{"id":492,"date":"2021-11-03T18:59:41","date_gmt":"2021-11-03T18:59:41","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=492"},"modified":"2021-11-03T18:59:41","modified_gmt":"2021-11-03T18:59:41","slug":"resena-la-danza-de-narciso-de-patricia-colchado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2021\/11\/03\/resena-la-danza-de-narciso-de-patricia-colchado\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: La danza de Narciso de Patricia Colchado"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Narciso a la deriva<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Por Eliana Del Campo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente inagotable de historias, utilizado de distintas maneras y con diferentes objetivos en la literatura, el amor es el eje tem\u00e1tico de <em>La danza del narciso<\/em> de Patricia Colchado (Chimbote, 1981), quien aborda c\u00f3mo su ausencia permea la subjetividad de las personas hasta atrofiar su capacidad de relacionarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta novela corta narra la historia de dos j\u00f3venes que se encuentran fortuitamente en una calle del centro de Lima. Agust\u00edn es un solitario bailar\u00edn de ballet en la constante b\u00fasqueda del fantasma de la madre que lo abandon\u00f3 cuando ten\u00eda diez a\u00f1os. De Micaela, la otra protagonista, no llegamos a conocer mucho, salvo que usa faldas largas, es f\u00edsicamente atractiva y se muestra ligeramente m\u00e1s interesada en la situaci\u00f3n pol\u00edtica del Per\u00fa que Agust\u00edn (la novela se ubica temporalmente a finales de los a\u00f1os noventa). Micaela se siente atra\u00edda por el pasado enigm\u00e1tico de su compa\u00f1ero y el misterio que envuelve su quieta personalidad. Agust\u00edn tiene un gato llamado Dunkel, con quien comparte su estilo de vida asceta y funge como una especie de ortopedia social para \u00e9l: \u201cLe era imposible vivir con otra persona, compartir parte de su vida con alguien que no fuera Dunkel. Cuando empezaba a sentir m\u00e1s que atracci\u00f3n por otra persona, ten\u00eda miedo; entonces sublimaba ese sentimiento a trav\u00e9s de la danza\u201d (p. 21).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/La-danza-de-Narciso-768x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-496\" width=\"577\" height=\"769\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/La-danza-de-Narciso-768x1023.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/La-danza-de-Narciso-225x300.jpeg 225w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/La-danza-de-Narciso-1153x1536.jpeg 1153w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/La-danza-de-Narciso.jpeg 1200w\" sizes=\"(max-width: 577px) 100vw, 577px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El amor al arte como s\u00edntoma de una aversi\u00f3n al amor humano surge en esta novela con matices tr\u00e1gicos. Si las personas, en su imperfecci\u00f3n, nos fallan, resultar\u00e1 preciso entregarse a algo sublime, como la danza. Ese parece ser el sentir del protagonista, quien ve sacrificada su raz\u00f3n en pos del arte y as\u00ed lidiar con el dolor de una p\u00e9rdida irreparable. A trav\u00e9s del ejercicio de la danza, Agust\u00edn busca \u201cprestar su cuerpo para que siga so\u00f1ando a trav\u00e9s de \u00e9l\u201d (p. 92). Esta idea del artista atormentado, muy propia del Romanticismo, camufla, por momentos, la indolencia del protagonista con los otros personajes. Hay, sin embargo, un motivo mayor detr\u00e1s del cual parece justificar este comportamiento: el abandono materno.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestra sociedad, como en la mayor parte del mundo occidental, la p\u00e9rdida materna es el primer s\u00edntoma de la cultura. Para el psicoan\u00e1lisis, es el tr\u00e1nsito por el que pasan tanto hombres como mujeres, y el sacrificio a trav\u00e9s del cual obtenemos la capacidad de entender el mundo. Hace poco, en el marco de la FILBA 2021, la poeta argentina Mar\u00eda Negroni<sup>1<\/sup> mencionaba que el momento en el cual el infante aprende a decir \u201cmam\u00e1\u201d es cuando la empieza a perder. Es, pues, en la adquisici\u00f3n del lenguaje que uno comienza a ser un \u201cuno\u201d, un ser aparte de la madre. Este proceso, no obstante, requiere de un acompa\u00f1amiento posterior que haga de la p\u00e9rdida un hecho menos traum\u00e1tico. \u00bfY si esta compa\u00f1\u00eda se vuelve ausencia? En la literatura encontramos muchas historias de orfandad de los protagonistas, sin embargo, el abandono materno es a\u00fan algo tab\u00fa. Colchado, con su novela, entrega una historia que quiebra este silencio y permite explorar dicha experiencia, a partir de la perspectiva del hijo que sufre sus consecuencias. \u00bfEn qu\u00e9 orilla termina desembarcando el abandonado? El protagonista de esta novela no se decide por anclar en ninguna parte: contin\u00faa flotando a la deriva, vadeando entre el amor por la danza y por la contemplaci\u00f3n que su cuerpo genera gracias a esta. Esta pena es incorporada a su personalidad, la cual no se llega a distinguir de una <em>performance<\/em> art\u00edstica, en un lenguaje artificioso que reclama el retorno a una calma primigenia. Agust\u00edn se dirige a esta madre ausente: \u201c\u2013Ah\u00ed reposa tu belleza, pero tambi\u00e9n la oscuridad de tus latidos. \u00a1\u00bfPor qu\u00e9 no me permites regresar a tu vientre?!\u201d (p. 66).<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un momento, sin embargo, en el que la novela s\u00ed logra expresar la voz de un dolor veros\u00edmil. A trav\u00e9s de la figura de la madre de Agust\u00edn y la evocaci\u00f3n de su recuerdo mediante una carta, nos aproximamos brevemente a una experiencia escindida. Aparece la dicotom\u00eda entre la artista con la madre, quien se siente culpable de no sentir \u201clo esperado\u201d seg\u00fan la norma social:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cA veces me siento una mala madre. Una madre que no goza de ese momento maravilloso en el que da de lactar a su hijo, de ese instante del que hablan las otras madres (\u2026) \u00c9l sigue lactando y yo solo pienso en nuevos bailes que s\u00e9 que ya no bailar\u00e9, en escenarios y teatros fantasmas y en lo bella que alguna vez fui. Porque esta palidez en mi rostro ya no es la de antes, mis p\u00f3mulos ya no brillan ni mis ojos alumbran ni miran nada. Soy de cart\u00f3n, de barro, de ars\u00e9nico.\u201d <\/em>(p. 35)<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, este momento es eclipsado por el retorno a la historia amorosa entre Agust\u00edn y Micaela, cuyo final ya vamos anticipando.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en el mito griego al cual nos remite el t\u00edtulo, Agust\u00edn hace las veces de un Narciso contempor\u00e1neo. Esta seductora visi\u00f3n de su naufragio en las profundidades de s\u00ed mismo va acompa\u00f1ado de un rechazo del otro(a), encarnado en la figura de la complaciente Micaela, quien evoca a su vez a la ninfa Eco. En la mayor parte de la historia, los pensamientos de Micaela solo se forjan como un reflejo de lo que Agust\u00edn ve en s\u00ed mismo, lo cual impide un di\u00e1logo fluido. Como lectores, a menudo nos sentimos enajenados, como si fu\u00e9ramos los espectadores de una representaci\u00f3n teatral en donde los personajes act\u00faan, en vez de conversar. Con frecuencia, hablan entre ellos con soliloquios pomposos y no se llaman por sus nombres sino mediante ep\u00edtetos, propios del teatro griego cl\u00e1sico. Este recurso y su efecto refuerzan la idea de la artificialidad de la relaci\u00f3n. El narcicismo, en este relato, surge como el principal obst\u00e1culo a la posibilidad de redenci\u00f3n a trav\u00e9s de relaciones humanas. El destino, al igual que en el mito griego, es fatal: el protagonista se hunde en un abismo socavado por las voces constantes que le recuerdan a la p\u00e9rdida materna. Sin ese v\u00ednculo humano, el amor como posibilidad queda descartado. A partir de ah\u00ed, solo queda un lento ahogamiento. Silencio.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"983\" height=\"683\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/patricia-colchado.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-493\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/patricia-colchado.jpeg 983w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/patricia-colchado-300x208.jpeg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/patricia-colchado-768x534.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 983px) 100vw, 983px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><em>La danza del narciso<\/em> es una historia que explora las posibilidades del amor en una \u00e9poca que exalta el espect\u00e1culo de uno mismo. Se presenta como una teatralizaci\u00f3n del ser y expone la persistencia de la tragedia como base de la historia personal. \u00bfDe qu\u00e9 est\u00e1n hechas las personas atrapadas en s\u00ed mismas? De fantasmas que no sucumben f\u00e1cilmente a la caducidad. \u00bfPueden amar? No, no sin la destrucci\u00f3n de todo lo bello alrededor suyo. Esa es la tragedia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Datos de la novela:<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Patricia Colchado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>La Danza del Narciso<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Hipatia Ediciones, 2021, 107 pp.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><sup>1 <\/sup>FILBA Literatura. (20 de Octubre de 2021) <em>DI\u00c1LOGO. Escribir lo que se vive. Mar\u00eda Negroni y Eduardo Halfon. <\/em>[Archivo de video] Youtube <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=qlhleb8_FQQ\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=qlhleb8_FQQ<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Narciso a la deriva Por Eliana Del Campo Fuente inagotable de historias, utilizado de distintas maneras y con diferentes objetivos en la literatura, el amor es el eje tem\u00e1tico de La danza del narciso de Patricia Colchado (Chimbote, 1981), quien aborda c\u00f3mo su ausencia permea la subjetividad de las personas hasta atrofiar su capacidad de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[8,1,9],"tags":[219,220,221],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/492"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=492"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/492\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":497,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/492\/revisions\/497"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=492"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=492"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=492"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}