{"id":464,"date":"2021-10-09T18:44:03","date_gmt":"2021-10-09T18:44:03","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=464"},"modified":"2021-10-09T18:44:03","modified_gmt":"2021-10-09T18:44:03","slug":"comentario-los-pobres-de-w-t-vollman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2021\/10\/09\/comentario-los-pobres-de-w-t-vollman\/","title":{"rendered":"Comentario: Los pobres de W. T. Vollman"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u><span style=\"text-decoration: underline;\">Brev\u00edsimo comentario a un fragmento de <em>Los pobres<\/em> de W. T. Vollmann<\/span><\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Por Cristhian Brice\u00f1o<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Probablemente, una de las descripciones de pobreza m\u00e1s logradas la haya conseguido Victor Hugo en unas cuantas l\u00edneas, cuando en la primera parte de Los miserables nos presenta a una Fantine en pleno descensus averno, quien debe poner en funcionamiento su ingenio para hacerle frente a la escasez de todo: \u201cAprendi\u00f3 c\u00f3mo se vive sin fuego en el invierno, c\u00f3mo se ahorra la vela comiendo a la luz de la ventana de enfrente\u201d. Tambi\u00e9n recuerdo a otros pobres memorables, como Tom King en Un buen bistec de Jack London, Nelly, la hija del pr\u00edncipe Valkovski, en Humillados y ofendidos de Dostoievski, e incluso Charlotte, el c\u00e9lebre vagabundo de Chaplin, especialmente en esa belleza que es Luces de la ciudad. Pobrezas distintas y distintas maneras de afrontarlas; la fascinaci\u00f3n del ser humano por ver hasta d\u00f3nde puede caer el pr\u00f3jimo es un deporte casi cong\u00e9nito. Sentirnos salvaguardados por ese muro que construye la ficci\u00f3n y en donde podemos ver sin el temor de caer tambi\u00e9n nosotros mismos es altamente tentador. Sin embargo, Vollmann va al lugar de los hechos. Provisto con una grabadora de voz, ingresa a lugares impensables y hace la pregunta de rigor: \u00bfPor qu\u00e9 eres pobre? La pregunta no es f\u00e1cil, aunque s\u00ed es de f\u00e1cil respuesta, porque enfrenta al entrevistado\/pobre con sus temores, sus traumas, sus resentimientos, etc., y autom\u00e1ticamente, casi por reflejo, sale todo lo que una persona relegada de la sociedad lleva en su interior. Las respuestas, si bien son siempre elementales, son tambi\u00e9n reveladoras para todos, porque todos carecemos de algo, todos somos pobres de algo, aunque nuestra pobreza no comprometa nuestra supervivencia diaria. Monta\u00f1a Grande y Monta\u00f1a Peque\u00f1a no son los t\u00edpicos personajes de cr\u00f3nica cuya funci\u00f3n es caernos bien, escupir alguna epifan\u00eda barata o tocarnos, sino que parecen inventados por la imaginaci\u00f3n de Vollmann para poblar un espacio real y hacerlos existir sin motivo, hasta que el olvido los borre apaciblemente y vuelvan a ser aquello que no queremos ser. \u201cT\u00fa y yo somos ricos\u201d, le dice Vollmann al lector hacia el final de\u00a0Los pobres. He aqu\u00ed un fragmento del libro.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Los-pobres-de-Vollman.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-466\" width=\"464\" height=\"709\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Los-pobres-de-Vollman.jpeg 327w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Los-pobres-de-Vollman-196x300.jpeg 196w\" sizes=\"(max-width: 464px) 100vw, 464px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>&#8230;&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Las dos monta\u00f1as<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">(Jap\u00f3n, 2004-2005)<\/p>\n\n\n\n<p>1<\/p>\n\n\n\n<p>Este \u00faltimo retrato debe ser m\u00e1s fidedigno que los tres anteriores, porque transmite y afirma menos; al fin y al cabo, si alguna vez coincidiera con Monta\u00f1a Grande o Monta\u00f1a Peque\u00f1a lejos de su puente quiz\u00e1 no los reconocer\u00eda; tampoco ellos se acordar\u00edan de m\u00ed. \u00bfAcaso no es eso fundamental para la situaci\u00f3n? Si eso me divirtiese, yo, un hombre rico, podr\u00eda escoger a unos pocos pobres para que me hicieran de mascotas, y luego podr\u00eda alimentarlos del modo m\u00e1s gozosamente autogratificante; pero sigue incumbi\u00e9ndome&nbsp; evitar entrecruzamientos con los millones de otros que viven bajo la lluvia.<\/p>\n\n\n\n<p>2<\/p>\n\n\n\n<p>Viv\u00edan, como he dicho, bajo el puente Shijo-dori del r\u00edo Kamogawa, en Kioto, en una casa de cajas con lona azul. Monta\u00f1a Grande era bajo y Monta\u00f1a Peque\u00f1a era alto. En su patio de entrada ten\u00edan sillas en torno a una mesita. Una tetera herv\u00eda sobre un fuego en un cubo ennegrecido en el r\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1nto hace que viv\u00eds al aire libre?, les pregunt\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Un a\u00f1o, dijo el hombre con la mascarilla. Era Monta\u00f1a Peque\u00f1a. Perd\u00ed mi empleo. Era ejecutivo. La compa\u00f1\u00eda hizo una reestructuraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora que llevas tanto tiempo aqu\u00ed, \u00bfser\u00e1 dif\u00edcil volver a ser ejecutivo?<\/p>\n\n\n\n<p>Claro que quiero, pero por las restricciones de edad no me aceptan. Hay mucha gente viviendo as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni siquiera los m\u00e1s j\u00f3venes pueden conseguir trabajo, dijo el otro hombre, conque no hay nada que hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la primera vez que me veo en la calle, observ\u00f3 Monta\u00f1a Peque\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hiciste cuando pas\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<p>El primer d\u00eda no hab\u00eda plan, pero al menos ten\u00edamos que procurarnos algo de comer. Conseguimos cartones y s\u00e1banas. Ese primer sitio fue aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l es de Kioto, dijo su amigo. Yo soy de Hokkaido. Nos conocimos sin m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l tambi\u00e9n hab\u00eda sido ejecutivo. Yo trabajaba para una gran farmac\u00e9utica, dijo con orgullo, y luego \u00a1lo dej\u00e9! Llevaba trece a\u00f1os en la compa\u00f1\u00eda. Ahora llevo tres aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 sois pobres?<\/p>\n\n\n\n<p>Monta\u00f1a Grande ech\u00f3 el cuerpo hacia atr\u00e1s y dijo: Yo no nos veo como pobres. Si tenemos un sitio donde vivir, vamos all\u00ed; si tenemos un trabajo que hacer, lo hacemos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pronunci\u00f3 esas palabras con ese mismo tono de orgullosa insistencia, y el otro se ri\u00f3, avergonzado, me pareci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo consegu\u00eds comida ahora?<\/p>\n\n\n\n<p>Recogemos latas vac\u00edas y las vendemos para reciclar. En un d\u00eda nos sacamos tres mil yenes. Despu\u00e9s vamos al supermercado. La mejor comida en relaci\u00f3n con el precio es el ramen, el arroz, las verduras.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la gente se cruza con vosotros, \u00bfes amable?<\/p>\n\n\n\n<p>Asintieron.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo os manten\u00e9is calientes?<\/p>\n\n\n\n<p>Bueno, antes ten\u00eda novia, dijo Monta\u00f1a Grande con una triste sonrisa. Echo de menos a las chicas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 sue\u00f1o ten\u00edas para el futuro?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Presidente de una corporaci\u00f3n!, exclam\u00f3 Monta\u00f1a Grande.<\/p>\n\n\n\n<p>Monta\u00f1a Peque\u00f1a dijo: Me gustar\u00eda trabajar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l ser\u00eda el mejor modo de ayudar a las personas como vosotros?<\/p>\n\n\n\n<p>Monta\u00f1a Peque\u00f1a me sonri\u00f3 con tristeza, con la cabeza inclinada hacia un lado y su gorra de poli\u00e9ster oscuro torcida hacia el otro, y dijo: Construir una sociedad en la que sea m\u00e1s f\u00e1cil vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Compart\u00edan un acuario con treinta peces de colores, -por pura diversi\u00f3n-, dijeron. Ocupaba un pedestal en mitad del agua. Los p\u00e1jaros se com\u00edan a sus mascotas, de modo que pusieron una tapa.<\/p>\n\n\n\n<p>[\u2026]<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/William-Vollman.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-467\" width=\"530\" height=\"342\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/William-Vollman.jpeg 1000w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/William-Vollman-300x194.jpeg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/William-Vollman-768x497.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 530px) 100vw, 530px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>5<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella primera vez, cuando les di dinero, Monta\u00f1a Grande, arrugando la frente, hab\u00eda querido rechazarlo, pero le implor\u00e9 hasta que por fin accedi\u00f3 a aceptarlo. Era orgulloso, que es lo mismo que estar avergonzado.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda vez yo estaba cansado y Monta\u00f1a Peque\u00f1a, ocupado, de modo que lo dej\u00e9 a solas bajo el puente porque era alguien a quien apenas conoc\u00edamos y \u00e9l nos hab\u00eda olvidado; nosotros \u00e9ramos ricos y \u00e9l era pobre\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>William T. Vollmann<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Los pobres<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Debate, 2011, tapa blanda, 464 pp.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Brev\u00edsimo comentario a un fragmento de Los pobres de W. T. 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