{"id":407,"date":"2021-09-03T14:49:32","date_gmt":"2021-09-03T14:49:32","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=407"},"modified":"2021-09-03T14:49:32","modified_gmt":"2021-09-03T14:49:32","slug":"ensayo-sobre-juan-parra-del-riego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2021\/09\/03\/ensayo-sobre-juan-parra-del-riego\/","title":{"rendered":"Ensayo sobre Juan Parra del Riego"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Juan Parra del Riego: la revalorizaci\u00f3n <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>del poeta expatriado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Por Manuel Alonso Navazar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Actualmente, en los c\u00edrculos literarios uruguayos, hablar de Juan Parra del Riego significa hablar de un poeta nacional. No obstante, este poeta de vida breve \u2014fallecido a los treinta y un a\u00f1os\u2014 naci\u00f3 en la ciudad peruana de Huancayo un 20 de diciembre de 1894 (dos a\u00f1os despu\u00e9s de Vallejo) y el escaso inter\u00e9s que su obra ha suscitado en los cr\u00edticos e investigadores que se han ocupado en forjar nuestra tradici\u00f3n literaria lo convierte en un claro ejemplo de aquel apotegma \u2014incuestionable para muchos\u2014 que sostiene que \u201cnadie es profeta en su tierra\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"432\" height=\"616\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/parra-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-408\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/parra-1.jpg 432w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/parra-1-210x300.jpg 210w\" sizes=\"(max-width: 432px) 100vw, 432px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Si bien sus dos poemarios m\u00e1s importantes los public\u00f3 en Montevideo, la relevancia art\u00edstica de Parra en el proceso de construcci\u00f3n de nuestra identidad literaria es innegable. A los dieciocho a\u00f1os \u2014lleg\u00f3 a Lima cuando ten\u00eda ocho\u2014 obtuvo el primer lugar en un certamen po\u00e9tico organizado por la Municipalidad de Surco gracias a su <em>Canto a Barranco<\/em>, un poema integrado por doce sonetos de estilo modernista que cantan al ambiente melanc\u00f3lico y a la vez seductor de aquel hist\u00f3rico distrito: \u201cMar de Barranco, mar meditabundo, \/ mar triste, mar sin velas, mar dormido, \/ mi dolor es amargo y es profundo \/ porque al verte tu pena he cogido\u201d. A los veinti\u00fan a\u00f1os, estren\u00f3 en un teatro de Barranco una obra sat\u00edrica de su autor\u00eda titulada <em>La verdad de la mentira<\/em>, a la par que colaboraba en algunas publicaciones peri\u00f3dicas (como la revista <em>Balnearios<\/em>) y participaba activamente en diversas tertulias art\u00edstico-literarias.\u00a0Asimismo, animado por su hermano Domingo, lleg\u00f3 a formar parte de algunos cen\u00e1culos literarios organizados por el Grupo Norte, junto a personalidades como C\u00e9sar Vallejo, Antenor Orrego y Alcides Speluc\u00edn, siendo, incluso, quien lleg\u00f3 a bautizar a dicho grupo como \u201cLa Bohemia de Trujillo\u201d. Sin embargo, a pesar de ir haci\u00e9ndose de un nombre en el contexto literario de su tiempo, su esp\u00edritu aventurero e inconformista lo llev\u00f3 a salir del Per\u00fa en busca de nuevas experiencias y fue as\u00ed que en 1916 enrumb\u00f3 a Chile (en donde conoci\u00f3 y trab\u00f3 amistad con Gabriela Mistral), para luego dirigirse hacia Argentina y Uruguay, pa\u00eds en el que decidi\u00f3 afincarse. Respecto a ese af\u00e1n de abandonar el pa\u00eds para adentrarse en nuevas vivencias, es importante tener en consideraci\u00f3n que Parra se caracteriz\u00f3 por tener una actitud inconformista. Hombre dado a la aventura, el poeta sinti\u00f3 siempre esa necesidad de vivir a plenitud, inspirado tal vez por esa misma actitud vital que defini\u00f3 tambi\u00e9n a su \u00eddolo Jos\u00e9 Santos Chocano (1875-1934), quien lleg\u00f3 a tener una vida casi novelesca. Los siguientes versos correspondientes a \u201cMa\u00f1ana con el alba\u201d, poema perteneciente a sus <em>Himnos del cielo<\/em>\u2026, son un reflejo de esa actitud que Parra tuvo frente a la vida: \u201cMaquinista o acr\u00f3bata, marinero o ladr\u00f3n \/ yo partir\u00e9 ma\u00f1ana, madre m\u00eda. Es pasi\u00f3n. \/ Es instinto este loco deseo de partir\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"496\" height=\"372\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/parra-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-409\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/parra-2.jpg 496w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/parra-2-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 496px) 100vw, 496px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Es conocido, asimismo, el viaje que hizo a Europa en 1922. All\u00ed, de todos los pa\u00edses que lleg\u00f3 a visitar, eligi\u00f3 Francia para establecerse por unos d\u00edas con la intenci\u00f3n de conocer de cerca el impacto de los movimientos de vanguardia y, en especial, el propiciado por el futurismo, al cual lo introdujo el tambi\u00e9n poeta Jules Supervielle (1884-1960), su amigo y mentor que se encarg\u00f3 incluso de brindarle alojamiento. Fue as\u00ed que en adelante adoptar\u00eda ciertos rasgos de la est\u00e9tica futurista para llevar a cabo la renovaci\u00f3n de su estilo po\u00e9tico. Parad\u00f3jicamente, su estad\u00eda en Par\u00eds no solo lo llevar\u00eda a nutrir sus cualidades art\u00edsticas, sino que tambi\u00e9n coincidir\u00e1 con el padecimiento de los primeros s\u00edntomas de la tuberculosis, enfermedad que llegar\u00eda a minar sus pulmones hasta llevarlo a la muerte tres a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras su regreso a Montevideo se ocupa en la redacci\u00f3n de art\u00edculos y cr\u00f3nicas para diversas publicaciones como <em>Calib\u00e1n<\/em> y <em>Bolet\u00edn de Teseo<\/em>, y edita sus dos poemarios m\u00e1s significativos: <em>Himnos del cielo y de los ferrocarriles<\/em> (1924) y <em>Blanca Luz<\/em> (1925). Ya antes, entre 1922 y 1924, hab\u00eda publicado en distintas revistas una serie de poemas conocidos con el nombre gen\u00e9rico de <em>Polirritmos<\/em>, en los cuales hizo uso de una m\u00e9trica y una rima irregulares que, no obstante, no los privaron de hacer ostensible ese car\u00e1cter musical que desde entonces llegar\u00eda a erigirse como una caracter\u00edstica constante de su obra po\u00e9tica (destaca el polirritmo dedicado a Isabelino Grad\u00edn, futbolista uruguayo por quien lleg\u00f3 a profesar una gran admiraci\u00f3n). En 1925, de la mano de una actividad literaria constante, alimentada por la consciencia de una muerte cercana, lleg\u00f3 tambi\u00e9n su uni\u00f3n en matrimonio con la joven poeta Blanca Luz Brum, once a\u00f1os menor que \u00e9l y a quien ya hab\u00eda conocido cuatro a\u00f1os atr\u00e1s, antes de su viaje a Europa (se cuenta que Parra tuvo que raptarla del convento en el que su familia la hab\u00eda recluido, para as\u00ed poder consumar su amor). Aquella mujer, quien habr\u00eda de convertirse en el gran amor de su vida, lleg\u00f3 a darle un hijo de nombre Eduardo, al que Parra pudo conocer solo seis d\u00edas debido a la inminente llegada de la muerte. Esta habr\u00eda de llev\u00e1rselo consigo a sus cortos treinta y un a\u00f1os, a poco menos de un mes de cumplir los treinta y dos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"496\" height=\"372\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/parra-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-410\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/parra-3.jpg 496w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/parra-3-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 496px) 100vw, 496px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Precisamente fue Blanca Luz quien inspir\u00f3 la creaci\u00f3n de su \u00faltimo poemario del mismo nombre. En este libro, de corte casi confesional, Parra edifica sus versos a partir de una reflexi\u00f3n hecha en torno a ese amor que profesa hacia la amada. En el pr\u00f3logo del libro, fechado el 2 de septiembre del a\u00f1o de la muerte del poeta, confiesa que su escritura signific\u00f3 un paliativo frente al horror de la muerte cercana, a la vez que afirma que los versos inscritos en \u00e9l son un reconocimiento a la significaci\u00f3n que el amor de Blanca ha tenido en su vida. En \u201cLa calle est\u00e1 muerta\u201d, tal vez el poema m\u00e1s conmovedor del libro, confiesa:<\/p>\n\n\n\n<p>La calle est\u00e1 muerta desde que te vi,<\/p>\n\n\n\n<p>Nada miro &#8230; paso &#8230; voy so\u00f1ando en ti.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasan mis amigos,<\/p>\n\n\n\n<p>las mujeres cruzan,<\/p>\n\n\n\n<p>fantasmas extra\u00f1os<\/p>\n\n\n\n<p>que se desmenuzan.<\/p>\n\n\n\n<p>Y llegando <em>y <\/em>nunca llegando<\/p>\n\n\n\n<p>ando &#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Vivo en otra calle del desvanecer<\/p>\n\n\n\n<p>y el ir sollozando<\/p>\n\n\n\n<p>con mi coraz\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>como una caja de m\u00fasica que no s\u00e9 ad\u00f3nde poner.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La <\/em>calle est\u00e1 muerta desde que te vi<\/p>\n\n\n\n<p>nada miro. . . paso. . . voy so\u00f1ando en ti.<\/p>\n\n\n\n<p>En este poema podemos notar que subyace el t\u00f3pico rom\u00e1ntico que concibe al amor como una v\u00eda de acceso hacia una realidad en la que solo la imagen de la amada es capaz de adquirir un sentido, diluyendo todo aquello que exista alrededor. No obstante, a pesar del lugar com\u00fan, la voz l\u00edrica logra conmover gracias a la musicalidad que el poeta impregna en sus versos y a la destreza con la que exhibe ese car\u00e1cter intimista que le es peculiar y que se erige como uno de los rasgos preponderantes del libro.<\/p>\n\n\n\n<p>El deceso de Parra conllev\u00f3 a que el presidente uruguayo Jos\u00e9 Serrato decretara duelo nacional. Hoy, en el coraz\u00f3n de Montevideo, hay una calle y una plaza que llevan su nombre. En esta \u00faltima, un busto del poeta recibe a los visitantes que, de seguro, en su gran mayor\u00eda, imaginan al hombre que sirvi\u00f3 de modelo como un uruguayo de pura cepa, sin tener en cuenta que, hacia el oeste, a casi 4700 kil\u00f3metros de distancia, hay un pa\u00eds que nunca se preocup\u00f3 por rescatar su memoria para hacerla parte de una tradici\u00f3n literaria conformada por otros poetas que en su momento optaron tambi\u00e9n por abandonar el pa\u00eds (Vallejo, Eielson, Moro) para ampliar sus universos creativos o lograr el reconocimiento anhelado. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"578\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/parra-4-1024x578.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-411\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/parra-4-1024x578.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/parra-4-300x169.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/parra-4-768x433.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/parra-4-1200x677.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/parra-4.jpg 1304w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>No obstante, considero que Parra, antes que poeta, merecer\u00eda ser recordado como un hombre que supo vivir y que decidi\u00f3 afrontar con valent\u00eda la responsabilidad de forjarse una vida plena a pesar de las limitaciones que su precaria salud le impon\u00eda. Tal vez, de hab\u00e9rsele llegado a ocurrir la elecci\u00f3n de un ep\u00edgrafe para ser inscrito en su l\u00e1pida, habr\u00eda optado por aquel verso que incluy\u00f3 en el poema que dedic\u00f3 a Walt Whitman, perteneciente a su libro <em>Himnos del cielo<\/em>\u2026: \u201c\u00a1la fuerza es ir locos de confianza hasta el fin!\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Parra del Riego: la revalorizaci\u00f3n del poeta expatriado Por Manuel Alonso Navazar Actualmente, en los c\u00edrculos literarios uruguayos, hablar de Juan Parra del Riego significa hablar de un poeta nacional. 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