{"id":2296,"date":"2026-10-31T12:11:54","date_gmt":"2026-10-31T17:11:54","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=2296"},"modified":"2026-10-31T12:14:50","modified_gmt":"2026-10-31T17:14:50","slug":"entrevista-a-harold-galvez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2026\/10\/31\/entrevista-a-harold-galvez\/","title":{"rendered":"Entrevista a Harold G\u00e1lvez"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>\u201c<u>Para m\u00ed, el cuento se trata de una revelaci\u00f3n<\/u>\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebastian Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Del R\u00edmac a Lince, de Lince a Miraflores, de Miraflores al Centro. Abel, el protagonista de los ocho cuentos de <em>Campo de tiro, <\/em>transita por una Lima en la cual \u2013\u2013 de una u otra forma\u2013\u2013 se siente perif\u00e9rica, tanto geogr\u00e1fica como emocionalmente. Esta atm\u00f3sfera lo persigue incluso cuando viaja al norte de Chile, intentando eludir la sensaci\u00f3n de orfandad que lo atormenta y lo lleva a una pregunta decisiva: \u00bfAcaso quienes viven en el margen no tienen derecho a construir sus propios anhelos?<\/p>\n\n\n\n<p>Economista de formaci\u00f3n, Harold G\u00e1lvez (Lima, 1988) nos comenta en esta entrevista, realizada en un intercambio por correo, c\u00f3mo se gestaron las historias de su primer libro, el mismo que, en una versi\u00f3n anterior, obtuvo una menci\u00f3n honrosa en el XIII Concurso Nacional de Cuento \u00abPremio Jos\u00e9 Watanabe Varas\u00bb 2024. Adem\u00e1s, nos detalla sus filiaciones literarias y musicales, as\u00ed como nos comenta el proceso de construcci\u00f3n de la sensibilidad de su protagonista.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Harold-Galvez.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2297\" width=\"555\" height=\"369\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Harold-Galvez.png 902w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Harold-Galvez-300x200.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Harold-Galvez-768x512.png 768w\" sizes=\"(max-width: 555px) 100vw, 555px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Los ocho cuentos de <em>Campo de tiro<\/em> muestran a Abel, el protagonista, en distintas etapas y circunstancias de su vida, todas marcadas por la orfandad y por el peso de la ausencia \u2014f\u00edsica y emocional\u2014 del padre, una carga que ya anuncia su nombre de resonancias b\u00edblicas. \u00bfCu\u00e1les fueron los principales desaf\u00edos de trabajar con un mismo protagonista en piezas narrativas independientes? \u00bfLo concebiste as\u00ed desde el inicio?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Te dir\u00eda que no me sent\u00e9 a escribir un libro de cuentos. Cuando pienso en el proceso de escritura no lo recuerdo de esa manera. Dir\u00eda, m\u00e1s bien, que mis intenciones fueron menos pretenciosas: quer\u00eda escribir o aprender a escribir. Empec\u00e9 haci\u00e9ndolo a trav\u00e9s de un texto que se llam\u00f3 \u201cAnc\u00f3n\u201d \u2014que no logr\u00f3 ser parte de <em>Campo de tiro<\/em>\u2014&nbsp; donde un ni\u00f1o y su abuela visitaban a una t\u00eda que viv\u00eda en una zona acomodada de la ciudad. Durante el proceso de escritura de ese texto fui descubriendo c\u00f3mo ciertos temas o asuntos iban apareciendo sigilosamente, como si no lo pretendiera o no lo buscara. A la par, el texto se iba haciendo cada vez m\u00e1s largo y yo no ten\u00eda ni las herramientas ni la disposici\u00f3n para encararlo. Renunci\u00e9 a escribirlo, pero lo que me dej\u00f3 fueron dos im\u00e1genes muy potentes que luego se transformaron en los cuentos \u201cMalena\u201d y \u201cLos a\u00f1os imposibles\u201d. Entonces, es a partir de esa peque\u00f1a frustraci\u00f3n que algo va tomando forma y asumo que lo que tengo frente a m\u00ed son historias de un alcance m\u00e1s corto. Historias que buscaban revelar algo. Para m\u00ed el cuento se trata precisamente de eso, de una revelaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde ese momento voy descubriendo un tema com\u00fan que toma m\u00e1s fuerza y que tiene que ver con la orfandad. Al mismo tiempo, una atm\u00f3sfera, un lugar y un tiempo van tomando m\u00e1s relevancia: el callej\u00f3n, el R\u00edmac, los a\u00f1os dos mil. En determinado momento, no preciso muy bien cuando, logro agrupar un pu\u00f1ado de relatos y caigo en cuenta que hab\u00eda una misma sensibilidad. En los relatos, las historias que se van tejiendo parecen el lado A y B de una misma persona; algunos elementos de un cuento se van filtrando y aparec\u00edan en otro lado. En suma, lo que ten\u00eda al frente era algo m\u00e1s org\u00e1nico. Una escritura que se mueve desde su propia periferia en busca de un centro. Por eso, me resultaba m\u00e1s cre\u00edble que estas historias le sucedan a un solo personaje, en lugar de que distintos personajes compartan una orfandad que pod\u00eda verse antojadiza.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de escribir los cuentos y de revisarlos tuve que componer. Ese momento fue uno de los m\u00e1s interesantes que me toc\u00f3 realizar. Porque en la composici\u00f3n uno tiene que tomar decisiones en favor del relato y renunciar a aquello que no colabora. Por ejemplo, me toc\u00f3 cambiar el nombre del personaje, delinear mejor los puntos que comunicaban los relatos, definir un orden. Debo decir que ese fue uno de los aspectos m\u00e1s dif\u00edciles, sobre todo cuando existen libros como <em>Huerto cerrado<\/em> de Alfredo Bryce; <em>\u00bfQu\u00e9 tengo de malo?<\/em> de Maria Jos\u00e9 Caro o, incluso, <em>Miguel Street<\/em> de V.S. Naipaul donde seguimos la historia de un mismo personaje en relatos ordenados de manera cronol\u00f3gica. Me pregunt\u00e9 entonces si deb\u00eda hacerlo de esa manera, si acaso un personaje como Abel que ha sido abandonado puede experimentar el mundo \u2014o tratar de organizar en \u00e9l un sentido\u2014 de esa manera. Decid\u00ed que el orden de los cuentos no seguir\u00eda una progresi\u00f3n similar; sino que ser\u00eda alternada, un poco ca\u00f3tica. Esa fue la parte m\u00e1s complicada: componer un orden.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En \u201cPuente\u201d se dice que \u201clos protagonistas viv\u00edan demasiado lejos\u201d, y esa lejan\u00eda revela una marginalidad que no es solo geogr\u00e1fica: abarca tambi\u00e9n una brecha social e incluso emocional, como cuando en \u201cLos a\u00f1os imposibles\u201d Abel afirma que \u201cnadie pensaba en ellos\u201d. \u00bfCu\u00e1nto pesa esa distancia en la resignaci\u00f3n que gu\u00eda las decisiones de Abel y de quienes lo rodean? \u00bfPor d\u00f3nde se canaliza la rabia que parece estar siempre ah\u00ed, latente?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Tu pregunta me hace pensar en las distintas formas de marginalidad que se desprenden de la experiencia de Abel. La primera que se me ocurre permite entender la marginalidad como un microcosmos, o un universo a escala, que se circunscribe al R\u00edmac. Algo del mundo se repite y se reproduce all\u00ed: las diferencias sociales, la precariedad, el deseo; pero no desde el lamento, sino desde la evocaci\u00f3n. Por supuesto que desde el R\u00edmac tambi\u00e9n se experimenta una distancia geogr\u00e1fica y emocional; el contraste se experimenta cuando sale, cuando cruza el puente. Por eso creo que esa distancia es ambigua y consustancial a Abel. El ep\u00edgrafe del libro, que pertenece a <em>Los ni\u00f1os perdidos<\/em> de Valeria Luiselli, da una pista sobre un posible origen en la experimentaci\u00f3n de esa distancia: \u00abSi le quitas el sol al sistema solar, \u00bfhacia d\u00f3nde se desplazan los planetas?\u00bb. Como lo entiendo, la distancia es producto de ese sistema solar sin sol, es el resultado del abandono. M\u00e1s que la distancia, para Abel, la percepci\u00f3n de esta es lo realmente abrumador.<\/p>\n\n\n\n<p>Considero que es as\u00ed porque si uno se pone exhaustivo podr\u00eda caer en cuenta que entre el R\u00edmac y Lince o Miraflores las distancias son largas, pero no dram\u00e1ticamente largas. Por eso, como lo sugiere tu lectura, la marginalidad \u2014geogr\u00e1fica y emocional\u2014 genera una resignaci\u00f3n o, m\u00e1s precisamente, un s\u00edntoma, un malestar.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, estoy de acuerdo en lo que remarcas sobre las formas de contenci\u00f3n (o no contenci\u00f3n) de la rabia de Abel. En mi perspectiva, Abel arrastra un s\u00edntoma que es producto de su propia orfandad. Hay algo en \u00e9l que no est\u00e1 completo, como mirarse al espejo y no ver la mitad de su rostro. Por ello, su manera de procesar el abandono es sentir que el mundo lo est\u00e1 negando, que le deben algo. Creo que la rabia tiene una v\u00eda de escape y no se da de manera violenta. Es evasiva. Abel se desplaza, se va del R\u00edmac, viaja a Iquique, se muda a Miraflores. Lo hace como respuesta a su propio s\u00edntoma. Lo hace porque el malestar que va acumulando producto de la ausencia del padre lo obliga a hacerlo. Por eso se marcha, pero parad\u00f3jicamente tiene que volver porque al mudarse de casa en casa, y luego de un tiempo, siente como si no hubiera m\u00e1s terreno hacia donde ir. Por eso vuelve.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, pienso que la marginalidad tambi\u00e9n permite algo, un intento; porque, de lo contrario, los personajes estar\u00edan condenados a un destino cifrado antes de \u00e9l, como en <em>Los olvidados<\/em> de Bu\u00f1uel. Creo que ese sentido de marginalidad deja abierta la posibilidad de realizar una gesta, una \u00e9pica que por muy peque\u00f1a que sea, es suya. Por ejemplo, una manera de sentir la m\u00fasica y apoderarse de las canciones muy personal, muy distinta; so\u00f1ar con ir a la universidad para realizar cosas importantes, o de embarcarse en un proyecto delirante como el de conocer a las modelos del programa de televisi\u00f3n. \u00bfAcaso quienes viven en el margen no tienen derecho a construir sus propios anhelos? No me gustan los personajes planos, sin contradicciones, sin una pizca de humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, pienso en la profundidad emocional que produce vivir en el margen. La pregunta que me acompa\u00f1\u00f3 durante la escritura, que tambi\u00e9n es la pregunta de Abel, fue \u00bfqui\u00e9n se puede ser cuando a uno lo olvidan? Y aunque no hay respuestas, hay intentos por buscar esas filiaciones: el t\u00edo que ha fingido ser padre; el desconocido que llega y en quien proyecta la imagen del abuelo o, imaginar que alguien lo acompa\u00f1a mientras espera que lo recojan del colegio. Si algo ten\u00eda claro era que acentuar la distancia significaba explorar m\u00faltiples capas de la subjetividad del personaje. Me rehusaba a pensar que la marginalidad implicara un desahogo violento; quer\u00eda que fuese m\u00e1s sintom\u00e1tica, m\u00e1s sutil, m\u00e1s personal y honda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Es posible leer \u201cLos a\u00f1os imposibles\u201d como un homenaje a textos can\u00f3nicos de la literatura peruana como <em>Los inocentes<\/em>, de Oswaldo Reynoso, y \u201cCon Jimmy, en Paracas\u201d, de Alfredo Bryce Echenique, que abordan el reverso del mandato de masculinidad que una sociedad tan conservadora como la lime\u00f1a impone a sus integrantes. Lo revelador de tu cuento es que esa presi\u00f3n se quiebra a trav\u00e9s de la poes\u00eda: los versos de Alejandro Romualdo con los que se obsesiona Claudio, el coprotagonista. \u00bfCrees que la poes\u00eda sigue teniendo esa capacidad de hurgar en lo indecible? \u00bfQu\u00e9 lugar ocupa en lo que escribes?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa poes\u00eda es una epistemolog\u00eda del no saber\u00bb, dice Maria Negroni y me encanta porque creo que esa frase representa bien la relaci\u00f3n que muchos tenemos con la poes\u00eda. Uno entra al poema como puede: a tientas, a veces sin gu\u00eda, de manera intuitiva, pero sigue adelante. Uno va y viene en el poema. Y creo que se da de esa manera porque el poema atrapa algo de lo no dicho, pero no lo completa. No puede. No se puede. Esa es la maravilla y la mayor trampa del lenguaje. &nbsp;Y eso es lo que me interesa de la poes\u00eda: la b\u00fasqueda in\u00fatil por acceder a lo real, a esa experiencia que es sensorial y muy primigenia. Y que, al mismo tiempo, es una trampa porque uno constata que el lenguaje es una v\u00eda, un camino, que termina llev\u00e1ndote a otro lado.<\/p>\n\n\n\n<p>Para m\u00ed es muy importante leer poes\u00eda porque me da otras v\u00edas de acceso al texto que estoy escribiendo. Me desestabiliza y me descuadra. Recuerdo que durante la escritura de \u201cLos a\u00f1os imposibles\u201d estaba muy entrampado y la lectura y relectura de dos libros fueron fundamentales para darle cabida a la forma y a ciertas sensaciones. Por un lado, <em>La tortuga ecuestre<\/em> de Cesar Moro, me dio esa musicalidad, el ritmo, un sentido de escritura parecido al de un r\u00edo que va desbord\u00e1ndose y que, al mismo tiempo, se va conteniendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, fue importante un verso que se encuentra en <em>El libro de las se\u00f1ales<\/em> de Jose Carlos Yrigoyen: \u00abEs dif\u00edcil saber qu\u00e9 tienen las caderas de Santiago que me recuerdan los \u00e1ngulos perdidos por donde una vez entr\u00f3 la muerte al mundo\u00bb. Ese verso fue fulminante y me dej\u00f3 una pregunta, una inquietud \u2014que es la pregunta de Abel\u2014 \u00bfpor qu\u00e9 recordar a alguien a quien no se ve desde el colegio? \u00bfcu\u00e1l fue la naturaleza de esa amistad? En definitiva, la revisi\u00f3n de la masculinidad no fue un mandato que le impuse al personaje y, como bien se\u00f1alas, me gusta la idea de que algunos cuentos de campo de tiro sean un homenaje a textos can\u00f3nicos como <em>Los inocentes, Huerto cerrado<\/em> o <em>La tortuga ecuestre<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Resulta dif\u00edcil leer \u201cCampo de tiro\u201d, el cuento que da t\u00edtulo al libro, sin relacionarlo con los recientes esc\u00e1ndalos de violencia f\u00edsica y sexual protagonizados por escolares peruanos. En el relato, la crudeza del final responde a un miedo que solo parece apaciguarse mediante el da\u00f1o infligido a otro, siempre alguien en desventaja f\u00edsica o econ\u00f3mica. \u00bfQu\u00e9 factores presentes en este tipo de casos crees que se obvian o no se discuten lo suficiente? Cuando estallan estos esc\u00e1ndalos, \u00bflas clases altas temen m\u00e1s por la imagen que tienen de s\u00ed mismas o por la que proyectan hacia afuera?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es inevitable pensar que los casos de violencia como el del Liceo Naval<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> o el del colegio Santa Rosa de Lima de Talara, son muestra de un retroceso deliberado en la Educaci\u00f3n Sexual Integral. Pienso tambi\u00e9n que esta es una \u00e9poca violenta y, en muchos aspectos, parecida a los a\u00f1os 20 del siglo pasado. Pero lo que me parece relevante y se suele sacar de discusi\u00f3n son dos factores que estos casos dejan entrever: clase e ideolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>No porque los casos de violencia a los que haces referencia suceden en algunos estratos y en otros no. Hay una suerte de impugnaci\u00f3n y control de da\u00f1os cuando el esc\u00e1ndalo proviene, por ejemplo, del Liceo Naval. \u201cSon buenos chicos\u201d, se\u00f1al\u00f3 uno de los padres y a lo que se pretende reducir el caso es a una an\u00e9cdota, a un impasse, donde la v\u00edctima no importa; porque para los padres de los victimarios esto ha sido una excepci\u00f3n dado que ellos son deportistas y esa es la etiqueta que importa m\u00e1s. Las clases acomodas no asumen el deterioro moral e ideol\u00f3gico en el que se viven.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de este caso conversaba con un amigo muy cercano que estudi\u00f3 en el Liceo Naval. \u00c9l me dec\u00eda que muchas de las cosas que suced\u00edan en clase, durante el tiempo que fue alumno, son una reproducci\u00f3n de lo que suceden en otros espacios que la Marina tiene a su cargo como los clubes, por ejemplo. Entonces, no estamos hablando de educaci\u00f3n, estamos hablando del mantenimiento y reproducci\u00f3n de una manera de relacionarse, de vincularse; es decir de una ideolog\u00eda. Resulta entonces que esa ideolog\u00eda de la opresi\u00f3n y el abuso es v\u00e1lida, pero la ideolog\u00eda de g\u00e9nero no lo es. Lo que a m\u00ed me queda claro es que \u2014en t\u00e9rminos generales \u2014 y aunque las clases m\u00e1s acomodadas no lo quieran aceptar, la educaci\u00f3n es un aparato ideol\u00f3gico que busca y necesita establecer diferencias, una relaci\u00f3n de subordinaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cTodo te puede faltar, hijo, menos la m\u00fasica\u201d, le dice Eddy a Abel en \u201cLa tercera cuerda\u201d, uno de los relatos m\u00e1s emotivos del conjunto, en el que la m\u00fasica viene a suplir la orfandad emocional. \u00bfQu\u00e9 tan decisiva consideras la m\u00fasica en la educaci\u00f3n sentimental de Abel?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Muy decisiva. Dir\u00eda que determinante, inclusive. Para Abel, la m\u00fasica lo sumerge en un estado an\u00edmico donde \u00e9l puede convivir con el malestar producto de la orfandad. Tiendo a pensar que m\u00e1s que libros, Abel es un coleccionista de discos. Por eso la m\u00fasica puede situar o descifrar sus propias emociones y puede ser variada, desde lo m\u00e1s <em>kitsch<\/em> \u2014como Juan Gabriel\u2014 hasta Los tres o Spinetta.<\/p>\n\n\n\n<p>Crecer sin biblioteca le da a Abel una mayor sensibilidad por la m\u00fasica popular, que es la que hereda de su madre y de su abuela y que funciona como una conexi\u00f3n con los dem\u00e1s. Ahora que lo pienso bien, el encuentro entre Abel y Claudio m\u00e1s que en la poes\u00eda se da en la m\u00fasica, en lo que escuchan y en lo que bailan. Yo no me hab\u00eda dado cuenta, pero alguien que ley\u00f3 el libro en una versi\u00f3n preliminar destac\u00f3 eso, que en <em>Campo de tiro<\/em> los personajes bailan y, por momentos breves, gozan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Campo-de-tiro-Portada.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2298\" width=\"417\" height=\"703\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Campo-de-tiro-Portada.png 357w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Campo-de-tiro-Portada-178x300.png 178w\" sizes=\"(max-width: 417px) 100vw, 417px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>El libro recorre distintos puntos de la ciudad, de Miraflores al R\u00edmac pasando por el Centro de Lima. \u00bfHasta qu\u00e9 punto la agresividad y el caos de la capital condicionan la manera en que se relacionan los personajes de <em>Campo de tiro<\/em>?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo condicionan, pero no lo determinan ni lo explican en \u00faltima instancia. He llegado a pensar que, en <em>Campo de tiro<\/em>, la violencia viene de afuera, como en el caso de Dar\u00edo y su familia que van al club de tiro y esa visita concluye con un desenlace terrible. Adem\u00e1s, creo que, con el abandono paterno, la violencia tambi\u00e9n se ha ido, ha dejado de ser una amenaza latente. Tiendo a pensar que el R\u00edmac de Abel es una especie de jard\u00edn de los Finzi-Contini de Giorgio o el Pa\u00eds de Jauja de Claudio Alanya y que al dejarlo lo a\u00f1ora y lo extra\u00f1a. Por eso vemos a un Abel adulto extraviado en el centro de Lima o algo perdido en Iquique. Es precisamente el encuentro con este amigo del colegio (Claudio) el que activa el recuerdo. Lo terrible para Abel es haber dejado el R\u00edmac.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, pienso que la agresividad y el caos que produce transitar la ciudad se encuentra en el libro, pero no de una manera tan expl\u00edcita, porque no lo quise as\u00ed. Dir\u00eda que a los personajes del libro la violencia les llega como un rumor no cifrado y que se encuentra lejos. Algo de ese caos que provoca la ciudad lo reproduce bastante bien el poeta Juan Ram\u00edrez Ruiz en \u201cParadero\u201d cuando dice: \u00abpor las calles de mi pa\u00eds camino con un sonido\u00bb y creo que ese \u201csonido\u201d es el que precisamente recorre varios de los cuentos de <em>Campo de tiro<\/em>. No me interesaba escribir un libro que transitara por los espacios donde la violencia es lo cotidiano, donde no hay escapatoria; sin embargo, es inevitable que los personajes salgan del distrito y se enfrenten al caos de la ciudad y que, de alguna manera, se muestra en Puente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Finalmente, \u00bfnos podr\u00edas comentar alguna pel\u00edcula, serie y\/o disco que te haya gustado recientemente?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>He visto y escuchado varias cosas nuevas y no tan nuevas en funci\u00f3n a lo que estoy trabajando y que me han gustado mucho. Lo primero que quiero destacar es una serie que se llama <em>Los a\u00f1os nuevos<\/em> de Rodrigo Sorogoyen. La serie sigue el devenir afectivo de Ana y Oscar durante cada noche vieja, desde el 2016, a\u00f1o en que se conocen. Lo que vamos viendo es fabuloso porque solo se cuenta ese cambio de a\u00f1o en el que ambos celebran sus cumplea\u00f1os; sin embargo, vamos descubriendo qu\u00e9 pas\u00f3 el resto de los d\u00edas y c\u00f3mo ellos han ido cambiando. La serie es una maravilla porque tiene toda la impronta del Linklater que hace la trilog\u00eda del <em>Before<\/em> (<em>Before sunrise, Before sunset<\/em> y <em>Before midnight<\/em>)<\/p>\n\n\n\n<p>Dos pel\u00edculas me interesaron mucho. <em>La misteriosa mirada del flamenco<\/em> de Diego C\u00e9spedes, una pel\u00edcula cruda donde vemos a una chica que crece dentro de una familia queer en un pueblo minero. Me interes\u00f3 mucho porque algo del abandono est\u00e1 ah\u00ed y por las claves que usa para mostrar el deseo como enfermedad. La otra pel\u00edcula que me interes\u00f3 es <em>Bird<\/em> de Andrea Arnold, y me encant\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de ese realismo crudo que retrata; lo que me interes\u00f3 es como ese personaje extra\u00f1o y peculiar que es Bird, que acompa\u00f1a a Bailey, adolescente atribulada que est\u00e1 en proceso de descubrimiento de su propia identidad, puede funcionar como una proyecci\u00f3n que provoca la soledad y la separaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos musicales he estado m\u00e1s cerca de lo pop y urbano. Me gust\u00f3 mucho <em>DAISY <\/em>de Rusowsky, <em>FREE SPIRITS<\/em> de Catriel y Paco Amoroso y <em>\u00bfD\u00f3nde es el after?<\/em> de Rawayana. Aunque no los pens\u00e9 juntos es interesante porque los temas con los que arrancan dejan claro que ese disco o es un cambio de \u00e9poca, o deja algo atr\u00e1s, y esa es su declaraci\u00f3n de principios. Adem\u00e1s, son discos que tienen muy claro la idea del <em>sampling<\/em>, de copiar y hacerlo otra vez, hacerlo distinto y por momentos mejor. Aunque tienen una muy buena postproducci\u00f3n uno puede detectar ese gesto artesanal en cada disco. Estos discos tienen un esp\u00edritu rockero. Son discos de una \u00e9poca nueva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">+++++<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Libros del autor:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">+++++<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Campo de tiro<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Alfaguara, 2026. 152 pp.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> En setiembre de 2026, un alumno de diecis\u00e9is a\u00f1os del Liceo Naval Almirante Guise, en San Borja, denunci\u00f3 haber sido agredido sexualmente por un grupo de compa\u00f1eros de quinto de secundaria en un bus escolar. El caso deriv\u00f3 en una investigaci\u00f3n fiscal y en el internamiento preventivo de seis menores. Fuente: \u00abDiez escolares fueron retenidos por presunta agresi\u00f3n sexual contra compa\u00f1ero de 16 a\u00f1os en colegio Liceo Naval en San Borja\u00bb, <em>La Rep\u00fablica<\/em>, 17 de setiembre de 2026, <a href=\"https:\/\/larepublica.pe\/sociedad\/2026\/09\/17\/ocho-escolares-fueron-retenidos-por-presunta-agresion-sexual-contra-companero-de-16-anos-en-colegio-liceo-naval-en-san-borja-1147160\">https:\/\/larepublica.pe\/sociedad\/2026\/09\/17\/ocho-escolares-fueron-retenidos-por-presunta-agresion-sexual-contra-companero-de-16-anos-en-colegio-liceo-naval-en-san-borja-1147160<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cPara m\u00ed, el cuento se trata de una revelaci\u00f3n\u201d Por Sebastian Uribe Del R\u00edmac a Lince, de Lince a Miraflores, de Miraflores al Centro. Abel, el protagonista de los ocho cuentos de Campo de tiro, transita por una Lima en la cual \u2013\u2013 de una u otra forma\u2013\u2013 se siente perif\u00e9rica, tanto geogr\u00e1fica como emocionalmente. 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