{"id":591,"date":"2021-12-06T22:58:50","date_gmt":"2021-12-07T03:58:50","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=591"},"modified":"2021-12-06T22:58:50","modified_gmt":"2021-12-07T03:58:50","slug":"resena-hijos-de-la-peste-2020-de-marcel-velazquez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2021\/12\/06\/resena-hijos-de-la-peste-2020-de-marcel-velazquez\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: Hijos de la peste (2020) de Marcel Vel\u00e1zquez"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><em>Hijos de la peste<\/em>: experiencias hist\u00f3ricas e im\u00e1genes de las epidemias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Por Javier Garvich<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A finales de 2019, nos llegaba de China la noticia de un nuevo virus. En el Per\u00fa, no se le dio mucha importancia hasta cuando se expandi\u00f3 hacia Europa con inusitada velocidad y, adem\u00e1s, empez\u00f3 a causar numerosas v\u00edctimas y alterar radicalmente la vida cotidiana de las sociedades. El 6 de marzo, el virus lleg\u00f3 al Per\u00fa <em>de la mano<\/em> de un viajero internacional; para fines de mes, ya contabiliz\u00e1bamos 30 fallecidos. En mayo, se superaban las 3000 v\u00edctimas mortales y en agosto se alcanzaron las 25 000. La cifra, lejos de amainar, continu\u00f3 con un crecimiento escalofriante. Se inici\u00f3 entonces un cap\u00edtulo in\u00e9dito en la historia del Per\u00fa: confinamiento general, cierre de fronteras, suspensi\u00f3n de escuelas, negocios, reuniones sociales, irrupci\u00f3n exponencial del desempleo, implantaci\u00f3n del miedo y la desesperanza. La COVID-19 ya estaba con nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, una sucesi\u00f3n de paisajes pintorescos, ins\u00f3litos, apocal\u00edpticos. Fueron los d\u00edas del colapso casi total de los sistemas p\u00fablicos de salud: bolsas de cad\u00e1veres apiladas en los rincones de hospitales, cientos de moribundos yaciendo en pasillos y zaguanes esperando poco m\u00e1s que un milagro mientras en los extramuros sus familiares pujaban por alguna informaci\u00f3n frente a burocracias abrumadas. Por las redes nos llegaban mensajes de m\u00e9dicos desesperados, quienes parad\u00f3jicamente nos indicaban que los hospitales eran el peor lugar donde acudir entonces. Cuadrillas disfrazadas de astronautas bajaban ata\u00fades de los cerros de la Lima en extrema pobreza mientras, all\u00e1 abajo, las cl\u00ednicas privadas cobraban tarifas obscenas, sea por ocupar una cama UCI, sea por cobrarte un analg\u00e9sico. No se sab\u00eda casi nada del virus: unos dec\u00edan que era poco m\u00e1s que una gripe, para otros era Chern\u00f3bil. La paranoia encerraba a la gente que, bombardeada por noticieros sensacionalistas que cazaban a borrachos y fiesteros durante el toque de queda, sal\u00eda a las calles como si se enfrentaran a un episodio de <em>Guerra Mundial Z<\/em>. V\u00edrgenes haladas por helic\u00f3pteros, recital de fantasiosos remedios caseros, mandos policiales lucrando con los implementos sanitarios de sus subordinados y un congresista afirmando que el virus era esparcido por avionetas. En ese clima irreal, el ensayista Marcel Vel\u00e1zquez se dedic\u00f3 a escribir un libro sobre las pandemias en el Per\u00fa.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Hijos-de-la-peste.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-592\" width=\"406\" height=\"643\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><em>Hijos de la peste<\/em> es una reflexi\u00f3n acad\u00e9mica que ha intentado responder \u2014desde la historia, la sociolog\u00eda y los estudios culturales en general\u2014 a los desgarramientos, las incompetencias y las ins\u00f3litas conductas que el virus ha desnudado en la sociedad peruana. Como el libro establece un continuo di\u00e1logo entre el pasado y el presente, de ah\u00ed una recurrente conclusi\u00f3n: las respuestas sociales ante la pandemia de la COVID-19 (sean desesperadas, tard\u00edas, tr\u00e1gicas o hilarantes) tienen profundas ra\u00edces hist\u00f3ricas, marcan patrones que parecen haberse heredado hace siglos. Para este di\u00e1logo no solamente ha sido necesaria la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica de nuestras plagas. Adem\u00e1s, result\u00f3 casi imprescindible el Archivo COVID-19 de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, un pol\u00edcromo repositorio letrado, audiovisual y digital de los m\u00e1s diversos testimonios y manifestaciones culturales construidas en plena pandemia. Este archivo ha sido el otro extremo del di\u00e1logo que mencionamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Vel\u00e1zquez nos plantea su trabajo empezando por una revisi\u00f3n de las epidemias de mayor trascendencia en nuestra historia: la viruela y otros virus tra\u00eddos por los conquistadores espa\u00f1oles, lo cual fue uno de los factores m\u00e1s importantes \u2014sino el m\u00e1s importante de todos\u2014 en el desmoronamiento de la sociedad y la cultura andina de entonces. En el periodo republicano, se revisa la fiebre amarilla de 1868, la peste bub\u00f3nica en 1903 (Lima y Callao); y en 1907 (en la costa norte), el c\u00f3lera de 1991 y el actual flagelo de la COVID-19.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en los casos republicanos donde percibimos una reiteraci\u00f3n de conductas y tics que parecen trasladarse de epidemia en epidemia: la desconfianza y la resistencia popular frente a las exigencias higi\u00e9nicas y m\u00e9dicas, una persistente recurrencia a ritos m\u00e1gicos y sustancias milagrosas, inevitables conflictos entre intereses empresariales y el cumplimiento de las medidas cient\u00edficas de prevenci\u00f3n, o el despliegue de respuestas demag\u00f3gicas por parte del poder.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, comprobamos que la resistencia a las vacunas y a las restricciones y normativas sanitarias de prevenci\u00f3n viene de lejos, o que el car\u00e1cter religioso de la sociedad peruana impregnada de ritos y f\u00f3rmulas tiene profundas ra\u00edces, parece impermeable en los cambios t\u00e9cnicos y se manifiesta con plenitud precisamente en las crisis sanitarias: el vuelo en helic\u00f3ptero de la virgen de Chapi sobre la segunda ciudad m\u00e1s importante del Per\u00fa o las reiteradas escenas de autoridades peruanas de todo tipo prostern\u00e1ndose ante crucifijos no son atavismos de una sociedad ignara, sino conductas consecuentes de formas culturales arraigadas hist\u00f3ricamente y que, lejos de difuminarse ante las transformaciones sociales, se <em>aggiornan<\/em> y muestran un dinamismo que engarza con las necesidades y las expectativas de gran parte de los peruanos.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro centra este di\u00e1logo en cuatro esquinas: primero, la historia que nos remite a la experiencia que el Per\u00fa ha tenido en sus epidemias; segundo, el miedo que se convierte en la gran actitud social frente a estas enfermedades que, cuando resultan nuevas, generan respuestas ins\u00f3litas, a veces terribles; tercero, la violencia, con niveles aparentemente irracionales y hasta gratuitos, que inevitablemente aparece cuando la epidemia acelera su expansi\u00f3n; cuarto, el humor, a veces como sustituto peruano de la rebeld\u00eda (Pablo Macera <em>d\u00edxit<\/em>) o como una forma popular de encarar y resistir a las plagas. Una suerte de caleidoscopio dise\u00f1ado para entender mejor los comportamientos sociales que las epidemias han generado en el Per\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a la recurrencia de im\u00e1genes bizarras que atraviesan \u2014y abundan\u2014 en el libro, el autor evita regodearse en ellas. Por ejemplo, el miedo no es una tara ni un ejemplo de ignorancia infantil, es una reacci\u00f3n l\u00f3gica en una sociedad muy desigual, bastante discriminadora, tremendamente desinformada. Las escenas de violencia, incluso las m\u00e1s chocantes, tienen explicaciones bastante plausibles. El humor \u2014que en el Per\u00fa es proverbialmente clasista, racista y hasta xen\u00f3fobo\u2014 se colige siempre con el contexto social del momento. El enfrentamiento entre las exigencias de la autoridad m\u00e9dica y la resistencia de las clases populares no es tanto un conflicto de \u201cmodernos versus tradicionales\u201d, sino la evidencia de una sociedad jer\u00e1rquica que alimenta la discriminaci\u00f3n que coexiste con la ignorancia, tiende m\u00e1s al autoritarismo que al (siquiera) reconocimiento del otro, mientras estigmatiza y racializa a las v\u00edctimas de la enfermedad. En el Per\u00fa, el enfermo termina siendo el miserable, el pobre, el indio, el afrodescendiente o el asi\u00e1tico.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/marcel-velazquez-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-593\" width=\"536\" height=\"357\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/marcel-velazquez-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/marcel-velazquez-300x200.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/marcel-velazquez-768x512.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/marcel-velazquez.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 536px) 100vw, 536px\" \/><figcaption>Cr\u00e9ditos: El Foco<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Finalmente, cabe mencionar que buena parte del \u00e9xito de este libro se debe a un estilo que evita la solemnidad acad\u00e9mica, que busca siempre retomar el hilo con la experiencia viva de los lectores (de las supersticiones del pasado a las teor\u00edas conspiranoicas actuales) y que aborda otros registros como el tono claramente autobiogr\u00e1fico al narrar la experiencia del c\u00f3lera a principios de los a\u00f1os noventa o la evocaci\u00f3n po\u00e9tica como la imagen fatalista de Vicente Maldonado, el carretero de la muerte, quien debe recoger los cad\u00e1veres de la peste mientras es recibido a pedradas desde las esquinas temerosas, lo que lo convierte en una tr\u00e1gica mezcla del mitol\u00f3gico Caronte&nbsp; y el b\u00edblico jinete del Apocalipsis, que anuncia y propaga las desgracias.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hijos de la peste<\/em> contribuye a que conozcamos mejor una parte de nuestra historia, de nuestra sociedad y de nosotros mismos en cosas tan cotidianas como la enfermedad y la muerte. Ojal\u00e1 aparezcan trabajos del mismo calibre que sigan interrog\u00e1ndonos desde otros aspectos igualmente cotidianos como el sexo, las adicciones, el deporte o la risa.<\/p>\n\n\n\n<p>*****<\/p>\n\n\n\n<p><strong><u>Datos del libro rese\u00f1ado<\/u>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Marcel Vel\u00e1zquez<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hijos de la peste<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Taurus, 2020<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hijos de la peste: experiencias hist\u00f3ricas e im\u00e1genes de las epidemias Por Javier Garvich A finales de 2019, nos llegaba de China la noticia de un nuevo virus. 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