{"id":627,"date":"2021-12-22T10:49:23","date_gmt":"2021-12-22T15:49:23","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=627"},"modified":"2021-12-22T10:49:23","modified_gmt":"2021-12-22T15:49:23","slug":"resena-la-caza-espiritual-2021-reedicion-de-miluska-benavides","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2021\/12\/22\/resena-la-caza-espiritual-2021-reedicion-de-miluska-benavides\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: La caza espiritual (2021, reedici\u00f3n) de Miluska Benavides"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>El arte de la fragmentaci\u00f3n y lo cotidiano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Por Omar Guerrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>La caza espiritual<\/em> (Hipatia Ediciones, 2021) es la reedici\u00f3n del primer libro de cuentos de Miluska Benavides (Lima, 1986), autora peruana seleccionada en el 2021 por la revista brit\u00e1nica <em>Granta<\/em> entre los 25 escritores en espa\u00f1ol menores de 35 a\u00f1os con mayor proyecci\u00f3n literaria. Cabe resaltar que Miluska Benavides entr\u00f3 a esta prestigiosa lista con esta \u00fanica publicaci\u00f3n, cuya reedici\u00f3n incluye un cuento in\u00e9dito titulado \u201cLlamadas\u201d para diferenciarla de su primera edici\u00f3n no venal (Celacanto, 2015).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/La-caza-espiritual-724x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-628\" width=\"523\" height=\"739\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/La-caza-espiritual-724x1024.jpg 724w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/La-caza-espiritual-212x300.jpg 212w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/La-caza-espiritual-768x1086.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/La-caza-espiritual-1086x1536.jpg 1086w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/La-caza-espiritual-1449x2048.jpg 1449w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/La-caza-espiritual-1200x1697.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/La-caza-espiritual.jpg 1450w\" sizes=\"(max-width: 523px) 100vw, 523px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Lo primero que llama la atenci\u00f3n en <em>La caza espiritual<\/em> es la estructura presentada en algunos cuentos bajo una fragmentaci\u00f3n que divide espacios, tiempos, situaciones y personajes, y cuya relaci\u00f3n entre s\u00ed se intensifica a trav\u00e9s de los sentidos o estados de cada protagonista, provistos siempre de una posible expectativa o resignaci\u00f3n que causan una mayor intriga. Esto se evidencia en los cuentos \u201cLos cuerpos celestes\u201d, \u201cCorpus Christi Diego\u201d y \u201cLlamadas\u201d. Otro punto que sobresale es el ambiente rural donde se desarrollan algunas de sus historias, pues se menciona un pueblo llamado Santa Luc\u00eda donde los hechos cotidianos pueden resultar hasta inusuales, tal como sucede en los cuentos \u201cLos animales dom\u00e9sticos\u201d y \u201cCorpus Christi Diego\u201d. Se suma tambi\u00e9n la opci\u00f3n narrativa de dejar en suspenso ciertos prop\u00f3sitos u objetivos. Para ello se recurre a la elipsis dieg\u00e9tica, pues las acciones no llegan a un determinado fin, o no se cuentan, lo que resulta v\u00e1lido. Esto permite darle un mayor potencial al transcurso de la narraci\u00f3n, muy a pesar de que lo inconcluso o lo suspendido quede como un vac\u00edo imprevisto que obliga a varios supuestos. Esto pasa en los cuentos \u201cEl pante\u00f3n de los pr\u00f3ceres\u201d, \u201cEl condenado\u201d y \u201cLas cuatro estaciones\u201d. Finalmente, las vicisitudes y la fatalidad se imponen para estremecer y cambiar el rumbo en la vida de sus personajes, someti\u00e9ndolos a lo cotidiano, tal como ocurre en \u201cLas soledades\u201d, \u201cLas ceremonias\u201d y \u201cLlamadas\u201d.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El primer cuento \u201cLos cuerpos celestes\u201d gira en torno a la presencia del cometa Halley, visto por \u00faltima vez a mediados de la d\u00e9cada de los ochenta. El primer fragmento del cuento corresponde a un periodista soltero que desea darle un mayor sentido a su vida, aunque antes debe realizar un trabajo concerniente al cometa. \u00c9l recopila informaci\u00f3n dada en esos a\u00f1os. Encuentra el nombre de un astr\u00f3nomo norteamericano que lleg\u00f3 a esta parte del mundo para hacer un riguroso estudio meses antes de la presencia del cometa. En estas pesquisas, el periodista tambi\u00e9n encuentra informaci\u00f3n de una mujer llamada Mary Ann Weller, hija de este astr\u00f3nomo. Se le ocurre hacer una nota biogr\u00e1fica del cient\u00edfico tomando el testimonio de la hija, quien vive en su misma ciudad y que se presenta ya como una anciana que lo recibe en medio de la precariedad en la que vive. Despu\u00e9s de realizar este trabajo, la vida tan com\u00fan de este periodista pasa por un repentino sobresalto que guarda relaci\u00f3n precisamente con los cuerpos celestes y el gran cometa. (En este punto el factor tiempo resulta ser un curioso indicio). El siguiente fragmento corresponde a los apuntes de un cient\u00edfico que es invitado por la Liga Astron\u00f3mica a viajar al Per\u00fa en 1985 para investigar sobre la pr\u00f3xima presencia del cometa. Lo que m\u00e1s resalta de estos apuntes es la geograf\u00eda de los andes y el comportamiento de sus habitantes. Le sigue otro fragmento que se titula \u201cDos sabios conversan\u201d y que se presenta como un paratexto que aborda lo hist\u00f3rico y lo cient\u00edfico con relaci\u00f3n a lo colonial, a la naturaleza y a la religi\u00f3n, e incluso con lo funesto. El \u00faltimo fragmento del cuento se titula \u201cLa mujer que all\u00ed estuvo\u201d. Aqu\u00ed se desarrolla el testimonio de Mary Ann Weller donde trae consigo el recuerdo de su padre travestido mientras viv\u00edan en Per\u00fa. Su relato se extiende luego a los viajes de ella, incluido un episodio traum\u00e1tico en Nueva York, cuando en medio de una manifestaci\u00f3n se produce un hecho de horror y de absoluta consternaci\u00f3n. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cLos animales dom\u00e9sticos\u201d un hombre de avanzada edad decide darle toda su atenci\u00f3n a un \u00e1rbol de molle que ha crecido en su huerto. Es algo inaudito, pues la tierra de su pueblo Santa Luc\u00eda no es propicia para este tipo de \u00e1rboles. Sin embargo, el \u00e1rbol crece al punto de producir una serie de problemas, no solo en el huerto, sino tambi\u00e9n dentro de la casa. Esto trae consigo la molestia de su familia. Todo empeora cuando se encuentran rastros de un posible animal que se aprovecha de las ra\u00edces profundas del \u00e1rbol para ingresar, invadir y da\u00f1ar las flores del huerto. Junto a esta presencia surge un mal olor que se vuelve latente como si fuese parte de una amenaza. Aun as\u00ed, el anciano decide hacerle frente. Quiere cazar al invasor para acabar con todos sus problemas. Y en este traj\u00edn, ocurre lo inesperado, lo que motiva a una inevitable resignaci\u00f3n. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cEl pante\u00f3n de los pr\u00f3ceres\u201d el personaje es un ni\u00f1o que sufre las burlas y ataques de sus compa\u00f1eros. \u00c9l es un alumno aplicado. Tambi\u00e9n es sobreprotegido por sus padres. Su disciplina se ve perturbada en un paseo escolar al conocer el final tr\u00e1gico de algunos h\u00e9roes de la patria. Su forma de pensar lo obliga a ir m\u00e1s all\u00e1 de lo correcto sin importar las consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl condenado\u201d es otro de los cuentos donde se impone un final suspendido. Sin embargo, su mayor atenci\u00f3n radica en las peripecias del personaje. Se trata de un paciente con una extra\u00f1a enfermedad que no ha podido ser curado. Los doctores y las medicinas no han conseguido aliviar su mal. La \u00fanica opci\u00f3n para alcanzar la cura surge a trav\u00e9s de la fe y la religi\u00f3n. Llegar a ella, o al espacio donde se desarrolla y se manifiesta, captura la atenci\u00f3n del lector.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas cuatro estaciones\u201d es un cuento donde se vuelve hacer uso de la fragmentaci\u00f3n en la estructura para contar una relaci\u00f3n sentimental en dos versiones: de ella y de \u00e9l. Aqu\u00ed el romance no perdura, se acaba. Esto da paso a otras vivencias y relaciones. De pronto, uno de ellos decide revivir el pasado invadiendo una propiedad que ya no le pertenece. All\u00ed se ausculta la nueva vida de su expareja sin importar que se descubra la intromisi\u00f3n. Y en ese preciso momento, la elipsis deja todo en suspenso, yendo mucho m\u00e1s all\u00e1 de la sorpresa. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cLas soledades\u201d se presentan las vicisitudes y los enfrentamientos entre un hombre jubilado y sus hijos. Apenas si existe la idea de una familia, pues a\u00fan hay muchas heridas ocultas del pasado. Aun as\u00ed, se intenta establecer una nueva relaci\u00f3n con una mujer contempor\u00e1nea a \u00e9l, pues este jubilado no desea sentirse tan solo. En este intento, ella se convertir\u00e1 en testigo de estos enfrentamientos con cierto asombro. \u00c9l, a pesar de todos sus problemas, espera tener \u201cuna pr\u00f3xima vez\u201d o un \u201cpr\u00f3ximo encuentro\u201d con ella. &nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas ceremonias\u201d gira en torno a lo femenino y a la tragedia. Esta \u00faltima no se exhibe, aunque s\u00ed se menciona y hasta se mantiene, pues se arrastra como una carga o un trauma. Se ubica en lo cotidiano, al punto que se puede pensar que el pasado podr\u00eda llegar a repetirse.<\/p>\n\n\n\n<p>En el cuento \u201cCorpus Christi Diego\u201d suceden una serie de vicisitudes para distintos personajes como un ni\u00f1o especial que se pierde al salir de su casa, ubicado luego en un espacio nada propicio para su edad. O el caso de una mujer que m\u00e1s parece un espectro y que los ni\u00f1os del pueblo le gritan \u201cloca\u201d. Es un cuento fragmentado. All\u00ed se cuenta el origen del pueblo ficticio de Santa Luc\u00eda. Tambi\u00e9n se menciona otro pueblo llamado Maras donde el mar est\u00e1 muy cerca, pues hay un puerto y un muelle. All\u00ed, la fatalidad siempre se asoma.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLlamadas\u201d son dos cuentos en uno. Una muchacha dice comunicarse con su abuela fallecida. Al mismo tiempo conoce a un tipo que tiene un extra\u00f1o antecedente y con quien forma una familia que finalmente queda separada. Aqu\u00ed otra vez la fatalidad se hace presente. Lo mismo pasa con el segundo cuento, cuyas partes se presentan intercaladas. Se trata de un sitio rec\u00f3ndito y g\u00e9lido donde las supersticiones y hasta lo m\u00edtico son el com\u00fan en la vida de las personas que lo habitan.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Miluska-Benavides-Taiko-Haessler.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-629\" width=\"558\" height=\"398\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Miluska-Benavides-Taiko-Haessler.jpg 750w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Miluska-Benavides-Taiko-Haessler-300x214.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 558px) 100vw, 558px\" \/><figcaption>Foto: Taiko Haessler<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Ante lo expuesto, se confirma que la invenci\u00f3n total prevalece en los cuentos de <em>La caza espiritual<\/em>. Los recursos narrativos como la fragmentaci\u00f3n y la elipsis se suman a lo cotidiano, a lo femenino, a lo tr\u00e1gico, a lo hist\u00f3rico y hasta lo cient\u00edfico. La confrontaci\u00f3n de lo com\u00fan junto a lo imprevisto causa un completo extra\u00f1amiento que puede llegar a estremecer y a la vez maravillar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u><\/strong><strong>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Miluska Benavides<\/p>\n\n\n\n<p><em>La caza espiritual<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Hipatia Ediciones, 2021 (reedici\u00f3n)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El arte de la fragmentaci\u00f3n y lo cotidiano Por Omar Guerrero La caza espiritual (Hipatia Ediciones, 2021) es la reedici\u00f3n del primer libro de cuentos de Miluska Benavides (Lima, 1986), autora peruana seleccionada en el 2021 por la revista brit\u00e1nica Granta entre los 25 escritores en espa\u00f1ol menores de 35 a\u00f1os con mayor proyecci\u00f3n literaria. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[194,1,9],"tags":[264,263,262,234],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/627"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=627"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/627\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":630,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/627\/revisions\/630"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=627"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=627"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=627"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}