{"id":2279,"date":"2026-10-24T11:43:35","date_gmt":"2026-10-24T16:43:35","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=2279"},"modified":"2026-10-24T11:43:35","modified_gmt":"2026-10-24T16:43:35","slug":"entrevista-a-alfredo-andonie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2026\/10\/24\/entrevista-a-alfredo-andonie\/","title":{"rendered":"Entrevista a Alfredo Andonie"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>\u201c<u>Un cuerpo en la calle es un cuerpo pol\u00edtico<\/u>\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebastian Uribe y Eliana Del Campo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1les son las historias que no caben en los libros de Historia? \u00bfQu\u00e9 experiencia \u00edntima se daba en los rincones de una gran urbe hace sesenta a\u00f1os? Una serpiente deambula por las calles de Santiago: de esa imagen parte <em>Serpiente<\/em> (Alfaguara, 2025), la primera novela de Alfredo Andonie (Santiago, 1989), que sigue a Baltazar, un joven que se prostituye en las plazas y los bares del Santiago de fines de los sesenta, en los a\u00f1os en que el pa\u00eds se encaminaba al quiebre. Andonie estudi\u00f3 econom\u00eda y filosof\u00eda en Columbia y despu\u00e9s un m\u00e1ster en escritura creativa. La Tercera puso el libro entre los mejores del a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Conversamos con \u00e9l por Zoom el domingo pasado, ahora que la novela circula en Am\u00e9rica Latina y Espa\u00f1a gracias al Mapa de las Lenguas de Penguin Random House. Hablamos del trabajo casi arqueol\u00f3gico de desenterrar una ciudad dentro de otra; de los hitos que encontr\u00f3 investigando y que no esperaba encontrar; de por qu\u00e9 prefiere hablar de erotismo antes que de deseo; de la sorpresa de descubrir que el progreso no es una l\u00ednea recta sino algo c\u00edclico; y de cu\u00e1nto de ese Santiago se respira todav\u00eda en las calles de hoy.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Despacho-Lennon-Quesada.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2280\" width=\"568\" height=\"377\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Despacho-Lennon-Quesada.png 902w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Despacho-Lennon-Quesada-300x200.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Despacho-Lennon-Quesada-768x511.png 768w\" sizes=\"(max-width: 568px) 100vw, 568px\" \/><figcaption><strong>Alfredo Andonie &#8211; \u00a9Lennon Quezada<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Hay una escena en la que Baltazar, el protagonista, est\u00e1 en un bar con don Rigoberto, don Eladio y don Mauro, personajes ya en el oto\u00f1o de la vida, y el narrador describe la escena de la siguiente manera: \u201cLos cuentos de los viejos los hacen so\u00f1ar y desprenderse de la ciudad; les permiten, por esta noche, caer de vuelta a la infancia para ser ni\u00f1os con pretensiones de adultez. Como si se conocieran de a\u00f1os tristes y ensue\u00f1os, vuelven a creer en el juego y la nostalgia\u201d. Hay algo en ese encuentro entre las viejas generaciones y este joven Baltazar que llega con toda su juventud llena de energ\u00eda y vitalidad. La novela transcurre en 1969, cuando est\u00e1 por acabar el gobierno de Frei Montalva y est\u00e1 a punto de entrar Salvador Allende. \u00bfPor qu\u00e9 ese a\u00f1o en particular? \u00bfQu\u00e9 factores sociales crees que ya anunciaban lo que ven\u00eda?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que me atrajo de esos a\u00f1os fueron distintas cosas: algunas se dieron de forma un poco fortuita, no planeada, y otras se fueron desarrollando a medida que investigaba, mucho antes incluso de que yo situara a los personajes en esa \u00e9poca. Por un lado, de forma casi local, me pasaba que para m\u00ed, y en verdad para el pa\u00eds entero, la dictadura marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s. Y yo estaba muy familiarizado, por lo menos en t\u00e9rminos de literatura y de estudio, incluso de forma m\u00e1s acad\u00e9mica, con el periodo del durante y el despu\u00e9s. Pero hab\u00eda un vac\u00edo que me faltaba, el del antes, y quer\u00eda explorar ese punto previo al quiebre. Yo nac\u00ed en Santiago, crec\u00ed ac\u00e1, siempre mantuve una relaci\u00f3n muy estrecha con mi ciudad, y siempre sent\u00eda que hab\u00eda una parte de mis ra\u00edces que no lograba entender en profundidad. De forma muy intuitiva, sent\u00eda que ese vac\u00edo ten\u00eda que ver con lo previo: c\u00f3mo exist\u00eda, qu\u00e9 era ese Santiago, qu\u00e9 era esa ciudad que yo tanto conoc\u00eda pero que de alguna forma quer\u00eda desenterrar de la misma urbe que me rodeaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces empec\u00e9 a investigar, y en el camino me fui encontrando con hechos que corroboraban que s\u00ed era una ciudad muy distinta, que ten\u00eda un atractivo que yo desconoc\u00eda; por mucho que conociera Santiago, hab\u00eda una gran parte de su historia que se me escapaba. Para ser m\u00e1s concreto: en Santiago, en la Plaza de Armas, fue la primera marcha de disidencia sexual del pa\u00eds y una de las primeras en toda Latinoam\u00e9rica<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. En Santiago se hizo tambi\u00e9n la primera cirug\u00eda de reasignaci\u00f3n de sexo de toda Latinoam\u00e9rica, en el hospital San Borja, de manera gratuita<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. Chile era un pa\u00eds que tendr\u00eda, para 1971, dos premios Nobel, uno del norte y uno del sur<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>. Y yo me preguntaba qu\u00e9 tipo de sociedad \u00e9ramos, qu\u00e9 tipo de pa\u00eds, para que se pudieran dar este tipo de hitos. Ah\u00ed empec\u00e9 a sentir una intriga mucho mayor por descubrir esta ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho m\u00e1s all\u00e1 de la gran historia, de los grandes hitos pol\u00edticos, quer\u00eda entender c\u00f3mo se viv\u00eda esa ciudad, cu\u00e1l era la experiencia \u00edntima que se daba en sus rincones, m\u00e1s que ese tel\u00f3n de fondo que era la gran pol\u00edtica del pa\u00eds, o el contexto global de la Guerra Fr\u00eda. Son cosas que uno al final puede rescatar de los libros de historia y de los tratados acad\u00e9micos, pero que no narran la intimidad, c\u00f3mo se viv\u00eda. Eso es lo que quer\u00eda recrear en la novela: un trabajo casi arqueol\u00f3gico, tratando de desenterrar una ciudad que yo cre\u00eda muerta dentro de esta ciudad viva. Y en la investigaci\u00f3n, y con la escritura, me di cuenta de que hab\u00eda much\u00edsimos ecos de esa ciudad, que al final no estaba muerta. Yo sigo viendo ese Santiago de los sesenta; lo empec\u00e9 a reconocer en este Santiago de los dos mil veinte, en lo chileno, en la arquitectura; las calles de alguna forma se me reactivaron una vez que me puse a escribir.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una de las cosas que m\u00e1s me gusta de la novela es c\u00f3mo Santiago se vuelve una ciudad en la que existe una posibilidad de ser feliz. Hay tramos que se leen con mucho v\u00e9rtigo, y el estilo ayuda a eso: hay cierta poes\u00eda en recorrer la ciudad, los edificios, las luces. Pero quer\u00eda centrarme en el deseo, que se describe en ciertos pasajes con un lenguaje cr\u00edptico, como un impulso que a veces desborda al propio ser. En el debate actual sobre las inteligencias artificiales, la capacidad de desear parece ser uno de los rasgos que siguen siendo exclusivamente humanos, y es algo que en tu novela est\u00e1 muy retratado\u00bfQu\u00e9 tan presente encuentras el deseo en la narrativa de ficci\u00f3n de hoy, y qu\u00e9 aspectos crees que falta explorar?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para contestar lo primero: t\u00fa planteabas esta ciudad de Santiago muy ecl\u00e9ctica, y la forma de relacionar eso con el deseo, por lo menos lo que yo vi y trat\u00e9 de explorar en la novela, es la manera en que el deseo genera un plano paralelo. En este Santiago convergen en los mismos lugares una burgues\u00eda, artistas, delincuentes, prostitutas; es todo un mundo que, impulsado por el deseo, termina en los mismos sitios. Y ese rasgo me interesaba mucho: c\u00f3mo se expresa, c\u00f3mo se manifiesta socialmente, cu\u00e1l es la forma en que el deseo mismo tiene la capacidad de moldear relaciones sociales y, por consecuencia, una sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo otro: yo creo que toda literatura tiene, inevitablemente, rasgos de erotismo y de pol\u00edtica, y ese era otro aspecto que me interesaba much\u00edsimo explorar, c\u00f3mo convergen la pol\u00edtica y el erotismo en el cuerpo. Creo que toda literatura tiene eso casi en esencia; hay una cosa muy sensorial en la palabra. Y prefiero hablar de erotismo m\u00e1s que de deseo, en el sentido de que el deseo para m\u00ed no se remite netamente a la cama, al acto sexual. Me pasa lo mismo con la pol\u00edtica: tampoco se remite netamente a la urna. Hay formas en las cuales un cuerpo que se planta en la calle ya es un cuerpo que expresa un erotismo y tambi\u00e9n una pol\u00edtica. Son formas que me interesaba much\u00edsimo explorar a trav\u00e9s de la novela; creo que toda escritura las tiene, pero en la m\u00eda yo quer\u00eda hacerlo extremadamente patente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Es curioso lo que dices, porque es una perspectiva muy marcusiana: la forma en que Eros produce estos cuerpos y no se rige solo en el \u00e1mbito de lo \u00edntimo, sino que se manifiesta en todas las formas de producir de la sociedad. A m\u00ed me impresion\u00f3 mucho la lectura porque permite mostrar, en la historia, la forma en que en efecto somos una sociedad sexuada y producimos cuerpos, relaciones, energ\u00edas a trav\u00e9s de eso.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Exacto. Para m\u00ed un cuerpo en la calle es un cuerpo pol\u00edtico, un cuerpo que se intercambia con una sexualidad en particular, con un erotismo que se expresa desde el lenguaje corporal hasta la mirada; desde cosas muy tangibles, como los gestos, hasta las m\u00e1s intangibles. Me interesaba mucho esa parte. Yo me hice muchas preguntas a lo largo de la novela, no necesariamente las contest\u00e9, pero para m\u00ed era un campo de exploraci\u00f3n de cosas que iba descubriendo en el camino. Y esto del erotismo y del deseo fue una pregunta muy importante que al final me di cuenta de que no pod\u00eda desligar de una pregunta pol\u00edtica: para m\u00ed est\u00e1n \u00edntimamente ligadas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esa uni\u00f3n entre pol\u00edtica y erotismo se ve en el caso de Carlos, cuya posici\u00f3n socioecon\u00f3mica dista mucho de la de Baltazar, que es m\u00e1s marginal y adem\u00e1s se prostituye. Y me da curiosidad porque estamos en 1969, poco despu\u00e9s del mayo del 68 y de la Revoluci\u00f3n Cubana, y ahora, casi sesenta a\u00f1os despu\u00e9s, hay una ola que en las ant\u00edpodas del socialismo pregona una cosa muy de ultraderecha \u00bfCu\u00e1nto percibes que lo que narra la novela se sigue dando? \u00bfQu\u00e9 sientes que todav\u00eda palpita y qu\u00e9 ha cambiado?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Primero, con lo que dec\u00edas sobre Carlos y Baltazar: creo que es un muy buen ejemplo de lo que habl\u00e1bamos antes. Carlos est\u00e1 en una situaci\u00f3n muy acomodada, de clase alta, y en esa misma relaci\u00f3n el poder se revierte a trav\u00e9s del erotismo, del sexo. Baltazar, a lo largo de la novela, ejerce un poder sobre Carlos muy distinto, que es a trav\u00e9s del cuerpo, y de alguna manera logra borrar las divisiones sociales entre ambos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con respecto a lo otro: una de las cosas que me ocurrieron durante la escritura es que yo entr\u00e9 a la novela, o por lo menos a la \u00e9poca, a la investigaci\u00f3n, con una perspectiva muy lineal del tiempo, de los avances, de los derechos ganados; lo estaba mirando como si hubiera un progreso lineal en el cual estamos m\u00e1s arriba. Y esperaba encontrar una sociedad mucho m\u00e1s represiva, una sociedad a la que le faltaba mucho camino para llegar a donde estamos nosotros. Y fue una sorpresa encontrarme con que no es tan as\u00ed. Me ha costado mucho: cuando trato de trasladar t\u00e9rminos contempor\u00e1neos a esa \u00e9poca, se vuelven muy anacr\u00f3nicos, quedan obsoletos, no tienen el mismo peso ni la misma realidad al aplicarlos en ese tiempo. La sexualidad segu\u00eda una forma muy distinta, y la manera en que el deseo se transaba en el espacio p\u00fablico tambi\u00e9n era muy distinta. Esa diferencia me vuelve un poco reacio a comprender esas formas desde nuestro lenguaje de hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ser m\u00e1s concreto con lo que me preguntabas, sobre el conservadurismo, sobre qu\u00e9 se ha ganado y qu\u00e9 no: yo creo que siempre hay que estar atentos, especialmente ahora, con los gobiernos que tenemos en Latinoam\u00e9rica, con lo que pas\u00f3 en Brasil, con los resultados de la primera vuelta entre Lula da Silva y Fl\u00e1vio Bolsonaro, con las cosas que se vienen. Uno nunca puede tomar por sentado lo que se ha ganado; los derechos, las peleas, la lucha, no se pueden tomar por sentado, porque son mucho m\u00e1s fr\u00e1giles de lo que uno piensa. Por eso me ha costado verlo como un progreso en general; creo que es mucho m\u00e1s c\u00edclico, se van ganando algunas cosas y se van perdiendo otras. En las entrevistas que hice a personas que vivieron esa \u00e9poca y que transitaban el mundo que recreaba la novela, me impresionaba que muchas no lo miraran con esa mirada de \u201cuy, viv\u00edamos en una represi\u00f3n y ahora estamos mucho m\u00e1s libres\u201d. Incluso con el debate que hay ahora sobre las personas trans: cuando investigu\u00e9 los medios de la \u00e9poca, uno miraba los diarios y se trataba a las mujeres trans de forma femenina, hab\u00eda casi un cierto tipo de respeto, formas t\u00e1citas de entendimiento. Y ahora, con este debate, me cuesta mucho verlo como un progreso ganado netamente; creo que tambi\u00e9n ha habido cierto retroceso en algunas partes, y que es un ejemplo de que todo puede estar en juego.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Me gusta tambi\u00e9n que est\u00e9n las complejidades de las relaciones, porque no son personajes arquet\u00edpicos. La novela comienza con Ernesto y la esposa que lo sigue, con ese sincretismo entre el que sale y lo que tiene que ocultar; pero tambi\u00e9n est\u00e1 el coro de voces que acompa\u00f1a a Baltazar, que a m\u00ed me record\u00f3 mucho a <em>Las malas<\/em>, de Camila Sosa Villana &nbsp;\u00bfCu\u00e1l de los personajes te supuso un mayor desaf\u00edo al retratarlo, y cu\u00e1l sientes que en el camino te pidi\u00f3 otra historia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Yo ten\u00eda un plan para la novela y lo tuve que ir desarmando completamente a medida que avanzaba, porque al final los personajes eran aquello por lo que yo me guiaba: ellos fueron guiando la historia. Si de repente los quer\u00eda llevar de un punto A a un punto B, muchas veces los mismos personajes me rechazaban cap\u00edtulos enteros, porque yo dec\u00eda \u201cBaltazar no har\u00eda esto\u201d, y ten\u00eda que eliminarlos. Fue una novela, dir\u00eda, en su mayor parte llevada por los personajes. Y en ese sentido tuve que abstraerme mucho, tuve que salir como autor, ir ausent\u00e1ndome de la escritura, de la p\u00e1gina: a medida que escrib\u00eda, casi que me iba borrando para que los personajes pudieran entrar. Creo que tambi\u00e9n es una forma de que entre el lector. Cuando hay una voz autorial demasiado fuerte en una novela, no se le permite el espacio al lector para entrar de forma activa, y la escritura se vuelve un poco dogm\u00e1tica. Yo obviamente soy una persona que tiene sus propias creencias, su pol\u00edtica, pero creo que eso a una novela no le sirve tanto. Uno tiene que dejar que el lector haga su propio juicio a partir de lo que est\u00e1 leyendo, y para eso el autor tiene que removerse de la p\u00e1gina, tiene que encontrarse en los m\u00e1rgenes de la escritura y no en el centro.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Serpiente.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2281\" width=\"400\" height=\"630\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Serpiente.png 376w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Serpiente-191x300.png 191w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Rita Indiana menciona en la contraportada que <em>Serpiente<\/em> es una novela donde <em>&nbsp;<\/em>\u201casistimos al nacimiento de un virtuoso barroco, que podr\u00eda insertarse en la mejor literatura queer cubana del siglo XX\u201d, y uno &nbsp;da cuenta de ello a lo largo del libro. De estasoltura, de este lirismo que se expresa a partir de la imagen de la serpiente, y que me recuerda mucho a Lezama Lima, a Virgilio Pi\u00f1era \u00bfHubo ah\u00ed una influencia directa? \u00bfY cu\u00e1l es tu relaci\u00f3n con la poes\u00eda, con esa especie de desborde que est\u00e1 presente en <em>Serpiente<\/em>?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Me encanta el barroco. El primer escritor que me ense\u00f1\u00f3 la plasticidad del lenguaje fue Vallejo, el peruano; lo encuentro impresionante. Fue el primer autor que le\u00ed que me ense\u00f1\u00f3 que uno pod\u00eda distorsionar las palabras, que el lenguaje no era una cosa r\u00edgida e inmutable sino algo mucho m\u00e1s flexible, algo que ten\u00eda una plasticidad muy distinta. Y de ah\u00ed vinieron otros autores, como los que mencionabas, Lezama Lima, y tambi\u00e9n N\u00e9stor Perlongher, much\u00edsimo. Me encanta la poes\u00eda; ahora estoy escribiendo un libro de poemas, es lo que estoy tratando de hacer en este momento, antes de la segunda novela. Esos autores tuvieron una gran influencia en la forma en que escribo y en lo que planteo a trav\u00e9s de la forma m\u00e1s que del contenido.<\/p>\n\n\n\n<p>El tipo de lenguaje creo que imita un poco la lengua de los sue\u00f1os, tiene un componente on\u00edrico; los personajes casi que flotan en esta bruma de palabras. Para eso yo necesitaba un lenguaje que pareciera casi un magma, como una lava que va sosteniendo a estos personajes, para poder mover las situaciones, hacer que se precipiten una sobre otra, dramatizarlas con ese lenguaje. Y, por muy parad\u00f3jico que suene, este sobrepoblar de palabras la escritura me permit\u00eda tambi\u00e9n codificar silencios, de nuevo para dejar entrar a ese lector de forma m\u00e1s activa, m\u00e1s cr\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hay tambi\u00e9n una conexi\u00f3n de <em>Serpiente<\/em> con cierta tradici\u00f3n: Donoso, Camila Sosa Villada, Mauricio Wacquez. Pero en una entrevista mencionabas la influencia de Alfredo G\u00f3mez Morel<a href=\"#_ftn4\"><strong>[4]<\/strong><\/a>, el de <em>El r\u00edo<\/em>, y de Luis Rivano<a href=\"#_ftn5\"><strong>[5]<\/strong><\/a>. A Rivano no lo he le\u00eddo, pero <em>El r\u00edo<\/em> s\u00ed, y es crud\u00edsimo, muy oscuro, y creo que <em>Serpiente<\/em> conversa con \u00e9l en ese sabor del margen, porque Baltazar nunca deja de ser marginal. \u00bfNos podr\u00edas comentar sobre estos dos autores, que ac\u00e1 en el Per\u00fa no son tan conocidos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Yo llegu\u00e9 a ellos espec\u00edficamente por la novela, porque me puse a investigar qu\u00e9 literatura hab\u00eda previo al golpe, y previo tambi\u00e9n a los a\u00f1os sesenta, en la que se mencionara o hubiera referencias a personajes homosexuales, a disidencias. Aparte est\u00e1n, por ejemplo, los libros de Augusto d&#8217;Halmar,<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a> que son de mucho, mucho antes; estos otros son un poco m\u00e1s contempor\u00e1neos, pero estamos hablando de contempor\u00e1neos de los cincuenta. Eran libros que retrataban a personajes homosexuales de la \u00e9poca, y a m\u00ed me interesaba explorar eso mucho m\u00e1s desde la literatura que desde una perspectiva acad\u00e9mica, desde un libro de historia o un tratado. Por eso llegu\u00e9 a esos dos libros, que claro, retratan la marginalidad, pero lo que a m\u00ed me interesaba era encontrar, dentro de ese contexto, qu\u00e9 representaban los personajes homosexuales y las disidencias, y c\u00f3mo era el trato, la forma. De un libro uno puede notar m\u00e1s o menos cu\u00e1les son las convenciones sociales, y yo quer\u00eda leer entre l\u00edneas a ver c\u00f3mo eran. De eso saqu\u00e9 a estos dos autores. <em>El r\u00edo<a href=\"#_ftn7\"><strong>[7]<\/strong><\/a><\/em> es incre\u00edble.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Para terminar: quer\u00edamos saber si le puedes recomendar a nuestros lectores alg\u00fan disco, pel\u00edcula, serie u obra que te haya volado la cabeza \u00faltimamente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hace poco vi una chilena que me gust\u00f3 mucho, que se llama <em>La misteriosa mirada del flamenco <\/em>de Diego C\u00e9spedes.&nbsp;Y otra colombiana que se llama <em>Un poeta<\/em>, que es muy divertida pero que la vi hace poco y tambi\u00e9n la encontr\u00e9 muy buena. Y vi una serie que se llama <em>Half Man<\/em>, que tambi\u00e9n me gust\u00f3. De m\u00fasica no les podr\u00eda decir nada, porque pongo puras cosas, lo que me salga, lo que me aparezca nom\u00e1s. Mi lista de m\u00fasica es muy, muy ca\u00f3tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">+++++<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Libros del autor:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">+++++<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Serpiente<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Alfaguara, 2025. 416 pp.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> \u201cUn domingo 22 de abril de 1973, durante el gobierno de la Unidad Popular, un grupo de homosexuales, travestis y minor\u00edas sexuales de origen popular, se congregaron en la Plaza de Armas de Santiago para exigir el fin a los abusos de la polic\u00eda. La constante amenaza y acoso de las fuerzas de orden, que los castigaban por afectar la moral y buenas costumbres con s\u00f3lo verlos en la calle, fueron el motor para que las disidencias sexuales se organizaran en la primera protesta en Chile por los derechos LGTBI\u201d https:\/\/www.biobiochile.cl\/noticias\/artes-y-cultura\/actualidad-cultural\/2020\/04\/22\/22-de-abril-de-la-primera-protesta-en-chile-disidencias-por-derechos.shtml<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> La primera cirug\u00eda de reasignaci\u00f3n sexual en Chile se realiz\u00f3 en marzo de 1973 en el Hospital San Borja Arriar\u00e1n en Santiago, a cargo del ur\u00f3logo Antonio Salas. <a href=\"https:\/\/www.lacuarta.com\/cronica\/noticia\/a-50-anos-de-la-primera-operacion-de-cambio-de-sexo-en-chile-ya-no-son-necesarias-este-tipo-de-operaciones\/HNTV2U7UUFBQJBMSXQJOOKIPZI\/\">https:\/\/www.lacuarta.com\/cronica\/noticia\/a-50-anos-de-la-primera-operacion-de-cambio-de-sexo-en-chile-ya-no-son-necesarias-este-tipo-de-operaciones\/HNTV2U7UUFBQJBMSXQJOOKIPZI\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Gabriela Mistral naci\u00f3 en Vicu\u00f1a, en el Valle del Elqui (Regi\u00f3n de Coquimbo). Pablo Neruda naci\u00f3 en Parral (Regi\u00f3n del Maule)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Alfredo G\u00f3mez Morel (Santiago de Chile, 1917 \u2013 1984) fue un escritor chileno conocido por su narrativa autobiogr\u00e1fica ligada a la marginalidad y el hampa.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Luis Rivano Sandoval (1932\u20132016), fue un destacado escritor, dramaturgo y librero autodidacta. Su obra se caracteriza por retratar la vida nocturna, la delincuencia y los ambientes marginales de la sociedad chilena con un lenguaje directo, visceral y aut\u00e9ntico.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> Augusto d&#8217;Halmar (seud\u00f3nimo de Augusto Jorge Goeminne Thomson; Santiago de Chile, 1882 &#8211; 1950) fue un destacado escritor, cronista y diplom\u00e1tico chileno, ampliamente reconocido por ser el primer galardonado con el Premio Nacional de Literatura de Chile en 1942.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> Actualmente circulan ediciones de Cabaret Voltaire (Espa\u00f1a, 2024) y Tajamar Editores (Chile, 2014)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cUn cuerpo en la calle es un cuerpo pol\u00edtico\u201d Por Sebastian Uribe y Eliana Del Campo \u00bfCu\u00e1les son las historias que no caben en los libros de Historia? \u00bfQu\u00e9 experiencia \u00edntima se daba en los rincones de una gran urbe hace sesenta a\u00f1os? 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