{"id":661,"date":"2022-01-12T12:15:40","date_gmt":"2022-01-12T17:15:40","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=661"},"modified":"2022-01-12T12:15:40","modified_gmt":"2022-01-12T17:15:40","slug":"resena-porta-retrato-2021-reedicion-y-casa-de-zurdos-2021-reedicion-de-alessandra-tenorio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2022\/01\/12\/resena-porta-retrato-2021-reedicion-y-casa-de-zurdos-2021-reedicion-de-alessandra-tenorio\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Porta\/retrato (2021, reedici\u00f3n) y Casa de zurdos (2021, reedici\u00f3n) de Alessandra Tenorio"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-large-font-size\"><strong>Todos somos ni\u00f1os hasta que se pruebe lo contrario<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Por C. Brice\u00f1o \u00c1ngeles<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A veces las reediciones parecen notificarnos del paso del tiempo. \u00bfQu\u00e9 sobrevivi\u00f3 de la primera lectura que tuvimos de tal o cual autor, de cu\u00e1ntos poemas podemos acordarnos, de cuantos versos, siquiera? \u00bfCu\u00e1ntos nombres nos siguen recordando, meton\u00edmicamente, eso que llamamos, con ligereza, generaci\u00f3n? Los que empezamos tarde evocamos esos nombres -esas obras- con un talante especial, ya que tambi\u00e9n nos formaron, a pesar de que nuestras edades se distancian apenas por unos pocos a\u00f1os e, incluso, en algunos casos, lucimos m\u00e1s viejos que ellos. \u00bfQu\u00e9 aspirante a poeta no lee o intenta leer todo lo que se escribe y se promociona con el r\u00f3tulo de poes\u00eda joven? De todos los motivos que puedan existir para estos acercamientos, el m\u00e1s importante, el m\u00e1s trascendente, es el de comparar nuestros primeros intentos con trabajos ya publicados, tangibles, venales, por usar un t\u00e9rmino m\u00e1s preciso. \u00bfCu\u00e1ntos nombres se me vienen a la mente? Herbozo, Podest\u00e1, V\u00e9lez, Sord\u00f3mez, Ruiz Velazco, Lazarte, algunos a\u00fan en actividad, otros inmersos en un silencio que podr\u00eda ser voluntario o tal vez impuesto por las circunstancias de la vida. Y es que la poes\u00eda suele ser cosa de juventud. De este grupo, quiz\u00e1 recuerde con m\u00e1s claridad a Alessandra Tenorio (Lima, 1982) debido a una entrevista aparecida en un programa cultural, hace ya m\u00e1s de diez a\u00f1os, en el que lee un poema que iniciaba as\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Me han contado que en franc\u00e9s<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>el miedo es verde<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y los hombres son fuertes<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>como turcos<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/portaretrato1-rotated.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-662\" width=\"456\" height=\"858\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/portaretrato1-rotated.jpg 510w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/portaretrato1-159x300.jpg 159w\" sizes=\"(max-width: 456px) 100vw, 456px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Las im\u00e1genes, incluso la cadencia, me parecieron bastante atractivas. Sus versos ten\u00edan un fraseo que recordaba, en algo, el rigor de Calvo, aunque m\u00e1s libre, con un encabalgamiento que daba pie a una lectura m\u00e1s variable de los ritmos. Leyendo las reediciones de sus dos primeros poemarios, aparecidos el a\u00f1o pasado, me doy cuenta de que ese logro no es accidental, sino que es uno de los aciertos, de las constantes de su obra. Ambos libros, le\u00eddos consecutivamente y sin demasiada distancia, proponen un argumento en com\u00fan, la familia, vista desde la infancia y la juventud, adem\u00e1s de temas agregados como el amor o la inspecci\u00f3n del yo. \u00a0El paso del tiempo no ha hecho sino otorgarle a estos poemas un porte representativo respecto a lo que por entonces se publicaba. Aquel cuidado en el fraseo, por ejemplo, marca una distancia significativa con ciertos poemas desprolijos, de aire amateur, que suelen adjudic\u00e1rseles a los de la generaci\u00f3n anterior, con ciertas excepciones como Echarri, \u00c1lvarez o Helguero. Pero empecemos comentando los libros de Tenorio en orden cronol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Porta\/retrato<\/em> (2005) es una eleg\u00eda al paso del tiempo, y quien enuncia el discurso dentro del poema parece replegarse dentro de s\u00ed, hasta una etapa de vulnerabilidad, de dependencia afectiva respecto a sus seres cercanos para exacerbar, con este movimiento, su discurso. Es una suerte de maniobra que intenta una y otra vez para calibrar sus emociones y ponerlas en sinton\u00eda con aquellos que son motivo de sus afectos. Esta estrategia es similar a la que emplea Vallejo en el poema LXV de Trilce, cuando expresa que su padre se va despojando de sus atributos hasta volverse una criatura fr\u00e1gil, m\u00e1s propensa al amor de su mujer, hasta que ese sentimiento se purifica, se hace maternal: <em>hasta mi padre\/ para ir por all\u00ed,\/ humild\u00f3se hasta menos de la mitad del hombre\/ hasta ser el primer peque\u00f1o que tuviste<\/em>. El yo po\u00e9tico se reconoce como una \u201cpiafita-peque\u00f1a\u201d, condicionando su punto de vista para que en sus impresiones se suprima cualquier atisbo de malicia relacionada con la adultez; por el contrario, se acerca al recuerdo con candor; si hay alg\u00fan evento desagradable, \u00e9ste pronto es transformado en una met\u00e1fora amable, en la que cabe sospechar cierto dolor pero transfigurado por el punto de vista que funciona como filtro, como organizador del poema:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Porque nos ataca la catatonia<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>y es la mancha en un espejo lo que evidencia<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\ue072nuestras vidas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y cada vez\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 somos m\u00e1s tenues\u00a0\u00a0 m\u00e1s abstractos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 <em>y m \u00e1 s\u00a0 t o n t o s<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 a \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 pesar \u00a0\u00a0 de\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 las\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 cenizas<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <em>jugar con el fuego ya no nos causa quemaduras<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La nostalgia juega un papel trascendental en este libro. Es la nostalgia quien lleva a construir im\u00e1genes apacibles, donde la mirada se demora a la espera de que se vuelvan a reproducir emociones del pasado, indagando en los recuerdos una segunda oportunidad para asistir al feliz tiempo de la ni\u00f1ez; es por ello que el yo po\u00e9tico elabora una arquitectura id\u00edlica del hogar, los detalles que singularizan el lugar, donde cada espacio contiene al instante vivido, las conversaciones cotidianas, un color, un aroma olvidado y vuelto a recordar:<\/p>\n\n\n\n<p><em>El marco de una ventana<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\ue072o una puerta<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\/<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Los \u00e1rboles del cuarto de visita<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\/<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mi casa,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>donde se escribe mi vida<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>en los espacios blancos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\/<\/p>\n\n\n\n<p><em>Con secretos bajo las losetas<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/portaretrato-completo-1024x683.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-664\" width=\"520\" height=\"346\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/portaretrato-completo-1024x683.png 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/portaretrato-completo-300x200.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/portaretrato-completo-768x512.png 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/portaretrato-completo-1536x1024.png 1536w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/portaretrato-completo-1200x800.png 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/portaretrato-completo.png 1875w\" sizes=\"(max-width: 520px) 100vw, 520px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La secci\u00f3n final de <em>Porta\/retrato<\/em> es una confirmaci\u00f3n de la observaci\u00f3n previa. Las im\u00e1genes de la casa familiar, de los padres, de los abuelos, todas son inmovilizadas para que su inspecci\u00f3n, m\u00e1s que pormenorizada, sea aut\u00e9ntica. Se interpela a estas figuras, pero de una forma indulgente, apelando a un tono confesional que intenta acarrear intimidad; las palabras describen siluetas, pasos que se alejan o retornan, el mobiliario de los ambientes revisitados, confesiones en tiempo presente que intentan mantener a flote el v\u00ednculo del pasado, actualizarlo, hacer que el destinatario-y tambi\u00e9n el lector- queden al tanto de los cambios para negar las ausencias. En estos momentos, Tenorio se vale de ritmos regulares que podr\u00edan ser arrullos o confesiones que, intuitivamente, se manifiestan en compases apacibles:<\/p>\n\n\n\n<p><em>ABUELA,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>he puesto en penitencia los colores<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>pero a\u00fan no he perdido la sonrisa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mi t\u00eda est\u00e1 bien<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>ha prendido una vela en tu repisa<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y pone todos los d\u00edas flores nuevas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mi abuelo canta,<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>canta inundando los rincones de la casa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Estos periodos r\u00edtmicos son una constante en <em>Porta\/retrato<\/em>, y Tenorio, intuitiva o conscientemente, consigue adosarlos al poema en los momentos donde la emotividad lo requiere, instalando compases que aparecen para reforzar im\u00e1genes, confesiones o&nbsp; descripciones especialmente significativas. Tomo, por ejemplo, un fragmento de <em>El boceto de mi amor<\/em> para un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Usaba la alquimia para inventar matices<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y la magia para crear excusas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Se sent\u00eda en un parque<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>aunque bordeara el cr\u00e1ter de un volc\u00e1n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Si bien la descripci\u00f3n que el yo l\u00edrico hace del sujeto amado consiente una ligera afectaci\u00f3n, encuentro que el ritmo podr\u00eda explicar tal desborde de los sentimientos; es como si la tonada de esos versos influyera para crear un acompasamiento que refuerza la idea de que el yo l\u00edrico, de manera voluntaria, se ubica en una posici\u00f3n vulnerable, infantil, donde, precisamente, las emociones pueden no estar calibradas y prevalece la ingenuidad. As\u00ed, de esos versos pueden desprenderse cuatro heptas\u00edlabos que propician una vitalidad r\u00edtmica:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Usaba la alquimia <strong>para inventar matices<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>y la magia <strong>para crear excusas.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Se sent\u00eda en un parque<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>aunque bordeara <strong>el cr\u00e1ter de un volc\u00e1n.<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En <em>Retrato (casa)<\/em> encontramos una estructura similar que se apoya, tambi\u00e9n, en grupos de siete s\u00edlabas:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mi madre <strong>deshoja la lechuga<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>inocente <strong>al paso de los d\u00edas<\/strong>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mi pap\u00e1 lee el peri\u00f3dico<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>buscando buenas nuevas<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>y mi casa <strong>es un peque\u00f1o b\u00fanker<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>contra bombas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Similares caracter\u00edsticas hallamos en <em>Casa de zurdos<\/em> (2008), aunque aqu\u00ed la visi\u00f3n nost\u00e1lgica se distorsiona y advertimos a un yo l\u00edrico m\u00e1s esc\u00e9ptico y para el cual el pasado ya no es solo un lugar al que se puede volver, sino es m\u00e1s bien un recuerdo de lo que se ha perdido. Es l\u00f3gico este cambio en el punto de vista: si <em>Porta\/retrato<\/em> era una apreciaci\u00f3n id\u00edlica del mundo familiar, Tenorio apuesta ahora por una evoluci\u00f3n en el yo l\u00edrico, a quien parece ya no complacerle la anulaci\u00f3n de sus atributos de adulto sino que, paulatinamente, conforme avanza el libro, va tomando posesi\u00f3n de ellos y reafirma un cinismo, un cuestionamiento del mundo y las relaciones que establecemos dentro de \u00e9l. Hacia el final de <em>Casa de zurdos<\/em>, el yo po\u00e9tico ha experimentado un cambio; si bien uno de los poemas con que abre el libro (<em>Fiesta infantil<\/em>) alude a la m\u00e1xima \u201ctodos somos ni\u00f1os hasta que se prueba lo contrario\u201d, se cierra con un escepticismo que la contradice, e incluso va en contra de todo lo propuesto en <em>Porta\/retrato<\/em>. En este punto, el eje afectivo del yo l\u00edrico ha virado de lo familiar a lo pasional, y se cuestiona la pertinencia de los afectos y sus posibilidades:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Una vez tambi\u00e9n le regal\u00e9 mi coraz\u00f3n a alguien, o lo m\u00e1s cercano que tuve, y le escrib\u00ed un poema detr\u00e1s de las l\u00edneas confusas de mi electrocardiograma. Creo que se enamor\u00f3 un poco m\u00e1s de m\u00ed cuando lo hice. Fue bonito, tonto y original, pero no dur\u00f3 demasiado. Todo el amor se filtraba por los huecos del balde.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Portaretrato.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-663\" width=\"470\" height=\"885\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Portaretrato.jpg 510w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Portaretrato-159x300.jpg 159w\" sizes=\"(max-width: 470px) 100vw, 470px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Esta incertidumbre se presenta tambi\u00e9n en varios de los poemas del libro. esta vez la muerte ha fijado a todos en retratos, sino que los ha alejado y en algunos casos los ha ido difuminando o empezando una lenta metamorfosis hasta convertirlos en s\u00edmbolos m\u00e1s que en figuras reconocibles con caracter\u00edsticas tangibles. Ya nos e le habla directamente a la abuela, a modo de confesi\u00f3n, sino que ahora se le menciona en tercera persona (Juan tiene raz\u00f3n.\/ La vida de mi abuela es una ruleta rusa), para luego concluir en una imagen desesperanzadora, donde se reconoce un vestigio de la persona pero a partir de la ausencia:<\/p>\n\n\n\n<p><em>A veces, no sabemos ver.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>A veces, somos gallinas ciegas jugando a seguir voces.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y a todo esto se suma una incesante menci\u00f3n a la inclemencia del tiempo como otro de los motivos que diferencia a <em>Casa de zurdos<\/em> de la primera entrega de Tenorio. La finitud suele ser un personaje m\u00e1s, y va absorbiendo a aquellos que aparec\u00edan en <em>Porta\/retrato<\/em>; lo cierto es que el yo po\u00e9tico se sabe condenado a irse quedando solo, ya sea por la distancia temporal o por el alejamiento afectivo, ambas causas lo recluyen en un espacio insalvable (<em>el tiempo no es m\u00e1s que un invento suizo\/ que solo sirve para encarcelarnos<\/em>). La visi\u00f3n menos reconfortante, como he se\u00f1alado, marca una pauta en cuanto a lo que ambos libros significan: un arco, una evoluci\u00f3n del personaje que habita en estos poemas, aunque se encuentra contenida en los l\u00edmites familiares. A pesar de la cercan\u00eda de estos textos, Tenorio tiene la intuici\u00f3n para presentarnos ambos lados de una historia personal, la de la infancia y la del vuelo de la juventud y sus conflictos y cuestionamientos. As\u00ed como la reedici\u00f3n de un libro nos hace detenernos y reflexionar sobre el paso del tiempo, de la misma forma estos poemarios de Tenorio notifican la caducidad de los entornos a los que solemos aferrarnos, de la extinci\u00f3n de ciertas eternidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><u>Datos de los libros rese\u00f1ados<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Alessandra Tenorio<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Porta\/retrato<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Lustra Editores, 2021, reedici\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Casa de zurdos<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Lustra Editores, 2021, reedici\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todos somos ni\u00f1os hasta que se pruebe lo contrario Por C. 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