{"id":606,"date":"2021-12-16T20:01:04","date_gmt":"2021-12-17T01:01:04","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=606"},"modified":"2021-12-16T20:01:04","modified_gmt":"2021-12-17T01:01:04","slug":"resena-morir-en-mi-ley-2021-de-lenin-heredia-mimbela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2021\/12\/16\/resena-morir-en-mi-ley-2021-de-lenin-heredia-mimbela\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Morir en mi ley (2021) de Lenin Heredia Mimbela"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Inauguraci\u00f3n de un nuevo cosmos peruano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Por Cesar Augusto L\u00f3pez Nu\u00f1ez<\/p>\n\n\n\n<p>Es posible creer que la novela de la tierra es un asunto \u201csuperado\u201d en la narrativa peruana, pero creemos que eso dista de ser cierto. Habitar, desplegar la vida y su deseo, siempre ha implicado marcas de violencia y la ocupaci\u00f3n del espacio, en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, siempre ha transformado lo humano, porque los primeros signos de sedentarismo generaron las primeras m\u00e1quinas de guerra, las ciudades, el enga\u00f1o, la mentira, el asesinato. Que las formas de poblar el mundo se hayan, m\u00e1s o menos, modificado no significa que, en su l\u00f3gica elemental, sigan agenciando potencias en tensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Morir-en-mi-ley-1024x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-607\" width=\"506\" height=\"506\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Morir-en-mi-ley-1024x1024.jpeg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Morir-en-mi-ley-300x300.jpeg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Morir-en-mi-ley-150x150.jpeg 150w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Morir-en-mi-ley-768x768.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Morir-en-mi-ley-1200x1200.jpeg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Morir-en-mi-ley.jpeg 1280w\" sizes=\"(max-width: 506px) 100vw, 506px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><em>Morir en mi ley<\/em>, primera novela de Lenin Heredia, emerge del agenciamiento de lo humano y lo espacial, siempre entendido como un complejo entramado que se traduce en las idas y vueltas de sus personajes, en sus destrucciones y posibilidades. Las vidas de Lidia, personaje principal de la propuesta narrativa; Paco, su degradado amor juvenil y padre de su \u00fanica hija; Rebeca, la inocencia en medio del tr\u00e1fago de la ciudad y los dilemas de sus padres, sin olvidar a la anciana Matilde, se encuentran enlazados por un sistema mayor que insiste en lo ancho y ajeno del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>No es ociosa ni manida esta \u00faltima figura, porque las tensiones de la infancia y adolescencia frustradas de Lidia son producto de un trasfondo pol\u00edtico que marca su cuerpo y la necesidad de migrar. La transformaci\u00f3n de Paco, por otra parte, es efecto de su pliegue y asimilaci\u00f3n a las formas subrepticias del poder de la modernizaci\u00f3n. Podr\u00edamos calificarlo como un engranaje salvaje de lo moderno junto a sus compinches, el Trinchudo y el Gordo Anselmo. De aqu\u00ed uno de los grandes ejes que abre la novela: el combate entre la comunidad campesina, sus l\u00edderes y sus ancianos firmes, y la maquinaria que despliega la inasible constructora. &nbsp;Sin duda, esta \u00faltima procura la abstracci\u00f3n de la diferencia con su lema publicitario \u201cLa vida que usted se merece\u201d (p. 226).<\/p>\n\n\n\n<p>El v\u00e9rtigo, a veces cinematogr\u00e1fico de la novela, con su inicio <em>in medias res<\/em>, por ejemplo, responde a la urgencia por transformar el desierto piurano en un mundo amurallado, una tierra que deje atr\u00e1s el \u201cin\u00fatil\u201d sujeto comunal, la relaci\u00f3n \u00edntima con la tierra, para dar paso a los condominios, a la verticalidad dominante que solo se preserva en el aplanamiento y la homogeneizaci\u00f3n de los deseos programados por los \u201cpitucos\u201d. En ese sentido, Lidia, Paco, Rebeca y Matilde son el efecto de fuerzas mayores enmarcadas en intereses que rebasan su capacidad de comprensi\u00f3n. Lidia lo plantea con la claridad y cotidianidad que cualquiera ha empleado alguna vez: \u201cUna vive nom\u00e1s, sin pensar si hace bien o no\u201d (p. 63).<\/p>\n\n\n\n<p>El ritmo de destrucci\u00f3n de los personajes y sus decisiones dependen de una exterioridad no precisada, a\u00fan, en este paso narrativo dado por Heredia, el cual nos parece de mayor envergadura. Incluso, para corroborar nuestra intuici\u00f3n lectora, que la novela nos presente pinceladas de la d\u00e9cada de los noventa, nos anuncia un recorrido mayor de los personajes que reci\u00e9n conocemos, pero que se caracterizan por encontrarse sobre dimensiones vitales que les exigir\u00e1n ir entendiendo su lugar en el mundo propuesto por el joven novelista. Y as\u00ed como el Per\u00fa sufri\u00f3 cambios dr\u00e1sticos desde el primer gobierno de Fujimori, a trav\u00e9s de la narrativa creada por la Constituci\u00f3n del 93, es posible que nosotros nos encontremos en un momento textual cero de la experiencia modernizadora no lime\u00f1a. Rebeca no ser\u00e1 la \u00fanica ni\u00f1a de la narraci\u00f3n, sino todos los personajes asaltados por una nueva l\u00f3gica colonial.<\/p>\n\n\n\n<p>Entendida como una puerta de entrada hacia un plan mayor, <em>Morir en mi ley<\/em> transita entre diversos planos como la resistencia femenina, el machismo, el hampa, la vejez, el reclamo popular en toda su fragilidad contra un r\u00e9gimen que asciende sobre ellos, irremediablemente, y que se alimenta de sus singularidades sin que se puedan percibir los rasgos de su rostro. Por este motivo, las diez partes y el ep\u00edlogo de esta historia, en los que se conjugan el flujo de conciencia de Lidia, la voz del narrador que trenza su historia y la de Paco, mientras el mundo sigue con su curso inevitable, se nos presentan recomendables. Incluso, es necesario mencionar que existe la posibilidad de que el lector pueda percibir los titubeos narrativos de Heredia, sus primeros pasos hacia una posible consolidaci\u00f3n y la duda del creador que busca regular un tejido que procura transmitir m\u00e1s de un ritmo vital en su reclamo por su justo lugar en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Lenin-Heredia-682x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-608\" width=\"500\" height=\"750\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Lenin-Heredia-682x1024.jpeg 682w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Lenin-Heredia-200x300.jpeg 200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Lenin-Heredia-768x1152.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Lenin-Heredia.jpeg 853w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>No cabe duda de que seguir a este nuevo novelista, desde ya, podr\u00eda permitirnos entender la creaci\u00f3n literaria en una clave de calidad y sin la dependencia de Lima como t\u00f3tem espacial. Adem\u00e1s, tenerlo en cuenta podr\u00eda aproximarnos a los procesos de afianzamiento expresivo a los que nosotros mismos, lectores, nos debemos cuando nos permitimos entender nuestro lugar en el amplio c\u00edrculo del arte verbal peruano. En esta ocasi\u00f3n, a trav\u00e9s de un proyecto que se muestra nada despreciable, por su prometedora ambici\u00f3n y oficio est\u00e9tico, nos es grato afirmar que recorrer las l\u00edneas de <em>Morir en mi ley<\/em> nos permitir\u00e1 aprender de Piura, el Per\u00fa y el vigor de la literatura peruana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>*****<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lenin Heredia Mimbela<\/p>\n\n\n\n<p><em>Morir en mi ley<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sietevientos Editores, 2021, 237 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Inauguraci\u00f3n de un nuevo cosmos peruano Por Cesar Augusto L\u00f3pez Nu\u00f1ez Es posible creer que la novela de la tierra es un asunto \u201csuperado\u201d en la narrativa peruana, pero creemos que eso dista de ser cierto. 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