{"id":2185,"date":"2026-09-03T23:18:04","date_gmt":"2026-09-04T04:18:04","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=2185"},"modified":"2026-09-03T23:18:04","modified_gmt":"2026-09-04T04:18:04","slug":"entrevista-a-ramiro-sanchiz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2026\/09\/03\/entrevista-a-ramiro-sanchiz\/","title":{"rendered":"Entrevista a Ramiro Sanchiz"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>\u201c<u>La m\u00fasica est\u00e1 en todo lo que escribo<\/u>\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebastian Uribe<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978) es una de las voces m\u00e1s ecl\u00e9cticas de la narrativa latinoamericana contempor\u00e1nea. Escritor, ensayista y traductor, se ha desempe\u00f1ado tambi\u00e9n como librero, profesor, redactor y periodista cultural. Es autor de una obra muy prol\u00edfica en la que destacan t\u00edtulos como <em>La historia de la ciencia ficci\u00f3n uruguaya<\/em>(2013), <em>Las imitaciones<\/em> (2016), <em>Verde<\/em> (2016), <em>David Bowie, posthumanismo s\u00f3nico<\/em> (2020), <em>La anomal\u00eda 17<\/em> (2023) y<em> Krautrock<\/em> (2023).<\/p>\n\n\n\n<p>Aprovechamos su paso por Lima para participar en el Coloquio de Filosof\u00eda POP \u201cFilosof\u00eda en la pantalla. Narrativas audiovisuales y formaci\u00f3n de imaginarios culturales\u201d, organizado por la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Per\u00fa, para conversar con \u00e9l acerca de libros como <em>Ca\u00edda libre<\/em> (2017), <em>La expansi\u00f3n del universo<\/em> (2018) y <em>Un pianista de provincias<\/em> (2022), y a partir de ello explorar distintos temas, como su relaci\u00f3n con el Uruguay, la m\u00fasica, Felisberto Hern\u00e1ndez, el <em>weird<\/em> y la evoluci\u00f3n de su \u201cmacronovela\u201d, el Proyecto Stahl.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Autor-1024x683.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2186\" width=\"514\" height=\"342\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Autor-1024x683.png 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Autor-300x200.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Autor-768x512.png 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Autor.png 1097w\" sizes=\"(max-width: 514px) 100vw, 514px\" \/><figcaption><strong>Foto: V\u00edctor Raggio<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>En <em>Ca\u00edda libre<\/em> abres con un ep\u00edgrafe que dice \u201cManchester me cre\u00f3 amargado y resentido\u201d para contarnos en la p\u00e1gina siguiente que viviste la peor fase de la crisis econ\u00f3mica de inicios de siglo, el 2002 espec\u00edficamente, en el Uruguay y a los veintitr\u00e9s a\u00f1os. En retrospectiva, \u00bfc\u00f3mo percibes que te impact\u00f3 ese evento en el largo plazo? \u00bfPercibes algo de ello en tus ficciones?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bueno, en ese momento (julio de 2002) yo todav\u00eda viv\u00eda en la casa de mis padres; me dedicaba especialmente a la m\u00fasica y, si bien segu\u00eda escribiendo, mi vida giraba en torno a las preocupaciones de los m\u00fasicos de un sector alternativo o marginal (como era en el contexto del rock uruguayo la m\u00fasica que tocaba junto a mis compa\u00f1eros de banda). Daba clases de guitarra y me las arreglaba relativamente bien: ten\u00eda cierta sensaci\u00f3n de que pod\u00eda ver la construcci\u00f3n de un futuro (m\u00e1s all\u00e1 de lo que pudiera pasar con mi banda tambi\u00e9n segu\u00eda pens\u00e1ndome como un escritor en proyecto). Esto no se vio afectado del todo por la crisis, al menos no en cuanto a la econom\u00eda; sin embargo, esta posici\u00f3n de relativo privilegio contrastaba much\u00edsimo con el destino de mis amigos y amigas de ese momento y, por supuesto, con lo que pod\u00eda sentir en cuanto a los afectos a nivel colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>El Uruguay siempre tuvo (o al menos esa es la construcci\u00f3n de identidad en que hemos cre\u00eddo colectivamente) una suerte de melancol\u00eda o sensaci\u00f3n de par\u00e1lisis, de escasez de energ\u00edas y flujos culturales, de que en muchas iniciativas siempre remamos a contracorriente; con la crisis del 2002, evidentemente, eso se agudiz\u00f3 y esa melancol\u00eda, par\u00e1lisis y escasez se convirtieron en el despliegue de una derrota que, para colmo, se sent\u00eda como un <em>d\u00e9j\u00e0 vu<\/em>. Si alg\u00fan cr\u00edtico dijo en su momento que <em>Esperando a Godot<\/em> es una obra donde no pasa nada dos veces, el Uruguay nunca estuvo m\u00e1s cerca de ser un pa\u00eds beckettiano que durante esos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"472\" height=\"730\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Caida-libre.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2187\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Caida-libre.png 472w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Caida-libre-194x300.png 194w\" sizes=\"(max-width: 472px) 100vw, 472px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Tambi\u00e9n cuentas en dicho libro que tuviste una banda de muy joven \u2014Space Glitter\u2014 y has publicado, adem\u00e1s del mencionado, otros t\u00edtulos dedicados a una canci\u00f3n de Alfredo Zitarrosa y a la figura de David Bowie. \u00bfC\u00f3mo es la influencia de la m\u00fasica en tu proceso creativo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La frase rimbombante ser\u00eda que no hay para m\u00ed vida sin m\u00fasica; si se tratara de ir un poco m\u00e1s al detalle o la precisi\u00f3n, dir\u00eda que siempre hay m\u00fasica en mi vida, que la m\u00fasica est\u00e1 en todo lo que escribo. Esto quiz\u00e1 tenga un origen doble: primero que nada, por supuesto, mi entusiasmo y amor por la m\u00fasica, que seguramente se lo debo a mi madre y los discos de The Beatles que escuchaba conmigo cuando yo ten\u00eda cuatro a\u00f1os (podr\u00eda a\u00f1adir haber crecido en el Barrio Sur de Montevideo, impregnado de la ritm\u00e1quina afrouruguaya del candombe, y luego de haberme mudado al barrio Atahualpa, al que se adhieren los ecos m\u00e1s tristes del romanticismo tard\u00edo, de Debussy, de Satie; y, todav\u00eda m\u00e1s, de mi adolescencia en un contexto de clase media angl\u00f3fila en el que la historia del rock, desde Elvis hasta Nirvana, era considerada el texto sagrado y las v\u00edsceras en las que deb\u00edamos leer nuestro destino); y, segundo, mi devoci\u00f3n un poco m\u00e1s tard\u00eda por escritores de la tradici\u00f3n simbolista francesa y, todav\u00eda m\u00e1s, sus herederos del alto modernismo, Proust, Joyce, Eliot, para saltar despu\u00e9s hacia Raymond Queneau y Georges Perec, con sus procesos, sus variaciones, sus pautas de desarrollo narrativo y estil\u00edstico tan algor\u00edtmicas como intuitivas, tan maqu\u00ednicas como org\u00e1nicas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El futuro es una idea, una entidad, que atraviesa muchos de tus libros, desde su ausencia, su interrupci\u00f3n, hasta todas las posibilidades que se pueden desprender de ella y que son inevitables a veces, jugando incluso con lo ucr\u00f3nico. \u00bfC\u00f3mo percibes que ha sido la evoluci\u00f3n de ese tiempo por ocurrir para Federico Stahl y en tu obra en general?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es curioso, porque si bien considero haber sido forjado en la fragua de la contracultura cienciaficcionera (o la ciencia ficci\u00f3n contracultural) uruguaya, nunca pude escribir cuentos o novelas de un futuro lejano (como el de los libros de Asimov o Herbert o Le Guin que tanto me entusiasmaban a los diecis\u00e9is a\u00f1os) sino que, quiz\u00e1 dando por sentada esa cancelaci\u00f3n uruguaya del futuro, siempre me sali\u00f3 m\u00e1s naturalmente escribir ucron\u00eda o relatos de mundos paralelos; en lugar de mirar adelante, dig\u00e1moslo as\u00ed, mir\u00e9 hacia un costado.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s, ya a mis treinta y tantos a\u00f1os, la lectura de Fisher y la relectura de Ballard y Lovecraft me hicieron caer en la pregunta por la producci\u00f3n cultural de la idea de futuro y de los futuros espec\u00edficos, y creo que eso termin\u00f3 por resignificar ese inter\u00e9s que tuve siempre por la ucron\u00eda; m\u00e1s adelante, al pensar en t\u00e9rminos del <em>weird<\/em> posthumanista, el futuro empez\u00f3 a convertirse en el lugar no humano por excelencia: el lugar de una xenopo\u00e9tica, el lugar de la disonancia cognitiva, el lugar de la mutaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fechas el 6 de noviembre de 2004, d\u00eda de tu cumplea\u00f1os n\u00famero veintis\u00e9is, como el origen del proyecto enciclop\u00e9dico de Federico Stahl, al que denominas, al final de <em>Los acontecimientos<\/em>, una \u00abmacronovela\u00bb. \u00bfC\u00f3mo ha ido evolucionando dicha empresa desde su origen, hace veintid\u00f3s a\u00f1os? \u00bfCu\u00e1les son los cambios m\u00e1s significativos que le han ocurrido en los \u00faltimos a\u00f1os?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Me atrae especialmente la idea de un tipo de juego cuyas reglas van cambiando; un juego cuyos resultados (si se tratara de un juego de rol, por ejemplo, la historia que va desenvolvi\u00e9ndose a partir de las gu\u00edas del <em>master<\/em>) inciden sobre las reglas y las modifican. Para m\u00ed, el Proyecto Stahl funciona de esa manera: lo que escribo retroalimenta el proceso y lo modifica, poniendo nuevos \u00e9nfasis en ciertas pr\u00e1cticas, en ciertos temas. As\u00ed, de un momento ante todo realista (mis primeras novelas, muy centradas en mi experiencia con la m\u00fasica), de un \u00abretorno\u00bb a la ciencia ficci\u00f3n basado en la ucron\u00eda (2008-2014, supongo), de un inter\u00e9s por el <em>weird<\/em> y el posthumanismo (2016 en adelante), de la b\u00fasqueda de lugares m\u00e1s experimentales (la teor\u00eda ficci\u00f3n, por ejemplo, en mis libros <em>Guitarra negra<\/em>, de 2019, y <em>Ejercicios de dactilograf\u00eda<\/em>, de 2022), ahora estoy indagando en una est\u00e9tica necromodernista, que reanima (como el doctor Frankenstein los pedazos con los que cre\u00f3 su criatura) los fragmentos de la tradici\u00f3n modernista y vanguardista.<\/p>\n\n\n\n<p>Pensar en estos t\u00e9rminos de g\u00e9neros y estilos hace que ponga \u00e9nfasis en distintas pr\u00e1cticas: la variaci\u00f3n del tema de una novela a otra pautando cambios de g\u00e9nero, por ejemplo (como pasa entre mi novela <em>Verde<\/em>, de horror lovecraftiano, y <em>La expansi\u00f3n del universo<\/em>, una novela realista: ambas cuentan esencialmente la misma historia, o ambas plantean historias muy distintas cuyos cambios dependen de una misma premisa llevada a otro g\u00e9nero narrativo), o el uso de estructuras musicales (la forma sonata en mi reciente <em>La colisi\u00f3n<\/em>), o la producci\u00f3n de textos modulares que ensamblan un todo no lineal (que ser\u00eda mi manera m\u00e1s reciente de ver al proyecto completo).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En una entrevista para <em>Coolt<\/em> comentaste que, a partir de la traducci\u00f3n de un par de t\u00edtulos de Nick Land, diste con una manera de escribir que aliment\u00f3 algunas zonas de tu escritura. \u00bfPodr\u00edas contarnos m\u00e1s sobre ello? \u00bfCu\u00e1les fueron los principales desaf\u00edos de dicha traducci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Land es un autor controversial al extremo, un provocador radical. Yo resueno especialmente con su filosof\u00eda de los a\u00f1os noventa y con sus reflexiones posteriores sobre el horror, y no comparto en lo m\u00e1s m\u00ednimo su giro pol\u00edtico, su entusiasmo por la neorreacci\u00f3n y su idea de la \u00abilustraci\u00f3n oscura\u00bb (lo cual no necesariamente lo hago desde una cr\u00edtica desde el humanismo y el progresismo ingenuo, sino que intento hacerlo desde las bases del propio pensamiento landiano); pero m\u00e1s all\u00e1 de esto, Land es un escritor: alguien que se ha movido en la zona intersticial entre la poes\u00eda, el ensayo y la ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese lugar inestable produce un estilo igualmente inestable, que retoma tanto al Burroughs de la Trilog\u00eda Nova como al Joyce de <em>Finnegans Wake<\/em> y a Deleuze y Guattari en <em>Mil mesetas<\/em>. Todo esto puede pensarse como un conjunto de virus que se replicaron en mi escritura y la hicieron mutar, para bien (me entusiasma, me provoca, me suscita a seguir indagando) y para mal (mis libros no necesariamente se llevan bien con ciertos editores o ciertas pautas o circuitos del sistema literario).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En un pasaje de <em>Un pianista de provincias<\/em>, Federico Stahl se dice a s\u00ed mismo que la vida errante deb\u00eda ser mejor que su sedentarismo solitario en casa. Esta idea de evasi\u00f3n de un destino magro, \u00bfqu\u00e9 tan factible es en nuestros d\u00edas? \u00bfInternet y las redes funcionan como escape o son otra expresi\u00f3n de esa sensaci\u00f3n de enclaustramiento y desaz\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esas secciones de la novela fueron escritas durante la pandemia de covid, cuando por mucho tiempo sent\u00ed una suerte de cancelaci\u00f3n de posibilidades o reformateo de potencialidades, de giro efectivo en el curso de los acontecimientos (y un giro imprevisto, incontrolable, vinculado a un virus) que me llevaba a preguntarme por lo que pudo haber sido, por los futuros que estaban siendo cancelados en vivo, por decirlo de alguna manera.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, el escape es lo que define lo real: real es aquello de lo que inevitablemente hemos de escapar; la internet y otras tecnolog\u00edas solo modulan esa posibilidad cultural (posiblemente de los miembros de la familia <em>Homo<\/em>, ya desde los neandertales o quiz\u00e1 en poblaciones todav\u00eda anteriores) de codificar simb\u00f3licamente lo posible, lo especulativo, la ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La mara\u00f1a de pl\u00e1stico que es central en <em>Un pianista de provincias<\/em> me record\u00f3 mucho al cerco de <em>Redoble por Rancas<\/em>, de Manuel Scorza, pero tambi\u00e9n al aire t\u00f3xico de <em>Mugre rosa<\/em>, de Fernanda Tr\u00edas: entidades mortales que parecen haber crecido exponencialmente de un momento a otro y cuya victoria sobre los humanos parece inevitable. \u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 esta entidad tan feroz? \u00bfQu\u00e9 tan catastr\u00f3ficos ves los pr\u00f3ximos a\u00f1os, entre el da\u00f1o causado por el propio ser humano y los embates de la naturaleza vistos en los \u00faltimos meses?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La mara\u00f1a surgi\u00f3 por una reflexi\u00f3n sobre la historia del pl\u00e1stico. Ten\u00eda pensado escribir un libro que se titulara <em>Historia natural del pl\u00e1stico<\/em> y que comenzara con los dep\u00f3sitos del carbon\u00edfero, los hidrocarburos atrapados en la corteza terrestre, ese pliegue entre lo natural y lo geol\u00f3gico (eso que Benjamin Bratton llama lo planetario), luego el petr\u00f3leo extra\u00eddo y su activaci\u00f3n y aceleraci\u00f3n de la industria, hasta la petroqu\u00edmica, los pl\u00e1sticos y nuestra vida afectada y configurada por ellos. Imagin\u00e9 que si una forma de vida pudiera metabolizar el pl\u00e1stico lograr\u00eda una ventaja evolutiva en relaci\u00f3n a todas las dem\u00e1s, para las que el pl\u00e1stico es incluso t\u00f3xico; esa ventaja redundar\u00eda en una multiplicaci\u00f3n o proliferaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n me interesaba que esa entidad proliferante se hiciera eco de esa problematizaci\u00f3n de los l\u00edmites entre lo org\u00e1nico y lo geol\u00f3gico, entre lo natural y lo artificial.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"427\" height=\"731\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Un-pianista-de-provincias.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2189\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Un-pianista-de-provincias.png 427w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Un-pianista-de-provincias-175x300.png 175w\" sizes=\"(max-width: 427px) 100vw, 427px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La novela deja un enigma, sin embargo: \u00bfpor qu\u00e9 se detuvo la proliferaci\u00f3n de mara\u00f1a? \u00bfQu\u00e9 mecanismos sirvieron de regulaci\u00f3n espont\u00e1nea a esa multiplicaci\u00f3n? El mundo de la novela, de hecho, no est\u00e1 consumido por la mara\u00f1a, sino que esta se dispone en zonas, en las que los humanos despliegan nuevas subjetividades del mismo modo que el nosotros presente es producido por tecnolog\u00edas derivadas de los hidrocarburos, sean los celulares y las computadoras, los televisores, la intervenci\u00f3n del pl\u00e1stico en la industria de la salud, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El t\u00edtulo y el oficio mismo de Federico Stahl en esta novela evocan la figura de Felisberto Hern\u00e1ndez, sobre quien has escrito en diversas ocasiones. \u00bfQu\u00e9 tanto sigue irradiando su obra en la tuya? \u00bfCalifica como <em>weird<\/em> tambi\u00e9n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda. Si bien la novela no bebe directamente de un anecdotario felisbertiano (hay apenas cuatro alusiones muy disimuladas), la apropiaci\u00f3n de Felisberto como un escritor del <em>weird<\/em>, o el proto-<em>weird<\/em>, o el <em>weird<\/em> retroetiquetado me parece fascinante, y sigue suscit\u00e1ndome escrituras. El eje Felisberto-Levrero-Marosa me parece lo m\u00e1s interesante de la literatura uruguaya del siglo XX (junto a Onetti, por supuesto, aunque transite por otros caminos, o tambi\u00e9n a la hermosa obra po\u00e9tica de Amanda Berenguer).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Emilio Scarone es uno de tus personajes m\u00e1s extravagantes e hilarantes, cuya menci\u00f3n en <em>La expansi\u00f3n del universo<\/em> sirve para parodiar el mundo editorial de la ciencia ficci\u00f3n rioplatense. \u00bfSe ha sofisticado respecto a d\u00e9cadas anteriores? \u00bfCu\u00e1les son aquellas marcas que lo hacen \u00fanico respecto al de otras latitudes?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Emilio est\u00e1 m\u00e1s o menos basado en un personaje real, que \u2014hasta donde s\u00e9, porque no hablamos desde hace al menos diez a\u00f1os y tengo entendido que est\u00e1 muy ofendido conmigo\u2014 sigue anclado en los noventa. Creo que a buena parte del <em>fandom<\/em> \u2014y no solo en el Uruguay\u2014 lamentablemente le pasa lo mismo. Escritores que solo leen ciencia ficci\u00f3n, que sostienen una relaci\u00f3n de suspicacia, fascinaci\u00f3n y desconocimiento de lo que perciben como el <em>mainstream<\/em> que los margina, etc\u00e9tera. Hace unos a\u00f1os pens\u00e9 que esa actitud de viejo escritor noventero estaba superada, pero lamentablemente no es as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"443\" height=\"723\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/La-expansion-del-universo.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2188\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/La-expansion-del-universo.png 443w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/La-expansion-del-universo-184x300.png 184w\" sizes=\"(max-width: 443px) 100vw, 443px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Citas dos obras latinoamericanas recientes como buenas representantes de lo <em>weird<\/em>: <em>Materiales para una pesadilla<\/em> (2021), del argentino Juan Mattio, y <em>Par\u00e1sitos perfectos<\/em>, del colombiano Luis Carlos Barrag\u00e1n. \u00bfQu\u00e9 puntos en com\u00fan y qu\u00e9 diferencias encuentras entre ambos t\u00edtulos? \u00bfC\u00f3mo ubicar\u00edas tu obra en relaci\u00f3n con ellos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>El gusano<\/em> y <em>Par\u00e1sitos perfectos<\/em>, de Luis Carlos, son paradigm\u00e1ticas de una ciencia ficci\u00f3n que se apropia de la tradici\u00f3n del <em>weird<\/em> tanto en su variante literaria (desde Lovecraft o el <em>old weird<\/em> hasta el <em>new weird<\/em> de China Mi\u00e9ville, Jeff VanderMeer y Paolo Bacigalupi, pasando por M. John Harrison) como desde el pensamiento, en particular las ideas de Mark Fisher. <em>Materiales\u2026<\/em> y la m\u00e1s reciente <em>La naci\u00f3n de los sue\u00f1os diurnos<\/em> comportan una lectura del modelo desplegado por Barrag\u00e1n y una orientaci\u00f3n hacia formas m\u00e1s experimentales en lo formal, en particular la teor\u00eda-ficci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo siento que mi novela <em>Verde<\/em>, publicada en 2016 y escrita en 2015, podr\u00eda pensarse como una suerte de precursor inconsciente o intuitivo de esto (del mismo modo que parte de la obra de Alberto Chimal y Jorge Baradit, m\u00e1s <em>Nefando<\/em>, de M\u00f3nica Ojeda, y buena parte de la obra de Giovanna Rivero); m\u00e1s cerca del presente, esta cosa intuitiva se volvi\u00f3 en m\u00ed un poco m\u00e1s program\u00e1tica, pero ahora siento que necesito mudarme del territorio del <em>weird<\/em>, o al menos del <em>weird<\/em> en tanto narrativa sobre asuntos *weird*, para pasar a objetos literarios que sean *weird* en s\u00ed mismos: libros que uno no sabe c\u00f3mo usar, c\u00f3mo generan significado. En esa l\u00ednea he estado pensando en la noci\u00f3n que mencion\u00e9 en una pregunta anterior de \u00abnecromodernismo\u00bb como reactivaci\u00f3n o reanimaci\u00f3n de una serie de tradiciones y modos de escritura que van desde Joyce hasta Antonio Moresco, y de lo que el australiano-checo Louis Armand podr\u00eda considerarse el autor paradigm\u00e1tico. Algo de esto veo en la obra m\u00e1s reciente de Mattio, y tambi\u00e9n en la diversidad estil\u00edstica de <em>Si sintieras bajo los pies las estructuras mayores<\/em>, de Roberto Chuit Roganovich, y ah\u00ed est\u00e1, en mi opini\u00f3n, lo m\u00e1s interesante de la escritura contempor\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfNos podr\u00edas recomendar un disco o una pel\u00edcula que te haya gustado recientemente?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed: el segundo disco de Angine de Poitrine; <em>Alien Metal<\/em>, de King Gizzard and the Lizard Wizard; y tambi\u00e9n <em>Inferno<\/em>, de Boards of Canada; el <em>Eraserhead<\/em> de Xiu Xiu; <em>Nine Inch Noize<\/em>, el fabuloso disco de remixes en vivo de Nine Inch Nails; m\u00e1s discos que vengo escuchando much\u00edsimo desde hace dos a\u00f1os, como <em>Absolute Elsewhere<\/em>, de Blood Incantation, y <em>Goldstar<\/em>, de Imperial Triumphant.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto al cine, no he explorado mucho \u00faltimamente, sino que me he dedicado m\u00e1s bien a revisitar favoritas de la \u00faltima d\u00e9cada, como <em>Mandy<\/em>, de Panos Cosmatos, o la tercera temporada de <em>Twin Peaks<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">+++++<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Libros del autor:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Ca\u00edda libre<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Estuario Editora, 2017. 120 pp.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2014\u2013<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>La expansi\u00f3n del universo<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Literatura Random House, 2018. 176 pp.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">\u2014\u2013<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Un pianista de provincias<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Random House, 2022. 288 pp.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">+++++<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa m\u00fasica est\u00e1 en todo lo que escribo\u201d Por Sebastian Uribe Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978) es una de las voces m\u00e1s ecl\u00e9cticas de la narrativa latinoamericana contempor\u00e1nea. Escritor, ensayista y traductor, se ha desempe\u00f1ado tambi\u00e9n como librero, profesor, redactor y periodista cultural. 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