{"id":767,"date":"2022-03-17T10:02:13","date_gmt":"2022-03-17T15:02:13","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=767"},"modified":"2022-03-17T10:02:13","modified_gmt":"2022-03-17T15:02:13","slug":"resena-viscera-beltran-2022-de-ana-carolina-zegarra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/03\/17\/resena-viscera-beltran-2022-de-ana-carolina-zegarra\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: V\u00edscera Beltr\u00e1n (2022) de Ana Carolina Zegarra"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Sobre <em>V\u00edscera Beltr\u00e1n<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Cristhian Brice\u00f1o<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De la frase \u201csu obra se hace m\u00e1s grande con cada libro que no escribe\u201d pasamos a \u201csu poema crece con cada verso que no entendemos\u201d. Y es que cabr\u00eda pensar que en la poes\u00eda un cierto porcentaje del texto se ve arrastrado al territorio de nuestra comprensi\u00f3n, en mayor o en menor medida, y otro queda atrapado en el de la especulaci\u00f3n, pero la propuesta de Ana Carolina Zegarra (Arequipa, 1990) parece restringirnos de ciertos accesos vitales, debido a que su lenguaje pasa muy pronto de la met\u00e1fora aislada a la alegor\u00eda, de los referentes comunes a una jerga intransferible, personalizada, que, sin embargo, ilumina con su promesa y su pulsaci\u00f3n. Podr\u00eda decirse que Zegarra es una poeta de un hermetismo ing\u00e9nito, aunque este hermetismo se basa en un coloquialismo apabullante que no tiene que ver con improbables antecedentes como Hern\u00e1ndez, Pimentel o Cruzado ni menos con hermetismos conceptuales que, en estos momentos, ser\u00edan un indicio de eterno retorno. Lo suyo es construir una trama verbal donde resaltan las transiciones, un discurso que se va hilvanando casi en un <em>non sequitur<\/em> en el cual, conforme nos vamos aclimatando a \u00e9l, empezamos a reconocer un logrado montaje, a la manera del que puede preciarse en las pel\u00edculas de Edgar Wright, quien, a su vez, est\u00e1 influenciado por Eisenstein; aqu\u00ed, Zegarra inserta ciertas peculiaridades de su propuesta; en un poema de <em>V\u00edscera Beltr\u00e1n<\/em>, su m\u00e1s reciente libro, escribe: \u201cen la ma\u00f1ana me desnutro con un arroz con perlas\u201d (p. 55); cabr\u00eda un an\u00e1lisis m\u00e1s prolongado, pero de un vistazo es posible apreciar el contraste de los elementos que componen su discurso, como si la sola palabra <em>perlas<\/em> alterara un organismo con su nula capacidad de ser absorbida, por su belleza in\u00fatil para la sobrevivencia, etc\u00e9tera. Este vendr\u00eda a ser un ejemplo de verso al que podemos aferrarnos por algo de sentido y encontrar un sentido para los dem\u00e1s componentes. Ya lo dice Watanabe: <em>S\u00f3lo se busca una palabra, una sola, la que hace sonar\/ a las otras<\/em>. Si bien es una marca de Zegarra, este procedimiento parece haberse radicalizado en su \u00faltima entrega. En <em>La vida despu\u00e9s de la supervida<\/em>, su anterior poemario, el discurso flu\u00eda con relativa normalidad, las im\u00e1genes se iban deslizando por un cauce natural hasta converger en un final del poema donde era posible contemplar una belleza convencional, aunque la verdadera sorpresa se haya gestado en las instancias precedentes; tal es el caso de \u201cEl mal zodiaco\u201d:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"923\" height=\"478\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Zegarra-poema-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-768\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Zegarra-poema-1.png 923w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Zegarra-poema-1-300x155.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Zegarra-poema-1-768x398.png 768w\" sizes=\"(max-width: 923px) 100vw, 923px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/viscera-beltran-portada-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-775\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/viscera-beltran-portada-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/viscera-beltran-portada-300x200.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/viscera-beltran-portada-768x512.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/viscera-beltran-portada-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/viscera-beltran-portada-2048x1366.jpg 2048w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/viscera-beltran-portada-1200x800.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/viscera-beltran-portada-1980x1320.jpg 1980w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Zegarra es una poeta de im\u00e1genes inesperadas (\u201cma\u00f1ana agarrar\u00e9 tus kilos\u201d, \u201cgrita la danza en pocas camas\u201d, \u201cestoy partido y deforme como el Pi\u201d, etc.) y <em>La vida despu\u00e9s de la supervida<\/em> era un poemario de innegables hallazgos\u00a0 expresivos, de una ternura ir\u00f3nica que parece dejar en entredicho cualquier nexo probable con los lectores; esta \u00faltima caracter\u00edstica no se produce necesariamente a partir de una oposici\u00f3n b\u00e1sica entre lo sentimental y lo c\u00ednico, sino, como ya dije antes, nace en funci\u00f3n al lenguaje con que Zegarra va estableciendo su discurso. Estas cualidades tambi\u00e9n se encuentran presentes en <em>V\u00edscera Beltr\u00e1n<\/em>, aunque en el poemario anterior se notaba un tono deliberadamente fresco, en cuanto el yo po\u00e9tico parec\u00eda empezar a establecer sus relaciones interpersonales donde la l\u00f3gica de los encuentros y los desencuentros nos indicaba una necesidad por establecer su individualidad, su separaci\u00f3n del resto del mundo. En <em>V\u00edscera Beltr\u00e1n<\/em>, por otra parte, el tema familiar cobra fuerza y es uno de los temas en los cuales el libro se asienta; es una suerte de retorno, una necesidad por realizar una pesquisa \u00a0que incluye el empleo de ciertas marcas l\u00e9xicas, de jerga regional, de referentes al hogar y lo que se reencuentra en \u00e9l:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"885\" height=\"412\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Zegarra-poema-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-769\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Zegarra-poema-2.png 885w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Zegarra-poema-2-300x140.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Zegarra-poema-2-768x358.png 768w\" sizes=\"(max-width: 885px) 100vw, 885px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La imagen de la <em>v\u00edscera<\/em> es importante en la postura del yo po\u00e9tico. Al atribu\u00edrsele un nombre propio, se podr\u00eda entender como una personificaci\u00f3n de uno de los componentes de un organismo, la parte de un todo que ha desarrollado una personalidad y ha escapado del conjunto. No obstante, la v\u00edscera es tambi\u00e9n algo por completo ligado a ese todo y que retorna, simb\u00f3licamente, a cumplir su funci\u00f3n dentro de un mecanismo. A lo largo de los poemas podemos ver presente una impronta anat\u00f3mica, la insinuaci\u00f3n a nombrar las partes de un organismo que busca su funcionalidad a partir de su completitud (arterias, rodillazo, pie, coraz\u00f3n, h\u00edgado, ombligo, espalda, piel, etc.). Esta alegorizaci\u00f3n anat\u00f3mica, por as\u00ed decirlo, se torna desaforada en ciertos momentos, hay un resabio violento, desaforado, urgente, como si el acto de desmantelar un cuerpo para buscar dentro de \u00e9l alguna respuesta no hiciera otra cosa que desordenar las partes, haciendo que al desmembramiento y el montaje de las oraciones, los enunciados o los sintagmas se correspondan con esta imagen:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"636\" height=\"456\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Zegarra-poema-3-bien.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-771\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Zegarra-poema-3-bien.png 636w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Zegarra-poema-3-bien-300x215.png 300w\" sizes=\"(max-width: 636px) 100vw, 636px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Y por debajo de esta alegor\u00eda integral dentro del poema est\u00e1n las peque\u00f1as met\u00e1foras a partir de las cuales el yo po\u00e9tico construye y comprende su entorno y as\u00ed mismo. Se tratan de met\u00e1foras comunes, en las que A es B, algo que se pod\u00eda advertir en el libro anterior de Zegarra, pero aqu\u00ed las asociaciones entre elementos se vuelven m\u00e1s osadas, al punto de que cualquier cosa puede ser otra:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"812\" height=\"475\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/zegarra-poema-4-bien.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-777\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/zegarra-poema-4-bien.png 812w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/zegarra-poema-4-bien-300x175.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/zegarra-poema-4-bien-768x449.png 768w\" sizes=\"(max-width: 812px) 100vw, 812px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Si bien esto pertenece a la parte compositiva de los poemas, lo m\u00e1s relevante, lo que en verdad le da originalidad a la po\u00e9tica de Zegarra es la forma en la que construye un yo po\u00e9tico que parece hablarle a alguien conocido, pero sus palabras van m\u00e1s all\u00e1 del mensaje que comparte el emisor con el receptor, el mensaje est\u00e1 cifrado y aunque no comprendamos a cabalidad hay un indicio, una fisura por donde la poes\u00eda se filtra:<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"912\" height=\"415\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Zegarra-poema-5-bien.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-774\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Zegarra-poema-5-bien.png 912w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Zegarra-poema-5-bien-300x137.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Zegarra-poema-5-bien-768x349.png 768w\" sizes=\"(max-width: 912px) 100vw, 912px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"785\" height=\"528\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/ana-carolina-zegarra-ximena-lopez-bustamante.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-776\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/ana-carolina-zegarra-ximena-lopez-bustamante.png 785w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/ana-carolina-zegarra-ximena-lopez-bustamante-300x202.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/ana-carolina-zegarra-ximena-lopez-bustamante-768x517.png 768w\" sizes=\"(max-width: 785px) 100vw, 785px\" \/><figcaption>Foto: Ximena L\u00f3pez Bustamante<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><em>V\u00edscera Beltr\u00e1n<\/em> es la confirmaci\u00f3n de una apuesta expresiva que ya se hab\u00eda hecho manifiesta en <em>La vida despu\u00e9s de la supervida<\/em>. As\u00ed, es grato apreciar a una autora que imagina un lenguaje intransferible, que no suele estar en ning\u00fan lugar o, por lo menos, que ha borrado las equis que marcan su ubicaci\u00f3n exacta y lo vuelve, en consecuencia, valioso por singular. Si bien la presente rese\u00f1a intenta ser \u00fanicamente descriptiva, creo que la poes\u00eda de Ana Carolina Zegarra no requiere de estos intermediarios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Ana Carolina Zegarra<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>V\u00edscera Beltr\u00e1n<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Taller Editorial La Balanza, 2022, 59 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre V\u00edscera Beltr\u00e1n Por Cristhian Brice\u00f1o De la frase \u201csu obra se hace m\u00e1s grande con cada libro que no escribe\u201d pasamos a \u201csu poema crece con cada verso que no entendemos\u201d. Y es que cabr\u00eda pensar que en la poes\u00eda un cierto porcentaje del texto se ve arrastrado al territorio de nuestra comprensi\u00f3n, en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[194,8,1,9],"tags":[333,202,322,334],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/767"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=767"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/767\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":778,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/767\/revisions\/778"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=767"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=767"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=767"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}