{"id":716,"date":"2022-02-18T21:41:08","date_gmt":"2022-02-19T02:41:08","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=716"},"modified":"2022-02-18T21:41:08","modified_gmt":"2022-02-19T02:41:08","slug":"resena-mandibula-2018-de-monica-ojeda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/02\/18\/resena-mandibula-2018-de-monica-ojeda\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Mand\u00edbula (2018) de M\u00f3nica Ojeda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Lo femenino y lo siniestro<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mand\u00edbula<\/em> (Candaya, 2018) de M\u00f3nica Ojeda (Guayaquil, 1988) es una novela donde predomina lo femenino y lo siniestro. Sus personajes son mujeres de distintas edades. Y a pesar de que se advierte la presencia de personajes masculinos, estos se mantienen al margen o en silencio como es el caso de un psicoanalista que trata cl\u00ednicamente a una de las protagonistas. A lo largo de la novela, ellas pasan de convertirse de v\u00edctimas a victimarios, y viceversa. La agresividad de una cambia para volverse completamente vulnerable. Mientras tanto, el miedo de la otra se torna en algo cruel e incisivo. Es como un juego de dualidades o roles donde solo debe sobrevivir una. Todo empieza cuando la alumna del colegio Biling\u00fce Delta, <em>High School for girls<\/em> (colegio de \u00e9lite del Opus Dei), Fernanda Montero Oliva, hija de un ministro y de una reconocida abogada provida, despierta maniatada y sujeta a una silla dentro de una caba\u00f1a. Ella se encuentra secuestrada por parte de su profesora de Lengua y Literatura llamada Miss Clara L\u00f3pez Valverde. Fernanda logra reconocerla por su forma de caminar y de vestir, lo que siempre fue motivo de burlas por parte de sus alumnas. Fernanda exige que la libere. Insulta y maldice, pero Miss Clara impone su voluntad amenazando a su v\u00edctima. Le da a entender que ahora las cosas han cambiado. El fin de este prop\u00f3sito es sancionar y al mismo tiempo dar una lecci\u00f3n: \u201c<em>T\u00fa y yo vamos a tener que hablar sobre lo que hiciste<\/em>\u201d. Con esta l\u00ednea termina el primer cap\u00edtulo. Y a continuaci\u00f3n la novela empieza a desarrollarse de manera trepidante en distintos saltos de tiempo solo para poder entender por qu\u00e9 Fernanda ha terminado secuestrada y por qu\u00e9 su profesora de Lengua y Literatura ha decidido proceder de esta manera.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/mandibula.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-717\" width=\"404\" height=\"603\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/mandibula.jpg 288w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/mandibula-201x300.jpg 201w\" sizes=\"(max-width: 404px) 100vw, 404px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La mejor amiga de Fernanda Montero es Annelise Van Isschot. Junto a ellas se suman otro grupo de chicas del mismo colegio. Fernanda y Annelise son las l\u00edderes de este grupo de alumnas rebeldes. A ellas les gusta las historias de terror, sobre todo aquellas que llevan por nombre <em>creepypastas<\/em> que se pueden encontrar en internet. Tambi\u00e9n le gusta hablar en argot y adoran al Dios Blanco, un ente sobrenatural que puede subvertir cualquier circunstancia normal, seg\u00fan su creencia. Estas alumnas tambi\u00e9n van a fiestas y retan a los chicos guapos que les gustan haci\u00e9ndolos quedar en rid\u00edculo. Incluso hasta ponen en riesgo sus vidas con tal de imponer con \u00e9xito su imagen de muchachas radicales. No solo eso. Tambi\u00e9n son capaces de mostrar lo que hacen en la intimidad, produciendo asombro y tambi\u00e9n mucho horror.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta amistad tan cercana entre Fernanda y Annelise colinda con el erotismo y lo l\u00e9sbico sin caer precisamente en ello. Ambas mencionan que se han visto desnudas, se ba\u00f1an juntas y que comparten muchas cosas ocultas. Comparten tambi\u00e9n otros intereses que van desde la travesura hasta la crueldad como el hecho de hacer sufrir y provocarles miedo a sus profesoras. Las dos alumnas, adem\u00e1s, se consideran como hermanas de distintas madres, pues sus progenitoras tambi\u00e9n han mantenido una cercan\u00eda similar que s\u00ed queda en evidencia a partir de los recuerdos de una de sus hijas. Es entonces que aqu\u00ed se toma en consideraci\u00f3n la relaci\u00f3n entre madres e hijas. El supuesto amor y comprensi\u00f3n que debe haber puede cambiar de pronto en el desinter\u00e9s y el aburrimiento. Esto \u00faltimo puede convertirse inclusive en insulto y desprecio. Y este tipo de relaci\u00f3n tortuosa se conecta con la vida de Miss Clara, quien desde muy joven sufri\u00f3 en manos de su difunta madre, cuya voz se mantiene en el presente de la novela solo para extender sus traumas. Se entiende que no es una manera de corregir sino de subvertir.<\/p>\n\n\n\n<p>El comportamiento retra\u00eddo de Miss Clara en el colegio es motivo suficiente para que se convierta en blanco de las burlas de sus alumnas. Esto mismo vivi\u00f3 cuando era ni\u00f1a. Ella nunca fue una estudiante popular como Fernanda Montero o de una belleza sobresaliente como Annelise Van Isschot. Es precisamente ella quien se percata de este temor que sufre su maestra de Lengua y Literatura. Busca una cercan\u00eda solo para hacerle una serie de preguntas que terminan poni\u00e9ndola m\u00e1s nerviosa. Annelise le habla de asesinos j\u00f3venes y de actos siniestros. Tambi\u00e9n le menciona hechos truculentos y llenos de abyecciones. El punto m\u00e1s alto y sincero de este intento de cercan\u00eda sucede cuando le escribe un trabajo que lleva por consigna: <em>\u201cEscriba un breve ensayo en el que comente alguno de los cuentos de Edgar Allan Poe\u201d<\/em>. En este ensayo, Annelise no aborda precisamente la obra de Poe sino a su experiencia con el miedo. Se ci\u00f1e m\u00e1s en un cap\u00edtulo de <em>Moby Dick<\/em> con respecto al horror blanco. Tambi\u00e9n hace menci\u00f3n, entre otras cosas, al gusto que tiene por la obra de Lovecraft y de Stephen King. Aunque su experiencia con el miedo traspasa lo literario. Ella cuenta de manera personal lo vivido con Fernanda, quien para ese momento ya ha dejado de ser su amiga. Tampoco puede dejar de mencionar su percepci\u00f3n del miedo en Miss Clara. Se lo describe detalladamente para que no haya excusas de que no inventa nada. Le cuenta episodios vividos en clase. Sabe que Miss Clara los recordar\u00e1 con exactitud, pues le conciernen como v\u00edctima. Y con esto se\u00f1ala a una sola persona como culpable y que debe ser sancionada. Ese es su objetivo, pues no solo es culpable, sino que sigue siendo un peligro. Annelise hace uso de su intelecto y su malicia para persuadir a su maestra a que debe obrar de otra manera, tal como lo hace una maestra y tambi\u00e9n una verdadera madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras Fernanda permanece secuestrada se menciona que descarga su vejiga en la misma silla donde permanece atada, pues no tiene chances ni siquiera de ir al ba\u00f1o. Tambi\u00e9n se menciona que llora, babea y que sus mocos corren alrededor de su boca. Se convierte en una persona que solo produce asco y que aun as\u00ed no es compadecida ni perdonada. Miss Clara, por su parte, no puede dejar de tener presente un ataque previo cometido por dos alumnas totalmente d\u00edscolas y crueles que le hacen recordar mucho a Fernanda. Tampoco puede dejar de recordar a su madre. Sabe que debe sancionar y a la vez ense\u00f1ar. Por otra parte, la menci\u00f3n a la \u201cmand\u00edbula\u201d es reiterativa. Esta mastica y tritura. Acaba con su presa. Es la entrada a otra dimensi\u00f3n que se desconoce. Lo que suceder\u00e1 ser\u00e1 irreversible.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/monica-ojeda-gatopardo-1024x676.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-718\" width=\"551\" height=\"363\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/monica-ojeda-gatopardo-1024x676.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/monica-ojeda-gatopardo-300x198.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/monica-ojeda-gatopardo-768x507.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/monica-ojeda-gatopardo-1200x792.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/monica-ojeda-gatopardo.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 551px) 100vw, 551px\" \/><figcaption>Foto: Gatopardo<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>De esta manera se estructura una historia que logra mantener el suspenso hasta el final. Se a\u00f1ade que los di\u00e1logos son precisos. Sobresale tambi\u00e9n el discurso de cada personaje, trayendo consigo lo vivido y lo que se debe tomar por resoluci\u00f3n. Esto asombra al igual que el uso de un lenguaje lleno de im\u00e1genes. Solo el uso reiterativo de anglicismos, propio del lenguaje juvenil de ese tipo, podr\u00eda excederse, m\u00e1s no incomodar. Esto no impide que se asuma a <em>Mand\u00edbula<\/em> como una novela lograda y a su autora como un verdadero suceso. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">M\u00f3nica Ojeda<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Mand\u00edbula<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Candaya, 2018<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo femenino y lo siniestro Por Omar Guerrero Mand\u00edbula (Candaya, 2018) de M\u00f3nica Ojeda (Guayaquil, 1988) es una novela donde predomina lo femenino y lo siniestro. Sus personajes son mujeres de distintas edades. 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