{"id":700,"date":"2022-02-07T16:24:35","date_gmt":"2022-02-07T21:24:35","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=700"},"modified":"2022-02-07T22:56:25","modified_gmt":"2022-02-08T03:56:25","slug":"notas-de-lectura-morir-en-mi-ley-2021-de-lenin-heredia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/02\/07\/notas-de-lectura-morir-en-mi-ley-2021-de-lenin-heredia\/","title":{"rendered":"Notas de lectura: Morir en mi ley (2021) de Lenin Heredia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><em>Morir en mi ley<\/em><\/strong><strong> de Lenin Heredia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Notas de lectura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Por Lisandro Sol\u00eds G\u00f3mez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ambientada en Piura despu\u00e9s de la ca\u00edda de la dictadura de Alberto Fujimori,<em> Morir en mi ley<\/em> (2021), primera novela de Lenin Heredia, narra centralmente las historias de Lidia y Paco, una pareja en el ocaso de su relaci\u00f3n, cuya vida familiar se desmorona por la ausencia masculina en el hogar. Ella debe afrontar la crianza de su peque\u00f1a hija Rebeca con la ayuda de su casera y luchar por superar un episodio tr\u00e1gico de su ni\u00f1ez que a\u00fan la atormenta. Por otro lado, se relata el proceso de deterioro moral y f\u00edsico de Paco, quien, junto con el Trinchudo y Anselmo, sus secuaces, labora como subordinado de Josecito, la mano oculta detr\u00e1s de las empresas inmobiliarias que transforman el paisaje de la ciudad usurpando terrenos bajo presi\u00f3n o amenaza, o cobrando la vida de quienes se oponen. Acompa\u00f1an a ambos protagonistas otros personajes como do\u00f1a Matilde, la casera de Lidia, que a veces funge como consejera o amiga de ella; Carlos, cuya importancia para el desenlace reci\u00e9n se comprende hacia la mitad del relato; y Hugo, el Lanza, sobrino de Paco.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Morir-en-mi-ley-1-1024x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-705\" width=\"510\" height=\"510\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Morir-en-mi-ley-1-1024x1024.jpeg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Morir-en-mi-ley-1-300x300.jpeg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Morir-en-mi-ley-1-150x150.jpeg 150w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Morir-en-mi-ley-1-768x768.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Morir-en-mi-ley-1-1200x1200.jpeg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Morir-en-mi-ley-1.jpeg 1280w\" sizes=\"(max-width: 510px) 100vw, 510px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En principio, la novela emplea un lenguaje siempre funcional para el relato. Predomina la variedad est\u00e1ndar, aunque salpicada de algunas expresiones coloquiales que buscan brindar mayor verosimilitud a una historia inscrita en el c\u00f3digo realista y contribuyen a definir la perspectiva predominante en la narraci\u00f3n. <em>Morir en mi ley<\/em> no pretende capturar la \u201coralidad\u201d, en tanto reproducci\u00f3n del dialecto de la zona, aunque eso no le resta fluidez a los di\u00e1logos que se presentan. No obstante, esta funcionalidad del estilo, que siempre pone en primer plano lo relatado, puede interpretarse en sus peores momentos como una falta de expresividad: el uso de un lenguaje que no transmite ni conmueve, que por lo general estil\u00edsticamente mantiene distancia con respecto de sus personajes, cuando, por el contrario, en ocasiones la narraci\u00f3n exige una mayor proximidad. No queda claro si ese es el efecto que se buscaba al dise\u00f1ar la novela. Tal vez la apuesta por una est\u00e9tica realista se relacione con esta concepci\u00f3n del lenguaje visto, ante todo, como un medio para transmitir un mensaje.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, esta obra sobresale por su despliegue t\u00e9cnico. Se emplean diferentes recursos de manera eficaz. Entre ellos, destacan la pluralidad de perspectivas en la narraci\u00f3n, el uso del monodi\u00e1logo, la ruptura cronol\u00f3gica, el montaje que define la estructura de la novela y la narraci\u00f3n paralel\u00edstica. Esta \u00faltima estrategia es esencial para desarrollar las dos l\u00edneas argumentativas principales relacionadas con la protagonista de la novela, Lidia, quien debe enfrentarse a su entorno, pero tambi\u00e9n a sus propios temores. No obstante, la diferencia en extensi\u00f3n descompensa la importancia de la segunda. Asimismo, la novela se halla dividida en diez cap\u00edtulos y un breve ep\u00edlogo que contin\u00faa la narraci\u00f3n en Lima. Existen cinco cap\u00edtulos extensos, que cuentan los sucesos principales de la historia, y cinco breves narrados en primera persona que, por medio del monodi\u00e1logo, brindan la atm\u00f3sfera para que la protagonista se confiese. Salvo estos pasajes, en los que Lidia toma la palabra, predomina un narrador omnisciente que, adem\u00e1s de relatar los acontecimientos, siempre dosificando la cantidad de informaci\u00f3n que comparte, a veces prioriza el mundo interior de los personajes, su estado emocional, sus sue\u00f1os y preocupaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>A nivel de personajes, los femeninos se encuentran mejor configurados. Destaca especialmente Lidia, que sirve como eje de la novela. Las dos historias principales, en efecto, se hayan vinculadas a ella. Uno de los aspectos mejor logrados de <em>Morir en mi ley<\/em> es la manera c\u00f3mo se complementan las dos l\u00edneas argumentales que se narran en paralelo. Las tensiones, miedos y reacciones aparentemente excesivas de la protagonista en el relato principal se comprenden conforme su testimonio avanza en los cap\u00edtulos m\u00e1s breves. As\u00ed, se consigue explicar su conducta solo sobre la base de la narraci\u00f3n misma. De alguna forma, la novela relata c\u00f3mo ella recupera su palabra y su agencia en un mundo hostil, donde parece que las mujeres se encuentran en peligro a cada instante. Este personaje tambi\u00e9n articula el tema de la violencia contra la mujer y el de la solidaridad femenina en una sociedad donde campea el machismo (este \u00faltimo motivo uno de los m\u00e1s logrados). Asimismo, la relaci\u00f3n que Lidia mantiene con Matilde y Rebeca, con las tensiones cotidianas comunes que no contradicen el afecto y la responsabilidad entre ellas, es otra fortaleza de la novela.<\/p>\n\n\n\n<p>No sucede lo mismo con los personajes masculinos. Por ejemplo, Paco es un personaje menos consistente, por momentos plano y sin profundidad psicol\u00f3gica. Aunque su motivaci\u00f3n inicial para involucrarse con Josecito y convertirse en un despiadado operador para captar los terrenos resulta m\u00e1s o menos clara, no sucede lo mismo con su evoluci\u00f3n a lo largo del texto. En un momento se enferma, sin ninguna justificaci\u00f3n argumentativa, salvo la necesidad de \u201cmaterializar\u201d su deterioro moral, en una decisi\u00f3n que parece m\u00e1s un capricho del autor y que traiciona la l\u00f3gica de su narraci\u00f3n. Parece, finalmente, que su conducta se explica por el machismo que ha interiorizado como natural y por la falta de control de sus emociones, que lo lleva a actuar de forma violenta en los momentos menos esperados (Cfr. la escena de la \u00faltima agresi\u00f3n contra Lidia, 155). Una situaci\u00f3n semejante ocurre con Carlos, el due\u00f1o de las tiendas de ropa donde durante alg\u00fan tiempo trabaja Lidia, y que resulta ser quien, para asegurar su negocio inmobiliario, contrata los servicios de Josecito, el siniestro patr\u00f3n de Paco. Se trata de un personaje poco coherente que se contiene de forma extra\u00f1a ante Lidia, pese a poseer tanto poder para controlar al personaje aparentemente m\u00e1s peligroso de la novela y de carecer de escr\u00fapulos para decidir qu\u00e9 medidas adoptar para proteger sus intereses. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de esos inconvenientes, cabe reconocer que una de las virtudes de Heredia es su capacidad para perfilar algunos personajes secundarios con unos pocos trazos. Sucede con Rebeca, una ni\u00f1a inquieta que anhela compartir m\u00e1s tiempo con su padre, o Matilde, mujer conservadora que cuida de Lidia y su hija como si fueran parte de su familia. De la misma forma sucede con el Trinchudo y Anselmo, los camaradas de Paco, que, pese a la brevedad de sus descripciones, son parte fundamental de la historia y ayudan comprender cu\u00e1l es el mundo que rodea a uno de los protagonistas. Se trata de personajes que, aunque carecen de un desarrollo amplio, le brindan color al relato y cumplen objetivos m\u00e1s espec\u00edficos en la trama. Tal vez, el personaje masculino mejor definido sea el Lanza, joven enamorado plat\u00f3nicamente de su \u201ct\u00eda\u201d Lidia y cuyo desarrollo narrativo se explica en la disyunci\u00f3n entre su lealtad familiar y el embrujo de un amor imposible.<\/p>\n\n\n\n<p>Menci\u00f3n aparte merece la ambientaci\u00f3n de la novela en Piura. Se nombran calles y espacios que parecen ser puntos de referencia para los habitantes de la ciudad. No obstante, esta no adquiere protagonismo; ha sido asumida m\u00e1s como el escenario para relatar una historia, una suerte de fondo neutro y, por ende, no resulta determinante para la trama. De hecho, la historia, tal como ha sido narrada, podr\u00eda haber estado ubicada en otro espacio, pese a que parece referir al proceso de modernizaci\u00f3n urbana de Piura a inicios de los 2000. Esta \u00faltima afirmaci\u00f3n, evidentemente, merece calibrarse a la luz de la historia de la ciudad y de las pretensiones realistas de la novela.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso, otro aspecto que puede cuestionarse es la relaci\u00f3n entre Lima y Piura que parece retomar el esquema que confronta la capital contra la provincia, vista como un espacio donde gobierna la violencia, el abuso y la impunidad, una dicotom\u00eda que f\u00e1cilmente puede remontarse a las dos primeras novelas de Clorinda Matto de Turner. Este hecho resulta m\u00e1s evidente si se tiene en cuenta que ambos protagonistas son lime\u00f1os, y que Lidia solo consigue superar la adversidad al regresar a la capital y que, adem\u00e1s, es el \u00fanico personaje femenino que se levanta contra la opresi\u00f3n de la que son v\u00edctimas las mujeres (Cfr. la escena de \u201cCleopatra\u201d, 143-146). \u00bfUna lime\u00f1a debe ense\u00f1arles a las \u201cprovincianas\u201d c\u00f3mo lidiar contra la violencia? Esta suerte de mirada colonialista no opaca, sin duda, la propuesta de la obra, pero tampoco deja de ser intrascendente en un texto donde Piura \u201ces un personaje\u201d, como se\u00f1ala la contratapa.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Lenin-Heredia-1-682x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-706\" width=\"510\" height=\"765\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Lenin-Heredia-1-682x1024.jpeg 682w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Lenin-Heredia-1-200x300.jpeg 200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Lenin-Heredia-1-768x1152.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Lenin-Heredia-1.jpeg 853w\" sizes=\"(max-width: 510px) 100vw, 510px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos generales, <em>Morir en mi ley<\/em> es una novela de lectura amena que posee como principales m\u00e9ritos su despliegue t\u00e9cnico y el desarrollo de los personajes femeninos, as\u00ed como una narraci\u00f3n fluida sobre la base de una estructura inteligente, adecuadamente dispuesta. Aunque adolece de algunas limitaciones comunes en una primera entrega, considero que es una novela que puede leerse con agrado, y que enriquece el panorama la literatura peruana y, especialmente, la regional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro comentado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Lenin Heredia Mimbela<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Morir en mi ley<\/em><\/strong><strong> (2021)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Sietevientos Editores, 237 pp.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Morir en mi ley de Lenin Heredia Notas de lectura Por Lisandro Sol\u00eds G\u00f3mez Ambientada en Piura despu\u00e9s de la ca\u00edda de la dictadura de Alberto Fujimori, Morir en mi ley (2021), primera novela de Lenin Heredia, narra centralmente las historias de Lidia y Paco, una pareja en el ocaso de su relaci\u00f3n, cuya vida [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[194,308,1,9],"tags":[253,307,254,309],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/700"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=700"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/700\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":707,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/700\/revisions\/707"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=700"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=700"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=700"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}