{"id":812,"date":"2022-04-10T02:28:57","date_gmt":"2022-04-10T07:28:57","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=812"},"modified":"2022-04-10T18:20:52","modified_gmt":"2022-04-10T23:20:52","slug":"resena-el-ano-del-fantasma-2022-de-jose-de-la-pena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/04\/10\/resena-el-ano-del-fantasma-2022-de-jose-de-la-pena\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: El a\u00f1o del fantasma (2022) de Jos\u00e9 de la Pe\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Desilusi\u00f3n y soledad millennial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>El a\u00f1o del fantasma<\/em> (Colmillo Blanco, 2022) del escritor peruano Jos\u00e9 de la Pe\u00f1a (Chimbote, 1993) es una novela que aborda las vivencias en la actualidad de un joven que vive en la ciudad de Lima. Lo curioso de estas vivencias es que se ven ensombrecidas por la desilusi\u00f3n. A partir de esta caracter\u00edstica se pueden establecer paralelos con otros personajes literarios peruanos que llegaron a encontrarse en una situaci\u00f3n similar, pero en otro tiempo. Sucede con Santiago Zavala en <em>Conversaci\u00f3n en La Catedral<\/em> (Mario Vargas Llosa), con \u201cCara de \u00c1ngel\u201d y los dem\u00e1s protagonistas de <em>Los inocentes<\/em> (Oswaldo Reynoso), con M de <em>Ciudad de M<\/em> (\u00d3scar Malca) y hasta con los personajes juveniles de las primeras novelas de Jaime Bayly. La confrontaci\u00f3n de todos ellos, j\u00f3venes y varones, frente a la ciudad de Lima, con sus diversas mutaciones urbanas a trav\u00e9s del tiempo, incluida su sociedad adversa y hostil, establece una dualidad llena de tensiones donde el sujeto en conflicto siempre lleva todas las de perder. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/El-ano-del-fantasma-684x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-820\" width=\"501\" height=\"750\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/El-ano-del-fantasma-684x1024.jpeg 684w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/El-ano-del-fantasma-200x300.jpeg 200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/El-ano-del-fantasma-768x1149.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/El-ano-del-fantasma-1026x1536.jpeg 1026w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/El-ano-del-fantasma.jpeg 1069w\" sizes=\"(max-width: 501px) 100vw, 501px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed conoceremos a Tadeo, un joven que ya dej\u00f3 de ser un adolescente y que intenta ingresar al mundo adulto. \u00c9l ha decidido dejar de vivir con sus padres en el barrio de La Molina y alquilar, seg\u00fan su presupuesto, una habitaci\u00f3n llena de cucarachas en San Isidro, uno de los distritos m\u00e1s pudientes de la capital, cuya imagen difiere considerablemente con el nuevo espacio donde ha elegido vivir. Incluso tiene que compartir el ba\u00f1o con otros inquilinos, por lo que siempre termina encontrando cabellos, preservativos usados y otra serie de cosas desagradables a las que se debe acostumbrar. A fin de cuentas, ese es el precio por su independencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Tadeo trabaja como practicante en una revista masculina de cierto prestigio. All\u00ed debe hacer entrevistas, escribir art\u00edculos y algunas rese\u00f1as de uno que otro libro que nadie quiere rese\u00f1ar. De alguna manera, \u00e9l se siente a gusto, pues su labor es af\u00edn a las letras. \u00c9l estudi\u00f3 en una universidad particular de clase media-alta y escribe poes\u00eda. Tambi\u00e9n la lee, sobre todo poes\u00eda peruana (Heraud, Ver\u00e1stegui, Eielson y Lucho Hern\u00e1ndez), aunque no de manera tan continua. Parte de su tiempo libre lo dedica a buscar a sus amigos para sentirse acompa\u00f1ado y a la vez tener todo tipo de vivencias y experiencias. Con estos amigos se emborracha y fuma marihuana, adem\u00e1s de consumir otro tipo de drogas mucho m\u00e1s actuales. Pero es la marihuana, especialmente, la que se vuelve una recurrente a lo largo de toda la novela, pues su consumo no solo obedece a la diversi\u00f3n y al desenfreno juvenil. Este tambi\u00e9n corresponde a un fin terap\u00e9utico no prescripto. Y es que la desilusi\u00f3n trae consigo la depresi\u00f3n y a su vez la soledad. Esta \u00faltima siempre acecha a Tadeo y lo sucumbe, sobre todo cuando se encuentra dentro de su habitaci\u00f3n llena de cucarachas. No importa haber sobrevivido a una noche llena de bailes y excesos. Tampoco sirve estar en comunicaci\u00f3n con sus padres, en especial con su madre. Tadeo no se siente plenamente realizado en lo laboral. Es m\u00e1s, hasta est\u00e1 convencido de haber sido estafado en el plano educativo o acad\u00e9mico, sobre todo con lo que supuestamente ha aprendido en la universidad. Por m\u00e1s que lo ha intentado, no logra ascender ni alcanzar la estabilidad laboral, y con ello obtener todo lo que cualquier joven desea tener: \u00e9xito. Se suma el recuerdo de una ex enamorada que lo deprime mucho m\u00e1s. Intenta superarlo a trav\u00e9s de las redes sociales y los aplicativos de citas. Hasta llega a tener encuentros espor\u00e1dicos con algunos chicos, pues Tadeo se define como bisexual. Lo curioso es que estos encuentros no pasan a otro nivel.<\/p>\n\n\n\n<p>Se suma un problema de salud. Tadeo sufre de epilepsia. Ya ha tenido algunas crisis en plena calle y en el transporte p\u00fablico. Ha visitado un especialista, pero su magro sueldo de practicante lo obliga a recurrir al sistema nacional de salud, que no solo es defectuoso sino hasta in\u00fatil. (El episodio de Tadeo tratando de conseguir una cita por tel\u00e9fono es m\u00e1s que evidente). Quien lo ayuda con este problema es su madre. Aun as\u00ed, se siente en la obligaci\u00f3n de devolver lo que se ha gastado en su tratamiento. Para cumplir busca otros trabajos, pero no los encuentra. De esta manera se expone el dilema de la demanda laboral en un pa\u00eds como el Per\u00fa, pues normalmente no se aceptan j\u00f3venes por su falta de experiencia. Por eso se siente contrariado. Tambi\u00e9n se siente solo. Su \u00fanico consuelo aparece despu\u00e9s. Se trata de una perrita de raza cruzada que ha sido abandonada en la calle y que \u00e9l adopta sin dudarlo. Le pone el nombre de Aria, en homenaje a uno de los personajes de su serie favorita, con la diferencia de cambiarle la \u201ci\u201d. Con ella ahora se siente acompa\u00f1ado. Se siente como un adulto. A la vez se asume como un padre que debe conseguir dinero como sea para alimentar y atender a su mascota que es tratada como una hija. Su preocupaci\u00f3n por ella es tan similar como si fuera una persona indefensa e inocente. (La escena donde la pierde de vista en un parque es tan similar al de un padre o una madre buscando a su hijo).&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La novela est\u00e1 dividida en cuatro partes y un ep\u00edlogo. Todo ello en 36 cap\u00edtulos cortos m\u00e1s la parte final. Su lenguaje es bastante cotidiano con uso recurrente de replanas y vocablos propios del habla juvenil lime\u00f1o, incluido t\u00e9rminos espec\u00edficos para se\u00f1alar determinadas drogas y situaciones. Aunque tambi\u00e9n hay incursi\u00f3n para lo po\u00e9tico. Es m\u00e1s, hasta se incluyen versos de autor\u00eda de Tadeo para intentar contextualizar lo que se vive y se siente en ese momento. Aqu\u00ed un ejemplo (p.50):<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>LOS CIGARRILLOS SON UNA M\u00c1QUINA DEL TIEMPO<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Como un l\u00e1piz<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>as\u00ed se ve mi cigarrillo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>cuando las palabras no me llegan a la boca<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>y el h\u00e1bito<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>es como juguetear con el gatillo de una pistola<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>sin apretarlo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Si te absorbiera esta voluta de recuerdos &nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>\u00bfen qu\u00e9 pensar\u00edas?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>\u00bfNos ver\u00edas tirados en el c\u00e9sped del Olivar?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>\u00bfDespu\u00e9s de tanta ch\u00e1chara florida<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>luego del refresco de membrillo y mango<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>del glorioso chit-chat<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>y meterte mano<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>enfrente de perros y ancianas?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>\u00bfTe dar\u00eda nostalgia siquiera?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Mira c\u00f3mo me has dejado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">[\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se a\u00f1ade muchas referencias a la cultura popular juvenil o de estos tiempos como series de televisi\u00f3n y el mundo digital, incluida la tecnolog\u00eda. (Por ejemplo, Tadeo escribe poes\u00eda en su celular). Por otro lado, la m\u00fasica o canciones que se citan van desde lo electr\u00f3nico hasta llegar a grupos de rock consolidados de d\u00e9cadas anteriores como The Smiths o M\u00f6tley Crue. No se puede dejar de considerar las fiestas rave que de por s\u00ed establecen un tipo de comportamiento bastante peculiar en los j\u00f3venes que acuden a estos eventos. Las luces, los movimientos, las sustancias il\u00edcitas y el agua para rehidratarse despu\u00e9s de haber experimentado cualquier trance quedar\u00e1n siempre en lo anecd\u00f3tico (p.94):<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las luces pasan como disparos por debajo de mis brazos, las cervezas corren, salpican, rebotan, vasos caen (menos mal son de pl\u00e1stico), la gente me roza, una chica se resbala, la agarro del brazo, la ayudo a pararse, nos besamos, se va corriendo cuando se acuerda de que ha llegado con su flaco, sigo bailando\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los encuentros sexuales o la intimidad se consiguen tambi\u00e9n por lo que brinda la tecnolog\u00eda, tan com\u00fan en los j\u00f3venes de hoy en d\u00eda. As\u00ed es como Tadeo busca eliminar la soledad y aplacar las ansias de una compa\u00f1\u00eda que vaya a la par con lo hormonal. No importa si la excitaci\u00f3n se logra por el lado femenino o el masculino (p.108):<\/p>\n\n\n\n<p><em>[\u2026] me bajo una app para buscar sexo. Probar\u00e9 con chicas un rato y, si no me liga nada <\/em>\u2014<em>que en mi condici\u00f3n, es lo m\u00e1s probable<\/em>\u2014<em>, buscar\u00e9 a alg\u00fan tipo que quiera jugar un poco aprovechando lo que Baudelaire llamaba \u00abla embriaguez que produce el c\u00e1\u00f1amo\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En estas nuevas formas de obtener citas llega a suceder un encuentro con un chico venezolano. Con ello se aborda el tema de la migraci\u00f3n masiva de los ciudadanos de este pa\u00eds dentro del Per\u00fa como un fen\u00f3meno social junto a las razones de su necesario desplazamiento (p.110, p.113):<\/p>\n\n\n\n<p><em>El rostro del chico luce mejor bajo la luz amarilla: es bronceado y de cara bonita, un poco angulosa, masculino; lo escucho responder con un acento de alguna provincia de Venezuela. No es que tenga algo en contra, la verdad, pero el dejo se me hace insoportable al saber que por las calles se escucha ahora m\u00e1s que el cantar ocioso del lime\u00f1o, que no por ser menos memorable deja de parecerme bello. &nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014\u2026Claro que dej\u00e9 mucho m\u00e1s all\u00e1. Dej\u00e9 a mi familia, a mis amigos. Pero es que no hay otra cosa que hacer cuando se est\u00e1 tan apretado, marico. No hay nada que hacer m\u00e1s que sacar la vuelta, como dicen aqu\u00ed. Al menos desde Lima uno puede ayudar, hacer algo de plata para mandarla a su tierra, a los que se quedaron por all\u00e1.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Eso debe valer mucho para tus pap\u00e1s.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u2014Para mi mam\u00e1. A mi pap\u00e1 lo mataron cuando yo era m\u00e1s chico. Lo asesinaron durante el gobierno de Ch\u00e1vez, \u00a1dese hijue\u00b4puta malparido!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Como todo joven que escribe poes\u00eda, y que aspira a tener una vida relacionada a la literatura, Tadeo visita librer\u00edas, aunque no siempre compra libros debido a su falta de dinero. Visita una librer\u00eda que queda ubicada en la calle Schell en Miraflores que se caracteriza por tener una escalera caracol (La Familia) donde termina comprando un libro de cine con el fin de impresionar a una chica que lo deslumbra. O tambi\u00e9n El Virrey, donde se vuelve a encontrar con su ex enamorada que le cuenta brevemente que ella ahora tiene una vida en el extranjero muy distinta a la de Tadeo. Es entonces que vuelve a cuestionarse lo que significa el \u00e9xito para un millennial, sobre todo si se exhibe en las redes sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, la menci\u00f3n a un fantasma dentro de la habitaci\u00f3n y en la vida del protagonista puede considerarse como una de esas met\u00e1foras que Tadeo intenta construir en su poes\u00eda que aparece intercaladamente en algunos cap\u00edtulos. No solo se trata de lo que ya no tiene (de lo que ha perdido), sino tambi\u00e9n de lo que est\u00e1 presente, que a\u00fan existe, pero que no ha sido contemplado ni considerado en su mayor magnitud. Su familia es un claro ejemplo de ello.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"807\" height=\"473\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Jose-de-la-Pena.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-821\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Jose-de-la-Pena.png 807w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Jose-de-la-Pena-300x176.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Jose-de-la-Pena-768x450.png 768w\" sizes=\"(max-width: 807px) 100vw, 807px\" \/><figcaption>Foto: La rep\u00fablica<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Concluyo que estamos ante un autor bastante joven que a\u00fan tiene mucho que explorar y ofrecer. Sus temas y t\u00f3picos recurrentes, sobre todo la marihuana, deber\u00eda ser medida para evitar asumirla como un vicio o muletilla. Dar un giro, s\u00ed que ser\u00eda bueno. Esperemos que s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Jos\u00e9 de la Pe\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>El a\u00f1o del fantasma<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Colmillo Blanco, 2022<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">NOTA: 3\/5<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desilusi\u00f3n y soledad millennial Por Omar Guerrero El a\u00f1o del fantasma (Colmillo Blanco, 2022) del escritor peruano Jos\u00e9 de la Pe\u00f1a (Chimbote, 1993) es una novela que aborda las vivencias en la actualidad de un joven que vive en la ciudad de Lima. 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