{"id":804,"date":"2022-04-03T20:25:19","date_gmt":"2022-04-04T01:25:19","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=804"},"modified":"2022-04-04T15:30:15","modified_gmt":"2022-04-04T20:30:15","slug":"derroteros-de-la-narrativa-peruana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/04\/03\/derroteros-de-la-narrativa-peruana\/","title":{"rendered":"Derroteros de la narrativa peruana"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>\u00bfCu\u00e1les son los derroteros de la narrativa peruana?: una mirada a partir de cuatro obras recientes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Lenin Lozano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Recorrer los \u00faltimos a\u00f1os de la narrativa peruana supone indagar sobre posibles horizontes literarios para un conjunto de escritores que aparecen en la escena cultural tras la ca\u00edda de la dictadura fujimorista y la consolidaci\u00f3n de una sociedad neoliberal. A su vez, la narrativa peruana se encuentra al inicio del nuevo siglo en un momento donde finalmente se diluye la figura tot\u00e9mica de Vargas Llosa, quien hasta la d\u00e9cada de los noventa a\u00fan dejaba una fuerte impronta en varias generaciones. Entonces, \u00bfqu\u00e9 sucede con las nuevas tendencias narrativas en la literatura peruana? \u00bfSe pude hablar de la persistencia de los viejos modelos del Boom o post-boom?<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que gran parte de la narrativa peruana parece haberse quedado atrapada por largo tiempo en la labor documental y representativa del Conflicto Armado Interno. Este hecho no deber\u00eda resultar nuevo, pues la literatura siempre ha evidenciado v\u00ednculos con diferentes realidades, sobre todo en el caso de un pa\u00eds fracturado como el Per\u00fa. Basta pensar en la larga tradici\u00f3n de la novela realista decimon\u00f3nica, la novela regionalista e indigenista, hasta llegar al modelo de la \u00abnueva novela hispanoamericana\u00bb. Es claro, tambi\u00e9n, que una masacre como la ocurrida en los a\u00f1os ochenta puso a la literatura en un lugar de mayor tensi\u00f3n por la necesidad de exorcizar los fantasmas de la violencia y de denunciar innumerables abusos que hasta el d\u00eda de hoy oscilan entre la impunidad y la implementaci\u00f3n de pol\u00edticas de reparaci\u00f3n, generalmente dentro del marco de los derechos humanos. Si queremos establecer un marco cronol\u00f3gico para este conjunto de obras, solo habr\u00eda que ubicarnos en la inmediatez de los a\u00f1os ochenta, momento en que surge Sendero Luminoso, hasta los inicios del siglo XXI, correspondiente a la etapa del llamado postconflicto. Queda la sensaci\u00f3n, en el ambiente cultural y art\u00edstico, de que el tema de la violencia pol\u00edtica parece no agotarse nunca, pero es hacia inicios de la segunda d\u00e9cada de este siglo cuando aparecen una serie de obras que marcan un paulatino abandono de la mirada m\u00e1s representativa y apelan a otras perspectivas o, m\u00e1s a\u00fan, simplemente abandonan el t\u00f3pico del Conflicto. Para muestra de lo que se\u00f1alo, tomar\u00e9 en cuenta cuatro obras narrativas de los inicios del siglo XXI<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> que fueron valoradas positivamente por la cr\u00edtica literaria -o lo que podr\u00edamos llamar cr\u00edtica literaria, teniendo en cuenta la inconstancia y falta de forma de esta instituci\u00f3n, raz\u00f3n por la cual en otro lugar realic\u00e9 un \u201cdiagn\u00f3stico\u201d al respecto<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. A lo largo de este ensayo, se observar\u00e1n dos puntos que, considero, conducen los derroteros de la literatura peruana: el referente del Conflicto como un recurso atractivo, pero no el central dentro de los mundos ficcionales construidos, y la fuerte tensi\u00f3n entre el relato y la descripci\u00f3n como recursos formales de la narrativa.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Decir que la narrativa \u00faltima ofrece una perspectiva novedosa sobre la violencia pol\u00edtica implica una reflexi\u00f3n sobre el v\u00ednculo entre la \u00e9tica y la est\u00e9tica. Un ejemplo emblem\u00e1tico de esta interrogante es <em>La voluntad del molle<\/em> (2006) de Karina Pacheco, novela considerada por la cr\u00edtica como una de las mejores obras de los \u00faltimos a\u00f1os, aunque solo con su reedici\u00f3n, en el 2016, ampli\u00f3 su radar de recepci\u00f3n. Escrita bajo un modelo literario tradicional, sin mayores innovaciones t\u00e9cnicas, la novela parece actualizar la tradici\u00f3n de la novela indigenista (Alegr\u00eda o Arguedas en sus versiones m\u00e1s can\u00f3nicas) o realista (pienso en Miguel Guti\u00e9rrez) para retratar los viejos problemas de discriminaci\u00f3n que afectan a la sociedad peruana, especialmente en el espacio andino. Pensando en la simetr\u00eda entre forma y fondo, queda claro que la novela de Pacheco apela a recursos convencionales de manera exitosa, siendo el m\u00e1s resaltante el suspenso que se sostiene a trav\u00e9s del dato escondido sobre un extra\u00f1o hombre que aparece en las fotograf\u00edas encontradas por dos hermanas en el ba\u00fal de su madre fallecida.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"400\" height=\"285\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/karina_pacheco.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-805\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/karina_pacheco.jpg 400w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/karina_pacheco-300x214.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><figcaption>Foto: El Morrocotudo<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La novela acierta en atrapar al lector con la historia del drama familiar y construye un ambiente cusque\u00f1o de clase alta, para darle un tono de frescura a la tan visitada imagen de la ciudad urbana lime\u00f1a en la literatura peruana. A medida que las j\u00f3venes protagonistas van descubriendo informaci\u00f3n sobre aquel extra\u00f1o hombre, se van revelando m\u00e1s conflictos familiares y las tensiones sociales que afloraron en el pa\u00eds en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Inevitablemente, esto se relaciona con la violencia instaurada durante el Conflicto Armado Interno. Sin embargo, con el avance de la historia principal, el tema de la violencia va quedando en segundo plano, mientras que el \u00fanico conflicto social que se sigue manteniendo constantemente es el clasismo y racismo por parte de la familia de la madre hacia el joven del cual ella se enamora y genera, posteriormente, el nacimiento de un hijo. Bajo los c\u00f3digos del melodrama, la novela apela al recurso del encuentro\/desencuentro de dos amantes que pertenecen a dos clases diferentes. Se trata, entonces, de una historia de amor que utiliza como tel\u00f3n de fondo el conflicto pol\u00edtico que atravesaba el Per\u00fa durante d\u00e9cadas pasadas. Por esta raz\u00f3n, cabe preguntarse hasta qu\u00e9 punto es relevante la violencia pol\u00edtica en la construcci\u00f3n del mundo ficcional. No pretendo simplificar el debate en torno a si este tema es o no debe ser el nudo principal de la narraci\u00f3n, sino intento entender c\u00f3mo los personajes se ven afectados en sus decisiones y acciones por el conflicto pol\u00edtico, y no solo por el hecho inmediato de la violencia f\u00edsica y la muerte. A trav\u00e9s de cada cap\u00edtulo, las protagonistas van llegando a la verdad sobre el pasado de su madre y su familia, pero en ning\u00fan momento logran adquirir conciencia hist\u00f3rica. La violencia pol\u00edtica se ve reducida, simplemente, a una serie de actos abominables, muy en la l\u00ednea de los reclamos desde los derechos humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>En la novela, las j\u00f3venes protagonistas demuestran la importancia del sujeto femenino para superar las relaciones de poder en el espacio familiar. Claramente, este es uno de los temas m\u00e1s importantes para Pacheco en su propuesta po\u00e9tica.<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a> Esto va de la mano de la capacidad de los personajes para atravesar prejuicios raciales, pero una vez que conocen la historia secreta de su madre, no hay mayores transformaciones en sus acciones o personalidades; incluso, llegan a ser aleg\u00f3ricos o ejemplares. Por ello, resulta problem\u00e1tica tanto la verosimilitud desde el plano realista como la complejidad social peruana representada. Por todo lo expuesto, es necesario se\u00f1alar que el factor hist\u00f3rico en la novela se va diluyendo hasta el punto en que queda la sensaci\u00f3n de que la novela pudo ambientarse en cualquier momento hist\u00f3rico que tenga como tel\u00f3n de fondo una violencia que pone en peligro la vida de los familiares. Entonces, \u00bfd\u00f3nde radica concretamente el valor de \u201cactualidad\u201d de la novela? \u00bfEn el hecho de volver a presentarnos los viejos problemas de diferencia de clase y raza? Considero que la actualidad de una obra requiere de elementos s\u00f3lidos que marquen su anclaje espacial y temporal, m\u00e1s all\u00e1 de las referencias superficiales a la violencia desenfrenada del conflicto. He aqu\u00ed el aspecto medular del realismo y del indigenismo literario, escuelas que han marcado la pauta al momento de abordar los Andes peruanos. En cambio, el tono fresco del presente parece diluirse en la novela de Pacheco para dejar paso al melodrama.<\/p>\n\n\n\n<p>No cabe duda de que, gracias al descubrimiento del familiar desconocido y su ansiado reencuentro, la novela de Pacheco resalta la importancia del v\u00ednculo filial, el cual traspasa el n\u00facleo familiar inmediato para dejarnos la gran lecci\u00f3n de que el otro tambi\u00e9n puede ser parte de nuestra familia, un otro que puede tomar el rostro de un senderista o un ser totalmente marginalizado. Si bien la lecci\u00f3n \u00e9tica es muy potente, al mismo tiempo es limitada, porque ubica nuestro encuentro con el otro, con el diferente, solo en el \u00e1mbito de la empat\u00eda y de los afectos, pero nunca en relaci\u00f3n con su formaci\u00f3n ideol\u00f3gica. Apelando a la gran imagen po\u00e9tica del t\u00edtulo, no dejo de pensar que quiz\u00e1 el molle merezca ser visto m\u00e1s all\u00e1 de la mera voluntad para mirarlo y abrazarlo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El g\u00e9nero de la novela policial ha sido un recurso fruct\u00edfero en la narrativa latinoamericana, y no tanto en el caso peruano.<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a> En esta tradici\u00f3n del g\u00e9nero policial, aparece <em>Bioy <\/em>(2012) de Diego Trelles. Si la novela de Pacheco se caracterizaba por emplear elementos tradicionales de la narraci\u00f3n, la obra de Trelles es una interesante apuesta por m\u00faltiples narradores, saltos temporales, diversas modalidades de escritura (testimonios, entradas de blog), etc. La novela cuenta la historia del militar Bioy C\u00e1ceres, quien en los ochenta se ve obligado a torturar a una militante senderista, y posteriormente se convierte en l\u00edder de una organizaci\u00f3n criminal. A trav\u00e9s del entorno de Bioy la novela realiza una acertada incursi\u00f3n en el aparato policial y militar peruanos para revelar su inherente violencia, casi como un paralelismo de la propia violencia senderista que rodea la novela a trav\u00e9s de ciertos personajes. Sin embargo, el detenimiento en descripciones de agresiones f\u00edsicas, asesinatos y violaciones suele lindar con una inoportuna morbosidad. Las escenas grotescas se vuelven excesivas e innecesarias si lo que se pretende en la historia es que el lector tome conciencia del horror. Claramente, el problema no es recurrir al t\u00f3pico de la violencia, sino c\u00f3mo esta se articula dentro del conjunto de la historia novelesca. En esta obra, una vez m\u00e1s, la violencia pol\u00edtica acaba siendo reducida a una forma de violencia m\u00e1s, similar al de las bandas criminales, como si se tratara de una especie de continuidad hist\u00f3rica que, al margen de las interpretaciones hist\u00f3ricas, acaba d\u00e1ndonos una mirada plana sobre lo sucedido durante el Conflicto. Resulta f\u00e1cil pensar que la violencia de los sicarios y narcotraficantes es una especie de herencia de la violencia despiadada de los senderistas y las fuerzas represivas y paramilitares, lo cual, una vez m\u00e1s, aleja el problema del pasado de su \u00e1mbito pol\u00edtico ideol\u00f3gico.<a href=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-admin\/post.php?post=804&amp;action=edit#_ftn5\">[5]<\/a> En su lugar, el mal y la perversi\u00f3n acaban llev\u00e1ndose todo el protagonismo. Esto es perfectamente visible en el caso del protagonista, Bioy, quien, luego de haber vivido un trauma durante los ochenta, empieza a adaptarse a un entorno de violencia, para desembocar en su propia perdici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/diego_trelles03-scaled-1-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-806\" width=\"539\" height=\"359\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/diego_trelles03-scaled-1-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/diego_trelles03-scaled-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/diego_trelles03-scaled-1-768x512.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/diego_trelles03-scaled-1-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/diego_trelles03-scaled-1-2048x1366.jpg 2048w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/diego_trelles03-scaled-1-1200x800.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/diego_trelles03-scaled-1-1980x1320.jpg 1980w\" sizes=\"(max-width: 539px) 100vw, 539px\" \/><figcaption>Foto: Punto Edu<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Si la primera parte de la novela mantiene una adecuada estructura y ritmo narrativo a partir de los cambios temporales que indican las alternancias de cap\u00edtulos, sucede lo contrario en la segunda parte. Aqu\u00ed se introduce la historia del <em>Macarra <\/em>(Humberto Hern\u00e1ndez, agente policial encubierto que se infiltra en la banda de Bioy para atrapar a un narcotraficante) y la de Marcos, pero sin mayores variaciones en los registros de habla. Bioy privilegia una mirada masculina sobre la realidad, donde las tensiones se sostienen eminentemente entre hombres agresivos que intentan demostrar su virilidad y, por ende, su posici\u00f3n de poder. No obstante, como la narraci\u00f3n no realiza grandes modificaciones en los registros de varios de estos personajes, predomina una mirada no solo masculina, sino plenamente homog\u00e9nea.<\/p>\n\n\n\n<p>Queda claro que Trelles sabe moverse dentro del terreno del g\u00e9nero policial, pero hay momentos en la novela donde cae en una intenci\u00f3n forzada de establecer referencias literarias como parte de la cotidianidad de los personajes. La propia trama se enfoca en mundos marginales, desvinculados de la esfera intelectual o literaria, pero sorprendentemente descubrimos que tanto <em>Macarra<\/em> como Marcos poseen una exacerbada pasi\u00f3n por la literatura. Esto es lo que conduce a que el segundo administre un blog de contenido literario, cuyas entradas son escritas por diferentes personajes que parecen aflorar de la siniestra mente de Marcos. Salta a la vista la intenci\u00f3n del autor de emplear diferentes recursos literarios para darle mayor complejidad a su obra; sin embargo, es sabido que la abundancia no necesariamente implica acierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Trelles demuestra un amplio manejo del elemento grotesco para trazar im\u00e1genes bastante crudas sobre el pasado y presente de la violencia en el Per\u00fa, as\u00ed como un regular dominio del humor, elemento indesligable del propio ambiente de violencia que rodea a los personajes. Desafortunadamente, el acertado empleo del lenguaje no logra evidenciar una s\u00f3lida relaci\u00f3n entre el g\u00e9nero policial y la violencia pol\u00edtica. La mezcla entre el mundo criminal y el contexto del Conflicto resulta problem\u00e1tica, porque son \u00e1mbitos que, m\u00e1s all\u00e1 de ciertas coincidencias, responden a l\u00f3gicas diferentes. <em>Bioy<\/em> confirma la curiosa insistencia de los novelistas por abordar un tema tan trascendente para la sociedad peruana, pero sin la problematizaci\u00f3n hist\u00f3rica que ello merece. Se pueden ensayar algunas ideas como respuesta, pero, m\u00e1s all\u00e1 de la aceptaci\u00f3n o rechazo a esta posici\u00f3n \u00e9tica, basta decir que a nivel est\u00e9tico tal objetivo acaba planteando novelas irregulares y con problemas en su propia estructura.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si con Trelles asistimos a una incursi\u00f3n en lo grotesco, <em>Los ni\u00f1os muertos<\/em> (2015) de Richard Parra nos sumerge en el terror y la violencia de una forma directa, sin la necesidad de mayores recursos que la simple narraci\u00f3n y evocaci\u00f3n de escenarios absolutamente marginales y precarios en la Lima de los a\u00f1os ochenta. No se trata solo de historias aisladas o anecd\u00f3ticas, sino del registro de un grupo social marcado por una larga historia de violencia, tanto en el campo como en la ciudad. Daniel es el protagonista de esta novela, pero, as\u00ed como \u00e9l, la narraci\u00f3n nos muestra otros muchos ni\u00f1os que aprenden a normalizar la violencia del entorno de miseria en el que viven. Adem\u00e1s, el autor utiliza un ingenioso recurso para agrupar cada parte de la novela: una secuencia num\u00e9rica dispuesta de manera desordenada. De esta manera, cada n\u00famero funciona como un rompecabezas que permite armar la secuencia cronol\u00f3gica o trama, pero la f\u00e1bula en s\u00ed revela, de modo inmediato, los sucesos m\u00e1s sobresalientes y violentos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/parra.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-807\" width=\"303\" height=\"303\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/parra.jpg 225w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/parra-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 303px) 100vw, 303px\" \/><figcaption>Foto: El Pa\u00eds<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La novela de Parra vuelve a la vieja tradici\u00f3n de la novela peruana: el espacio rural y andino. El autor demuestra su conocimiento tanto del \u00e1mbito urbano marginal como del campo. De esta manera, mientras vamos conociendo la historia de Daniel, paralelamente, los cambios de espacio nos trasladan a la sierra cajamarquina para adentrarnos en la historia de sus padres, Micaela y Sim\u00f3n, y su dif\u00edcil proceso de migraci\u00f3n y adaptaci\u00f3n a la ca\u00f3tica urbe lime\u00f1a. En este espacio, convergen figuras representativas de las instituciones sociales: el cura y el maestro de escuela. Como no pod\u00eda ser de otro modo, cada cual ejerce violencia f\u00edsica y simb\u00f3lica de acuerdo con sus propias experiencias. En medio de esta violencia social producto de la precariedad, no deja de aparecer el factor pol\u00edtico a trav\u00e9s de las referencias a las acciones senderistas, pero, a diferencia de las novelas anteriores, donde este hecho se mostraba como causa o g\u00e9nesis del conflicto individual -a pesar de que realmente no ten\u00eda mayor trascendencia en el desarrollo de la historia narrada-, en <em>Los ni\u00f1os muertos<\/em>, las referencias a Sendero Luminoso se mantienen totalmente en el plano secundario. Es decir, este hecho se vuelve otra modalidad de violencia que acecha a los personajes en medio de tanta marginalidad y, por ello, la novela no depende de esta referencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Parra demuestra que no es necesario construir una narraci\u00f3n enfocada completamente en el Conflicto para abordar los profundos problemas de desigualdad social, discriminaci\u00f3n y violencia que siempre han azotado a nuestra sociedad. A trav\u00e9s del uso constante del tiempo presente en la narraci\u00f3n, se produce la sensaci\u00f3n de que los sucesos violentos ocurren en todo momento, como si la violencia se hubiese encargado de marcar un sello intemporal o eterno a las acciones. Pero fuera de este efecto literario, las referencias hist\u00f3ricas siempre est\u00e1n presentes. En realidad, la superposici\u00f3n de hechos hist\u00f3ricos en la f\u00e1bula permite hacer coexistir diferentes contextos de violencia, lo cual demuestra las profundas ra\u00edces hist\u00f3ricas que posee la novela, siguiendo la tradici\u00f3n de la novela indigenista. Sin embargo, lejos de tratarse de una t\u00edpica novela de denuncia social, el narrador es objetivo. Esto va de la mano del empleo de humor, y un acertado uso de sociolectos de acuerdo con el \u00e1mbito geogr\u00e1fico y cultural de los personajes.<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Del mismo modo que la novela aborda la violencia en el \u00e1mbito infantil, lo hace tambi\u00e9n para el caso de la violencia de g\u00e9nero a trav\u00e9s de la compleja historia familiar de Micaela, la madre de Daniel. Una vez m\u00e1s, el tono de la narraci\u00f3n no busca necesariamente empatizar con el lector, como podr\u00eda imaginarse con una indudablemente justificada b\u00fasqueda de respeto hacia la mujer. En su lugar, Parra retrata mujeres que, si bien sufren constantemente situaciones de violencia, no se asumen solo como v\u00edctimas, sino que acaban reproduciendo, tambi\u00e9n, violencia hacia los dem\u00e1s y, por ello, son juzgadas severamente por la sociedad patriarcal.<\/p>\n\n\n\n<p>Las historias que encontramos en <em>Los ni\u00f1os muertos<\/em> nos producen la aberrante sensaci\u00f3n de que es imposible escapar de la violencia, y el final de la novela confirma este tono ciertamente pesimista. En su b\u00fasqueda de verosimilitud, la novela elimina efectos edulcorantes y cualquier posible redenci\u00f3n para sus personajes. Esto confirma la apuesta por un grotesco <em>bildungsroman<\/em>, donde la inocencia da paso a un \u00e1cido y doloroso aprendizaje para sobrevivir en la asfixiante urbe lime\u00f1a, como tan bien lo graficaron los narradores de la Generaci\u00f3n del 50. Parra se vuelve, por ende, un digno y necesario sucesor de una tradici\u00f3n literaria que parece haber sido abandonada por la mayor\u00eda de escritores que recrean una Lima desde los sectores m\u00e1s privilegiados, y donde las periferias sirvieran solo como exotismo o decoraci\u00f3n superflua.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>4<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El libro de narrativa m\u00e1s celebrado por la cr\u00edtica de los \u00faltimos a\u00f1os es <em>Aqu\u00ed hay icebergs<\/em> (2017) de Katya Adaui. A diferencia de las novelas anteriores, este es un libro de cuentos que rompe los par\u00e1metros tradicionales de la narraci\u00f3n y opta por el estilo de la fragmentariedad. Desde luego, este recurso no es <em>sui generis<\/em> en la narrativa peruana,<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a> pero, a diferencia de otros casos actuales que no han merecido mayor atracci\u00f3n para el p\u00fablico, el texto de Adaui ha generado gran aceptaci\u00f3n. Una posible raz\u00f3n es el entorno \u00edntimo y familiar que evoca la autora y que genera identificaci\u00f3n en el lector.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Adaui.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-808\" width=\"512\" height=\"275\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Adaui.jpg 980w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Adaui-300x162.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Adaui-768x414.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><figcaption>Foto: Per\u00fa 21<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La psicolog\u00eda de los personajes de cada relato es un gran acierto por parte de Adaui, aunque, a decir verdad, lo que vemos es una exploraci\u00f3n en un tipo de mentalidad constante a lo largo de cada historia: traumas familiares propios de un entorno lime\u00f1o burgu\u00e9s donde reina un conservadurismo asfixiante, sobre todo, para algunos personajes femeninos. Como resultado, se produce la incomunicaci\u00f3n entre padres e hijos o la necesidad de las familias por aparentar un falso orden y armon\u00eda que se va delatando en los silencios y en peque\u00f1os actos involuntarios. Esto se ve reforzado notablemente por los rasgos formales de los cuentos: brevedad, saltos temporales (incluso episodios narrados en cuenta regresiva), oraciones y p\u00e1rrafos cortos, m\u00faltiples puntos de vista, etc.<a href=\"#_ftn8\">[8]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de recursos experimentales, los cuentos llegan a plantear muchas descripciones y an\u00e9cdotas antes que una historia convencional, con un nudo y desenlace. Adem\u00e1s, el efecto innovador se va perdiendo a medida que se repite en varios de los cuentos, y el yo protagonista no ofrece mayores variaciones entre cada historia. Predomina una visi\u00f3n del mundo desde la femineidad, pero que no por eso deja de ser homog\u00e9nea. Surge as\u00ed una interrogante necesaria en torno al estilo de Adaui y su lugar en la narrativa peruana: \u00bfpor qu\u00e9 la autora prescinde del sentido m\u00e1s cl\u00e1sico de la narraci\u00f3n? Indagar sobre esta materia supone aproximarnos al debate intelectual sobre el sentido del relato en una \u00e9poca donde la literatura parece abandonar este objetivo, especialmente si pensamos en la influencia de otros g\u00e9neros, como la no ficci\u00f3n. No es casual que una obra que no aborda el tema tantas veces visitado del Conflicto Armado Interno apueste por la descripci\u00f3n de la intimidad y los ambientes microsc\u00f3picos, pues sugiere la siguiente idea: despu\u00e9s de la violencia pol\u00edtica, el sentido de la historia parece haber sido abandonado y, en su lugar, vivimos una situaci\u00f3n de total presentismo, sin una mirada temporal que nos hable de un futuro diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTodo lo que tengo me lo llevo conmigo\u00bb es considerado uno de los mejores cuentos del libro. Frases y p\u00e1rrafos cortos van formando im\u00e1genes sugerentes de la vida de una mujer marcada por conflictos familiares, desde su ni\u00f1ez hasta la adultez, donde debe sobrellevar la dif\u00edcil relaci\u00f3n con sus padres separados. De hecho, el cuento est\u00e1 organizado, cronol\u00f3gicamente, de forma regresiva, pero el inicio como el final dan cuenta de la importancia de la infancia, sea por la propia protagonista o por su hija que acaba de nacer. De forma inquietante, vamos conociendo episodios de una infancia nada agradable, afectada por situaciones adversas, acaso con cierta dosis de violencia. Si bien, a nivel formal, el cuento utiliza con acierto los recursos de la brevedad y lo fragmentario, a nivel de la historia en s\u00ed, surgen preguntas en torno a la posible identificaci\u00f3n del lector con la experiencia narrada, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un ambiente infantil contado desde la primera persona.<a href=\"#_ftn9\">[9]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Adaui logra representar las tensas relaciones madre-hija como parte de una larga tradici\u00f3n en la literatura peruana, que se vuelve particularmente llamativa teniendo en cuenta su contraparte en el protagonismo que adquiri\u00f3 la paternidad a trav\u00e9s de una serie de obras de autoficci\u00f3n que aparecieron en la narrativa peruana a inicios de este siglo. Sin embargo, como ya he se\u00f1alado, resulta tambi\u00e9n curioso que aparezca el tema familiar como elemento deshistorizado o desprovisto del contexto particular que adquiere en la literatura peruana<a href=\"#_ftn10\">[10]<\/a>. Por otra parte, la violencia aparece en los cuentos encarnada intensamente en el cuerpo, especialmente el femenino, el cual atraviesa diferentes traumas y dolores. La violencia que sufren los personajes se muestra tambi\u00e9n sin concesiones; el lenguaje breve y fracturado ahonda en la incertidumbre de la violencia. Finalmente, no es menor que todo ello parece acontecer bajo las propias din\u00e1micas del entorno burgu\u00e9s de los personajes, y nunca por interferencia de los otros seres que pululan la sociedad lime\u00f1a, pero que en el universo de Adaui no parecen existir o ser esa parte del iceberg que es latente e impenetrable.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Posdata<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como se desprende de este ensayo, la narrativa peruana demuestra un agotamiento estil\u00edstico ante el tema de la violencia pol\u00edtica, lo cual se ve reflejado en la irregularidad que presentan varias obras. No es gratuito el hecho de que sea Adaui y sobre todo Parra, escritores que abordan tangencialmente el Conflicto o que simplemente no lo toman en cuenta, los que en verdad demuestran una renovaci\u00f3n. Desde lugares opuestos, ambos narradores dan cuenta de una tensi\u00f3n entre el retorno al peso de la historia y a los conflictos sociales, y el encierro en el ensimismamiento y la intimidad de un espacio clasemediero. Es dif\u00edcil no leer estos dos polos como la vieja disputa entre un arte que busca generar concientizaci\u00f3n y reflexi\u00f3n social en el p\u00fablico, y otro arte que apela a cierto virtuosismo vaciado de un horizonte pol\u00edtico, muy consecuente con la cultura neoliberal donde los grupos humanos se constituyen en islas incomunicadas, fracturadas y donde el sentido de lo social parece no existir. Esto no significa que la obra de Parra nos hable de mundos ut\u00f3picos, pues claramente el pesimismo y la precariedad son totalmente abrumantes, pero s\u00ed se trata de una historia que evidencia una realidad que pocos escritores est\u00e1n dispuestos a abordar, adem\u00e1s de ser muy pocos los capaces de poder evocar una imagen de la realidad social en medio de un mundo donde cada vez m\u00e1s se insiste en la atomizaci\u00f3n. Si Adaui parece decirnos que no hay coartada ante la crisis actual y, por eso, el abandono del relato supone un inevitable presentismo, Parra logra presentarse como un artista que, ahondando en profundos problemas sociales, sugiere que alg\u00fan otro mundo debe ser posible.<\/p>\n\n\n\n<p>El triunfo o fracaso de la narraci\u00f3n no solo es un debate estil\u00edstico, sino sobre todo un punto de inflexi\u00f3n para el devenir de las tradiciones literarias peruanas si pensamos en los sentidos que adquiere el relato y c\u00f3mo estos se traducen al abordar un fen\u00f3meno tan complejo como la violencia (pol\u00edtica o no). Son finalmente los escritores actuales y los que est\u00e1n por venir quienes deben reconocer uno de los caminos se\u00f1alados; y queda en manos de la cr\u00edtica y el p\u00fablico aceptar t\u00e1citamente esta concepci\u00f3n de la literatura o expresar oportunamente su rechazo. En el rechazo es posible reescribir la historia, y con historia, la narraci\u00f3n todav\u00eda tiene batallas que luchar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Obras consultadas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adaui, Katya. <em>Aqu\u00ed hay icebergs<\/em>. Lima: Penguin Random House, 2017<\/p>\n\n\n\n<p>_______. \u201cLa memoria del hielo. Katya Adaui y <em>Aqu\u00ed hay icebergs<\/em>. Entrevista. <em>Per\u00fa 21<\/em>, 18-01-2018, <a href=\"https:\/\/peru21.pe\/cultura\/memoria-hielo-katya-adaui-hay-icebergs-392308-noticia\/\">https:\/\/peru21.pe\/cultura\/memoria-hielo-katya-adaui-hay-icebergs-392308-noticia\/<\/a> &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pacheco, Karina. <em>La voluntad del molle<\/em>. Lima: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2016 (2006)<\/p>\n\n\n\n<p>_______. \u201cLo dom\u00e9stico y los sentimientos est\u00e1n menos valorados\u201d. Entrevista. <em>El Peruano<\/em>, 27-04-2021, <a href=\"https:\/\/elperuano.pe\/noticia\/119623-karina-pacheco-lo-domestico-y-los-sentimientos-estan-menos-valorados\">https:\/\/elperuano.pe\/noticia\/119623-karina-pacheco-lo-domestico-y-los-sentimientos-estan-menos-valorados<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Parra, Richard. <em>Los ni\u00f1os muertos<\/em>. Madrid: Demipage, 2015<\/p>\n\n\n\n<p>_______. \u201cNo me veo como un escritor oficial\u201d. Entrevista. <em>RPP<\/em>, 13-09-2021, <a href=\"https:\/\/rpp.pe\/cultura\/literatura\/richard-parra-conversamos-con-el-ganador-del-premio-nacional-de-literatura-2021-noticia-1357604\">https:\/\/rpp.pe\/cultura\/literatura\/richard-parra-conversamos-con-el-ganador-del-premio-nacional-de-literatura-2021-noticia-1357604<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Ram\u00edrez Carrillo, Mar\u00eda Eugenia. \u00abEntrevista a Diego Trelles Paz\u00bb,&nbsp;<em>La Cl\u00e9 des Langues<\/em>&nbsp;[en ligne], Lyon, ENS de LYON\/DGESCO (ISSN 2107-7029), avril 2018. Consultado el&nbsp;31\/03\/2022,&nbsp;<a href=\"http:\/\/cle.ens-lyon.fr\/espagnol\/litterature\/entretiens-et-textes-inedits\/entretiens\/entrevista-a-diego-trelles-paz\">http:\/\/cle.ens-lyon.fr\/espagnol\/litterature\/entretiens-et-textes-inedits\/entretiens\/entrevista-a-diego-trelles-paz<\/a>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Trelles, Diego. <em>Bioy<\/em>. Lima: Destino, 2012<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Es necesario aclarar que excluyo de esta lista un important\u00edsimo libro, <em>El esp\u00eda del inca<\/em> (2018) de Rafael Dumett, porque se trata de una novela hist\u00f3rica ambientada en la \u00e9poca de la Conquista. En cambio, el resto de obras se ubican en un contexto inmediato o en el pasado cercano (a\u00f1os ochenta del siglo XX). Considero que el debate planteado por estos textos difiere de los importantes temas presentes en la obra de Dumett, pero no quer\u00eda dejar de mencionar la relevancia que ha adquirido esta novela en la producci\u00f3n literaria \u00faltima.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Cf. \u201cDiagn\u00f3stico de la cr\u00edtica literaria peruana\u201d, https:\/\/relampagosenlosojos.com\/2020\/05\/29\/diagnostico-de-la-critica-literaria-peruana-el-caso-de-la-novela-de-las-ultimas-decadas-i\/<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Pacheco ha sido firme en denunciar la desigualdad de g\u00e9nero en la literatura peruana. Al respecto, esta reciente entrevista lo deja muy claro: <a href=\"https:\/\/elperuano.pe\/noticia\/119623-karina-pacheco-lo-domestico-y-los-sentimientos-estan-menos-valorados\">https:\/\/elperuano.pe\/noticia\/119623-karina-pacheco-lo-domestico-y-los-sentimientos-estan-menos-valorados<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Es cierto que una novela como <em>Abril rojo<\/em> (2006), de Santiago Roncagliolo, es uno de los ejemplos del \u00e9xito comercial de la novela policial peruana, pero adolece de mayores virtudes narrativas en comparaci\u00f3n con la expansi\u00f3n del g\u00e9nero en Chile o Argentina, solo por mencionar los ejemplos m\u00e1s can\u00f3nicos.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Sobre el rol de la violencia en su literatura, Trelles ha indicado que para \u00e9l \u00abla violencia contin\u00faa en espiral (\u2026) En&nbsp;<em>Bioy&nbsp;<\/em>hay casi una resignaci\u00f3n y mi propuesta a la hora de presentar esta novela es \u201chay que estar alertas, esto no se acab\u00f3, en realidad nada se ha cerrado\u201d. Para m\u00ed esa violencia, si bien no exacerbada como antes, sigue presente. Por eso,&nbsp;<em>Bioy&nbsp;<\/em>muestra a los hijos de la violencia\u00bb. Puede consultarse esto en <a href=\"http:\/\/cle.enslyon.fr\/espagnol\/litterature\/entretiens-et-textes-inedits\/entretiens\/entrevista-a-diego-trelles-paz\">http:\/\/cle.enslyon.fr\/espagnol\/litterature\/entretiens-et-textes-inedits\/entretiens\/entrevista-a-diego-trelles-paz<\/a>. Como indico en mi lectura, el novelista ve solamente continuidades y no profundiza en las diferencias.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> Parra es bastante sugerente al opinar sobre su proceso de escritura, pues se sit\u00faa a s\u00ed mismo en di\u00e1logo (y contraste) con otros escritores de su generaci\u00f3n: \u00abCuando hablo de crudeza, lo saco de las propias historias. Si voy a contar la masacre de los penales, no lo voy a contar en el lenguaje de [Jos\u00e9 Mar\u00eda] Eguren o las baladas de Gonz\u00e1lez Prada o cierta prosa policial&#8230; se tiene que contar desde otras estrategias y hay que buscarlas. Para m\u00ed, ese es el principal problema de la narrativa: cuando corres unas p\u00e1ginas, y los personajes se abren camino, y uno&nbsp;se vuelve una suerte de acomodador\u00bb. V\u00e9ase <a href=\"https:\/\/rpp.pe\/cultura\/literatura\/richard-parra-conversamos-con-el-ganador-del-premio-nacional-de-literatura-2021-noticia-1357604?ref=rpp\">https:\/\/rpp.pe\/cultura\/literatura\/richard-parra-conversamos-con-el-ganador-del-premio-nacional-de-literatura-2021-noticia-1357604?ref=rpp<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> Sin duda, el mayor referente en esta propuesta est\u00e9tica es Mario Bellatin, cuya obra m\u00e1s can\u00f3nica es <em>Sal\u00f3n de Belleza<\/em> (1994). A pesar de poseer un estilo similar, las obras de Bellatin suelen evitar las referencias biogr\u00e1ficas. No sucede lo mismo con Adaui.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a> Sobre el estilo fragmentario en su escritura, Adaui indica que \u00abTrato de escribir como viene a la memoria, que es maleable, dispar, desprolija y justamente inquieta y caprichosa\u00bb (<a href=\"https:\/\/peru21.pe\/cultura\/memoria-hielo-katya-adaui-hay-icebergs-392308-noticia\/\">https:\/\/peru21.pe\/cultura\/memoria-hielo-katya-adaui-hay-icebergs-392308-noticia\/<\/a>). De aqu\u00ed se desprende que el rol de la memoria se opone a la idea de la Historia en su sentido m\u00e1s convencional, pero vale recordar que la memoria en s\u00ed misma puede entenderse tambi\u00e9n como otro relato hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a> No es gratuito el t\u00f3pico infantil en la literatura actual. Se trata de individuos que pasan por procesos de formaci\u00f3n, desencanto ante el mundo y el reconocimiento de la dif\u00edcil vida adulta, pero basta comparar los lamentables problemas familiares que rodean al personaje de Adaui con la crueldad y la cercan\u00eda de la muerte que acechan a los personajes de Parra para comprender que se tratan de dos im\u00e1genes radicalmente opuestas sobre la infancia convencional de un ni\u00f1o peruano y, a su vez, sobre c\u00f3mo se pueden construir universos tan heterog\u00e9neos sobre un pa\u00eds azotado por graves problemas de desigualdad econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a> Basta pensar en c\u00f3mo, desde la Modernidad, los escritores han pensado en las figuras familiares como representaciones de la naci\u00f3n o del devenir de una cultura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfCu\u00e1les son los derroteros de la narrativa peruana?: una mirada a partir de cuatro obras recientes Por Lenin Lozano Recorrer los \u00faltimos a\u00f1os de la narrativa peruana supone indagar sobre posibles horizontes literarios para un conjunto de escritores que aparecen en la escena cultural tras la ca\u00edda de la dictadura fujimorista y la consolidaci\u00f3n de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[197,194,8,1,9],"tags":[352,350,353,346,345,348,349,344,351,354,325,35,347],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/804"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=804"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/804\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":811,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/804\/revisions\/811"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=804"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=804"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=804"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}