{"id":254,"date":"2021-03-01T16:57:37","date_gmt":"2021-03-01T16:57:37","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=254"},"modified":"2021-03-04T02:42:28","modified_gmt":"2021-03-04T02:42:28","slug":"jose-b-adolph-los-pendientes-de-manana-las-ratas-y-las-alertas-del-presente-no-solo-el-covid-19","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2021\/03\/01\/jose-b-adolph-los-pendientes-de-manana-las-ratas-y-las-alertas-del-presente-no-solo-el-covid-19\/","title":{"rendered":"Jos\u00e9 B. Adolph, los pendientes de \u00abMa\u00f1ana, las ratas\u00bb y las alertas del presente (no solo el covid-19)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>A la memoria de Leonardo C\u00e1rdenas Luque, adolphiano y terrenal<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Giancarlo Stagnaro<br><\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"623\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/portada_manana-las-ratas_jose-b-adolph_202003110326-1-1-623x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-264\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/portada_manana-las-ratas_jose-b-adolph_202003110326-1-1-623x1024.jpg 623w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/portada_manana-las-ratas_jose-b-adolph_202003110326-1-1-183x300.jpg 183w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/portada_manana-las-ratas_jose-b-adolph_202003110326-1-1-768x1262.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/portada_manana-las-ratas_jose-b-adolph_202003110326-1-1-935x1536.jpg 935w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/portada_manana-las-ratas_jose-b-adolph_202003110326-1-1-1247x2048.jpg 1247w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/portada_manana-las-ratas_jose-b-adolph_202003110326-1-1-1200x1972.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/portada_manana-las-ratas_jose-b-adolph_202003110326-1-1-1980x3253.jpg 1980w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/portada_manana-las-ratas_jose-b-adolph_202003110326-1-1-scaled.jpg 1558w\" sizes=\"(max-width: 623px) 100vw, 623px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En 2012, hace nueve a\u00f1os, publiqu\u00e9 un art\u00edculo acad\u00e9mico sobre <em>Ma\u00f1ana las ratas<\/em>, denominado: <a href=\"https:\/\/revista-iberoamericana.pitt.edu\/ojs\/index.php\/Iberoamericana\/article\/view\/6892\">\u201cLa invenci\u00f3n del futuro. Lima y la dimensi\u00f3n dist\u00f3pica en <em>Ma\u00f1ana Las Ratas<\/em>, de Jos\u00e9 B. Adolph\u201d.<\/a> En ese art\u00edculo, b\u00e1sicamente sostengo que la literatura peruana mantiene una deuda con Jos\u00e9 B. Adolph. Dado el car\u00e1cter prol\u00edfico de su obra, y cito, \u201cla presencia de Adolph dentro del <em>establishment<\/em> literario local suele ser tomada con aprecio por el carisma que generaba en lo personal, pero soslayada en lo concerniente a la valoraci\u00f3n literaria en s\u00ed\u201d (147). Pues bien, esa deuda, la valoraci\u00f3n literaria, lo que justamente le deb\u00edamos a Adolph, comienza a pagarse con la edici\u00f3n de Minotauro que pasamos a comentar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tengo una historia con Pepe Adolph. Ustedes la pueden constatar. En primer lugar, en el a\u00f1o 2004, hace 17 a\u00f1os, lo entrevist\u00e9 para la revista que dirig\u00eda en aquel entonces, <em>El Hablador<\/em>, y que sigue saliendo, por cierto. Posteriormente, junto con nuestro querido amigo y colega de entonces, porque trabaj\u00e1bamos en el mismo lugar, el escritor Daniel Salvo, lo entrevistamos en el popular restaurante Las Mesitas, en Barranco, donde era asiduo concurrente, junto con su pareja, la artista Delia Revoredo. All\u00ed, casi al frente de Las Mesitas, en el bulevar, le tom\u00e9 la foto que hoy ilustra la nota donde se anuncia su fallecimiento (<a href=\"https:\/\/andina.pe\/agencia\/noticia-fallecio-escritor-jose-b-adolph-162438.aspx\">la nota, por cierto, lleva mi firma: GSR<\/a>). Pepe usa una camisa azul y una chompa gris\u00e1cea y parece que emergiera como la Tardis de la serie <em>Doctor Who<\/em>, de la era de Tom Baker, el Doctor por definici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>(Ahora que lo pienso, Tom Baker y Jos\u00e9 B. Adolph se llevaban apenas un a\u00f1o.)<\/p>\n\n\n\n<p>Posteriormente, recuerdo que est\u00e1bamos en el Caf\u00e9 de la Paz, en Miraflores, junto con otro escritor de enorme fuste: <a href=\"https:\/\/www.elhablador.com\/est17_guerrero1.html\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/www.elhablador.com\/est17_guerrero1.html\">Miguel Guti\u00e9rrez<\/a>. Vaya, recuerdo que pens\u00e9 en ese momento, un ex mao\u00edsta (Guti\u00e9rrez), un ex trotskista (Adolph), \u00bftambi\u00e9n pueden conversar, entablar di\u00e1logo? A pesar de todos los absolutismos y reduccionismos, pueden hacerlo. Es m\u00e1s, es su deber hacerlo. Por supuesto que s\u00ed. Los dos estaban de lo m\u00e1s felices, dialogando, cont\u00e1ndose historias, o fabulando \u201csobre mujeres y heridas\u201d, parafraseando el t\u00edtulo de Pepe. Porque eso es mayoritariamente lo que hacen las personas mayores, adem\u00e1s de enfrentar el paso del tiempo: hablar del pasado. Recrearlo. Embellecerlo. Darle sentido a lo que en principio no lo tiene. As\u00ed es el ser humano. Luego de haber contemplado una de las m\u00e1s importantes conversaciones literarias del momento, vuelvo a casa y no escribo ni una sola l\u00ednea al respecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n recuerdo el homenaje que la C\u00e1mara Peruana del Libro efectu\u00f3 en diciembre de 2008, durante la Feria del Libro Ricardo Palma, en donde particip\u00e9 y recuerdo haber dicho sentidas palabras sobre la figura de Pepe y, justamente lo que indiqu\u00e9: que es necesaria su revalorizaci\u00f3n literaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Pues bien, Adolph encontr\u00f3 en la literatura la vida con la que se aferraba a cada instante y pudo visualizar el futuro, o, en todo caso, recrearlo, inventarlo para nosotros. Como todo es relativo, para Adolph, toda la realidad es <em>maya<\/em>, ilusi\u00f3n, artificio, una cueva plat\u00f3nica, simulaciones, Matrix. La pregunta de Adolph se yergue hasta la filosof\u00eda en este punto, y tiene probables respuestas como la siguiente: \u201cTodos los inventos humanos sirven tanto para el bien como para el mal, con preponderancia del mal\u2026 La mayor\u00eda de los grandes inventos son a consecuencia de guerras, tecnolog\u00edas militares que luego se aplican a los civiles. Desde la penicilina hasta los celulares o la misma internet. Inventamos cosas maravillosas, pero las usamos preferentemente para el mal\u2026 O creemos en una presencia sat\u00e1nica, real, personal, o en un dios del bien y un dios del mal, que fue la que inventaron los seguidores de Zoroastro; o si no, una falla estructural del ser humano, en la linda corteza cerebral que tenemos, que sirve para todo, bueno o malo\u201d, <a href=\"https:\/\/www.elhablador.com\/adolph.htm\">indica Adolph en la entrevista de <em>El Hablador<\/em><\/a>.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Por todo lo anterior, puedo afirmar que la reedici\u00f3n de <em>Ma\u00f1ana las ratas<\/em> llega en un momento adecuado, gracias al impulso que le dieron las hermanas Adolph (Patsy y Minou), de darla a conocer, en medio de la situaci\u00f3n que vivimos, tiene un m\u00e9rito enorm\u00edsimo. Precisamente, qu\u00e9 mejor idea de publicar una novela como <em>Ma\u00f1ana las ratas <\/em>entre dos aspectos: uno, porque las \u201cratas\u201d a las que alude la novela son los despose\u00eddos del mundo y viven en la desolaci\u00f3n m\u00e1s profunda<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>; y dos, porque ya existe un variado corpus cr\u00edtico con el cual acoger la novela, ya sea en el propio Per\u00fa, Estados Unidos, Espa\u00f1a e Italia, con trabajos cr\u00edticos de largo alcance como los de Elton Honores, Daniel Salvo, Leonardo C\u00e1rdenas Luque, Lucero de Vivanco y recientemente Mar\u00eda Elena Gushiken, en el Per\u00fa; Iv\u00e1n Rodrigo Mendiz\u00e1bal, Teresa L\u00f3pez Pellisa y Rodja Bernardoni, entre numeros\u00edsimos cr\u00edticos literarios de variadas latitudes, que descubren, valoran y aprecian la obra de Jos\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"669\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/000054917W-1024x669.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-257\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/000054917W-1024x669.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/000054917W-300x196.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/000054917W-768x502.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/000054917W-1536x1004.jpg 1536w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/000054917W-1200x784.jpg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/000054917W.jpg 1800w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>JBA en Barranco, serio, demasiado serio, amo del tiempo y del espacio. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 leer <em>Ma\u00f1ana las ratas<\/em> a 36 a\u00f1os de su publicaci\u00f3n original? Principalmente, porque el a\u00f1o 2034, a\u00f1o de la ficci\u00f3n, ya se encuentra a la vuelta de la esquina. Y quiz\u00e1s no pase mucho de lo que ocurre en la distop\u00eda adolphiana, aunque notamos much\u00edsimas actitudes de las clases altas, reunidos en torno a un Directorio global, que se asemejan a sus pares de ficci\u00f3n; notamos tambi\u00e9n una semejanza en la postergaci\u00f3n de las clases bajas, llegando a l\u00edmites absurdos de sordidez y descomposici\u00f3n social como producto de las pol\u00edticas econ\u00f3micas del Directorio; y tambi\u00e9n notamos la insurgencia de la derecha m\u00e1s conservadora y fan\u00e1tica (aunque sumamente inteligente) en la figura del lefebvrista Cardenal Negro.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de lo anterior, tengo otras ideas-fuerza que paso a enumerar:<\/p>\n\n\n\n<p>a) Se trata de una novela de enclave. Tal cual lo establecen las novelas <em>Redoble por Rancas <\/em>(1970), de Manuel Scorza, y <em>El zorro de arriba y el zorro de abajo<\/em> (1971), de Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas, en la que una empresa o corporaci\u00f3n se establece en una zona exclusivamente para extraer los recursos naaturales, en este caso, los minerales. Las novelas de enclave contin\u00faan as\u00ed la tradici\u00f3n de textos como <em>Brev\u00edsima relaci\u00f3n de la destrucci\u00f3n de las Indias <\/em>(1553), de Bartolom\u00e9 de las Casas, hasta <em>La vor\u00e1gine<\/em>, de Jos\u00e9 Eustasio Rivera (1924); <em>Do\u00f1a B\u00e1rbara<\/em>, de R\u00f3mulo Gallegos (1929) y <em>Los pasos perdidos<\/em>, de Alejo Carpentier (1953), en donde los miembros de la elite criolla son los agentes modernizadores del territorio rural o, en t\u00e9rminos de Sarmiento, \u201cb\u00e1rbaros\u00bb. Justamente, el criollo ilustrado es reemplazado, en t\u00e9rminos del capitalismo avanzado post-Segunda Guerra Mundial, por las compa\u00f1\u00edas, o bien extranjeras, como la Cerro de Pasco Mining Co., en la ficci\u00f3n de Scorza, o la empresa de Braschi, como en <em>Los zorros<\/em> de Arguedas. Me atrevo a se\u00f1alar un v\u00ednculo, en este caso, entre la novela p\u00f3stuma de Arguedas y la de Jos\u00e9: que los \u201cb\u00e1rbaros\u00bb terminan por apoderarse del conocimiento y lo emplean para sus propios fines (que no siempre son santos, como en la novela de JBA). En Arguedas, los pescadores y, sobre todo, los trabajadores de la f\u00e1brica de harina de pescado resultan conscientes de su situaci\u00f3n de trabajo; aunque en Adolph dicha resoluci\u00f3n resulta imposible (ojo, <em>spoiler alert<\/em>): le env\u00edan un misil nuclear con una D enorme (de Directorio) a la base espacial de la elite ya no peruana, sino mundial. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>b) Se trata de una novela de la corporaci\u00f3n con vibra <em>cyberpunk<\/em>. Justamente, este punto resulta de un debate \u00e1lgido entre la cr\u00edtica peruana y latinoamericana. <em>Ma\u00f1ana las ratas<\/em> es una novela, la \u00faltima, si no me equivoco, de las novelas de enclave y la primera, me parece, en centrarse en computadoras y corporaciones. Justo cuando la literatura peruana y latinoamericana se centraba en esta discusi\u00f3n entre derechas e izquierdas, Adolph nos recuerda que ese no era el debate, que el \u201cfin de la historia\u201d, Fukuyama dixit, ya hab\u00eda ocurrido. Es decir, lo que reci\u00e9n apreciamos y vivimos en los 90s, Jos\u00e9 ya lo hab\u00eda visualizado en 1977. Como ustedes saben, dichos a\u00f1os se conocen como la g\u00e9nesis del punk y, curiosamente, es el inicio de la renovaci\u00f3n de las sagas de ciencia ficci\u00f3n con el estreno de <em>Star Wars<\/em>. Y 1984 se conoce no solo por la predicci\u00f3n orwelliana, sino porque ese a\u00f1o se estren\u00f3 <em>Terminator<\/em>, el inicio del enfrentamiento final entre el hombre y la m\u00e1quina; y el futuro, de lo medianamente claro que estaba, se oscureci\u00f3 de pronto. Al igual que en <em>Ma\u00f1ana, las ratas<\/em>, todas estas producciones son hijas de su tiempo; y puedo afirmar con seguridad que finales de los 70s y principios de los 80s resultaron sumamente movidos, al menos para los creadores, sobre todo en el Per\u00fa, que pas\u00f3 a la democracia, pero esa sensaci\u00f3n de futuro gris\u00e1ceo impregn\u00f3 la literatura, con grupos po\u00e9ticos, como, por ejemplo, como Hora Zero y Kloaka, y la m\u00fasica subterr\u00e1nea o \u201csubte\u201d. Por si fuera poco, insurgi\u00f3 Sendero Luminoso. Adem\u00e1s de ello, seg\u00fan el investigador Elton Honores, en los 70s, Adolph se ven\u00eda consolidando como autor teatral exitoso. Era cuesti\u00f3n de tiempo que diese el salto a la novela.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Todo lo anterior se menciona o referencia en <em>Ma\u00f1ana las ratas<\/em>. Desde la geopol\u00edtica, deudora de Orwell, en que el Estado-naci\u00f3n ha desaparecido para dar la anuencia a bloques regionales, como el Directorio o el Imperio confuciano-marxiano de Asia, todo ello vale para situarnos dentro de una atm\u00f3sfera opresiva. Precisamente, el di\u00e1logo entre Tony Tr\u00e9veris, el protagonista de la historia, con un piloto reclutado por el Directorio, ejemplifica lo que menciono a la perfecci\u00f3n:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p>\u2014Un d\u00eda el Directorio se va a despertar m\u00e1s frutado que esos guardias y con un gobierno de ratas.<\/p><p>\u2014No exageres, hijo. El Directorio es inderrocable. No es como los gobiernos de antes. \u00bfSabes por qu\u00e9 ca\u00edan los gobiernos nacionales? Te lo voy a decir: porque antes hab\u00eda pol\u00edtica. \u00bfY qu\u00e9 es la pol\u00edtica? Relaciones de poder no comerciales, irrazonables, basadas en el contacto entre las gentes y en ideolog\u00edas.<\/p><p>\u2014Mi padre me habl\u00f3 del gobierno. Del \u00faltimo, antes de la confederaci\u00f3n mundial. Era un caos.<\/p><p>\u2014As\u00ed es. El internacionalismo democr\u00e1tico-comercial nos salv\u00f3 de lo peor. Esto es una maravilla comparado con lo que tendr\u00edamos si no se hubiese eliminado el estado-naci\u00f3n\u2026 Lo \u00fanico que se ha hecho es eliminar la hipocres\u00eda: nuestro gobierno regional es el primer gobierno sincero de la historia. Por primera vez, coinciden el poder econ\u00f3mico y el pol\u00edtico abiertamente, como debe ser. Quien sabe manejar una empresa, sabe manejar una regi\u00f3n (Adolph, 29-30).<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Evidentemente, Adolph no se imaginaba que el Per\u00fa terminar\u00eda eligiendo, 18 a\u00f1os antes de la ficci\u00f3n, en 2016, a un due\u00f1o de empresas como presidente del pa\u00eds: Pedro Pablo Kuzscinsky, y tampoco el rotundo desastre que ocasionaron sus decisiones, las comerciales y las gubernamentales.<\/p>\n\n\n\n<p>En un entorno preprogramado, la corporaci\u00f3n y las computadoras se convierten en aliados. Justamente, la elite dirigente se encuentra preprogramada a obedecer \u00f3rdenes y a convertirse en espect\u00e1culo hedonista para los dem\u00e1s miembros de esta. Adem\u00e1s de su esposa, todo el mundo sabe que Tr\u00e9veris cuenta con una amante, representada por su secretaria. Ello es un hecho p\u00fablico. Sin embargo, la seducci\u00f3n progresiva de Tr\u00e9veris a manos de la estadounidense Linda King ocurre precisamente porque nadie se debe dar cuenta, es privada, y por lo tanto, tendr\u00eda m\u00e1s valoraci\u00f3n. Es el tipo de v\u00ednculo que forman ambos lo que los vuelve m\u00e1s susceptibles a la realidad, a o que el cr\u00edtico Tom Moylan llama \u201cthe dystopian turn\u201d o el \u201cgiro dist\u00f3pico\u201d. Para ponerlo en t\u00e9rminos cervantinos, equivale al desenga\u00f1o. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De ese eslabonamiento entre el car\u00e1cter prof\u00e9tico, la corporaci\u00f3n y la inform\u00e1tica, se puede decir que <em>Ma\u00f1ana las ratas<\/em> es una de las primeras novelas con vibra cyberpunk, comparable por su aparici\u00f3n con la misma <em>Neuromancer<\/em>, de William Gibson (1984). Se anticipa a la antolog\u00eda <em>McOndo<\/em> (1996), de Fuguet y G\u00f3mez; as\u00ed como a la explosi\u00f3n de ciencia ficci\u00f3n latinoamericana que vivimos en la actualidad, con referentes como <em>La primera calle de la soledad<\/em> (1993), del mexicano Gerardo Horacio Porcayo; <em>Ygdrasil<\/em> (2005, 2007), del chileno Jorge Baradit; <em>Gel azul<\/em> y <em>Los estruendos del silencio<\/em> (2009), del mexicano Bernardo Fern\u00e1ndez, o BEF; e <em>Iris <\/em>(2014), del boliviano Edmundo Paz Sold\u00e1n. Todos los t\u00edtulos anteriores se basan en corporaciones que anhelan acrecentar su poder de forma exponencial.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0\u00bfPor qu\u00e9 un Cardenal Negro? Porque es el s\u00edmbolo de la desesperaci\u00f3n de millones que se canaliza mediante los cat\u00f3licos ortodoxos, o cat-ox. Es el verdadero catalizador de la acci\u00f3n en la trama de la novela. Cuando se le introduce, y se comenta que es de inspiraci\u00f3n lefebvrista (para quien no lo conoce, Lefebvre fue un cura rebelde, de posiciones radicales de derecha), el lector puede experimentar un <em>crescendo<\/em>. Todo el mundo en la novela habla de este personaje, pero conocerlo en persona resulta imborrable para King y Tr\u00e9veris. Incluso cuando llegan a ese punto, no saben con qui\u00e9n verdaderamente se enfrentan. <a href=\"https:\/\/cuadernosdelhontanar.com\/2018\/11\/29\/manana-las-ratas-de-jose-b-adolph\/\">Como apunta Luque C\u00e1rdenas<\/a>, el Cardenal \u201cha prometido al pueblo darles el para\u00edso, pero a sabiendas de que solo conseguir\u00e1 el purgatorio\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo, habr\u00eda que abordar el Apocalipsis, el conflicto final entre las ratas y el Directorio. Lucero de Vivanco es quien se ha encargado de tratar este tema con mayores luces, sobre todo en su libro <em>Historias del m\u00e1s ac\u00e1<\/em>. <em>Imaginario apocal\u00edptico en la literatura peruana<\/em>, del 2013. Por supuesto, lo que garantiza el fin del mundo para algunos puede ser el comienzo para otros. Tal era el plan del Directorio Supremo: abandonar la base espacial en la luna y colonizar el resto del sistema solar. No calcularon la capacidad de respuesta de los cat-ox en esta batalla final por la supremac\u00eda. Al respecto del libro de Vivanco, el apocalipsis radicar\u00eda, para citar a Jos\u00e9 Cornelio, \u201cen la destrucci\u00f3n anunciada del orden establecido desde el origen del Per\u00fa como nombre y lugar de la historia\u201d. \u00bfNo estar\u00e1 queriendo decirnos Jos\u00e9 con esta novela que el fin de la historia se resolver\u00e1 en estos t\u00e9rminos, lo que implica la destrucci\u00f3n del orden de cosas que hoy llamamos \u201cPer\u00fa\u201d? Para pensarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>c) Si bien <em>Ma\u00f1ana las ratas<\/em> trata acerca de la religi\u00f3n, de c\u00f3mo afecta nuestras vidas, pero, sobre todo, de c\u00f3mo se asume desde la pol\u00edtica. La postura del Cardenal Negro es claro ejemplo de lo anterior: negociar con la elite, dirigirse a las masas con discursos enfebrecidos. <em>Ma\u00f1ana las ratas<\/em> muestra que la religi\u00f3n, en este caso, la cat\u00f3lica, no solo pretende regular nuestra vida mediante el seguimiento de un ritual, sino que dicha ritualidad afecta las formas de hacer pol\u00edtica. En la novela, se puede apreciar el enfrentamiento entre teocracia y tecnocracia. Esa es otra pregunta interesante que vengo explorando. \u00bfEn la realidad ocurre lo mismo? En nuestros pa\u00edses latinoamericanos, ocurre. <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=-mxJoGvs2C8\" data-type=\"URL\" data-id=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=-mxJoGvs2C8\">Vemos el caso de un cura que bendice una ciudad latinoamericana desde las alturas de un helic\u00f3ptero<\/a>. Urbi et orbi, literalmente. En el Per\u00fa, con la aquiescencia del gobierno, hubo alguna vez, en una \u00e9poca de infausta recordaci\u00f3n, un cardenal que neg\u00f3 la validez de los derechos humanos no solo a un grupo, sino al conjunto de ciudadanos. Parece que el eclesi\u00e1stico no se actualiz\u00f3 o no ley\u00f3, o mejor a\u00fan, no quiso repasar, como lo hacen los ni\u00f1os, el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"170\" height=\"245\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/13630007.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-255\"\/><figcaption>Car\u00e1tula <em>cyberpunk<\/em> de la edici\u00f3n original, 1984.<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>d) Por eso, es nuestro deber, como lectores, hacer la m\u00e1xima difusi\u00f3n posible de <em>Ma\u00f1ana las ratas. <\/em>Tratar de hacer pedagog\u00eda, ense\u00f1ando y atendiendo lo que imaginaron los escritores en relaci\u00f3n con el futuro del pa\u00eds. Antes que nadie, este libro debe ser consumido no solo por gente interesada en la literatura o en la historia, sino tambi\u00e9n, sobre todo, por polit\u00f3logos, soci\u00f3logos, periodistas, ecologistas, activistas sociales, personas que tengan tal o cual postura pol\u00edtica: en suma, es un libro para todos, sin distinci\u00f3n. Todos estamos escribiendo el futuro y, tal como van las cosas, el futuro se muestra m\u00e1s dist\u00f3pico que nunca. Ahora que viene la campa\u00f1a electoral en el Per\u00fa, es el momento. Esa es la naturaleza y, dir\u00eda tambi\u00e9n, la belleza de una ficci\u00f3n especulativa como la de Adolph.<\/p>\n\n\n\n<p>Qui\u00e9n sabe, si quiz\u00e1s por la nueva edici\u00f3n, hasta Netflix se interese en hacer una miniserie sobre <em>Ma\u00f1ana las ratas<\/em>. Eso no es pedir demasiado, sino lo justo. Para concluir, solo mencionar\u00e9 lo indicado al inicio. Se viene haciendo una labor interesante con el rescate de una novela que muchos consideraban que no se pod\u00eda publicar. Punto por ello. Ahora, existe una abundante literatura cr\u00edtica y, por lo tanto, una recepci\u00f3n mucho m\u00e1s amigable, que ya sabe de distop\u00edas, vocablo ya popularizado entre todos debido a la pandemia. Sigamos atentos a los desaf\u00edos que nos plantea la obra imperecedera de Jos\u00e9 B. Adolph.<br><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Adolph, Jos\u00e9 B. <em>Ma\u00f1ana, las ratas<\/em>. Lima: Mosca Azul-Cedep, 1984.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;. <em>Ma\u00f1ana, las ratas<\/em>. Lima: Planeta, 2020.<\/p>\n\n\n\n<p>Arguedas, Jos\u00e9 Mar\u00eda. <em>El zorro de arriba y el zorro de abajo<\/em>. Buenos Aires, Losada, 1971.<\/p>\n\n\n\n<p>Baradit, Jorge. <em>Ygdrasil<\/em>. Barcelona: Ediciones B, 2007.<\/p>\n\n\n\n<p>Bef. <em>Gel azul. Los estruendos del silencio<\/em>. M\u00e9xico: Suma de Letras, 2009.<\/p>\n\n\n\n<p>Bernardoni, Rodja. \u00abCiudad, marginalidad y violencia en <em>Ma\u00f1ana, las ratas<\/em>, de Jos\u00e9 B. Adolph. Entre realismo y ciencia ficci\u00f3n\u00bb. <em>Am\u00e9rica Cr\u00edtica<\/em> 1 (2018).<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00e1rdenas Luque, Leonardo. \u00abLa dominaci\u00f3n del Imperio en <em>Ma\u00f1ana, las ratas <\/em>(1984) de Jos\u00e9 B. Adolph\u201d. Tesis para optar por el T\u00edtulo Profesional de Licenciado en Literatura Latinoamericana. UNMSM, 2016.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;. \u00ab<em>Ma\u00f1ana las ratas<\/em>, de Jos\u00e9 B. Adolph\u00bb. Cuadernos del Hontanar. Disponible en: &lt;https:\/\/cuadernosdelhontanar.com\/2018\/11\/29\/manana-las-ratas-de-jose-b-adolph\/><\/p>\n\n\n\n<p>Carpentier, Alejo. <em>Los pasos perdidos.<\/em> La Habana: Biblioteca B\u00e1sica de la Cultura Cubana, 1953.<\/p>\n\n\n\n<p>Cornelio, Jos\u00e9. \u00abBook Review: Historias del M\u00e1s Ac\u00e1. Imaginario apocal\u00edptico en la literatura peruana\u00bb. <em>Revista de Cr\u00edtica Literaria Latinoamericana<\/em> 39.78 (2013): 391-394.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuguet, Alberto, and Sergio G\u00f3mez (eds). <em>McOndo<\/em>. Barcelona: Grijalbo Mondadori, 1997.<\/p>\n\n\n\n<p>Gibson, William. <em>Neuromancer. <\/em>New York: Ace Books, 1984.<\/p>\n\n\n\n<p>Gushiken Ib\u00e1\u00f1ez, Mar\u00eda Elena. \u201cLuchas ut\u00f3picas en una Lima apocal\u00edptica: <em>Ma\u00f1ana, las ratas<\/em> de Jos\u00e9 B. Adolph\u201d. Tesis para optar por el grado de Mag\u00edster en Literatura Latinoamericana. PUCP, 2021.<\/p>\n\n\n\n<p>Honores, Elton. <em>La racionalidad deshumanizante: El teatro pol\u00edtico y la ciencia ficci\u00f3n (1886-1989)<\/em>. Lima: Polisemia e IRPB, 2017.<\/p>\n\n\n\n<p>Las Casas, Bartolom\u00e9 de. <em>Brev\u00edsima relaci\u00f3n de la destrucci\u00f3n de las Indias<\/em>. Barcelona: Linkgua, 2019.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00f3pez-Pellisa, Teresa. \u00abEl s\u00edndrome del misticismo agudo en la ciencia ficci\u00f3n peruana: <em>La verdad sobre Dios y JBA. Novela esot\u00e9rica<\/em> y <em>Un ej\u00e9rcito de locos<\/em>. <em>Novela lun\u00e1tica,<\/em> de Jos\u00e9 B. Adolph.\u00bb <em>Revista Iberoamericana<\/em> 83.259 (2017): 365-382.<\/p>\n\n\n\n<p>Moylan, Tom. <em>Scraps of the Untainted Sky: Science Fiction, Utopia, Dystopia<\/em>. Boulder, Colorado, 2000.<\/p>\n\n\n\n<p>Paz Sold\u00e1n, Edmundo. <em>Iris<\/em>. La Paz: Alfaguara, 2014<\/p>\n\n\n\n<p>Rivera, Jos\u00e9 Eustasio. <em>La vor\u00e1gine<\/em>. Bogot\u00e1: Cromos, 1924.<\/p>\n\n\n\n<p>Rodr\u00edguez Mendiz\u00e1bal, Iv\u00e1n. \u00abRepresentaciones de futurizaci\u00f3n y desfuturizaci\u00f3n de la naci\u00f3n, sus desarrollos tecnol\u00f3gico-pol\u00edticos y del lugar del ser humano en sociedad en la literatura de ciencia ficci\u00f3n del \u00e1rea andina (siglos XIX, XX y XXI)\u201d. Tesis para optar por el grado de Doctor en Literatura Latinomericana. Universidad Andina Sim\u00f3n Bol\u00edvar, 2017.<\/p>\n\n\n\n<p>Salvo, Daniel. \u201cLa ciencia ficci\u00f3n andina. Peligros y posibilidades\u00bb. En &lt; <a href=\"http:\/\/www.latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/agosto\/la-ciencia-ficci%C3%B3n-andina-peligros-y-posibilidades-de-daniel-salvo\">http:\/\/www.latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2018\/agosto\/la-ciencia-ficci%C3%B3n-andina-peligros-y-posibilidades-de-daniel-salvo<\/a>><\/p>\n\n\n\n<p>Scorza, Manuel. <em>Redoble por Rancas<\/em>. Barcelona: Planeta, 1970.<\/p>\n\n\n\n<p>Stagnaro, Giancarlo. \u00abLa invenci\u00f3n del futuro. Lima y la dimensi\u00f3n dist\u00f3pica en <em>Ma\u00f1ana, las ratas<\/em>, de Jos\u00e9 B. Adolph.\u00bb <em>Revista Iberoamericana<\/em>. 78.238 (2012): 147-161.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;. Entrevista con Jos\u00e9 B. Adolph. Disponible en: &lt;<a href=\"https:\/\/www.elhablador.com\/adolph.htm\">https:\/\/www.elhablador.com\/adolph.htm<\/a>><\/p>\n\n\n\n<p>Vivanco, Lucero. <em>Historias del M\u00e1s Ac\u00e1. Imaginario apocal\u00edptico en la literatura peruana<\/em>. Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 2013.<\/p>\n\n\n\n<p><br><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns\">\n<div class=\"wp-block-column\" style=\"flex-basis:100%\">\n<div class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container\"><\/div><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Aunque ahora viene otra interpretaci\u00f3n, vinculada a que las \u201cratas\u201d lo constituyen los miembros del Directorio Regional, acorralados en su b\u00fanker del centro de Lima. Es decir, la \u00e9lite dirigente peruana, que vive, a su vez, acorralada en sus residencias-b\u00fankeres: el sur de Lima, San Isidro, La Molina, etc.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A la memoria de Leonardo C\u00e1rdenas Luque, adolphiano y terrenal Giancarlo Stagnaro En 2012, hace nueve a\u00f1os, publiqu\u00e9 un art\u00edculo acad\u00e9mico sobre Ma\u00f1ana las ratas, denominado: \u201cLa invenci\u00f3n del futuro. Lima y la dimensi\u00f3n dist\u00f3pica en Ma\u00f1ana Las Ratas, de Jos\u00e9 B. Adolph\u201d. En ese art\u00edculo, b\u00e1sicamente sostengo que la literatura peruana mantiene una deuda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[8,1,9],"tags":[177,178,175,180,176,187,189,172,185,188,173,184,182,190,191,183,186],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=254"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":284,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/254\/revisions\/284"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=254"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=254"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=254"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}