{"id":213,"date":"2020-08-04T02:22:38","date_gmt":"2020-08-04T02:22:38","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=213"},"modified":"2020-08-14T03:12:10","modified_gmt":"2020-08-14T03:12:10","slug":"realmente-mejor-el-fuego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2020\/08\/04\/realmente-mejor-el-fuego\/","title":{"rendered":"Realmente, mejor el fuego"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Yrigoyen-601x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-214\" width=\"381\" height=\"649\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Yrigoyen-601x1024.jpg 601w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Yrigoyen-176x300.jpg 176w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/Yrigoyen.jpg 650w\" sizes=\"(max-width: 381px) 100vw, 381px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Por Giancarla Di Laura<\/p>\n\n\n\n<p>En 2015 editorial Planeta public\u00f3 <em>Peque\u00f1a novela con cenizas<\/em>, la primera obra narrativa de Jos\u00e9 Carlos Yrigoyen (Lima, 1976). Al a\u00f1o siguiente, Random House edit\u00f3 su segunda novela, <em>Orgullosamente solos<\/em>, y ahora este mismo sello lanza su tercera novela, <em>Mejor el fuego<\/em>, dedicada a la esposa del autor, Greta, as\u00ed como a dos amigas suyas, las autoras Mar\u00eda Jos\u00e9 Caro y Mayte Mujica (esta \u00faltima esposa del director de la editorial), quienes no se demoraron en publicar elogiosos comentarios sobre el libro, utilizando criterios y vocablos como \u00abbelleza\u00bb para resaltarla. \u00abDolorosa y bella\u00bb, dice Caro; \u00abla \u00fanica belleza posible proviene de la palabra\u00bb, expresa Mujica. \u00abNegro y amarillo\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mejor el fuego<\/em> es la historia de un estudiante de Derecho de la Universidad San Mart\u00edn de Porres, espacio que ya ha sido abordado con anterioridad por Sylvia Miranda en <em>Memorias de Man\u00fa<\/em> (1997, Premio BCR de Novela). Si Miranda retrataba un Per\u00fa de mediados de los ochenta e inicios de los noventa con personajes como Man\u00fa desde el activismo estudiantil y la militancia pol\u00edtica en la Izquierda Unida, Yrigoyen se concentra en el Per\u00fa de las dos reelecciones fujimoristas, con apenas una involuntaria y moralmente obligada asistencia a una marcha contra la dictadura en el 2000.<\/p>\n\n\n\n<p>Dividida en diez cap\u00edtulos de entre tres y quince p\u00e1ginas de extensi\u00f3n, <em>Mejor el fuego<\/em> es un relato relativamente breve contado desde la memoria personal, lo que se explica claramente: \u00abEl recuento de los hechos p\u00fablicos ya los sabemos con detalle, por lo que este cap\u00edtulo aborda otras cuestiones y sucesos\u00bb. El narrador-protagonista, ya mayor, disemina as\u00ed sus recuerdos a modo de \u00abun mont\u00f3n de esquirlas\u00bb, seg\u00fan los llama. Esta memoria va entre la primaria ochentera y el a\u00f1o 2000, desde una exploraci\u00f3n exclusivamente individual relacionada con su orientaci\u00f3n homosexual. \u00ab\u00bfPero qu\u00e9 historia? \u00bfY qui\u00e9n era yo en ella, entonces? \u00bfY cu\u00e1l era la m\u00eda?\u00bb, se pregunta el narrador a mitad de su relato. \u00abComprend\u00ed que ya no habr\u00eda ninguna historia dentro de nuestra historia. De ahora en adelante me reconfortaba con tu sonrisa, un ramo de flores audaces\u00bb, concluye al terminar la novela dirigi\u00e9ndose a su pareja Samuel. Cabe resaltar que este es un jud\u00edo practicante, mientras que el narrador es un enterado lector de libros sobre Hitler. Interesante y sintom\u00e1tica dupla gay dentro de una generaci\u00f3n donde los horizontes pol\u00edticos ya no funcionan como catalizadores de la trama, desde\u00f1ando lo que ha sido tradici\u00f3n en la mejor narrativa peruana. El trasfondo ideol\u00f3gico neoliberal transpira entre las l\u00edneas.<\/p>\n\n\n\n<p>El narrador, hijo \u00fanico y solitario, ha crecido sin amigos en una casa familiar ubicada en una zona distante de la ciudad (La Molina). En tercero de primaria, durante el recreo, dos compa\u00f1eritos le dan latigazos hasta hacerlo sangrar. La directora pide a sus padres que lo cambien de colegio, a lo que estos acceden. Despu\u00e9s, a los catorce, conoce a Gino, chico que atiende en una disquera, quien lo viola. A los veinte, el narrador mantiene relaciones con diferentes muchachos, con los que liga a trav\u00e9s de salas de chat como Latinmail. A los veintitr\u00e9s, sus padres se separan (la madre enga\u00f1a al padre con un vecino de auto rojo) y la casa es vendida. Es por entonces que en la marcha a la que asiste el narrador conoce a Samuel, estudiante de Historia en la Universidad Cat\u00f3lica, a cuya casa parental se va a vivir. Con ellos comparte el Januc\u00e1, la fiesta jud\u00eda de las Luminarias. Se dedican a tomar y fumar, y aburridos deciden salir en auto de Lima, hacia Ica y Arequipa, en lejana reminiscencia del famoso cuento \u201cCon Jimmy, en Paracas\u201d, de Alfredo Bryce, pero sin su econom\u00eda ni brillo de lenguaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes, en abril de 1995, cuando el narrador ingresa a la universidad, conoce a Javier Urrutia Arancibia, \u00abun tipo que estaba a punto de llegar a los cuarenta\u00bb, de madre chilena y cuyo padre \u00abnaci\u00f3 en una familia de terratenientes que lo perdieron todo con la Reforma Agraria\u00bb. Con \u00e9l se acuesta y acaba pele\u00e1ndose. Y luego, en el verano de 1998, conoce a Mar\u00eda Paz Melero, \u00abentre las chicas m\u00e1s bonitas de la facultad\u00bb, en cuya casa, ubicada en el malec\u00f3n Paul Harris de Barranco, conoce a su hermano menor David, estudiante de quince a\u00f1os. \u00abLe sostuve la mirada mientras sacud\u00eda su mano y pensaba que era muy guapo y que ese uniforme escolar le quedaba incre\u00edblemente bien\u00bb, proclama. Al poco tiempo, la madre lo confronta y lo acusa de violaci\u00f3n y de corromper a un menor de edad. En otras palabras, el narrador se convierte en ped\u00f3filo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/JCYrigoyen-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-215\" width=\"514\" height=\"342\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/JCYrigoyen-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/JCYrigoyen-300x200.jpg 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/JCYrigoyen-768x512.jpg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/JCYrigoyen.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 514px) 100vw, 514px\" \/><figcaption>Fuente: Per\u00fa 21<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Estas memorias personales, concentradas en su identidad sexual, me  recordaron un comentario antiguo de Mirko Lauer sobre <em>No se lo digas a nadie<\/em> (frase que aparece en boca de un personaje de Yrigoyen), la famosa novela de tem\u00e1tica gay de Jaime Bayly: \u00abLa prosa me parece m\u00e1s escabrosa que el contenido\u00bb. Record\u00e9 esta opini\u00f3n ahora que le\u00eda <em>Mejor el fuego<\/em> y tengo que decir que en este caso prosa y contenido resultan ser igual de escabrosas, porque lamentablemente apenas llegan a encender alg\u00fan inter\u00e9s por su discurso b\u00e1sico, de coloquialismo demasiado obvio, entre el mercado e inmediatas librer\u00edas, absolutamente referencial, anecd\u00f3tico y chismero, con un anecdotario que a estas alturas a nadie escandaliza, al menos literariamente. Bayly siquiera aportaba cinismo y vivacidad a sus escenas. No resulta un azar que Yrigoyen decida comenzar su novela de esta forma: \u00abD\u00edas que no se deciden entre el calor y el fr\u00edo. Iguales a m\u00ed\u00bb. Y es ese yo narrativo cuarent\u00f3n y poco carism\u00e1tico el que repasa su vida, castigando al lector a lo largo de las ciento sesenta p\u00e1ginas de la novela (las que, debo confesar, solo termin\u00e9 a fin de escribir esta rese\u00f1a).<\/p>\n\n\n\n<p>En esa narraci\u00f3n los eventos van y vienen. Y conforme leemos, vemos primero sus acercamientos adolescentes que nos permiten vislumbrar la ciudad de Lima en los encuentros furtivos que mantiene con distintos j\u00f3venes. Sin embargo, el paisaje urbano es de tan escaso espesor como la llaneza verbal con que lo presenta. Aqu\u00ed algunos ejemplos: \u00abcasas chatas y dis\u00edmiles\u00bb, \u00abbasura acumulada en las esquinas de las v\u00edas principales\u00bb, \u00abconstrucciones incompletas y arbitrarias\u00bb, \u00abpasillos alfombrados de rojo, puertas de falsa caoba\u00bb, \u00abdesayunamos jam\u00f3n, tocino, huevos, pan franc\u00e9s, un caf\u00e9 muy negro y jugo de pi\u00f1a: doce soles la porci\u00f3n\u00bb, \u00abbalcones, caf\u00e9s con las sillas y mesas ocupando la vereda, taxis y transe\u00fantes entremezclados\u00bb (esta \u00faltima es una descripci\u00f3n del centro de Arequipa) y dem\u00e1s generalidades sin calor ni fr\u00edo ni humedad ni gar\u00faa ni nevada ni mayor inventiva. En pocas palabras, un estilo repetidamente simple dentro de lo que alguien ha llamado \u00abquerer ser honesto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed las experiencias homosexuales de este narrador se suceden una tras otra, sin variaci\u00f3n de tonalidad ni tensi\u00f3n dram\u00e1tica. Porque, aunque est\u00e9n nominalmente sobre fuego (por el t\u00edtulo, digo) aqu\u00ed en verdad no hay fuego, sino una p\u00e1gina tras otra y otra m\u00e1s, quiz\u00e1 reclam\u00e1ndolo, literalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Muy lejos este libro de los versos de Luis Cernuda de los que toma el t\u00edtulo: \u00abSu vida ya puede excusarse,\/ porque ha muerto del todo;\/ su trabajo ahora cuenta,\/ domesticado para el mundo de ellos,\/ como otro objeto vano,\/ otro ornamento in\u00fatil;\/ y t\u00fa cobarde, mudo\/ te despediste ah\u00ed, como el que asiente,\/ m\u00e1s all\u00e1 de la muerte, a la injusticia.\/\/ Mejor la destrucci\u00f3n, el fuego\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>No dudamos que los actuales editores de Random House seguir\u00e1n publicando las historias de Jos\u00e9 Carlos Yrigoyen, ya que alg\u00fan p\u00fablico tendr\u00e1n por su facilismo y su \u00abmudez\u00bb literaria, para parafrasear a Cernuda. Y es que los churros embolsados siempre tendr\u00e1n su demanda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Giancarla Di Laura En 2015 editorial Planeta public\u00f3 Peque\u00f1a novela con cenizas, la primera obra narrativa de Jos\u00e9 Carlos Yrigoyen (Lima, 1976). Al a\u00f1o siguiente, Random House edit\u00f3 su segunda novela, Orgullosamente solos, y ahora este mismo sello lanza su tercera novela, Mejor el fuego, dedicada a la esposa del autor, Greta, as\u00ed como [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[9],"tags":[154,153,156,35,155],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/213"}],"collection":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=213"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/213\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":234,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/213\/revisions\/234"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=213"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=213"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=213"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}