{"id":419,"date":"2021-09-10T03:27:21","date_gmt":"2021-09-10T03:27:21","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=419"},"modified":"2021-09-10T03:27:21","modified_gmt":"2021-09-10T03:27:21","slug":"resena-ejercicio-respiratorio-de-ana-maria-falconi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2021\/09\/10\/resena-ejercicio-respiratorio-de-ana-maria-falconi\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: \u00abEjercicio respiratorio\u00bb de Ana Mar\u00eda Falcon\u00ed"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Respiraci\u00f3n palabra<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Breve nota sobre <em>Ejercicio respiratorio<\/em> de Ana Mar\u00eda Falcon\u00ed&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Por Lisandro Sol\u00eds G\u00f3mez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ana Mar\u00eda Falcon\u00ed es autora de tres s\u00f3lidos poemarios, <em>S\u00f3tanos p\u00e1jaros<\/em> (2006), <em>Desvelo blanco<\/em> (2010) y <em>Sobrevivir es un acto de invierno<\/em> (2015), cada uno de los cuales ha contribuido a definir una po\u00e9tica preocupada por captar los vaivenes de la subjetividad contempor\u00e1nea desde el cuerpo, la enfermedad, la ausencia y el desarraigo. La poes\u00eda de Falcon\u00ed, por lo general, apuesta por la concisi\u00f3n expresiva, el verso contenido, y la confianza en la met\u00e1fora o el s\u00edmbolo, en algunos casos. Se trata de una poeta que aprovecha la riqueza de la tradici\u00f3n moderna, que dialoga cr\u00edticamente con ella y que busca ampliar sus horizontes con cada proyecto. En ese sentido, Falcon\u00ed es, dicho de forma escueta, una poeta que a\u00fan conf\u00eda en el poder y la eficacia de la palabra po\u00e9tica. En su poes\u00eda, no asoma la renuncia al lirismo, aunque este siempre se asume con extrema cautela y mediado por el discernimiento cr\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"487\" height=\"720\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ejercicio-respiratorio.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-420\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ejercicio-respiratorio.jpeg 487w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ejercicio-respiratorio-203x300.jpeg 203w\" sizes=\"(max-width: 487px) 100vw, 487px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><em>Ejercicio respiratorio<\/em> (2019), cuarta entrega de la autora, es un poemario que, de alguna manera, profundiza su b\u00fasqueda po\u00e9tica. No supone una inflexi\u00f3n en su evoluci\u00f3n, sino una ampliaci\u00f3n y un perfeccionamiento de sus recursos. Este libro pone a prueba (y aprovecha eficientemente) los hallazgos de incursiones anteriores. No obstante, tal vez, una de sus principales novedades es la incorporaci\u00f3n de la imagen como complemento de la palabra. Se incluyen, as\u00ed, tres <em>collages<\/em> que \u2014hasta donde se sabe\u2014 son creaci\u00f3n de la poeta. Una secci\u00f3n del primero de ellos, incluso, se emplea como vi\u00f1eta en la portada. Estas composiciones son una primera puerta de acceso al universo que proponen los poemas, ya que <em>presentan<\/em> al lector los motivos centrales del conjunto: la memoria familiar, el simbolismo del aire, la ausencia de lo amado a la distancia, la enfermedad como iluminaci\u00f3n, y la relaci\u00f3n entre el cuerpo y la creaci\u00f3n art\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>De forma general, buena parte de los poemas est\u00e1n sostenidos por una conciencia de la naturaleza material de la existencia; la voz po\u00e9tica accede \u2014y comparte este descubrimiento\u2014 a la primera clave de nuestra presencia en el mundo: la certeza de ser un cuerpo: \u201cHay una marcha dentro de mi pecho, semejante a la de los comuneros que van hacia los campos yermos, m\u00e1s all\u00e1 de la mueca gris que nace al buscar ox\u00edgeno mientras se idea una manera de respirar un poco m\u00e1s\u201d (15). La memoria, por ende, adquiere una dimensi\u00f3n tangible, porque el recuerdo no solo se instala en la mente, sino en cada \u00e1tomo de la materia que es el ser humano. As\u00ed, el libro propone una indagaci\u00f3n centrada en el trinomio recordar\/respirar\/existir: \u201cel padre de mi padre \/ respira palabras de otro sitio \/ entona un \u00e1spero canto que no s\u00e9 comprender \/ toco sus labios y salen como llamas \/ que queman mis dedos\u201d (31). El recuerdo es concebido como una potencia que atraviesa el ser del hablante, que se manifiesta y se expande y recorre su forma, como si la piel se estremeciera ante el retorno del pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro est\u00e1 compuesto por veinte poemas de extensi\u00f3n y ret\u00f3rica diversas. El conjunto est\u00e1 conformado por tres secciones: un pre\u00e1mbulo sin nombre espec\u00edfico, que contiene dos poemas breves; \u201cEjercicio\u201d, que es el segmento m\u00e1s extenso y complejo del libro, ya que organiza diecis\u00e9is poemas en dos grupos numerados que, pese a su multiplicidad de matices, abordan centralmente los t\u00f3picos recurrentes del conjunto; y \u201cRespiratorio\u201d, que se encuentra dividido en dos bloques, \u201cCaja tor\u00e1xica\u201d (una suerte de poema-secuencia en varias partes) y \u201cExhalaci\u00f3n\u201d, los que sintetizan la propuesta po\u00e9tica y, de cierta manera, proponen su \u201cresoluci\u00f3n\u201d. Cada una de estas tres secciones incluye como p\u00f3rtico un <em>collage<\/em>. Se trata, entonces, de tres im\u00e1genes y veinte poemas que integrados brindan un esclarecimiento casi anal\u00edtico de la situaci\u00f3n del hablante l\u00edrico y que ponen en escena la existencia cotidiana como una instancia atravesada por la memoria de lo perdido: \u201clos d\u00edas van como gritos desde los juegos de los patios\u201d (27).\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>A nivel del lenguaje, existe un manifiesto inter\u00e9s por recuperar palabras cotidianas a fin de reconstruir el entorno familiar de la infancia: \u201cmi padre maneja un auto amarillo descapotable \/ aunque por encima de nuestras \/ cabezas cruza una inmensa ventana \/ nunca llego a sentir el viento del invierno\u201d (29) o \u201cestoy en un ascensor \/ la puerta se abre \/ respiro \/ la canci\u00f3n golpea las paredes del recinto vac\u00edo \/ m\u00e1s all\u00e1 del amplio lobby \/ m\u00e1s all\u00e1 de mi propia audici\u00f3n \/ escucho un susurro en medio de tanta estridencia\u201d (45). Esta apertura del vocabulario se complementa con el uso de los verbos en presente. Por ejemplo, en los \u00faltimos versos se\u00f1alados, se emplean \u201cestoy\u201d, \u201cabre\u201d o \u201crespiro\u201d. La preferencia por este tiempo es clave para comprender que, desde la perspectiva del cuerpo, la distancia con el pasado se debilita, ya que, al recordar, se recupera la imagen y la sensaci\u00f3n. El recuerdo es una forma de (re)experimentar la vida, <em>de volver a sentirla<\/em>, como si la piel se tensara al recuperar el rostro del amor.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, la incorporaci\u00f3n de palabras de la vida cotidiana se inscribe, la mayor\u00eda de veces, dentro de una est\u00e9tica que se rige a\u00fan por el gusto por el lenguaje metaf\u00f3rico y la sugerencia: \u201cm\u00e1s all\u00e1 el agua sobre la may\u00f3lica de la fuente \/ forma secretas palabras de a\u00f1oranza\u201d o \u201cest\u00e1n las cinco tumbas de los animales amados \/ yo quiero que vuelvan a tomar una bocanada \/ de aire \/ que me miren y me ladren con tus ojos\u201d (33). Tambi\u00e9n, existe un sostenido empleo de la visi\u00f3n po\u00e9tica arraigado en un universo gobernado por la imaginaci\u00f3n como medio para revelar la situaci\u00f3n del hablante: \u201cuna vez m\u00e1s saco la caja \/ de mi pecho \/ suenan los huesos como sonajeros \/ sueltos en una cavidad vac\u00eda \/ jalo el inventario riguroso de una extra\u00f1a fuerza \/ peque\u00f1os pedazos de papel \/ se\u00f1ales y s\u00edmbolos en constante huida\u201d (53). Se trata de un trabajo con la palabra que insiste en cartografiar los estados del hablante l\u00edrico, en desentra\u00f1ar los misterios de la memoria y descifrar la sensorialidad manifiesta de un yo atado al tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de la ret\u00f3rica del libro, el simbolismo de lo a\u00e9reo es una constante. Esta imaginer\u00eda recurre a un vocabulario compuesto por t\u00e9rminos como \u201caves\u201d, \u201ccielo\u201d, \u201caire\u201d y \u201crespiraci\u00f3n\u201d, t\u00e9rminos que contribuyen a cimentar un universo inteligible y poderosamente sugestivo que cohesiona el conjunto y le otorga una atm\u00f3sfera com\u00fan. Este tipo de palabras han sido recurrentes en la obra de Falcon\u00ed; por ejemplo, basta recordar el t\u00edtulo de su primer libro, <em>S\u00f3tanos p\u00e1jaros<\/em>, y varios poemas de <em>Sobrevivir es un acto de invierno<\/em>. Sin embargo, la manera c\u00f3mo este universo de im\u00e1genes se integra y contribuye a explorar las relaciones familiares observadas desde la distancia del recuerdo resulta una apuesta interesante. Asimismo, se emplean tambi\u00e9n para abordar el motivo de la corporalidad convaleciente, que, desde el inicio del libro, se propone como una clave de lectura: \u201cSentarse en la orilla de la cama \/ tomar aire por la nariz \/ al mismo tiempo levantar las manos\u201d (11). En ese sentido, gran parte de este imaginario se emplea ahora para representar el mundo interior del hablante, y, sobre todo, para dilucidar la naturaleza real de su ser y del lenguaje po\u00e9tico.<\/p>\n\n\n\n<p>En todo caso, \u201crespirar\u201d funciona como una de las met\u00e1foras maestras del poemario. Se propone, en primer lugar, que, a pesar de que la existencia humana dependa de ella, la respiraci\u00f3n es concebida como una de las acciones m\u00e1s triviales y \u201cnaturales\u201d de la vida diaria, por lo que a veces llega a ser imperceptible. Solo cuando se dificulta la respiraci\u00f3n, cuando se niega la gracia del aire, se comprende su importancia para la vida: \u201cmientras se idea una manera de respirar un poco m\u00e1s, lograr una inspiraci\u00f3n y una exhalaci\u00f3n <em>como una m\u00e1quina de supervivencia<\/em>\u201d (15, cursivas nuestras) o, en el poema \u201cCaja tor\u00e1xica\u201d, \u201cla caja se llena de bruma \/ cuando llegan los vientos fr\u00edos de las tardes \/ los objetos adquieren los contornos difusos \/ de un mal sue\u00f1o \/ los veo yacer sin vida \/ tendidos con sus ojos abiertos \/ es entonces que \/ costillas\u00a0\u00a0 \u00f3rganos\u00a0\u00a0 v\u00e9rtebras\u00a0\u00a0 estern\u00f3n \/ vuelven a mi pecho \/ y la caja no es m\u00e1s que un destino de niebla\u201d (53-54). Respirar es existir. No se puede concebir un \u201cmundo interior\u201d si se ha perdido la vida. La existencia humana se sostiene sobre el acto de respirar. En el libro de Falcon\u00ed, resuenan no los \u201cejercicios espirituales\u201d de Ignacio de Loyola, sino la impronta del c\u00e9lebre libro de Blanca Varela, ya que el ejercicio respiratorio propuesto es una forma de recuperar un saber: la existencia humana solo es aprehensible, en principio, desde la experiencia del cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, la imaginer\u00eda a\u00e9rea se utiliza tambi\u00e9n para observar los mecanismos del recuerdo. La piel parece ser el espacio donde se entrecruzan los tiempos y donde revive quien ya no se encuentra cerca: \u201cestoy echada en la cama \/ toso \/ \u00e9l acaricia mi espalda de la manera que solo \/ lo hac\u00eda ella \/ va yendo en c\u00edrculos como queriendo sanar mi respiraci\u00f3n \/ hay un momento en donde creo que es ella \/ que volvi\u00f3\u201d (45). Todo contacto es \u00fanico, pero el cuerpo cifra cada caricia, cada roce. En ese sentido, algunos poemas se centran en evocar ese pasado que asoma a trav\u00e9s de la piel. Se trata de un tiempo que se mezcla intermitentemente con el presente. De esta manera, los poemas constituyen un espacio milagroso donde se puede invocar a los seres del pasado: \u201cespero sentada en el barandal \/ por el avi\u00f3n que me llevar\u00e1 a mi madre [\u2026] no me caer\u00e9 abuela \/ mira c\u00f3mo me bajo sola\u201d (19). No obstante, a veces el contacto con ese tiempo perdido, donde la familia se encuentra pr\u00f3xima, cuando era posible aproximarse a los padres, sentir el abrigo de una abuela o charlar con los dem\u00e1s miembros, es un encantamiento moment\u00e1neo del cual solo queda despertar: \u201csiempre busco las galletas que la abuela guarda \/ en una lata verde sobre el anaquel de la cocina \/ me empino\u00a0\u00a0 solo recojo \/ el polvo detenido en la madera\u201d (23). Luego de ello, solo queda la constataci\u00f3n de que \u00fanicamente por medio de la palabra es posible recuperar ese tiempo. Es en el poema donde pueden capturarse las vibraciones que recorren la piel.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, ese es el motivo central de este poemario. El \u00faltimo poema, \u201cExhalaci\u00f3n\u201d, con un lenguaje tajante y \u201csilog\u00edstico\u201d, resume uno de los principios que organiza el conjunto: \u201clos respiros son mis palabras \/ las palabras son mi exhalaci\u00f3n \/\/ los poemas son mi exhalaci\u00f3n \/ sombras escupidas por mi t\u00f3rax\u201d (59). El poema parece concluir que el lenguaje arraiga en la carne, lo que lleva a interrogarse sobre su relaci\u00f3n, ya que, finalmente, \u00bfqu\u00e9 es cada palabra sino aire que emana del interior de uno? Si el lenguaje es, en su esencia, aire, atraviesa y une al hombre con el mundo y los dem\u00e1s; se convierte as\u00ed en el medio por el cual el yo y el universo entran en contacto. Asimismo, el poema, objeto construido de palabras, se convierte en un vestigio o remante, un humilde testimonio de la existencia del hablante. El verso que cierra el libro, de manera cruda, se\u00f1ala la visceralidad de la apuesta po\u00e9tica de Falcon\u00ed: \u201csombras escupidas por mi t\u00f3rax\u201d. La poes\u00eda, en consecuencia, aparece descrita como una instancia que recupera la experiencia vital del hablante, como si esta fuera un despojo que solo puede recuperar su resplandor por medio de la palabra. El poema es un ejercicio respiratorio por medio del cual se expresa el secreto conocimiento de cada ser humano.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"563\" height=\"378\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ana-Maria-Falconi.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-421\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ana-Maria-Falconi.png 563w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Ana-Maria-Falconi-300x201.png 300w\" sizes=\"(max-width: 563px) 100vw, 563px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En s\u00edntesis, <em>Ejercicio respiratorio<\/em> de Ana Mar\u00eda Falcon\u00ed es un poemario que profundiza su exploraci\u00f3n po\u00e9tica a fin de revelar espacios in\u00e9ditos de la subjetividad moderna. El libro se sirve de un imaginario a\u00e9reo y un lenguaje conciso, familiares a la poeta, pero con el objetivo de ampliar su indagaci\u00f3n. En ese sentido, uno de sus m\u00e9ritos es reorganizar sus recursos para ampliar su espectro tem\u00e1tico. Asimismo, resulta afortunado el empleo de un lenguaje cotidiano y uso inteligente de los collages como herramientas para indagar en el tema de la memoria familiar. Los mejores poemas son verdaderas revelaciones de la manera c\u00f3mo el recuerdo es una experiencia integradora, que involucra al individuo como una totalidad. Sin duda, este libro es el resultado de la pericia de una poeta que, con cada entrega, demuestra un mayor compromiso con su proyecto est\u00e9tico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Datos del libro rese\u00f1ado:<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Ana Mar\u00eda Falcon\u00ed<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>Ejercicio respiratorio<\/em> (2019)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Lima: Paraca\u00eddas, 63 pp.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Respiraci\u00f3n palabra Breve nota sobre Ejercicio respiratorio de Ana Mar\u00eda Falcon\u00ed&nbsp; Por Lisandro Sol\u00eds G\u00f3mez Ana Mar\u00eda Falcon\u00ed es autora de tres s\u00f3lidos poemarios, S\u00f3tanos p\u00e1jaros (2006), Desvelo blanco (2010) y Sobrevivir es un acto de invierno (2015), cada uno de los cuales ha contribuido a definir una po\u00e9tica preocupada por captar los vaivenes de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[194,1,9],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/419"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=419"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/419\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":422,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/419\/revisions\/422"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=419"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=419"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=419"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}