{"id":2241,"date":"2026-10-08T19:03:28","date_gmt":"2026-10-09T00:03:28","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=2241"},"modified":"2026-10-08T19:36:18","modified_gmt":"2026-10-09T00:36:18","slug":"resena-de-miembro-fantasma-2026-de-fernanda-trias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2026\/10\/08\/resena-de-miembro-fantasma-2026-de-fernanda-trias\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a de Miembro fantasma (2026) de Fernanda Tr\u00edas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong><u>Apocalipsis en miniatura<\/u><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Eliana Del Campo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNadie, ni presente ni ausente, es real (\u2026) Todos somos creaciones en la imaginaci\u00f3n de alguien m\u00e1s\u201d, dice un personaje de \u201cCicl\u00f3n\u201d. La mujer que lo escucha es su esposa. Ve en su marido el polo opuesto de su amiga de infancia que se est\u00e1 muriendo y a la cual ir\u00e1 a ver pronto, o por lo menos eso cree o quiere creer. Las fronteras entre lo literal y lo metanarrativo, la permanencia del dolor y los ecos de los hechos del pasado, m\u00e1s que temas, son presencias palpables a lo largo de <em>Miembro fantasma<\/em>, la m\u00e1s reciente colecci\u00f3n de relatos de Fernanda Tr\u00edas (Montevideo, 1976), que muestran c\u00f3mo, en el complejo entramado de las relaciones humanas, las narraciones y las formas del recuerdo tienen un rol medular y \u00e1lgido y acompa\u00f1an a los personajes en locaciones tan dis\u00edmiles como pasillos de hospital, bares de barrio, centros de rehabilitaci\u00f3n juvenil y malecones de tierra seca. Los acompa\u00f1an en los recuerdos que, en confidencia, invitan al lector a visitar, convertido as\u00ed en un testigo m\u00e1s de esas vidas.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"430\" height=\"690\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Portada-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2242\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Portada-1.png 430w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Portada-1-187x300.png 187w\" sizes=\"(max-width: 430px) 100vw, 430px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>&nbsp;En \u201cPersonaje en construcci\u00f3n\u201d, una escritora camufla su alter ego a trav\u00e9s de su versi\u00f3n masculina imaginada, haciendo que sea esta quien escriba sin tapujos sobre sus man\u00edas y sus fetiches. La fantas\u00eda de la honestidad total que parece, puede darse solo cuando los roles de g\u00e9nero son subvertidos. En \u201cIntimidad irremplazable\u201d, una mujer \u2014esposa, madre de tres\u2014 descubre un pich\u00f3n en aparente abandono, mientras bebe whisky para hacer llevaderas las restricciones de su d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La protagonista de \u201cUna mujer de \u00e9poca\u201d evoca su biograf\u00eda sentimental mediante el recuerdo de los amantes fallidos y sus relaciones quebradizas. Un perro callejero es la excusa \u2014la contemplaci\u00f3n etol\u00f3gica como pretexto\u2014 para preguntarle a su compa\u00f1era de cuarto cu\u00e1nto tiempo de vida le queda. \u201cDos a\u00f1os, dice (\u2026). Los m\u00e9dicos dijeron que uno, pero ya sab\u00e9s c\u00f3mo son, estiman para abajo\u201d. P\u00e1ginas despu\u00e9s, la narradora describir\u00e1 la ausencia de un amante diciendo: \u201c\u00c9l no aparece, llega tarde, pero cuando da unas pocas migas ella dice \u2018pan\u2019\u201d. Ambas son visiones que sugieren un desapego del afecto y una mayor distancia entre recuerdo y sentimiento. Es la memoria la que permite contemplar la turbulencia de emociones del pasado desde una superficie segura y admirar su poder ca\u00f3tico con la posibilidad de volver al presente y cerrar la puerta. Este es un conflicto central para los personajes de Tr\u00edas que observan, confiesan, callan y son capaces de percibir el elemento ir\u00f3nico de los dramas amorosos.&nbsp; Pero ninguno sale indemne por completo, aunque crean lo contrario.<\/p>\n\n\n\n<p>La autora uruguaya tambi\u00e9n expone la violencia, tanto aquella latente en los v\u00ednculos afectivos, como aquella que cercena cuerpos y mancha de sangre las aceras. En \u201cDe frontera solo el aire\u201d, la voz narradora expresa lo siguiente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfQu\u00e9 hac\u00eda de la escena algo irreal?<\/p>\n\n\n\n<p>Que no hab\u00eda sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>Que nadie lleg\u00f3 a llorar al muerto.<\/p>\n\n\n\n<p>Que no hubo ning\u00fan tipo de esc\u00e1ndalo.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo nunca hab\u00eda presenciado un asesinato y este acaba de ocurrir bajo mi ventana, como si se tratara de una obra de teatro (otra vez <em>la irrealidad<\/em>) y yo estuviera en el palco inicial\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una estela de sospecha al preguntarse qu\u00e9 es material y qu\u00e9 es posible al abordar la dimensi\u00f3n f\u00edsica de la muerte. De igual manera, en \u201cSi el mundo parara de hacer lo que hace\u201d, el narrador adolescente, v\u00edctima de abuso sexual, recuerda haber presenciado el atentado contra las Torres Gemelas y el desconcierto de sus abusadores en simult\u00e1neo: \u201c\u2026el \u00fanico todav\u00eda desnudo, las costillas como escalones bajo la piel, incapaz de distinguir si la imagen del segundo avi\u00f3n impactando la Torre Sur era real o una pel\u00edcula de acci\u00f3n\u201d. En ambas escenas somos testigos de c\u00f3mo la realidad quebranta la noci\u00f3n de normalidad y la ficci\u00f3n es el mecanismo del recuerdo para reflexionar y procesar lo ocurrido.<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte. El fin del mundo. Todos los relatos de este volumen contienen apocalipsis en miniatura, bons\u00e1is de hongo nuclear que encuentran su potencial destructor en las formas breves del cuento, gracias a su inmediatez y econom\u00eda de las palabras. Tr\u00edas tiende hacia una visi\u00f3n amplia de lo real que dosifica y llega al lector a trav\u00e9s de pelda\u00f1os cortos y fugaces, en donde cada paso hacia adelante puede ser tambi\u00e9n uno en falso, debido a que la realidad conocida puede desaparecer de repente, imbuida en ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo metaliterario es, por tanto, su fondo y su forma: los narradores son veros\u00edmiles hasta que dejan de serlo. La manera en la que entienden y cuentan su propia vida tiene l\u00f3gica hasta que no la tiene. Se cuestionan constantemente. Tr\u00edas escribe: \u201cPienso que no se necesita nada, solo suerte (\u2026) Y me pregunto: \u00bfc\u00f3mo sigue viviendo uno con la conciencia de esa suerte?\u201d. Y, en efecto, la misma pregunta se hace el lector: \u00bfc\u00f3mo?<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cMiembro fantasma\u201d una voz le habla a alguien, un interlocutor con el que brinda y bebe. Al inicio, la historia avanza como un mon\u00f3logo sobre un Montevideo antiguo y angosto, que \u201cmed\u00eda una cuadra y media\u201d. Una ciudad m\u00e1s parecida a un vecindario de caras conocidas en donde cada rostro va desapareciendo a medida que el contexto de la dictadura militar extiende su alcance. El narrador cuenta lo ocurrido con su madre:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLe sacaron el pie, pero no pudieron amputarle el dolor. Los m\u00e9dicos tienen un nombre para eso, \u00bfsabe? Miembro fantasma. Es como un enga\u00f1o del cerebro, imag\u00ednese, una red de nervios que sigue enviando se\u00f1ales de algo que ya no existe\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Es aqu\u00ed donde Tr\u00edas, por boca del narrador, formula lo que puede leerse como su propia alegor\u00eda de la ficci\u00f3n: un dolor azaroso y permanente del que nace la pulsi\u00f3n de narrar. La informaci\u00f3n sobre el interlocutor va infiltrando al lector conforme el mon\u00f3logo avanza. Las respuestas que este da solo son interpretadas como risas y silencio y la culpa es expuesta finalmente. La \u00e9poca es descrita como una vieja foto en donde los rostros de los retratados se han ido borrando, por el tiempo y por el efecto de la violencia sobre quienes la sobreviven. El desenlace es una puntada de hilo fino, apenas preguntas en el aire. Todos los personajes de su libro tienen ecos de una herida; cualquier intento por otorgarle un sentido a la experiencia se da a trav\u00e9s de sus propios relatos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCicl\u00f3n\u201d es, junto con \u201cMiembro fantasma\u201d, uno de los mejores cuentos de la obra de Tr\u00edas. Este relato es una exploraci\u00f3n del precio emocional de ser personaje en la historia de alguien m\u00e1s, en particular, de alguien que luego se transforma en autor. Est\u00e1 escrito en tercera persona desde la perspectiva de una mujer an\u00f3nima, en contraposici\u00f3n a su amiga de infancia, la escritora \u00darsula Andrade, seud\u00f3nimo autoral de Ana Mar\u00eda, que es como la recuerda la protagonista. \u00darsula se encuentra internada en una cl\u00ednica, sin pron\u00f3stico favorable, y ha pedido que busquen a su antigua compa\u00f1era de clase. <em>Para darle algo<\/em>. Cuando su marido la motiva \u2014a fin de cuentas, \u00darsula fue importante en su vida\u2014, la protagonista protesta: \u201cImportante, importante. <em>Ella<\/em> se adjudic\u00f3 esa importancia. Se impuso en mi vida. Importantes son ustedes, las nenas, esto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El cuento sigue, con dicho ritmo, la negociaci\u00f3n de los recuerdos personales de la narradora del cuento. Revestida esta de autoridad y canonizada con una adaptaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica, esta se siente despojada de la legitimidad de su versi\u00f3n de las cosas al haber elegido una vida menos glamorosa. As\u00ed, el paso de la infancia a la juventud \u2014la importancia de tener doce a\u00f1os\u2014 se ve transformado en un <em>coming of age<\/em> exitoso, con una versi\u00f3n alternativa de lo acontecido. Como lo expresa la narradora:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTodo aparec\u00eda magnificado, lleno de detalles imposibles, y en cuanto ella intentaba dar un paso dentro del laberinto de esa mente, la arrebataba el v\u00e9rtigo de estar entrando a un lugar donde no hab\u00eda estado jam\u00e1s. No quedaba duda de que Ana Mar\u00eda se hab\u00eda inventado cosas. Por algo era escritora, \u00bfo no? Para crear historias nacidas de su imaginaci\u00f3n. Quiz\u00e1 tuvieran un pie en la realidad, o en lo que Ana Mar\u00eda consideraba real, pero el resto se lo hab\u00eda inventado, como dicen, a efectos dram\u00e1ticos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para escapar de la impotencia de asumir los recuerdos como perdidos, la narradora se aferra a la propia historia \u2014con un marido, una hija y una nieta\u2014 mientras enfrenta emociones como el resentimiento de esta imposici\u00f3n autoral, el pacto impl\u00edcito de la ficci\u00f3n y la tristeza por la distancia que va tomando la amistad a medida que la escritora crece en fama. Poco a poco, se va acercando a un episodio espec\u00edfico, atrevi\u00e9ndose, por fin, a examinar sus verdaderos afectos. Es un acto de supervivencia, al menos en el inconsciente. Aqu\u00ed, la escritura de Tr\u00edas se asemeja a la de Mario Levrero cuando se adentra en el mundo on\u00edrico para dar pistas sobre la naturaleza aut\u00e9ntica del conflicto emocional de su personaje:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDurmi\u00f3 sin sobresaltos esa noche, pero al despertar supo que hab\u00eda so\u00f1ado con \u00darsula. No era la primera vez que le pasaba. (\u2026) En el sue\u00f1o, \u00darsula la agarraba por detr\u00e1s, como si le estuviera haciendo llave de lucha libre. Ella sent\u00eda toda la blandura de \u00darsula apretada contra su espalda y luego esa blandura ced\u00eda y su cuerpo empezaba a hundirse en el de \u00darsula, que era m\u00e1s l\u00edquido que carne, hasta sumergirla por completo\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"455\" height=\"682\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Fernanda-Trias.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2243\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Fernanda-Trias.png 455w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Fernanda-Trias-200x300.png 200w\" sizes=\"(max-width: 455px) 100vw, 455px\" \/><figcaption><strong>Fernanda Tr\u00edas &#8211; \u00a9Carlos Escobar<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>El desenlace de la historia acompa\u00f1a a la narradora en su conflicto mientras atestiguamos la forma en la que los sentimientos se hacen carne. El cuento no deber\u00eda confundirse con una mera declaraci\u00f3n de postura metaficcional. Es m\u00e1s bien un reconocimiento de la posici\u00f3n privilegiada de la escritura sobre sus personajes, una valoraci\u00f3n del costo real de lo humano al momento de hacer literatura. Tr\u00edas le da voz al menor postor, quiz\u00e1 como una recuperaci\u00f3n del vac\u00edo unamuniano en el que un personaje se reconoce como tal y al final mira a su creador e intenta decir que tambi\u00e9n es una persona. La literatura ha cumplido su funci\u00f3n. Fernanda Tr\u00edas convierte el cuento en un laboratorio de experiencias y hace una taxidermia de lo que implica ser humano. Como lector, uno sale sorprendido y levemente regocijado. Acaso agradecido por seguir encontrando en lo breve un resquicio de eternidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">+++++<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Fernanda Tr\u00edas<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Miembro fantasma<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">P\u00e1ginas de Espuma, 2026. 148 pp.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">+++++<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apocalipsis en miniatura Por Eliana Del Campo \u201cNadie, ni presente ni ausente, es real (\u2026) Todos somos creaciones en la imaginaci\u00f3n de alguien m\u00e1s\u201d, dice un personaje de \u201cCicl\u00f3n\u201d. La mujer que lo escucha es su esposa. 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