{"id":2213,"date":"2026-09-20T01:50:34","date_gmt":"2026-09-20T06:50:34","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=2213"},"modified":"2026-09-20T01:50:34","modified_gmt":"2026-09-20T06:50:34","slug":"entrevista-a-simon-ergas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2026\/09\/20\/entrevista-a-simon-ergas\/","title":{"rendered":"Entrevista a Sim\u00f3n Ergas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>\u201c<u>Entre independientes, ning\u00fan cat\u00e1logo se parece a otro<\/u>\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Eliana Del Campo y Sebastian Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo se aprende a hacer libros cuando nadie ense\u00f1a a hacerlos? Sim\u00f3n Ergas (Santiago, 1983) sali\u00f3 de la universidad con una licenciatura en Letras, el deseo de trabajar cerca de la literatura y ninguna idea de c\u00f3mo se fabrica un libro. De ese desconcierto naci\u00f3 La Pollera, primero como una revista cultural digital que pagaba a sus columnistas con pizzas y despu\u00e9s como una de las editoriales independientes m\u00e1s reconocibles de Chile, con un cat\u00e1logo que combina rescates patrimoniales \u2014in\u00e9ditos de Juan Emar, la obra secreta de Jos\u00e9 Edwards, el <em>Poema de Chile<\/em> de Gabriela Mistral\u2014 con apuestas por las nuevas voces de la narrativa chilena. Hoy es mag\u00edster en Edici\u00f3n, editor del sello y productor general de La Furia del Libro.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Sim\u00f3n tambi\u00e9n es tambi\u00e9n escritor. Public\u00f3 <em>De una rara belleza<\/em> (autoedici\u00f3n, 2011; La Pollera, 2016), biograf\u00eda novelada de su abuelo, un jud\u00edo macedonio que huy\u00f3 de la ocupaci\u00f3n nazi; <em>Tierra de aves acu\u00e1ticas<\/em> (Ox\u00edmoron, 2016), menci\u00f3n honrosa del Premio de Narrativa Francisco Coloane; y <em>Delitos de poca envergadura<\/em> (La Pollera, 2017), cuarenta relatos breves ilustrados por Rafael Edwards que ganaron el Premio a la Edici\u00f3n de la C\u00e1mara Chilena del Libro. Conversamos con \u00e9l durante su paso por Arequipa, en octubre del 2025, sobre las cajas de manuscritos que duermen en los cl\u00f3sets de los herederos, el concurso de cuentos de terror que le abri\u00f3 la puerta a la narrativa contempor\u00e1nea, y lo que significa equivocarse much\u00edsimo cuando el error es la mejor escuela disponible.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Simon-Hergas.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2214\" width=\"579\" height=\"595\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Simon-Hergas.png 707w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Simon-Hergas-292x300.png 292w\" sizes=\"(max-width: 579px) 100vw, 579px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Bienvenido al Per\u00fa y a Arequipa. \u00bfEs tu primera vez por ac\u00e1?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Muchas gracias por esta conversaci\u00f3n. Yo vine al Per\u00fa muchas veces. En 2006 estuve un mes en la selva, en Iquitos, viv\u00ed m\u00e1s adentro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfCon la familia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No, explorando la selva, conociendo las bondades. En realidad ten\u00edamos un proyecto bien ingenuo con unos amigos: ese a\u00f1o los Rolling Stones hicieron un concierto en Copacabana<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> y nosotros quer\u00edamos subir de Chile a Iquitos, cruzar el Amazonas, bajar por Brasil y llegar al concierto. Por supuesto que salimos, y cuando llev\u00e1bamos ya un mes de viaje ocurri\u00f3 el concierto; ese d\u00eda yo justo estaba cruzando la frontera de Per\u00fa y Brasil en el Amazonas. Estaba lej\u00edsimos, pero como cruc\u00e9 lo vi por la tele, en la televisi\u00f3n brasile\u00f1a. La mitad de mis amigos no siguieron, se quedaron en Iquitos, encantados, porque hay mucho que hacer. Y bueno, se nos acab\u00f3 el tiempo. Es una larga historia, pero estuve mucho tiempo en el Per\u00fa esa vez. Y a Arequipa hab\u00eda venido en 2003.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Queremos comenzar explorando tu faceta como editor. \u00bfC\u00f3mo surge La Pollera? \u00bfQu\u00e9 es lo que no hab\u00eda en el panorama editorial y que ustedes dijeron: nosotros lo vamos a hacer?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El primer impulso fue que se nos acab\u00f3 la universidad, \u00e9ramos escritores y quer\u00edamos trabajar cerca de la literatura. En esa \u00e9poca no hab\u00eda editoriales como hay ahora, no hab\u00eda a\u00fan posgrados de edici\u00f3n, y uno sal\u00eda de una licenciatura en Letras sin saber c\u00f3mo se hace un libro, sin saber que se pueden hacer libros. Armamos una revista cultural digital, que se llam\u00f3 La Pollera, el 2007. Eso funcion\u00f3 unos cuatro a\u00f1os, hasta que tratamos de profesionalizarla; incluso tuvimos un <em>banner<\/em> de una pizzer\u00eda que nos pagaba en pizzas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los primeros pagos eran en pizzas, entonces<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Y yo les pagaba en pizza a los columnistas [risas]. Y ah\u00ed, siguiendo el c\u00f3mo era trabajar cerca de la literatura, nos encontramos con las obras completas de un autor fantasma chileno: famoso, pero fantasma, es decir, alguien de quien se sab\u00eda que hab\u00eda escrito mucho pero que nunca hab\u00eda publicado. Encontramos una caja en un cl\u00f3set llena de sus papeles y con eso nos ganamos un fondo p\u00fablico para publicar las obras completas, que fueron tres libros.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue muy extra\u00f1o, porque si bien las editoriales m\u00e1s chicas partimos como jugando, como un <em>hobby<\/em> un poco, ese primer a\u00f1o tuvimos sueldo gracias a ese fondo, y trabajamos, y metimos al equipo a un dise\u00f1ador, y pudimos equivocarnos much\u00edsimo, que fue lo que m\u00e1s nos ense\u00f1\u00f3. Y as\u00ed parti\u00f3. Despu\u00e9s de ese proyecto dijimos: \u00bfqu\u00e9 hacemos ahora?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n era el autor fantasma?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Edwards<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ah, Jos\u00e9 Edwards. No s\u00e9 por qu\u00e9 pens\u00e9 en Juan Emar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No, Juan Emar<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a> vino despu\u00e9s. Fue nuestro segundo proyecto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfY d\u00f3nde encontraron la caja? Perd\u00f3n, es que es una an\u00e9cdota muy curiosa.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La caja estaba en la casa de un hijo suyo. Es que todas estas cosas se conservan as\u00ed. Es muy extra\u00f1o. Despu\u00e9s publicamos un in\u00e9dito de Juan Emar que tambi\u00e9n estaba en una caja, en el cl\u00f3set del presidente de la fundaci\u00f3n. Digamos que son fundaciones jur\u00eddicas, que no tienen una sede, porque solo cuidan los derechos de autor. Entonces el presidente ten\u00eda una caja con los manuscritos en su casa, humedeci\u00e9ndose. Eran papeles del a\u00f1o treinta. Le sacabas un clip y se empezaban a desintegrar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Claro, porque antes guardaban sus manuscritos as\u00ed, y ahora es un PDF que puede encontrarse por ah\u00ed.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>O uno se imagina una b\u00f3veda, \u00bfno? Hay autores m\u00e1s modernos, como Carlos Droguett. \u00bfLo conocen? Hay un fondo en una universidad en Francia, la Universidad de Poitiers, que se llama Fondo Carlos Droguett. Ah\u00ed est\u00e1n guardados sus papeles, catalogados y s\u00faper bien. Pero con estos autores m\u00e1s viejos no pasa eso.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Justo esta ma\u00f1ana te mostraba este libro de Constanza Guti\u00e9rrez, <em>Incompetentes<\/em>. Hay una historia, porque ese fue el primer libro que alguna vez me llamaron a presentar en una feria. Me acuerdo de cuando ella lleg\u00f3 con sus libros de La Pollera, y para m\u00ed reci\u00e9n sonaba el sello. \u00bfC\u00f3mo surgieron esas ganas de publicar tambi\u00e9n nuevas voces, autores actuales? \u00bfC\u00f3mo parti\u00f3 ese proyecto?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo dejamos a los muertos? Que no los dejamos, pero claro, partimos con eso, y era como nuestra gu\u00eda, y era lo que el p\u00fablico esperaba.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Porque, por lo general, ocurre el caso inverso: las editoriales comienzan con la apuesta del autor novel y luego pasan al rescate de archivos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Claro. Bueno, llev\u00e1bamos algunos rescates patrimoniales, despu\u00e9s nos metimos con Gabriela Mistral de quien tambi\u00e9n encontr\u00e1bamos unas joyas que no estaban publicadas. Y ya despu\u00e9s de tres o cuatro proyectos dijimos: bueno, parece que esto es una editorial, estamos haciendo algo. Hab\u00eda ocurrido ya la primera Furia del Libro<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a> en la que estuvimos, hab\u00edamos conocido otras editoriales y hab\u00edamos aprendido un poco de la industria. Entonces dijimos: quiz\u00e1s podemos seguir en esto, quiz\u00e1s podemos hacerlo nuestro trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al hacernos conscientes de eso, tambi\u00e9n te pones a pensar en tu rol como editor, como publicador. No podemos hacernos los tontos: vivimos ahora, ac\u00e1, no en el pasado. Entonces dijimos: trabajemos con autores vivos. \u00bfPero qui\u00e9n? Bueno, estaba mi libro, que hab\u00eda salido antes, pero no.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bf<em>De una rara belleza<\/em>?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, la primera edici\u00f3n de ese libro sali\u00f3 antes que todo el resto de La Pollera. Sali\u00f3 sin c\u00f3digo de barras, sin lomo, sin contratapa. Era una edici\u00f3n familiar. Ese ejemplar que tienes ah\u00ed es es la segunda edici\u00f3n, de 2016, creo. La otra es de 2011, antes de todo lo dem\u00e1s. Y bueno, entonces hicimos un concurso. Un concurso literario que consist\u00eda en escribir cuentos de terror en torno a la ley 20.000<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>, que estaba muy de moda en esa \u00e9poca: la ley de persecuci\u00f3n de los fumadores de marihuana. Era un concurso muy espec\u00edfico. Lo que apost\u00e1bamos era que fumar marihuana era inofensivo y que la ley lo criminalizaba, y entonces hac\u00eda que la gente viviera un terror, pero no hac\u00eda que la gente dejara de fumar. Ese era el llamado del concurso.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"472\" height=\"727\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/De-una-rara-belleza.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2215\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/De-una-rara-belleza.png 472w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/De-una-rara-belleza-195x300.png 195w\" sizes=\"(max-width: 472px) 100vw, 472px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Nos lo tomamos muy en serio: hicimos ilustraciones, conseguimos auspiciadores, conseguimos un jurado bien bueno, estaba Alejandro Zambra y hab\u00eda un diputado muy famoso porque era abogado a favor de la marihuana. Fue muy divertido. Y ese concurso lo gan\u00f3 Constanza Guti\u00e9rrez. Publicamos un libro con los diez mejores relatos y ella estaba ah\u00ed. As\u00ed la contactamos y nos conocimos. Y despu\u00e9s de publicar ese libro nos dice que ten\u00eda una novela<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>. Ah\u00ed trabajamos con ella. Fue la primera vez que edit\u00e1bamos a un autor vivo. Pele\u00e1bamos. Y nada, nos fue s\u00faper bien. S\u00faper bien.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, cuando empezamos a dise\u00f1arlo no ten\u00edamos colecci\u00f3n de narrativa, y se le ocurri\u00f3 a ella ocupar el cuadro de un pintor. Ese pintor es mi primo, entonces fue muy f\u00e1cil gestionarlo para el de <em>Incompetentes<\/em>. Amigo m\u00edo, hermano m\u00edo. De hecho, en el de <em>De una rara belleza<\/em> la portada tambi\u00e9n es de \u00e9l, pero esa ya es una ilustraci\u00f3n digital. De ah\u00ed en adelante, ahora tenemos m\u00e1s de veinte libros de narrativa y son todos cuadros de pintores. Lo invent\u00f3 Constanza en el primero. As\u00ed que as\u00ed fue. Y fue medio accidental, pero bueno. Y ah\u00ed, cuando ella lleg\u00f3, ya ten\u00edamos distribuidor, entonces ya sab\u00edamos un poco m\u00e1s del tema de prensa. As\u00ed que se distribuy\u00f3, y ella tuvomucha audiencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Entonces ya ten\u00edan el archivo hist\u00f3rico y la narrativa de autores contempor\u00e1neos. Por \u00faltimo, quer\u00edamos consultarte por el cat\u00e1logo de poes\u00eda, porque tienen a Anne Carson, que la tradujeron, pero tambi\u00e9n hemos visto libros de Rosamel del Valle y Eunice Odio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero nunca nos tiramos a abrir una l\u00ednea de poes\u00eda, porque en la editorial yo soy narrador y se nos hac\u00eda dif\u00edcil editar poes\u00eda sin estar seguros de saber hacerlo. Y adem\u00e1s, sin conocer los circuitos de difusi\u00f3n. Entonces no abrimos l\u00ednea de poes\u00eda: esos libros los sacamos en la l\u00ednea de rescate patrimonial. Est\u00e1 Rosamel del Valle, de quien de hecho publicamos su narrativa, que no se conoc\u00eda. Y lo de Eunice Odio y Lezama Lima viene en esta l\u00ednea m\u00e1s de rescate patrimonial, y es una colecci\u00f3n curada por Vicente Undurraga, que es un editor genial de poes\u00eda. Es un personaje que sabe.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Con respecto a las colaboraciones que se dan entre editoriales, \u00bfc\u00f3mo percibes el ambiente en Chile? Porque la Furia del Libro es una iniciativa que nosotros, desde otro pa\u00eds, vemos como un modelo de red que se apoya y que le hace un contrapeso a la hegemon\u00eda de las transnacionales en el mercado editorial. \u00bfC\u00f3mo sientes que es el clima entre las independientes chilenas? \u00bfHay colaboraci\u00f3n? \u00bfHay una sana competencia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo no? Entre independientes, ning\u00fan cat\u00e1logo se parece a otro. Todo es muy particular y es muy dif\u00edcil competir. Entonces terminamos colaborando. Al final, la fundaci\u00f3n de la Furia fue compartir p\u00fablico entre todos: yo traigo diez, t\u00fa traes diez, t\u00fa traes diez, y empiezan a aportar a los otros mesones. La Furia yo siento que es muy colaborativa. De hecho, cuando la conoc\u00ed eso me fascin\u00f3, porque entr\u00e9 a hacer libros sin saber que iba a tener que vender libros. Y de repente veo a un mont\u00f3n de personas tratando de hacer lo mismo sin saber c\u00f3mo hacerlo, y junt\u00e1ndose para poder hacerlo mejor. Ah\u00ed yo empec\u00e9 a perseguir al organizador de la Furia para que me dijera c\u00f3mo. As\u00ed me met\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"472\" height=\"731\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Tierra-de-aves-acuaticas.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2217\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Tierra-de-aves-acuaticas.png 472w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Tierra-de-aves-acuaticas-194x300.png 194w\" sizes=\"(max-width: 472px) 100vw, 472px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Ahora tambi\u00e9n abren espacio a independientes de otros pa\u00edses para que formen parte de esa red, y eso ha diversificado. Nosotros, como lectores, vemos la diversidad de publicaciones que hay en Chile a ra\u00edz de este clima tan ben\u00e9fico. Es un modelo bonito que esperamos se contagie un poco m\u00e1s ac\u00e1.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es muy raro lo que pasa con la Furia. La Primavera del Libro es otra feria, es la del gremio de editores. Est\u00e1 ocurriendo ahora; de hecho me van a odiar un poco porque me vine y no voy a ver nada. La Furia grande ocurre en invierno y la Furia chica en verano. La Furia chica es la de siempre, pero se qued\u00f3 peque\u00f1o el espacio y abrimos la fecha de invierno en la Estaci\u00f3n Mapocho, para que ah\u00ed ya quepa todo el mundo. Y si viene m\u00e1s gente, se pueden acercar m\u00e1s personas a ver.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Como autor, hemos le\u00eddo <em>Delitos de poca envergadura<\/em>. \u00bfC\u00f3mo nace esa idea loca de hacer un libro de microhistorias ilustrado?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fue idea del ilustrador. A \u00e9l se le ocurri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"740\" height=\"732\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Delitos-de-poca-envergadura.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2216\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Delitos-de-poca-envergadura.png 740w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Delitos-de-poca-envergadura-300x297.png 300w\" sizes=\"(max-width: 740px) 100vw, 740px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfTen\u00edas las historias ya escritas? \u00bfTe dio una consigna, un precepto de hagamos esta l\u00ednea? Porque normalmente alguien escribe y despu\u00e9s busca un ilustrador, pero en este caso \u00bfc\u00f3mo se gener\u00f3?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fue un trabajo muy sin\u00e9rgico entre los dos. Yo empec\u00e9 a ejercitar: hice algunos relatos buscando el tono, buscando la voz, se los mandaba, \u00e9l los ilustraba, me los devolv\u00eda, despu\u00e9s yo los borraba, escrib\u00eda de nuevo. Fuimos as\u00ed como pimponeando hasta encontrar el estilo, el estilo de los dos, porque igual se retroalimentan las ilustraciones con los relatos. Entonces, cuando encontramos eso, ya nos liberamos y empezamos a trabajar, a juntarnos a tomar caf\u00e9 y a re\u00edrnos de los temas que se nos ocurr\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A m\u00ed me divirti\u00f3 mucho, como te contaba antes de empezar, que sea tan miscel\u00e1neo: algunos cuentos son muy crueles, otros m\u00e1s jocosos, como el del partido de f\u00fatbol. Fue un poco como ver los videoclips de <em>31 Minutos<\/em>, el de \u201cSe\u00f1ora devu\u00e9lvame la pelota\u201d. Hay unos parecidos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, eso era como una especie de hambre que yo tuve al escribir esto, porque son cuarenta relatos breves, todos con la misma consigna, y la dificultad est\u00e1 en la variedad. No solo tem\u00e1tica, sino de g\u00e9nero: hay unos dist\u00f3picos tambi\u00e9n. Entonces trat\u00e9 de agarrarme de todo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"492\" height=\"731\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/La-oficina-del-agua.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2218\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/La-oficina-del-agua.png 492w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/La-oficina-del-agua-202x300.png 202w\" sizes=\"(max-width: 492px) 100vw, 492px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Fue un ejercicio medio de Oulipo, \u00bfno? A m\u00ed me da curiosidad porque me acuerdo de que Constanza Guti\u00e9rrez contaba que, cuando naci\u00f3 <em>Pelusa Baby<\/em>, ella tambi\u00e9n se dijo: voy a escribir veinte historias y esa va a ser mi consigna.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fue un libro bien bonito de hacer. Se agot\u00f3. Es un libro que no creo que reimprimamos, porque es car\u00edsimo: por el color, por el grosor del papel. Pero tambi\u00e9n estuvo bueno porque lo trabaj\u00e9 muy de cerca con mi socio, que ya no es editor, ahora es encargado de marketing y distribuci\u00f3n, pero hasta ese momento era un gran editor. Tambi\u00e9n \u00e9l me edit\u00f3 el primero, el de <em>De una rara belleza<\/em>. Lo trabajamos muy de cerca, y eso yo creo que jug\u00f3 a favor: ser autor y editor y trabajar adentro del equipo de edici\u00f3n. Hicimos un libro s\u00faper unitario, un proyecto muy cerrado. Y por eso se gan\u00f3 el Premio a la Edici\u00f3n<a href=\"#_ftn7\">[7]<\/a>, precisamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">+++++<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Libros del autor:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>De una rara belleza<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>La Pollera Ediciones, 2016. 60 pp.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2014\u2013<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Tierra de aves acu\u00e1ticas<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Editorial Ox\u00edmoron, 2016. 312 pp.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2014\u2013<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Delitos de poca envergadura<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>La Pollera Ediciones, 2017. 180 pp.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>La oficina del agua<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Alquimia, 2021. 195 pp.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">+++++<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> El concierto gratuito de los Rolling Stones en la playa de Copacabana, dentro de la gira <em>A Bigger Bang<\/em>, fue el 18 de febrero de 2006 y reuni\u00f3 a cerca de un mill\u00f3n y medio de personas.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Jos\u00e9 Edwards (1914-1980) fue un narrador chileno que escribi\u00f3 toda su vida sin publicar una sola l\u00ednea. La Pollera edit\u00f3 su obra completa en tres vol\u00famenes a partir de los papeles que se conservaban en casa de uno de sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Seud\u00f3nimo de \u00c1lvaro Y\u00e1\u00f1ez Bianchi (1893-1964), autor de Umbral, novela de varios miles de p\u00e1ginas que su autor nunca vio publicada.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Feria de editoriales independientes fundada en Santiago en 2009, de la que Ergas es productor general. Tiene dos ediciones al a\u00f1o: la de verano, en el Centro Cultural Gabriela Mistral, y la de invierno, en la Estaci\u00f3n Mapocho, la antigua terminal ferroviaria convertida en centro cultural.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> La ley chilena de drogas, vigente desde 2005. Los diez relatos ganadores de aquel concurso se reunieron en el volumen 20.000: diez relatos espeluznantes (La Pollera, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> <em>Incompetentes<\/em>, publicada por La Pollera el 2014.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a> El Premio a la Edici\u00f3n de la C\u00e1mara Chilena del Libro 2017, en categor\u00eda ficci\u00f3n. <em>Delitos de poca envergadura<\/em> fue adem\u00e1s finalista del Premio Municipal de Literatura de Santiago 2018 en la categor\u00eda edici\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEntre independientes, ning\u00fan cat\u00e1logo se parece a otro\u201d Por Eliana Del Campo y Sebastian Uribe \u00bfC\u00f3mo se aprende a hacer libros cuando nadie ense\u00f1a a hacerlos? Sim\u00f3n Ergas (Santiago, 1983) sali\u00f3 de la universidad con una licenciatura en Letras, el deseo de trabajar cerca de la literatura y ninguna idea de c\u00f3mo se fabrica un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[8,101,12],"tags":[914,916,219,917,759,918,915],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2213"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2213"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2213\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2219,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2213\/revisions\/2219"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2213"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2213"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2213"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}