{"id":317,"date":"2021-08-03T17:16:41","date_gmt":"2021-08-03T17:16:41","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=317"},"modified":"2025-03-31T21:59:13","modified_gmt":"2025-04-01T02:59:13","slug":"resena-la-diaspora-de-horacio-castellanos-moya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2021\/08\/03\/resena-la-diaspora-de-horacio-castellanos-moya\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: \u201cLa di\u00e1spora\u201d de Horacio Castellanos Moya"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>Paranoia y desencanto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Por Sebasti\u00e1n Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es incre\u00edble el \u00edmpetu y la soltura que exhibe Horacio Castellanos Moya (Tegucigalpa, 1957) en la escritura de su primera novela, <em>La di\u00e1spora<\/em>, publicada originalmente en 1989. Irrumpe en la ficci\u00f3n narrativa con un libro que, en una \u00e9poca tan \u00e1lgida como fueron los ochenta, aborda y critica de manera aguda las desilusiones de una generaci\u00f3n que cre\u00eda de forma inquebrantable en el poder de la revoluci\u00f3n al punto de arriesgar la vida por ella. Escribir una parodia de la derecha lo hace todo el mundo. Lo arriesgado es hacer una de la izquierda desde la izquierda misma, denostando la mercantilizaci\u00f3n de sus causas en un negocio que reclama un aura de \u00e9tica intachable que no merece muchas veces. Y m\u00e1s dif\u00edcil a\u00fan es hacer esta diatriba con una maestr\u00eda que mostrar\u00e1 tambi\u00e9n en libros posteriores como <em>Insensatez<\/em> (2004) o <em>Moronga<\/em> (2018). Esto confirma que cada texto suyo es una pieza m\u00e1s de un proyecto narrativo coherente como pocos a nivel mundial. As\u00ed, no acota su alcance solo a nivel hispanoamericano, donde comparte espacio con titanes de la talla de Ricardo Piglia y Roberto Bola\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/ladiasporaportada-600x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1689\" width=\"472\" height=\"806\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/ladiasporaportada-600x1024.jpeg 600w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/ladiasporaportada-176x300.jpeg 176w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/ladiasporaportada.jpeg 750w\" sizes=\"(max-width: 472px) 100vw, 472px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Uno de los m\u00e1s gratos hallazgos de este libro es corroborar que las principales preocupaciones tem\u00e1ticas y emocionales de Castellanos Moya ya se encontraban aqu\u00ed, comenzando por el cuestionamiento de las convicciones ideol\u00f3gicas. Los personajes de esta novela se encuentran a la deriva, apartados y marginados en el DF, alejados del campo de acci\u00f3n, pero sobre todo de una causa que les brinde la sensaci\u00f3n de pertenecer a un colectivo que le d\u00e9 sentido a sus nimias vidas. Tanto Juan Carlos y el Turco reniegan del Partido, el colectivo al que consagraron su vida por muchos a\u00f1os y que desvi\u00f3 su rumbo al punto de desvirtuar su accionar debido a las ambiciones de sus dirigentes y la pugna por el control que terminar\u00eda causando al asesinato de la comandante Ana Mar\u00eda y el aparente suicidio del comandante Marcial, m\u00e1ximas figuras de las guerrillas salvadore\u00f1as. La sensaci\u00f3n de orfandad y desamparo terminar\u00e1 por convencerlos de que la \u00fanica salida posible es romper con sus ideales e intentar descifrar qu\u00e9 existe m\u00e1s all\u00e1 de la lucha pol\u00edtica, en un territorio ajeno. De este modo, lidian con la \u00fanica herencia que les leg\u00f3 su participaci\u00f3n en el conflicto, adem\u00e1s de la pobreza: la paranoia.<\/p>\n\n\n\n<p>Si algo hermana a la mayor\u00eda de los personajes de la novela (y de la narrativa de Castellanos Moya) es la constante sensaci\u00f3n de paranoia y desconfianza hacia todo aquel que quiera acercarse. Estar en guardia y relacionarse lo menos posible con alguien desconocido es la marca con la que deambulan por la vida tanto los dos personajes mencionados, como Quique, el exguerrillero ansioso por regresar a combatir con un rifle en las manos. El temor de ser emboscado y traicionado es la secuela m\u00e1s duradera no solo de un conflicto, sino del rompimiento con una ideolog\u00eda. Detecta en cada rostro a un potencial enemigo, en contraste con aquellos denominados \u201cburgueses\u201d que no padecen ello y hasta tienen empleos y familias. Aqu\u00ed la semilla de la violencia impregnada en cada uno no explota como en <em>El arma y el hombre<\/em> o <em>La sirvienta y el luchador<\/em>, pero s\u00ed se trasluce de manera m\u00e1s sutil al momento de concebir las relaciones posibles con sus antiguos camaradas o sus potenciales conquistas sexuales, adem\u00e1s de que puede ser una buena manera de adaptarse a la urbe capitalista: \u201cSi San Salvador le resultaba grande y extra\u00f1a, la ciudad de M\u00e9xico le produjo escalofr\u00edos, las calles enormes repletas de autos y buses. Pero las costumbres del peligro crean un poderoso instinto de sobrevivencia\u201d (p. 81).<\/p>\n\n\n\n<p>Y aunque los personajes mencionados son los protagonistas de la novela, Castellanos Moya dedica algunas p\u00e1ginas a otro que se lleva todas los reflectores: Jorge Kraus. Este periodista, que evoca a esa inolvidable y tenebrosa voz de <em>Insensatez<\/em>, es una suma de arribismo y aprovechamiento rampl\u00f3n capaz de causar escozor en el lector, debido a que su ambig\u00fcedad y su capacidad camale\u00f3nica provocan que su toxicidad corrosiva pase desapercibida frente a los dem\u00e1s. Castellanos Moya muestra esta frialdad extrema para seguir trepando en l\u00edneas como las siguientes:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abKraus barajeaba las diversas alternativas para la escritura del libro, los argumentos a los que recurrir\u00eda para convencer a las FPL y a los sandinistas de que un libro de esa naturaleza ayudar\u00eda en gran medida al proceso revolucionario salvadore\u00f1o. Se regocijaba por las tremendas posibilidades editoriales que se le abrir\u00edan: escribir\u00eda un verdadero best seller, que le producir\u00eda fama y dinero. De inmediato tendr\u00eda ofertas de traducciones, adelantos por la escritura de nuevas obras. Porque su idea para la estructuraci\u00f3n del libro le parec\u00eda sencillamente genial: lo elaborar\u00eda con la t\u00e9cnica de la novela polic\u00edaca, pero con puros hechos reales. Algo semejante a <em>A sangre fr\u00eda<\/em> de Truman Capote o a <em>Recuerdo de la muerte<\/em> de su compatriota Miguel Bonasso. S\u00f3lo que el libro de Kraus superar\u00eda a \u00e9stos por una raz\u00f3n esencial: los sucesos que abordar\u00eda constitu\u00edan una tragedia universal, digna de un cl\u00e1sico griego o de una obra dostoievskana\u00bb (p. 118).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"400\" height=\"400\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Horacio-Castellamos-Moya.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-319\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Horacio-Castellamos-Moya.jpeg 400w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Horacio-Castellamos-Moya-300x300.jpeg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Horacio-Castellamos-Moya-150x150.jpeg 150w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Este s\u00edmbolo de la capitalizaci\u00f3n individual de una tragedia social es la principal cr\u00edtica a cierto sector de la izquierda que, si bien aparece en otros pasajes, adquiere una dimensi\u00f3n mucho m\u00e1s peligrosa en figuras como la de Kraus en el cap\u00edtulo seis de la tercera parte de este libro. Se da ma\u00f1a, incluso, para concebir una metodolog\u00eda capaz de moldear y replicar la escritura de una tragedia, al punto de desvirtuar los hechos con tal de acomodarse a un fin al que se busca justificar de cualquier forma antes que ver cuestionada su veracidad. La sensaci\u00f3n de sentirse superior moralmente termina siendo el aceite de un turbio y p\u00e9rfido engranaje que se vislumbra hasta el d\u00eda de hoy, refugio de tantos abusos y atropellos sociales. Escrituras de libros que edulcoran y aprovechan el morbo de los conflictos armados, \u00bfd\u00f3nde hemos visto eso antes? Castellanos Moya vislumbr\u00f3 hace treinta a\u00f1os c\u00f3mo el t\u00f3pico de la violencia iba a convertirse en un modelo ex\u00f3tico para armar y desarmar de manera descafeinada en gran parte de la literatura latinoamericana posterior, llena de clich\u00e9s y personajes acartonados, y se arroj\u00f3 a escribir esta novela tan potente y vigente. En una \u00e9poca donde las principales apuestas literarias parecen ser las reediciones de libros inhallables, <em>La di\u00e1spora<\/em> termina erigi\u00e9ndose como uno de los m\u00e1s valiosos rescates.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Datos del libro:<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Horacio Castellanos Moya<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong><em>La di\u00e1spora<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Literatura Random House, 2018, 160 pp.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paranoia y desencanto Por Sebasti\u00e1n Uribe Es incre\u00edble el \u00edmpetu y la soltura que exhibe Horacio Castellanos Moya (Tegucigalpa, 1957) en la escritura de su primera novela, La di\u00e1spora, publicada originalmente en 1989. 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