{"id":2226,"date":"2026-10-03T16:50:40","date_gmt":"2026-10-03T21:50:40","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=2226"},"modified":"2026-10-03T16:50:40","modified_gmt":"2026-10-03T21:50:40","slug":"entrevista-a-alfredo-barreda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2026\/10\/03\/entrevista-a-alfredo-barreda\/","title":{"rendered":"Entrevista a Alfredo Barreda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>\u201c<u>Dios y el oro fueron dos negocios distintos<\/u>\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Redacci\u00f3n El Hablador<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Felipillo, personaje clave del per\u00edodo de la Conquista del Imperio incaico, lleva casi cinco siglos cargando con el t\u00edtulo de traidor. Contra esa condena escribe el abogado Alfredo Barreda su primera novela, <em>Crep\u00fasculo incaico<\/em> (Colmillo Blanco, 2026), una reconstrucci\u00f3n coral de los meses en que el Tahuantinsuyo se vino abajo, contada desde gobernantes, generales, sacerdotes, conquistadores y, sobre todo, desde el int\u00e9rprete que entend\u00eda a las dos partes.<\/p>\n\n\n\n<p>Barreda respondi\u00f3 por escrito a las preguntas que surgieron a partir de la lectura de su libro. El autor rechaza que los espa\u00f1oles hayan sido m\u00e1s crueles que los incas, sostiene que el oro no es ning\u00fan metal maldito, atribuye a los hermanos Pizarro buena parte de los conflictos de la conquista y lee la ejecuci\u00f3n de Atahualpa como el resultado de una ley incumplida. Lo que sigue no es una defensa de la conquista, sino una manera diferente de mirarla.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Autor.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2227\" width=\"500\" height=\"589\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Autor.png 575w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Autor-255x300.png 255w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>\u00abEntre gritos de batalla y el bullicio met\u00e1lico de las cornetas, los espa\u00f1oles asaltaron el pueblo, lo que sumi\u00f3 a los nativos en un estado de p\u00e1nico. Mujeres y ni\u00f1os gritaban, y los hombres, sin saber c\u00f3mo defenderse, hu\u00edan en todas las direcciones mientras los invasores, a caballo y armados con espadas, atropellaban y golpeaban a los indefensos\u00bb (p. 15). El primer cap\u00edtulo de <em>Crep\u00fasculo incaico<\/em> presenta un primer encuentro entre espa\u00f1oles e incas marcado, desde el lado de los invasores, por una violencia que llega a lo cruento. \u00bfConsideras que ese episodio inicial fij\u00f3 la din\u00e1mica de la conquista en los a\u00f1os siguientes? \u00bfLa crueldad exacerbada de los espa\u00f1oles respond\u00eda a una visi\u00f3n deshumanizada de sus adversarios?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pensar que los espa\u00f1oles de la conquista eran crueles es una simplificaci\u00f3n equ\u00edvoca de lo que suced\u00eda en el mundo en el siglo XVI. Una conquista era una invasi\u00f3n, y una invasi\u00f3n era una guerra. Usos de la guerra eran vencer y ser vencido y, m\u00e1s a\u00fan, matar o morir. El lector del siglo XXI sufre las muertes del siglo XVI como crueles, pero eso era lo normal en esa \u00e9poca. Los conquistadores espa\u00f1oles no fueron m\u00e1s crueles que los incas conquistados. Es m\u00e1s: Atahualpa y los quite\u00f1os fueron m\u00e1s crueles que los cusque\u00f1os, y a\u00fan m\u00e1s que los conquistadores.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Uno de los argumentos de la conquista fue el de \u00abextender la palabra de Dios\u00bb en los nuevos territorios, una consigna tras la cual varios l\u00edderes del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol encubren su codicia. \u00bfC\u00f3mo crees que oper\u00f3 ese supuesto \u00abdeber religioso\u00bb entre los soldados de a pie? \u00bfHubo quienes sintieron desaz\u00f3n \u2014o incluso dudas\u2014 frente a esa justificaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La conquista de Am\u00e9rica en general, y la del Imperio incaico en particular, tuvo dos objetivos: Dios y el oro. Fueron dos negocios distintos: los soldados ven\u00edan por el oro y los sacerdotes por la evangelizaci\u00f3n, para convertir a los paganos en seguidores del cristianismo. El t\u00e9rmino \u00abcodicia\u00bb aplicado a los soldados es inaplicable, pues el ser humano siempre ha migrado de la pobreza a la abundancia, y los conquistadores huyeron de la pobreza de Espa\u00f1a para buscar en Am\u00e9rica una vida mejor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La novela retrata a Francisco Pizarro como un l\u00edder brusco, temperamental y codicioso, pero tambi\u00e9n como un estratega militar astuto, capaz de cierto respeto hacia sus rivales. Durante la documentaci\u00f3n para construir el personaje, \u00bfte sorprendi\u00f3 alg\u00fan dato de su biograf\u00eda? Y en cuanto a sus hermanos, \u00bfcrees que su participaci\u00f3n fue, en l\u00edneas generales, m\u00e1s perjudicial que beneficiosa?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Francisco Pizarro fue un personaje del siglo XVI con hambre y con deseos de salir de la pobreza. \u00c9l organiz\u00f3 el negocio de la conquista de los territorios del sur y para ello convoc\u00f3 al padre Luque, el financista, y a su amigo Almagro. Los hermanos Pizarro \u2014Hernando, Juan y Gonzalo\u2014 fueron desde el comienzo m\u00e1s un problema que un aporte. Hernando fue un gran conquistador, pero igual lo fueron Candia, Benalc\u00e1zar, Soto, Estete y otros, y estos sin los conflictos que Hernando Pizarro provoc\u00f3 con Almagro. Hechas las sumas y las restas, pienso que Francisco Pizarro no habr\u00eda sido asesinado por los almagristas si Hernando no hubiera asesinado primero a Almagro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00abDios y el oro son el fin supremo de los espa\u00f1oles. Todo lo que ellos decidan hacer lo har\u00e1n por esas dos cosas\u00bb (p. 194), afirma uno de los personajes. La novela contrapone el valor casi vital que el metal tiene para los espa\u00f1oles con el valor \u00absimb\u00f3lico\u00bb (p. 154) que le atribuyen los incas, y muestra c\u00f3mo termina convertido en uno de los detonantes de una tragedia de millones. \u00bfQu\u00e9 paralelos encuentras entre la fiebre del oro de aquella \u00e9poca y la del presente, en el que la miner\u00eda aur\u00edfera sigue teniendo un peso enorme? \u00bfEs el oro un metal maldito para nuestra historia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No, el oro no es un metal maldito, ni la riqueza tampoco. Si todos los peruanos tuvi\u00e9ramos un kilo de oro, estar\u00edamos mejor o igual, pero el oro no nos har\u00eda peores.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pizarro y Almagro; Hu\u00e1scar y Atahualpa; Juancillo y Felipillo. La novela explora v\u00ednculos fraternales atravesados por el recelo, el resentimiento y la ira. \u00bfQu\u00e9 paralelos y diferencias encontraste entre estas tres relaciones? \u00bfCu\u00e1l de ellas te sorprendi\u00f3 m\u00e1s al escribirla?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El com\u00fan denominador en las relaciones entre Hu\u00e1scar y Atahualpa, Pizarro y Almagro, y Felipillo y Juancillo es el odio. Las razones iniciales de los odios son siempre diferentes, pero las consecuencias son iguales: la mutua destrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En la novela, la ejecuci\u00f3n de Atahualpa termina imponi\u00e9ndose por una suerte de demagogia populista que se lleva por delante la palabra empe\u00f1ada e incluso cierto h\u00e1lito de compasi\u00f3n. \u00bfCu\u00e1n decisiva fue esa muerte para los hechos posteriores? \u00bfQu\u00e9 papel crees que habr\u00eda podido jugar Atahualpa de haber seguido prisionero?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La ejecuci\u00f3n de Atahualpa se dio a pesar de que el cacique hab\u00eda cumplido con pagar su rescate, porque el nuevo gobernante del territorio, Pizarro, le hab\u00eda ordenado que le entregara vivo al inca Hu\u00e1scar, que no lo matara. Atahualpa incumpli\u00f3 la nueva legalidad al matar al inca y fue condenado a muerte por ello, como estaba advertido. Sobre qu\u00e9 habr\u00eda sucedido si Atahualpa no mor\u00eda: de haber logrado escapar, posiblemente habr\u00eda derrotado a los invasores.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00abLos espa\u00f1oles de Lima segu\u00edan sin recibir noticias de Cusco. La capital estaba en calma, sin que reflejara el levantamiento en todo el pa\u00eds. Solo llegaban los rumores que tra\u00edan los nativos\u00bb (p. 365). Ese retrato de la Lima de los primeros a\u00f1os de la conquista bien podr\u00eda aplicarse a nuestro presente. \u00bfPor qu\u00e9 la capital sigue tan desconectada del resto del pa\u00eds?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En quinientos a\u00f1os las comunicaciones han mejorado inmensamente. Hoy la conexi\u00f3n entre Tumbes y Tacna, entre Iquitos y Trujillo y entre Lima y Cusco es instant\u00e1nea. Un terremoto en Arequipa no se siente en Lima, pero se conoce en todo el Per\u00fa en cuesti\u00f3n de segundos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"450\" height=\"681\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Portada-del-libro.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2228\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Portada-del-libro.png 450w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Portada-del-libro-198x300.png 198w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Felipillo es la columna vertebral de <em>Crep\u00fasculo incaico<\/em>: acompa\u00f1a al lector desde su primer encuentro con los extranjeros \u2014lleno de asombro y hasta de admiraci\u00f3n\u2014 hasta su impulso de rebelarse contra ellos, movido por el hast\u00edo y la desaz\u00f3n que le provocan sus actos. \u00bfQu\u00e9 fue lo que m\u00e1s te sorprendi\u00f3 de esta figura al investigarla y retratarla? \u00bfCu\u00e1n decisiva fue la barrera de la lengua en los acontecimientos de la conquista, y qu\u00e9 rol jugaron int\u00e9rpretes como \u00e9l?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La investigaci\u00f3n sobre Felipillo no consisti\u00f3 solo en leer lo que los cronistas escribieron sobre \u00e9l. A Felipillo, para entenderlo, hay que vivirlo, hay que empatizar con \u00e9l. Felipillo viaj\u00f3 a Espa\u00f1a y convivi\u00f3 con Valverde y Candia, que eran hombres cultos. Aprendi\u00f3 mucho de ellos y habl\u00f3 tres idiomas: tall\u00e1n, quechua y castellano. Fue el nativo m\u00e1s culto de su tiempo y lo sigui\u00f3 siendo por siglos, pues la historia no registra a ning\u00fan otro nativo que haya viajado a Espa\u00f1a y regresado para contarlo. Me atrevo a pensar que Felipillo sab\u00eda tanto del Imperio incaico y de la conquista como los cronistas. Posiblemente m\u00e1s que Garcilaso, que no fue testigo de la conquista; pero, lamentablemente, el traductor no dej\u00f3 nada por escrito.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">+++++<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><em>Crep\u00fasculo incaico<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Lima: Colmillo Blanco, 2026.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">+++++<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cDios y el oro fueron dos negocios distintos\u201d Por Redacci\u00f3n El Hablador Felipillo, personaje clave del per\u00edodo de la Conquista del Imperio incaico, lleva casi cinco siglos cargando con el t\u00edtulo de traidor. 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