00f1os despu\u00e9s, el personaje descubre, o cree descubrir, que ese disco estaba en venta en una discotienda de New York; si bien no lo compra por su alto precio, al volver decidido a la tienda al d\u00eda siguiente, otro vendedor le dice que el disco no est\u00e1 en venta porque nunca ha existido. La historia termina con un sue\u00f1o en el que Charlie Parker se le aparece y le da las gracias por haberlo hecho grabar un nuevo disco y le toca <em>Corcovado<\/em> solo para \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Primera-persona-del-singular.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-835\" width=\"401\" height=\"645\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Primera-persona-del-singular.jpg 311w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Primera-persona-del-singular-187x300.jpg 187w\" sizes=\"(max-width: 401px) 100vw, 401px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Hay varios otros cuentos m\u00e1s, pero podemos decir que en ellos encontraremos todas aquellos lugares y situaciones a las que Murakami nos tiene bien acostumbrados y que, por lo menos a m\u00ed, me han hecho conocerlo y quererlo como a pocos otros escritores. Es por esa raz\u00f3n que recomiendo vivamente <em>Primera persona del singular<\/em>, no solo a los hinchas, sino tambi\u00e9n a los que quieran empezar a disfrutarlo como se merece.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Par\u00eds, abril de 2022<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Haruki Murakami: Primera persona del singular Por Carlos Germ\u00e1n Am\u00e9zaga La primera vez que le\u00ed a Haruki Murakami, hace ya algunos a\u00f1os, me dio la impresi\u00f3n de que ya lo hab\u00eda le\u00eddo antes; pero no, nunca lo hab\u00eda hecho. 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