{"id":798,"date":"2022-04-03T13:17:48","date_gmt":"2022-04-03T18:17:48","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=798"},"modified":"2022-04-03T16:09:43","modified_gmt":"2022-04-03T21:09:43","slug":"sergio-chejfec-un-recuerdo-a-traves-de-un-libro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/04\/03\/sergio-chejfec-un-recuerdo-a-traves-de-un-libro\/","title":{"rendered":"Sergio Chejfec: un recuerdo a trav\u00e9s de un libro"},"content":{"rendered":"\n<p>En el 2015, luego de acompa\u00f1ar a Sergio Chejfec en sus intervenciones en la Feria Internacional del Libro de Lima, me obsequi\u00f3 su novela <em>Moral<\/em>. Esta cr\u00f3nica es el resultado de mi lectura y mi enfrentamiento al estilo de Chejfec, un escritor no solo con una mirada singular de la realidad, sino tambi\u00e9n con una b\u00fasqueda est\u00e9tica aut\u00f3noma, compleja y ambiciosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora que ya no se encuentra con nosotros, sin duda, la mejor manera de recordarlo es leyendo sus obras. Esta cr\u00f3nica revela el entusiasmo que gener\u00f3 en m\u00ed el proceso de lectura de <em>Moral<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>***** <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>La expansi\u00f3n de los sentidos: <em>Moral<\/em> de Sergio Chejfec<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebasti\u00e1n Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De lunes a viernes, tomo el Metropolitano para ir a trabajar. Dos veces al d\u00eda, de ida y de vuelta, soy un cuerpo m\u00e1s en medio de la marea humana que espera la llegada del bus que lo llevar\u00e1 a su destino. Por lo general, aprovecho para leer un libro. Alguna historia que me permita romper con la rutina. La semana pasada, cargaba <em>Moral<\/em> (1990) de Sergio Chefjec. Abr\u00ed el libro y me encontr\u00e9 con estas l\u00edneas: \u201cEl tren arriba y pareciera que todo sucede, que el objeto mismo de las construcciones, utensilios y herramientas que integran lo que se denomina \u201cEstaci\u00f3n\u201d, el sentido \u00faltimo de aquella escenograf\u00eda aislada y particular, ignorada y casi artificial, se materializa moment\u00e1neamente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"310\" height=\"499\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Moral.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-799\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Moral.jpg 310w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Moral-186x300.jpg 186w\" sizes=\"(max-width: 310px) 100vw, 310px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Subrayo esas l\u00edneas justo cuando se acerca a la estaci\u00f3n un bus repleto, en el que apenas se podr\u00eda respirar. No ten\u00eda alternativa: sub\u00eda en ese momento o tendr\u00eda que seguir esperando un rato m\u00e1s. Y all\u00ed estaba, apretado, sin posibilidad de moverme m\u00e1s de unos pocos cent\u00edmetros. Miraba los rostros a m\u00ed alrededor: cansancio, molestia, fastidio, indiferencia. No iba a recordar a ninguna de las personas que viajaban cuando bajara. Siempre es as\u00ed de fugaz el contacto humano cuando uno se moviliza por la ciudad. Luego de seis estaciones, consigo un lugar para sentarme. Sigo leyendo a Chejfec. Y de pronto su lectura transforma el viaje.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Moral<\/em> es un libro imposible de conseguir para cualquier lector lime\u00f1o. Quiz\u00e1 pase lo mismo en cualquier otra ciudad: es la \u00fanica novela que su autor nunca ha reeditado. Publicada en una peque\u00f1a editorial argentina en 1990, la segunda novela de Sergio Chejfec lleg\u00f3 a mis manos gracias al mismo autor, quien tuvo el generoso gesto de obsequi\u00e1rmela a su paso por la Feria del Libro de Lima en 2015. As\u00ed que, durante su lectura, proyectaba escribir sobre ella no pensando en un potencial lector que buscara de forma ardua esta novela (aunque ser\u00eda grato que pudiera hacerlo), sino a uno que apostara por una literatura muy distinta, un lector que busque una voz que destaque sobre sus contempor\u00e1neos, aunque no pudiera leer este libro espec\u00edficamente. Leer un libro de Chejfec no es simplemente transitar por una historia entretenida. Es una intensa experiencia sensorial que termina potenciando todos nuestros sentidos. La capacidad del autor para adentrarse en los detalles de la cotidianidad es \u00fanica e inimitable. Reflexionar sobre los espacios y acciones cotidianas en las que nuestra atenci\u00f3n se diluye d\u00eda a d\u00eda es una tarea de la que cualquiera podr\u00eda salir frustrado. Pero si quien registra dichas acciones rutinarias es un escritor como Chejfec, el lector empieza a tomar consciencia de que ese universo, aparentemente anodino en el que se mueve, es en realidad fascinante. Empieza a percibir ideas. Se cuestiona. Piensa si est\u00e1 de acuerdo con ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Un solo personaje, en este caso el poeta Samich, le basta a Chefjec para trabajar una obra donde se tocan temas como la territorialidad, la \u00e9tica y la inacabable b\u00fasqueda de un artista que persigue una po\u00e9tica \u00fanica. Prevalece la mirada sobre la realidad del protagonista, pero tambi\u00e9n es muy importante todo el contexto que lo rodea. Y no por un ejercicio de erudici\u00f3n in\u00fatil o de \u201clucimiento\u201d en el uso del lenguaje (como muchos autores intentan, sin mayor fortuna, hoy en d\u00eda), sino con una voluntad exploratoria que siempre se acerca a descubrimientos, revelaciones y epifan\u00edas. Samich intenta alejarse del caos urbano, como los antiguos fil\u00f3sofos griegos, con un af\u00e1n contemplativo. Quiere alejarse mientras lidia desde su condici\u00f3n de \u201cextranjero\u201d en Buenos Aires. Ese sentimiento de no-pertenencia se manifiesta en otros campos, como en el mundillo intelectual o en la relaci\u00f3n con sus llamados Ac\u00f3litos, cuyas teor\u00edas acerca de la enigm\u00e1tica personalidad de Samich no hacen m\u00e1s que enriquecer el texto.<\/p>\n\n\n\n<p>La literatura de Chejfec no es para aquellos que solo quieren leer de la manera m\u00e1s r\u00e1pida posible, como quien acumula lecturas buscando incrementar una estad\u00edstica. A sus libros hay que dedicarles tiempo y, sobre todo, entrega. Ingresar a su mundo narrativo es como introducirse a un par\u00e9ntesis, hacer una pausa completa y absoluta de nuestras ocupaciones, lo que resulta tan necesaria en la actualidad. Dejar la acci\u00f3n y, por un momento, mirar desde una perspectiva tan personal como la de Chejfec aquellos hechos min\u00fasculos que son parte de nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Chejfec-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-800\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Chejfec-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Chejfec-300x169.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Chejfec-768x432.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Chejfec-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Chejfec-1200x675.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/Chejfec.jpg 1920w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Por todo esto, es una grata noticia que los libros de Chejfec hayan llegado a Per\u00fa. Ya comentar\u00e9 de manera m\u00e1s extensa sobre otros t\u00edtulos. Por mi parte, seguir\u00e9 tomando el Metropolitano todos los d\u00edas. Mientras siga leyendo a Chejfec, la transici\u00f3n de los viajes ser\u00e1 diferente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el 2015, luego de acompa\u00f1ar a Sergio Chejfec en sus intervenciones en la Feria Internacional del Libro de Lima, me obsequi\u00f3 su novela Moral. 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