{"id":414,"date":"2021-09-07T15:11:48","date_gmt":"2021-09-07T15:11:48","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=414"},"modified":"2021-09-07T15:11:48","modified_gmt":"2021-09-07T15:11:48","slug":"resena-idiota-del-apocalipsis-de-guillermo-chirinos-cuneo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2021\/09\/07\/resena-idiota-del-apocalipsis-de-guillermo-chirinos-cuneo\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: \u00abIdiota del Apocalipsis\u00bb de Guillermo Chirinos C\u00faneo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>El idiota de <em>Idiota del Apocalipsis<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Por: Cristhian Brice\u00f1o \u00c1ngeles<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un poeta es, en definitiva, un idiota, de la misma forma que un santo es, en la mayor\u00eda de los casos, un chiflado en grado sumo dispuesto a ce\u00f1irse a\u00fan m\u00e1s el cilicio oxidado que lleva alrededor del muslo o a salir volando por la ventana de su celda, porque as\u00ed lo ordena Dios. Un poeta es un idiota profesionalizado y a tiempo completo, el incomprendido, el <em>idiot savant<\/em> en carne y hueso y sombra y mugre, alguien cuya genialidad se mide por cu\u00e1nto tiempo puede soportar el muro de la realidad derrumb\u00e1ndose una y otra vez sobre su reblandecida humanidad. Nadie quiere esa condena, nadie en su sano juicio. Y es precisamente esta condici\u00f3n la que conmueve al hipot\u00e9tico lector, incluso antes de haber le\u00eddo nada de este idiota; el poema es solo una confirmaci\u00f3n de lo que esta genialidad aparente intenta hacer inteligible. La lejan\u00eda del poeta es una puesta en escena de su valor, pero esta lejan\u00eda es tambi\u00e9n lo que lo mantiene fuera de \u00f3rbita, donde solo unos pocos pueden apreciarlo en su justa dimensi\u00f3n. De cualquier manera, su infelicidad&nbsp; es solo el elemento anecd\u00f3tico. Este poeta, a mi parecer, podr\u00eda ser el verdadero poeta, el sufriente de su arte, un arte que, en este caso, es un \u00f3rgano m\u00e1s de su cuerpo, propenso a enfermar y a arrastrar a todo el resto de su organismo. Este es el poeta, un idiota genial, alguien que a pesar de ser el centro mismo del desastre puede rescatar, para los dem\u00e1s, lo valioso de la poes\u00eda con una sola de sus manos emergiendo a la superficie, un ser rid\u00edculo en su empecinamiento, alguien que asume su condena con un entusiasmo que podr\u00eda ser f\u00e1cilmente la prolongaci\u00f3n de la angustia. No teme (al parecer): el temor ha sido suprimido de su biograf\u00eda; y si teme es solo un sentimiento residual de su conciencia, la contradicci\u00f3n que propicia una semejanza con el com\u00fan, con todos los dem\u00e1s, con el lector. La lectura de una carta que el humanista italiano Pogglio Bracciolini le remite en 1416 a su amigo Leonardo Bruni (el autor de la <em>Vita di Dante<\/em> y la <em>Vita di Petrarca<\/em>) y en la que le relata las instancias del proceso contra Jer\u00f3nimo de Praga me sirve para graficar la idea:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Ning\u00fan estoico fue jam\u00e1s de \u00e1nimo tan constante, tan fuerte en soportar la muerte, como \u00e9ste parece haberla arrostrado. Cuando lleg\u00f3 al lugar de la ejecuci\u00f3n, \u00e9l mismo se desnud\u00f3 de los vestidos y, luego, postr\u00e1ndose en una genuflexi\u00f3n, vener\u00f3 el le\u00f1o al que fue atado, primero con cuerdas humedecidas, y despu\u00e9s con cadenas; entonces le pusieron alrededor hasta el pecho enormes pedazos de maderas mezclados con paja. Apenas se encendi\u00f3 la llama se puso a cantar un himno que s\u00f3lo el humo y el fuego pudieron interrumpir<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"669\" height=\"933\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/idiota-del-apocalipsis.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-415\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/idiota-del-apocalipsis.jpeg 669w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/idiota-del-apocalipsis-215x300.jpeg 215w\" sizes=\"(max-width: 669px) 100vw, 669px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Es precisamente esta negligencia lo que alarma nuestra normalidad, son todas estas conductas contraindicadas por nuestro sentido com\u00fan las que atraen poderosamente nuestra atenci\u00f3n. Entrar al fuego como si se naciera, en efecto, tras el fuego es un asunto delicado, por eso siempre nos har\u00e1 volver la mirada, afinarla, para no perder un segundo de ese espect\u00e1culo tan desacostumbrado como bello. Se admira m\u00e1s a S\u00f3crates por haberse bebido la cicuta a pesar del llanto y las maldiciones de Apolodoro, a Nelson por haber combatido manco, tuerto y herniado en Trafalgar, a Simone Weil por haber decidido solidariamente no probar bocado en su lecho, a pesar de su salud vidriosa, a Daniel Alcides Carri\u00f3n por haberse inoculado voluntariamente sangre contaminada con verruga peruana para despu\u00e9s recostarse y tomar notas de su infierno port\u00e1til.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De Guillermo Chirinos C\u00faneo se sabe poco, menos, incluso, de lo que sabemos del conde de Saint-Germain despu\u00e9s de su muerte o de Kaspar Hauser antes de aparecer de la nada; lo que queda de su vida est\u00e1 contenido en poco m\u00e1s de media docena de p\u00e1ginas web con biograf\u00edas raqu\u00edticas, entrevistas mal redactadas, sumarios cat\u00e1logos de an\u00e9cdotas que parecen construidos para reafirmar la idea de que se trataba de un entra\u00f1able\/peligroso\/sufriente antisocial, es decir, todo lo que hace falta para generar un mito local y restringido a la &nbsp;delgada comunidad de lectores de poes\u00eda en el Per\u00fa. En eso se resume su paso por el mundo. No digo que sea poco, pero quienes hemos le\u00eddo sus poemas nos contagiamos de una cierta indigencia biografista, una curiosidad a veces insana por saber qu\u00e9 m\u00e1s hizo, adem\u00e1s de, supuestamente, haber destruido, aconsejado por su <em>hybris<\/em>, la m\u00e1quina de escribir de Rodolfo Hinostroza. Verlo caer, saberlo un idiota, es una forma de hacerlo humano, a pesar de que su condici\u00f3n de poeta lo coloque un escalaf\u00f3n arriba del com\u00fan, como si Dios intentara compensar sus dones, de la misma forma que Conan Doyle le otorga a su querido Holmes, adem\u00e1s de la genialidad deductiva, una adicci\u00f3n a la coca\u00edna y la soledad de su apartamento en Baker Street. As\u00ed, sabemos, p. ej., que 1. Chirinos C\u00faneo estuvo internado en cl\u00ednicas psiqui\u00e1tricas, 2. que fue su madre quien public\u00f3 su brev\u00edsima colecci\u00f3n de poemas titulada <em>Idiota del Apocalipsis <\/em>(1967), la \u00fanica que fue entregada a imprenta, 3. que aparece en una foto incomprobable junto a Juan Ojeda (otro poeta con rasgos psic\u00f3ticos y completamente pose\u00eddo por la poes\u00eda, seg\u00fan podemos saber a partir de los fragmentos reducidos, cuasi-presocr\u00e1ticos, de su vida relatada por terceros), 4. que gustaba vestir de terno blanco, como para que la vor\u00e1gine de sus noches en el Centro de Lima encuentre un lienzo impecable donde manifestarse\u2026 Todo esto, sin embargo, es lo predecible, el espect\u00e1culo en torno a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un error que se replica a la velocidad de un virus es suponer que el autor de un poema es, tambi\u00e9n, el protagonista del poema. Luis Hern\u00e1ndez es Billy the Kid, <em>v. gr.<\/em>, Antonio Cisneros vivi\u00f3 dentro de una ballena que era su propia casa\/barrio\/ciudad conflictuados. Bah. Tal vez la poes\u00eda hace que la brecha entre autor y personaje se confunda, como si ambos compartieran el mismo ADN. Obviamente (o tal vez no), esto es falso. Chirinos C\u00faneo est\u00e1 dentro de <em>Idiota del Apocalipsis<\/em>, pero en calidad de creador, inventando un ser salvaje e inocente, el <em>summum<\/em> del idiota, desmedido y visionario, que va dando tumbos por una Lima tan descolorida que deben ser los elementos que la componen quienes le otorgan color; este es un rasgo llamativo del libro: la superposici\u00f3n en la cl\u00e1sica Lima gris de una gama de colores que le otorgan una luminosidad desgastada, ruinosa, llena de sinsentido, carente de orientaci\u00f3n, como si quisiera hipnotizar al paseante err\u00e1tico; he aqu\u00ed uno de los planteamientos est\u00e9ticos de Chirinos C\u00faneo, su intuici\u00f3n para construir im\u00e1genes llenas de lo que podr\u00eda llamarse una aberraci\u00f3n crom\u00e1tica y componer una ciudad alucinada, sucia, poblada de elementos que nos resultan familiares pero que, a su vez, nos llegan distorsionados por la visi\u00f3n del personaje, asumidas como peculiaridades de una percepci\u00f3n \u00fanica y trasferible solo a trav\u00e9s del poema, y por lo mismo, valiosas por ser extra\u00f1as, experiencias sensoriales nuevas, criaturas del trance y el compromiso sagrado con la sinceridad; todos estos elementos producen un <em>shock<\/em> en el lector, quien sale del poema habiendo estimulado las fibras de su sensibilidad estandarizada:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>\u201c<\/em><em>Era oto\u00f1o, neblina<\/em><em>\u2026<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Y las ramas parec\u00edan hierros vidriosos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Sobre blancos malecones derruidos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Y las hojas en oto\u00f1o parec\u00edan<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Viejas flacas de papel antiguo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Era un p\u00e1lido ahogado<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>En turbias aguas verdes, deste\u00f1idas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Era oto\u00f1o como una biblia floja<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>En rosados cartones zozobrantes.<\/em><em>\u201d<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El idiota, como puede suponerse, nos da su versi\u00f3n de los hechos; incluso tiene la capacidad de interpelar a su sistema nervioso por ser el causante de la distorsi\u00f3n con la que percibe la realidad y lo vuelve un ser solitario por ser \u00fanico (<em>\u201cOh cerebro nervio, espectro y aterrante,\/ vomitas rojos rudos y azules luciferes!\u201d<\/em>); descarga lo que le aqueja, pero se cuida de no hablarnos de poes\u00eda porque es lo que, de por s\u00ed, est\u00e1 dando vueltas y lo impregna todo y es in\u00fatil mencionarla; ser\u00eda tan obvio como decir: \u00a1m\u00edrenme, estoy respirando! Y hay tambi\u00e9n mucha soledad, la cual es el combustible para la sexualidad que recorren los poemas, esta tensi\u00f3n entre ser y no ser una bestia, como si en el idiota sobrevivieran rezagos de una humanidad desaprendida; este, junto a la aberraci\u00f3n crom\u00e1tica, es el otro eje de la po\u00e9tica de Chirinos C\u00faneo en su \u00fanico libro; por ello, no resulta extra\u00f1o que el poema m\u00e1s antologado de <em>Idiota del Apocalipsis<\/em> (el m\u00e1s sincero y libre, tambi\u00e9n) sea \u00abCenicienta\u00bb, el cuadro de un encuentro sexual con la empleada de la casa materna, seg\u00fan se ha dicho en algunas rese\u00f1as, quiz\u00e1 una violaci\u00f3n (\u00bf??????????) o un acto de seducci\u00f3n donde imperan las pulsiones m\u00e1s primitivas del protagonista, aquellas que lo aproximan a su yo m\u00e1s puro, todo lleno de alusiones a una brutalidad desenfrenada, licantr\u00f3pica (<em>\u201cMis colmillos de perro echando baba, [\u2026] mis pelos de lobo helado en brujos cr\u00e1teres lun\u00e1ticos\u201d<\/em>), aunque, seg\u00fan veo, tambi\u00e9n puede ser un poema de la sexualidad infantil, donde el idiota hace una regresi\u00f3n a una fase superada, en la cual la madre (la sirvienta del hijo, la de pechos derrumbados) es erotizada y pose\u00edda, todo lo cual puede potenciarse ante la evidencia de otras caracter\u00edsticas, como la del padre, ed\u00edpicamente mutilado en los poemas. Cada golpe del idiota es motivo de admiraci\u00f3n, pero no en el instante del hecho, donde podr\u00eda hac\u00e9rsenos incomprensible, reprobable, incluso, sino mucho despu\u00e9s, en el momento preciso en que sus actos se convierten en el poema.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/guillermo-chirinos-cuneo-1024x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-416\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/guillermo-chirinos-cuneo-1024x1024.jpeg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/guillermo-chirinos-cuneo-300x300.jpeg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/guillermo-chirinos-cuneo-150x150.jpeg 150w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/guillermo-chirinos-cuneo-768x768.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/guillermo-chirinos-cuneo.jpeg 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>El payaso azul<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Pobres. Unos mu\u00f1ecos pobres descoyuntados<\/em>\u201d, nos dice el idiota, doli\u00e9ndose de los seres que pueblan la ciudad y que le salen al paso en un desfile decadente, de las \u201crameras blancas entre vahos azules\u201d, de la propia Lima \u201caterida de oto\u00f1o bajo azules v\u00f3mitos de nieve\u201d. Se duele de todos, menos de s\u00ed mismo. El poema final, aquel que le da t\u00edtulo a la colecci\u00f3n, es una especie de testamento vital, de ascenso y ca\u00edda como un Ziggy Stardust sin cortesanos y cuyo \u00fanico \u00e9xito es el de reconocerse como poeta, generador de una belleza incomprensible por estar desfigurada y revolver el est\u00f3mago a los dem\u00e1s. \u201c<em>Soy un payaso apestoso. Un higi\u00e9nico malo, carezco de toda novia posible. No pertenezco al bello grupo de los monstruos ni de los h\u00e1biles<\/em>\u201d, asegura. Sus palabras son el reconocimiento de una derrota anunciada, pero tambi\u00e9n deseada. Su idiotez es prof\u00e9tica; su falta de aprecio por otra cosa que no sea la poes\u00eda que resguarda como a una dama, lo hace ser feliz en el instante de su derrumbe. En ese conjunto poco conocido de coplas escritas en 1936 titulado <em>La campana Catalina<\/em>, el joven Mart\u00edn Ad\u00e1n nos plantea la misma tensi\u00f3n del poeta arquet\u00edpico, aquel a quien, a pesar de sufrir por su don, nunca se le cruza por la cabeza renunciar a \u00e9l: \u201c<em>\u00a1Esta m\u00fasica maldita\/ que no acaba y que no acabe!&#8230;\/ \u00a1Ay, manera de matar,\/ que no mata lo bastante<\/em><em>\u2026<\/em>\u201d. Y es lo que suelo ver en <em>Idiota del Apocalipsis<\/em> cada vez que lo leo, una larga despedida del idiota en cuanto personaje de Chirinos C\u00faneo, un acercamiento al fuego, esa matriz de colores e inflexiones, que deforma y reduce, que sublima y purifica. En la misma carta que cit\u00e9 l\u00edneas arriba, Bracciolini consigna las palabras finales de Jer\u00f3nimo de Praga: \u201c<em>Ven ac\u00e1 y haz brillar el fuego ante mis ojos, si en verdad hubiera tenido miedo de \u00e9l, nunca habr\u00eda venido<\/em>\u201d. La imagen que propongo a continuaci\u00f3n me la sugiere el inicio del poema final; el payaso azul y el coito amarillo; en otra parte del libro se alude al \u201c<em>poema rojo<\/em>\u201d; en estos tres colores veo transfigurarse una llama, como cuando encendemos un f\u00f3sforo y se hace la luz en la oscuridad de las horas tard\u00edas; la divisi\u00f3n de los colores conforman una arquitectura ef\u00edmera; obviamente, el color azul, el que se adjudica el mismo poeta, es el que se forma por una combusti\u00f3n total, y es el lugar que alcanza la temperatura m\u00e1s alta, pero se mantiene en la parte baja de la llama, relegado a una breve extensi\u00f3n; el payaso azul es el que consigue la combusti\u00f3n completa, la consumici\u00f3n m\u00e1xima, la que genera el cambio y es la base del hecho en s\u00ed. Nosotros, desde nuestras butacas, asistimos al incendio con embeleso, solemos notar lo amarillo y lo rojo de la llama, y cuando el fuego se ha ido, lo encendemos una vez m\u00e1s; as\u00ed, la lectura es este encender sin fin, y el poeta es lo que no est\u00e1 en ning\u00fan lugar sino en su obra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El idiota de Idiota del Apocalipsis Por: Cristhian Brice\u00f1o \u00c1ngeles I Un poeta es, en definitiva, un idiota, de la misma forma que un santo es, en la mayor\u00eda de los casos, un chiflado en grado sumo dispuesto a ce\u00f1irse a\u00fan m\u00e1s el cilicio oxidado que lleva alrededor del muslo o a salir volando por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[194,1,9],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/414"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=414"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/414\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":418,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/414\/revisions\/418"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=414"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=414"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=414"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}