{"id":696,"date":"2022-02-05T13:08:44","date_gmt":"2022-02-05T18:08:44","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=696"},"modified":"2022-02-05T13:08:44","modified_gmt":"2022-02-05T18:08:44","slug":"resena-nystagmos-2021-de-eduardo-molinari-novoa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/02\/05\/resena-nystagmos-2021-de-eduardo-molinari-novoa\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Nystagmos (2021) de Eduardo Molinari Novoa"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>\u201cTu hilo de Ariadna es S\u00f3ter\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Por C. Brice\u00f1o A.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El de Molinari pertenece a esa clase de libros que, conforme avanzamos en su lectura, nos van introduciendo a un estado cecuciente. Es una placentera oscuridad, una oscuridad frondosa de im\u00e1genes y significados en la que el lector se va perdiendo, se va reencontrando, va acariciando los altorrelieves en las galer\u00edas de su laberinto. Me recuerda a un par de libros escritos en lo que va el siglo. Uno es <em>Arquitectura del humo<\/em>, de Jhonny Pacheco, aunque aqu\u00ed tenemos la br\u00fajula de los t\u00edtulos, los cuales nos informan de un pormenorizado inventario zool\u00f3gico que echa luz sobre los textos y nos ayuda a dar con el cabo de un providencial hilo de Ariadna. El otro ser\u00eda <em>La iron\u00eda de la rama negra<\/em>, de Jorge A. Trujillo, poemario de una sintaxis complej\u00edsima y un arduo planteo del poema en el que su autor no nos deja ir con las manos vac\u00edas, sino parece entregarnos el rigor de la m\u00e9trica y, a la par, nos halaga de arca\u00edsmos y neologismos. Molinari, por su parte, abunda en tecnicismos, en cultismos, en fin, en t\u00e9rminos que nos obligan a la consulta (tanino, euforbias, floemas, nubifragios, ci\u00e1tico, icnita, vitela). Esta exuberancia l\u00e9xica es un indicio de su objetivo en cuanto al poema, la necesaria urdimbre con la que, supongo, el autor intenta retar al lector, retrasando cualquier proximidad a un sentido claro de su texto, aunque, por otro lado, capturar un sentido no deber\u00eda ser el objetivo del lector, ni de esta rese\u00f1a. Baste decir que el poemario inicia con una imagen femenina a punto de desnudarse (o en un desnudamiento infinito) y el yo po\u00e9tico intentando capturarla con la mirada, y el texto final retoma la imagen femenina, esta vez con nombre propio, pero el sentido de la vista ha sido reemplazado por el olfato, como si el libro fuera una prueba de que el desvelamiento de un cuerpo, una sensibilidad o un mensaje fuera una labor imposible o, en todo caso, redundante; la exuberancia l\u00e9xica a la que he aludido podr\u00eda funcionar como los velos en las esculturas de Corradini, envolviendo el sentido del texto con su excesiva t\u00e9cnica, pero perfil\u00e1ndolo. En esto tambi\u00e9n puede ayudar el t\u00edtulo del poemario, <em>Nystagmos<\/em>, el cual puede aludir a una patolog\u00eda que se manifiesta en el movimiento involuntario de los ojos, con lo cual el objetivo de la visi\u00f3n se hace de dif\u00edcil aprehensi\u00f3n, aunque tambi\u00e9n, y entrando en lo especulativo y quiz\u00e1 balad\u00ed, podr\u00eda entenderse como una suerte de anagrama de <em>syntagma<\/em>, es decir, lo que est\u00e1 a medio camino entre palabra y oraci\u00f3n; en ambos casos, permanece latente esa idea de que el poemario en cuesti\u00f3n propone la extremada sugerencia como emblema de su propuesta. Pero vayamos con los poemas.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Nystagmos-foto-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-697\" width=\"541\" height=\"541\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Nystagmos-foto-1.png 849w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Nystagmos-foto-1-300x300.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Nystagmos-foto-1-150x150.png 150w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Nystagmos-foto-1-768x768.png 768w\" sizes=\"(max-width: 541px) 100vw, 541px\" \/><figcaption><strong>Foto: El Laboratorio<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El libro los va alternando en dos tipos. Unos escritos de manera regular y otros en cursiva. Al principio cre\u00ed reconocer que los primeros significaban la voz del yo po\u00e9tico a cabalidad, y los del segundo grupo podr\u00edan ser una voz alterna, a la manera de un coro griego, dando indicaciones, respondiendo preguntas, sirviendo de contrapunto:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Deber\u00e1s cumplir estos ritos;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>transformaciones inici\u00e1ticas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>de gluten y cuclillas,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>de tanino que se santiguan,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>para prolongar as\u00ed mi vida <\/em>(p. 37)<\/p>\n\n\n\n<p>La intenci\u00f3n de estos poemas, su naturaleza, tambi\u00e9n queda establecida porque las p\u00e1ginas en las que aparecen no consignan numeraci\u00f3n; al igual que los poemas del primer grupo, estos van alternando periodos de lenguaje intrincados con otros de una sencillez coloquial, su solemnidad a veces es contrastada por la limpidez del mensaje:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mientras que el solista se difumina<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>entre cotonas de fino pima,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>sojuzgado por gritos informes,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>tan risue\u00f1os, czarne oczy,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>una blanca dentici\u00f3n temprana<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y lenes pasos tambaleantes. <\/em>(p. 17)<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>*<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Quisiera hablar<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>de tu palabra, que contiene<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>a tantos otros nombres,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y que es una alegor\u00eda euleriana<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>tan bajita como es <\/em>(p. 30)<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Ambas secuencias de poemas proponen tambi\u00e9n un di\u00e1logo o su insinuaci\u00f3n; la voz de las cursivas parece responder, la elecci\u00f3n de versos en arte menor (en su mayor\u00eda) para componer estos poemas ayuda a otorgarle una velocidad que combina bien con la densidad del otro conjunto, se\u00f1ala una urgencia, una necesidad por contrarrestar el otro discurso. Cuando se\u00f1al\u00e9, l\u00edneas arriba, sobre el inicio y el final del libro, olvid\u00e9 anotar que el primer poema pertenece al primer grupo, y cierra un poema en cursivas, como si la intenci\u00f3n fuera dar una respuesta a la imposibilidad del desvelamiento, es decir, la segunda voz, la del supuesto coro, concluye que la vista es insuficiente y, en su lugar, propone el olfato como sentido triunfante o complementario. La alternancia de estas voces, en todo caso, nos propone tambi\u00e9n una divisi\u00f3n del yo po\u00e9tico que genera un conflicto, a la manera de un mon\u00f3logo y su negativo, donde la exuberancia l\u00e9xica encuentra un lugar para ratificar su oscuridad:<\/p>\n\n\n\n<p><em>A qui\u00e9n le rob\u00e9 la vida<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>qui\u00e9n sufre conmigo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>esa diferencia sim\u00e9trica<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>entre los \u00f3xidos de zinc<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y la relajada aridez? <\/em>(p. 13)<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de este discurso se presentan una serie de referencias a la mitolog\u00eda griega, a la tradici\u00f3n hebrea o egipcia, incluso aparecen abundantes referencias topogr\u00e1ficas relacionadas con lo anterior (Hades, Sefarad, Mesina, Peloponeso, etc.). Todo esto, seg\u00fan entiendo, es una estrategia por enrarecer el discurso, enmara\u00f1arlo de la misma forma que lo hace el vocabulario y la estructura. Pero Molinari va m\u00e1s all\u00e1; dentro de los poemas se inserta una partitura, escritura jerogl\u00edfica, ideogramas chinos, una cita b\u00edblica, textos en italiano, alem\u00e1n, ingl\u00e9s, al punto de volverse los poemas un museo de referencias, un cat\u00e1logo desbordante, un ser teratol\u00f3gico. Como he anotado antes, no es menester adentrarse en una comprensi\u00f3n profunda del texto en esta breve rese\u00f1a, sino vadear los poemas, disfrutando de su cadencia y de las im\u00e1genes que nos son amables:<\/p>\n\n\n\n<p>Un brazo es ala<\/p>\n\n\n\n<p>cuando te permite volar del cieno<\/p>\n\n\n\n<p>y salir a comer nubes<\/p>\n\n\n\n<p>en vez de alima\u00f1as. (p. 24)<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de la tierra que permite<\/p>\n\n\n\n<p>que salvajes se lleven sus brotes tiernos<\/p>\n\n\n\n<p>sin retumbar desde el Hades?<\/p>\n\n\n\n<p>Hace falta que todos se hagan Vesta<\/p>\n\n\n\n<p>y destruyan el Peloponeso<\/p>\n\n\n\n<p>de esta Europa a medio hacer<\/p>\n\n\n\n<p>para ver a sus v\u00e1stagos restituidos,<\/p>\n\n\n\n<p>aunque sea por temporadas,<\/p>\n\n\n\n<p>en la superficie de la memoria,<\/p>\n\n\n\n<p>nuestra \u00fanica patria com\u00fan. (p. 50)<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Nystagmos-foto-2-1024x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-698\" width=\"547\" height=\"547\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Nystagmos-foto-2-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Nystagmos-foto-2-300x300.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Nystagmos-foto-2-150x150.jpg 150w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Nystagmos-foto-2-768x768.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Nystagmos-foto-2.jpg 1080w\" sizes=\"(max-width: 547px) 100vw, 547px\" \/><figcaption><strong>Foto: El Laboratorio<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Es en estos versos donde Molinari nos recompensa en nuestra b\u00fasqueda de sentido, parece otorgarnos un espacio donde solazarnos con las palabras y dejar atr\u00e1s las tribulaciones de la oscuridad. Esta precisi\u00f3n hace que el discurso de <em>Nystagmos<\/em> encuentre un equilibrio entre lo que se dice y lo que encumbre, entre la belleza y su ocultamiento en la mara\u00f1a l\u00e9xica y referencial. Incluso podemos aproximarnos a la conjetura que hicimos con el inicio y el final del poemario, aquella de la desnudez que buscamos trasponer y no podemos:<\/p>\n\n\n\n<p>Y vuelan los lienzos<\/p>\n\n\n\n<p>llenos de miradas incomprendidas<\/p>\n\n\n\n<p>alimentadas por prejuicios<\/p>\n\n\n\n<p>cuando grita el pestillo<\/p>\n\n\n\n<p>y se ennegrece el archivo (p. 45)<\/p>\n\n\n\n<p>Aspirante de esclavitud ajena<\/p>\n\n\n\n<p>que recoge anillos textiles<\/p>\n\n\n\n<p>mientras sue\u00f1a con volver<\/p>\n\n\n\n<p>a una jaula de cabellos negros<\/p>\n\n\n\n<p>y se sumerge en pozos ficticios<\/p>\n\n\n\n<p>de sargazos sensuales. (p. 47)<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nystagmos<\/em> en un libro retador, que interpela al lector y lo lleva a certificar su fortaleza. Como todo libro dif\u00edcil, herm\u00e9tico (mencion\u00e9 el de Pacheco y Trujillo, a\u00f1ado a Morales Saravia y a Forsyth, por poner ejemplos de autores nacionales) indaga en nuestras competencias, demanda tiempo, inflama escepticismos; como todo libro, en general, nos ofrece un cabo personalizado del hilo de Ariadna para hallar la salida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Eduardo Molinari Novoa<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Nystagmos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">El Laboratorio, 2021<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cTu hilo de Ariadna es S\u00f3ter\u201d Por C. Brice\u00f1o A. El de Molinari pertenece a esa clase de libros que, conforme avanzamos en su lectura, nos van introduciendo a un estado cecuciente. Es una placentera oscuridad, una oscuridad frondosa de im\u00e1genes y significados en la que el lector se va perdiendo, se va reencontrando, va [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[194,1,9],"tags":[202,305,306,304],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/696"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=696"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/696\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":699,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/696\/revisions\/699"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=696"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=696"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=696"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}