{"id":692,"date":"2022-02-03T13:25:53","date_gmt":"2022-02-03T18:25:53","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=692"},"modified":"2022-02-03T13:25:53","modified_gmt":"2022-02-03T18:25:53","slug":"desde-los-extramuros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/02\/03\/desde-los-extramuros\/","title":{"rendered":"Desde los extramuros"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>El v\u00eda crucis de <em>La caza espiritual<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Por Basilio Ventura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante cinco a\u00f1os <em>La caza espiritual<\/em> no figur\u00f3 entre las publicaciones m\u00e1s importantes de la narrativa peruana; hoy el libro se muestra en la vitrina de las grandes promesas y su autora ha formado parte de la delegaci\u00f3n que represent\u00f3 al Per\u00fa en la Feria del libro de Guadalajara. Sin embargo, a\u00fan poco se dice acerca de este conjunto de relatos que ha alcanzado el reconocimiento internacional. No es exagerado afirmar que la inclusi\u00f3n de Miluska Benavides en la lista de escritores j\u00f3venes m\u00e1s influyentes no ha mejorado su recepci\u00f3n en nuestro medio intelectual.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"495\" height=\"707\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/La-caza-espiritual-Celecanto.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-693\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/La-caza-espiritual-Celecanto.jpg 495w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/La-caza-espiritual-Celecanto-210x300.jpg 210w\" sizes=\"(max-width: 495px) 100vw, 495px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Con el reconocimiento internacional de la revista <em>Granta<\/em>, <em>La caza espiritual<\/em> ha ganado en publicidad, pero no en valoraci\u00f3n cr\u00edtica. La cr\u00edtica oficial apenas ha hecho eco de la noticia, sin explicarse los motivos de la inclusi\u00f3n y sin indagar por qu\u00e9 el libro ha pasado desapercibido buenos a\u00f1os. Parece que la cr\u00edtica oficial prefiere eludir su falta de olfato y a\u00fan mira de costado a la escritora. Solo los j\u00f3venes cr\u00edticos han prestado la debida atenci\u00f3n al libro<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. Por motivos de coyuntura mi lectura se centrar\u00e1 en la primera edici\u00f3n de <em>La caza espiritual.<\/em><a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como narradora Miluska Benavides no se caracteriza por ser una velocista; su modo de contar es m\u00e1s bien pausado y su ritmo no experimenta variaciones. Ella pertenece al peque\u00f1o grupo de narradores preocupados m\u00e1s de la sintaxis y de la riqueza expresiva que de la acci\u00f3n misma. Su prop\u00f3sito es atrapar al lector a partir de la laboriosa descripci\u00f3n de una atm\u00f3sfera narrativa o de un \u00abestado de las cosas\u00bb. Por ello, sus relatos no empiezan con el \u201ct\u00edpico suceso de enganche\u201d, sino con el cuadro de una situaci\u00f3n: un hombre asfixiado por la rutina sentado frente al televisor, los ni\u00f1os saliendo de la escuela y las madres esper\u00e1ndolos en un parque, la mujer que empieza los preparativos para un cumplea\u00f1os que no llegar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Miluska Benavides se descoloca de la forma tradicional del relato corto, aquella que despliega su trama alrededor de \u201cun suceso\u201d. Efectivamente, los relatos que conforman <em>La caza espiritual \u201c<\/em>carecen\u201d de lo que podr\u00edamos llamar el evento crucial. Esta estrategia exige mucha pericia para sostener la trama. Desde el punto de vista narrativo, esta t\u00e9cnica alcanza una solvente performance en \u00abLas ceremonias\u00bb. La omisi\u00f3n del suceso clave deja visualizar mejor los estragos que este ha ocasionado en la vida de la protagonista. La soledad, la rutina y el sinsentido existencial rodean a una mujer que solo espera la muerte. Justamente uno de los m\u00e9ritos literarios del libro es recrear convincentemente ambientes donde se respira crisis, desasosiego, desesperanza y tedio.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes que \u201chistorias\u201d, Miluska Benavides nos entrega <em>situaciones<\/em>. En estas los personajes emprenden una carrera contra el tedio y el sinsentido. Son seres que intentan recomponerse y en su huida rozan la locura o se resignan a una muerte lenta.&nbsp; La autora nos los presenta luego de la crisis, luego del acontecimiento que los ha paralizado. Es justo esa <em>par\u00e1lisis<\/em> el suceso principal que los personajes intentan revertir. Esto no ocurre en todos, pero es un ingrediente presente en cada uno de ellos. En \u00abEl condenado\u00bb, por ejemplo, asistimos a la huida de un hombre del hospital para ir en busca del milagro que acabe con su dolencia desconocida. La narradora deja entrever \ua7f7con un gui\u00f1o kafkiano y casi incurriendo en alegorismo\ua7f7, que su personaje padece de tedio, que la oficina lo ha enfermado y que la b\u00fasqueda del remedio lo encamina hacia el fanatismo, la histeria y el autoenga\u00f1o colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo interesante de <em>La caza espiritual<\/em> es observar a sus personajes vivir el tedio. No estamos entonces ante un <em>t\u00f3pico<\/em> como suele serlo en la mala literatura. En estos relatos, el tedio es una experiencia humana y no un eco libresco; la autora lo ha extra\u00eddo de la cotidianidad como un evento recurrente, estacional, inevitable, contra el cual el ser humano debe aprender a lidiar. Sea por la tragedia o por el naufragio de los sue\u00f1os o por la familia que nos toc\u00f3 padecer, el tedio es un v\u00eda crucis que tarde o temprano vamos a recorrer. Los personajes de \u00abLas soledades\u00bb, \u00abLos cuerpos celestes\u00bb y \u00abEl condenado\u00bb parecen comunicarnos esta lecci\u00f3n.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En <em>La caza espiritual<\/em>, el tedio no afecta solamente las vidas privadas, tambi\u00e9n ha echado ra\u00edces en los pueblos y los ha cubierto de su aliento enervante. En \u00abCorpus Christi Diego\u00bb, uno de los personajes sentencia: \u00abEste no es un lugar para j\u00f3venes. Maras naci\u00f3 muerto\u00bb. Los hombres y las mujeres que habitan estos relatos pretenden, a pesar de todo, hacer arrancar la vida. Como si un evento milagroso fuese a irrumpir en sus existencias, en la espera aceptan ser devorados por la monoton\u00eda y la grisura. En \u00abLos cuerpos celestes\u00bb, ese evento finalmente llega. No es un milagro, sino una cat\u00e1strofe, la cual recuerda al hombre lo incierto que es el futuro<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>***<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por su t\u00e9cnica narrativa, Miluska Benavides est\u00e1 emparentada con Laura Riesco y con el Luis Loayza de <em>Otras tardes<\/em>. Aunque no ha alcanzado a\u00fan la perfecci\u00f3n estil\u00edstica de estos escritores, tiene relatos superlativos a nivel formal, y logrados en su prop\u00f3sito est\u00e9tico. Pienso en \u00abEl pante\u00f3n de los pr\u00f3ceres\u00bb. Este relato consigue recrear con gran verosimilitud la psicolog\u00eda de un p\u00faber. Apart\u00e1ndose del canon establecido, la autora no recurre al narrador protagonista \ua7f7como suele darse en los relatos que se proponen reproducir la mirada infantil\ua7f7, sino que privilegia una perspectiva externa. En lugar de recrear la subjetividad del ni\u00f1o, se enfoca en la relaci\u00f3n de este con los objetos y los personajes que lo rodean. Son esas interacciones las que permiten perfilar su personalidad. Esta forma de narrar la experiencia infantil en nuestra literatura tiene su antecedente en <em>Ximena de dos caminos<\/em>. Miluska Benavides ha hecho suyo un modo de narrar que no es el tradicional en este tipo de relatos. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Salvo \u00abLas cuatro estaciones\u00bb y alg\u00fan fragmento de \u00abLos cuerpos celestes\u00bb, el perspectivismo es un recurso ausente en <em>La caza espiritual<\/em>. La mirada externa es la predominante en los relatos. Esto resta versatilidad al libro y es uno de los pocos reparos que podemos hacerle. No obstante, con la perspectiva externa la escritora consigue composiciones como \u00abCorpus Christi Diego\u00bb y \u00abLos animales dom\u00e9sticos\u00bb, a mi juicio los m\u00e1s ricos del conjunto. Del primero me agrada la concisi\u00f3n narrativa de sus distintas partes. \u00abCorpus Christi Diego\u00bb es un relato compuesto de relatos menores y aut\u00f3nomos. Miluska Benavides ha dejado al lector la placentera tarea de hilvanar esas peque\u00f1as historias y ha colocado cuidadosamente las pistas para esa trama invisible.<\/p>\n\n\n\n<p>Interesante tambi\u00e9n es el microcosmos del relato. Aqu\u00ed aparecen algunos elementos de la narrativa andina. El hombre bajado a la costa, la mujer del potentado, el opa, la atracci\u00f3n por los rayos emergen aqu\u00ed bajo una nueva mirada. Recuerdan en cierta manera a los personajes de \u00abDiamantes y pedernales\u00bb, pero lejos del realismo documentalista del indigenismo<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>.&nbsp; Apreciamos m\u00e1s bien en este relato una manera de escribir que ha sabido reducir a formas arquet\u00edpicas los argumentos y los personajes nacidos en la orilla del realismo indigenista. Es una forma de rescatarlos y hacerlos transitar por los nuevos canales de la narrativa actual.&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La mejor composici\u00f3n del libro tal vez sea \u00abLos animales dom\u00e9sticos\u00bb. No sabr\u00eda explicar por qu\u00e9. Puedo decir, no obstante, que es el relato que me ha dejado la impresi\u00f3n m\u00e1s v\u00edvida. Su protagonista, un hombre viejo, parece buscar en un \u00e1rbol la justificaci\u00f3n a sus \u00faltimos a\u00f1os de existencia. El v\u00ednculo afectivo se describe en la historia de manera sobria y sostenida. Lo que m\u00e1s sorprende es la capacidad de observaci\u00f3n de Miluska Benavides. No cualquier escritor pone el ojo en la relaci\u00f3n entre un hombre y un vegetal; de antemano, muchos lo habr\u00edan descartado como el argumento de un relato. Miluska Benavides, en cambio, ha extra\u00eddo de este suceso menor su mejor potencial po\u00e9tico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>***<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De vuelta al tedio. Este es una experiencia recogida por primera vez en la literatura burguesa del siglo XIX. Baudelaire, cr\u00edtico de la burgues\u00eda, era tambi\u00e9n un burgu\u00e9s y el tedio fue una de sus constantes preocupaciones. Ideol\u00f3gicamente, <em>La caza espiritual<\/em> reproduce este conflicto existencial propio de la sociedad burguesa. Sus personajes son de clase media o se mueven dentro de una comodidad sin lujo. Se caracterizan tambi\u00e9n por su marcado individualismo \ua7f7incluso los personajes que habitan los ambientes rurales\ua7f7. Miluska Benavides ha registrado la ampliaci\u00f3n del radio del tedio (este v\u00eda crucis espiritual que la modernidad ha inventado y que la posmodernidad sigue perpetuando). Aunque literariamente interesante, es leg\u00edtimo acusar en estos personajes la falta de rebeld\u00eda. Ellos est\u00e1n bastante ajados y en su mayor acto de desacato \ua7f7en \u00abLos cuerpos celestes\u00bb, por ejemplo\ua7f7 reh\u00fayen de enfrentarse frontalmente al sistema que los oprime; ciertamente, son personajes que terminan aplastados.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Foto-Hipatia-Editores.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-694\" width=\"476\" height=\"497\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Foto-Hipatia-Editores.jpeg 699w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Foto-Hipatia-Editores-287x300.jpeg 287w\" sizes=\"(max-width: 476px) 100vw, 476px\" \/><figcaption><strong>Foto: Hipatia Ediciones<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El tedio expresa la crisis de la exacerbaci\u00f3n individualista del proyecto burgu\u00e9s. Los personajes de <em>La caza espiritual<\/em> testimonian este fracaso existencial, pero tambi\u00e9n la b\u00fasqueda de caminos para salir del hoyo. Solo Mart\u00edn, el p\u00faber de \u00abEl pante\u00f3n de los pr\u00f3ceres\u00bb, parece encarnar una posible subversi\u00f3n contra los valores del mundo burgu\u00e9s. A pesar de su individualismo, el temperamento obstinado de este adolescente lo lleva a desenmascarar las verdades de convenci\u00f3n que rigen a su entorno social. Esperamos que Miluska Benavides siga el camino de este personaje y explore en su posterior narrativa experiencias que trasciendan la crisis espiritual del tedio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Lima, 03 de febrero de 2022<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Dos son las rese\u00f1as a la reedici\u00f3n de <em>La caza espiritual<\/em> (Hipat\u00eda Ediciones, 2021). La primera publicada por Aar\u00f3n Alva en el portal <em>Cuenta Artes<\/em> y la segunda por Omar Guerrero en la <em>Bit\u00e1cora de <\/em><em>El Hablador<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Para esta rese\u00f1a utilizo la edici\u00f3n de <em>Celacanto<\/em> (2015) la cual contiene ocho relatos. Esta elecci\u00f3n no es arbitraria; antes pretende dialogar con la coyuntura del reconocimiento internacional y con la casi nula acogida que el libro tuvo en nuestra ciudad. En esencia, ambas ediciones son lo mismo, salvo el cuento adicionado y las correcciones de erratas de la primera edici\u00f3n.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Definitivamente, \u00abLos cuerpos celestes\u00bb adquiere un brillo especial en este contexto de pandemia.&nbsp; La autora ha fantaseado acerca de una tragedia colectiva e inesperada. La realidad en estos dos \u00faltimos a\u00f1os nos ha colocado frente a esa misma situaci\u00f3n. La ficci\u00f3n y la realidad establecen as\u00ed una relaci\u00f3n especular que posibilita una reflexi\u00f3n existencial acerca de nuestro modo de vida actual.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> El t\u00e9rmino en menci\u00f3n est\u00e1 exento de sentido peyorativo. Me limito a realizar una descripci\u00f3n objetiva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El v\u00eda crucis de La caza espiritual Por Basilio Ventura Durante cinco a\u00f1os La caza espiritual no figur\u00f3 entre las publicaciones m\u00e1s importantes de la narrativa peruana; hoy el libro se muestra en la vitrina de las grandes promesas y su autora ha formado parte de la delegaci\u00f3n que represent\u00f3 al Per\u00fa en la Feria [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[197,194,8,1,9],"tags":[225,302,303,264,263,262],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/692"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=692"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/692\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":695,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/692\/revisions\/695"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=692"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=692"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=692"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}