{"id":2088,"date":"2026-07-15T08:07:28","date_gmt":"2026-07-15T13:07:28","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=2088"},"modified":"2026-07-22T13:00:59","modified_gmt":"2026-07-22T18:00:59","slug":"entrevista-a-monica-ojeda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2026\/07\/15\/entrevista-a-monica-ojeda\/","title":{"rendered":"Entrevista a M\u00f3nica Ojeda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><strong>\u201c<u>Me interesa pensar el mundo andino como territorio vivo<\/u>\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Erick Abanto, Eliana Del Campo y Sebastian Uribe<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la escritura de M\u00f3nica Ojeda (Guayaquil, 1988) conviven el terror y la ternura, la poes\u00eda y la carne, lo sagrado y aquello que el lenguaje apenas alcanza a nombrar. Escritora ecuatoriana ahora radicada en Espa\u00f1a, su estilo la ha convertido las voces m\u00e1s reconocibles de la nueva narrativa latinoamericana. Su obra incluye novelas como <em>Nefando, Mand\u00edbula y Chamanes el\u00e9ctricos en la fiesta del sol<\/em>; cuentos reunidos en <em>Las voladoras<\/em> y el poemario <em>Historia de la leche<\/em>. Ha conformado la lista Bogot\u00e139, la selecci\u00f3n de Granta de los mejores narradores j\u00f3venes del 2021 en espa\u00f1ol y la final del National Book Award con la traducci\u00f3n de Mand\u00edbula.<\/p>\n\n\n\n<p>Conversamos con ella en su primera visita a Per\u00fa, como invitada a la Feria Internacional del Libro de Lima 2024 y en esta charla profundiz\u00f3 sobre casi todo lo que sostiene su obra: la fuerza po\u00e9tica que reconoce en autores peruanos como Blanca Varela o Jorge Eduardo Eielson, los relatos sobre la maternidad y el cuerpo que reclaman una enunciaci\u00f3n distinta, el goce entendido como forma de insurgencia y el mundo andino como una manera distinta de estar en la naturaleza. Ojeda conversa sobre sus obsesiones como las escribe: sin bajar nunca la intensidad, con un pensamiento que se vuelve materia y que invita a sus lectores a replantear nuestro lugar en este mundo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ojeda-por-Lisbeth-Salas-1024x685.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2089\" width=\"603\" height=\"403\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ojeda-por-Lisbeth-Salas-1024x685.png 1024w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ojeda-por-Lisbeth-Salas-300x201.png 300w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ojeda-por-Lisbeth-Salas-768x514.png 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Ojeda-por-Lisbeth-Salas.png 1117w\" sizes=\"(max-width: 603px) 100vw, 603px\" \/><figcaption><strong>M\u00f3nica Ojeda &#8211; \u00a9Lisbeth Salas<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Sebastian Uribe: Es tu primera vez en el Per\u00fa. \u00bfQu\u00e9 tal ha sido la experiencia?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, es mi primera vez y estoy muy emocionada. Lamentablemente me quedo muy poco: llegu\u00e9 el jueves de madrugada y ma\u00f1ana me voy. Ha sido una visita veloz, pero muy hermosa; pude pasear un poco por el Centro Hist\u00f3rico y tambi\u00e9n fui a ver el mar, porque ten\u00eda muchas ganas de ver el Pac\u00edfico. Ayer estuve por primera vez en la feria y hab\u00eda much\u00edsima gente. Siempre es muy bonito ir como autora a un pa\u00eds distinto y darte cuenta de que tienes lectores sin saberlo. Yo nunca hab\u00eda estado aqu\u00ed, no sab\u00eda si alguien me le\u00eda en el Per\u00fa, y ha sido un encuentro bastante intenso y bonito. Adem\u00e1s, soy muy fan de la literatura peruana, sobre todo de la poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sebastian Uribe: Justo quer\u00edamos preguntarte por tu relaci\u00f3n con la poes\u00eda. En tus libros hay ep\u00edgrafes de poetas peruanos contempor\u00e1neos, como Victoria Guerrero o Mario Montalbetti, y tambi\u00e9n has mencionado a Jorge Eduardo Eielson. \u00bfC\u00f3mo nace esa conexi\u00f3n con la poes\u00eda peruana y c\u00f3mo vuelves a ella en tus libros?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es que ustedes tienen grandes poetas; es culpa de ustedes. En realidad ha sido azaroso: yo siempre he le\u00eddo de una forma bastante an\u00e1rquica y he llegado una y otra vez a poetas peruanos, sin hab\u00e9rmelo propuesto. A veces me llegaban libros por recomendaciones de amigos. Le\u00ed a Blanca Varela, que es una de mis autoras favoritas \u2014tengo su obra completa, soy muy fan de su trabajo\u2014; por supuesto me encanta Eielson, y tambi\u00e9n me gusta mucho Jos\u00e9 Watanabe. Y, obviamente, C\u00e9sar Vallejo, que es un cl\u00e1sico ineludible. Me gusta mucho la poes\u00eda de Mario Montalbetti, y su pensamiento sobre el poema me parece muy estimulante. As\u00ed como Victoria Guerrero, algunos de cuyos poemarios me gustan mucho. He llegado a todos estos autores por recomendaciones o al toparme con sus libros en librer\u00edas de viejo. Ha sido azar, pero a la vez no del todo: de verdad creo que el Per\u00fa es un pa\u00eds con una fuerza po\u00e9tica muy grande, aunque la mayor\u00eda de la gente suele conocer m\u00e1s la narrativa. Y creo que uno puede medir la fuerza de la literatura de un pa\u00eds por su poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Historia-de-la-leche.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2090\" width=\"515\" height=\"708\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Historia-de-la-leche.png 542w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Historia-de-la-leche-218x300.png 218w\" sizes=\"(max-width: 515px) 100vw, 515px\" \/><figcaption><strong><em>Historia de la leche<\/em> (Candaya, 2020)<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Eliana Del Campo: Algo que, como lectora, inevitablemente not\u00e9 en los poemas de <em>Historia de la leche <\/em>&nbsp;y algunos cuentos de <em>Las voladoras<\/em> es un cuestionamiento a las narrativas convencionales, a lo establecido respecto a la maternidad. Es algo que ha cobrado fuerza en los \u00faltimos a\u00f1os y que cada vez abordan m\u00e1s autoras latinoamericanas de un modo disruptivo, rayando con lo inefable y lo perturbador, donde el cuerpo cobra un nuevo protagonismo. \u00bfC\u00f3mo explicas esta tendencia? \u00bfCu\u00e1l es tu relaci\u00f3n personal con el tema y c\u00f3mo lo abordas en lo literario?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Yo siento que las palabras son algo vivo que nos ayuda a relacionarnos con otras cosas vivas: con seres vivos, paisajes, territorios. Por eso, cuando uno escribe, est\u00e1 tratando de crear una nueva lengua, un nuevo lenguaje. Y ese nuevo lenguaje no es solo una posici\u00f3n est\u00e9tica ni una cuesti\u00f3n ret\u00f3rica: tiene que ver con entender el mundo desde una perspectiva distinta, de una manera afectiva que nos funcione, porque los discursos ya instaurados a veces se quedan secos y no nos llevan a ning\u00fan lugar que no sea est\u00e9ril. En ese sentido, la palabra es fertilizadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, para ir hacia la maternidad con eso: los discursos sobre la maternidad que m\u00e1s espacio han tenido hist\u00f3ricamente \u2014en las librer\u00edas, en lo p\u00fablico\u2014 han sido bastante escuetos, generalizadores, poco atentos a sus matices. Adem\u00e1s, en la literatura estuvieron representados sobre todo por hombres que escrib\u00edan sobre la maternidad desde un lugar bastante estereotipado. Ahora, afortunadamente, estamos en otra \u00e9poca, y hay muchas autoras con espacio para experimentar y crear una nueva lengua que hable de algo que conocemos desde siempre, porque lo est\u00e1bamos describiendo desde perspectivas que no eran acordes con la realidad de la maternidad, ni con su visceralidad, ni con sus problemas. Estaba muy castigado hablar de la depresi\u00f3n posparto o de la depresi\u00f3n durante el embarazo, porque se supone que una madre tiene que estar feliz mientras est\u00e1 embarazada. \u00bfC\u00f3mo vas a estar deprimida si est\u00e1s en el momento m\u00e1s importante de tu vida? Aunque la maternidad tampoco es el momento m\u00e1s importante de tu vida; o s\u00ed, depende.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que la escritura de mujeres va justamente a salir de los estereotipos sobre lo que es la maternidad, el cuerpo, la sangre, la creaci\u00f3n, la gestaci\u00f3n, y a pensarlo desde otro lugar. Y lo hace sin negar la tradici\u00f3n, que eso me parece importante: toma los estereotipos que durante mucho tiempo se establecieron sobre la maternidad \u2014que colindan con lo monstruoso, con crear algo al modo de Frankenstein\u2014 y dice: \u201cvale, este ha sido el discurso establecido, quiero darle la vuelta, pero voy a tomarlo para darle la vuelta\u201d. Es un trabajo situado, con conocimiento de la tradici\u00f3n. Ir de insurgentes sin considerar de d\u00f3nde venimos, sin ver d\u00f3nde a ese discurso le faltan huecos y perspectivas, no tiene sentido. Siento que la literatura de mujeres est\u00e1 haciendo eso: generando un nuevo discurso y, por lo tanto, una nueva visi\u00f3n de la vida, de la maternidad, de la gestaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"635\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/lasvoladoras.jpg-635x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2101\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/lasvoladoras.jpg-635x1024.jpeg 635w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/lasvoladoras.jpg-186x300.jpeg 186w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/lasvoladoras.jpg-768x1239.jpeg 768w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/lasvoladoras.jpg-952x1536.jpeg 952w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/lasvoladoras.jpg-1270x2048.jpeg 1270w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/lasvoladoras.jpg-1200x1935.jpeg 1200w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/lasvoladoras.jpg-scaled.jpeg 1587w\" sizes=\"(max-width: 635px) 100vw, 635px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Eliana Del Campo: Tomando esa \u00faltima idea \u2014 es decir: \u201ctomemos el discurso com\u00fan, situ\u00e9moslo, desencaj\u00e9moslo y cuestion\u00e9moslo\u201d\u2014: has hablado de la visceralidad de un proceso que pasa necesariamente por lo anat\u00f3mico y lo fisiol\u00f3gico, como el embarazo y el parto, y tambi\u00e9n del cuerpo, que abordas en los cuentos de <em>Las voladoras<\/em>. \u00bfC\u00f3mo exploras esa relaci\u00f3n con el cuerpo y la visceralidad de manera que te sientas retada como escritora a seguir creando nuevas im\u00e1genes y desestabilizando ese imaginario colectivo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Creo que, naturalmente, si empiezas a tocar temas tab\u00fa, temas que la gente tiene miedo de pronunciar p\u00fablicamente, vas a terminar \u2014de forma org\u00e1nica\u2014 en una escritura sinuosa, que se vierte, que busca salidas distintas; como te est\u00e1n cerrando todas las v\u00edas tradicionales, lo \u00fanico que te queda es ser sinuosa, como una serpiente. No hay otra manera. Tambi\u00e9n hay algo interesante con las palabras: pueden develarte una nueva manera de entender el mundo, pero tambi\u00e9n pueden ocultarte muchas cosas. Las palabras pueden ser oscuras; no solo alumbran, tambi\u00e9n oscurecen. Lo mismo bueno que hacen, lo pueden hacer para lo malo. Entonces, la insurgencia que hay en la palabra es que es un impacto emocional y f\u00edsico. De ah\u00ed vuelvo a lo visceral y al cuerpo: lo que nos gusta de la literatura es que se vuelve algo material, mat\u00e9rico.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante mucho tiempo ha habido esta divisi\u00f3n entre lo trascendente y lo inmanente, lo f\u00edsico y lo mental, como si fueran dos cosas separadas; pero lo que m\u00e1s nos gusta de los libros es cuando se materializan en nosotros, cuando se hacen carne. Los p\u00e1rrafos y los momentos que m\u00e1s recuerdas de los libros son los que han generado en ti un impacto f\u00edsico y emocional. Ese impacto no es una mera cuesti\u00f3n ret\u00f3rica: es un movimiento del pensamiento. Todo lo que te impacta emocionalmente genera una herida, una crisis en el pensamiento, y eso te moviliza a pensar: por qu\u00e9 has sentido esto, por qu\u00e9 te ha gustado este p\u00e1rrafo. Eso es muy liberador, y es justamente lo que da paso a la insurgencia. Renombrar el cuerpo, pensarlo en sus zonas tab\u00fas y oscuras, implica hacer ese movimiento del lenguaje. No puedes escapar de ese lugar.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"492\" height=\"751\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Mandibula.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2091\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Mandibula.png 492w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Mandibula-197x300.png 197w\" sizes=\"(max-width: 492px) 100vw, 492px\" \/><figcaption><strong><em>Mand\u00edbula <\/em>(Candaya, 2018)<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Sebastian Uribe: Hay un verso de <em>Historia de la leche<\/em> que me gusta mucho: \u201c<em>Mis ojos se han volteado hacia el fondo de m\u00ed \/buscando la verdad de lo que est\u00e1 prohibido<\/em>\u201d. En algunos pasajes muy l\u00edricos de <em>Las voladoras<\/em> lo siento como una fuerza, una energ\u00eda que no da la narrativa por s\u00ed sola, sino ese aliento po\u00e9tico. En <em>Historia de la leche<\/em> tambi\u00e9n hay im\u00e1genes muy fuertes. En <em>Nefando<\/em>, por ejemplo, que fue mi primera lectura de tu obra, fue bastante chocante en algunos tramos; pero la poes\u00eda tiene otra manera, es algo que va m\u00e1s all\u00e1 de una historia, como dice el verso: voltear hacia dentro de uno mismo. Tras <em>Mand\u00edbula<\/em> y <em>Chamanes el\u00e9ctricos en la fiesta del sol<\/em>, \u00bfcu\u00e1l es tu relaci\u00f3n con la escritura de poes\u00eda? \u00bfVa en paralelo? \u00bfLa sigues haciendo, aunque no la hayas publicado?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Negroni, que es una autora que me gusta mucho, dice que la escritura no tiene g\u00e9nero: que en realidad es una especie de acto monstruoso. Me gusta pensarlo as\u00ed, porque esas formas encasilladas que a veces les damos a los g\u00e9neros son bastante arbitrarias y a veces muy r\u00edgidas. Cuando est\u00e1s escribiendo, nadie puede evitar que surja la poes\u00eda en un p\u00e1rrafo narrativo, porque la poes\u00eda excede el formato del poema: a veces est\u00e1 en una canci\u00f3n, a veces en algo que dice tu abuela. A m\u00ed me pasaba mucho con la m\u00eda, cuando estaba viva: escucharla y pensar \u201cesto que acaba de decir podr\u00eda ser el verso de un poema\u201d. Y ella lo dec\u00eda como si nada, mientras trapeaba el suelo. La poes\u00eda est\u00e1 en los lugares m\u00e1s insospechados y excede los formatos. Por eso, cuando escribo narrativa, lo que m\u00e1s me gusta es que voy con una voluntad de narrar, pero todo el rato me sale lo insospechado de la poes\u00eda en los p\u00e1rrafos. No tengo la voluntad de hacer el formato poema y, sin embargo, me salen p\u00e1rrafos que podr\u00edan serlo. Es algo que busco, porque me gusta, pero tambi\u00e9n algo que me sale de manera natural.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora lo busco porque soy consciente de mi inclinaci\u00f3n con el lenguaje; pero esa inclinaci\u00f3n estaba ah\u00ed desde que empec\u00e9 a escribir. Cuando trataba de imitar a otros autores mucho m\u00e1s narradores, no me sal\u00eda bien. Empec\u00e9 a escribir con mucha m\u00e1s confianza cuando acept\u00e9 que me gusta que la escritura se vaya por lugares m\u00e1s sensoriales, y que mi forma de narrar no es solo contar una historia: es tambi\u00e9n hacer que la palabra sea musical, muy evocadora, que genere sensaciones atmosf\u00e9ricas.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"497\" height=\"747\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Nefando.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2092\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Nefando.png 497w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Nefando-200x300.png 200w\" sizes=\"(max-width: 497px) 100vw, 497px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Erick Abanto: Como mencionabas, en esto de crear nuevos discursos y otros imaginarios, personalmente encuentro una continuidad entre <em>Nefando<\/em> y <em>Chamanes el\u00e9ctricos en la fiesta del sol<\/em>: pareciera que la evasi\u00f3n ocurre por medio de otras experiencias sensoriales. En <em>Nefando<\/em> es un videojuego; en <em>Chamanes el\u00e9ctricos\u2026<\/em>, un festival de m\u00fasica o el contacto con saberes antiguos. Siento que la evasi\u00f3n es como la salida. En tu opini\u00f3n, \u00bfConectamos mejor cuando no estamos sujetos a las experiencias ordinarias, cotidianas, ya sea con una experiencia musical o con la literatura? \u00bfCrees que, cuando tenemos esas experiencias extraordinarias, conectamos mejor con nosotros mismos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, porque son experiencias gozosas, y el goce no es pedag\u00f3gico ni instrumental. Durante mucho tiempo se lo ha querido encasillar solo en el entretenimiento, el divertimento y la evasi\u00f3n; y el goce puede ser todo eso, pero no \u00fanicamente: tambi\u00e9n es insurgente, precisamente porque revivifica, porque ratifica la vida del cuerpo sin ninguna utilidad. Es validar el pensamiento por el mero acto de pensar, y no por su producto. Creo que hay muchos movimientos pol\u00edticos actuales que est\u00e1n mirando el goce como una posibilidad liberadora, y las artes son ese espacio. Cuando hablo de goce no digo que sea un goce sin conflictos: es un goce que de repente puede hacer que te abras, y entonces salen muchos dolores, salen traumas; puede ser oscuro tambi\u00e9n. El goce es mucho m\u00e1s complicado que solo divertirse.<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece muy interesante lo que dec\u00edas sobre la evasi\u00f3n, porque es verdad que aparece mucho en mis libros; pero lo que me interesa \u2014y creo que se trabaja en mis novelas\u2014 es que siempre hay una voluntad de evadirse que los personajes nunca consiguen. Es lo mismo que ocurre cuando vamos a una fiesta heridos o atravesados por alg\u00fan trauma, y decimos: \u201choy voy a olvidar que me dej\u00f3 mi novia\u201d, o lo que fuera; y luego, a las seis de la ma\u00f1ana, est\u00e1s llorando, borracho, bailando y d\u00e1ndole la tabarra a tu amigo, cont\u00e1ndole lo que te pas\u00f3. Entonces, \u00bfte evadiste? No: hiciste un viaje de ida y vuelta, un viaje para alejarte de ti y volver a encontrarte con m\u00e1s fuerza, y regresar otra vez al peso de tu existencia. Eso es lo que hace el arte: te hace creer que est\u00e1s leyendo una historia que no tiene nada que ver contigo, y entonces te relajas, te pones en confianza, y de repente est\u00e1s llorando, o teniendo pesadillas, o recordando cosas que te hicieron da\u00f1o, o gener\u00e1ndote deseos que no ten\u00edas antes. \u00bfPor qu\u00e9? Porque te hacen caer en el peso de tu existencia. Esa evasi\u00f3n es falsa, es una mentira, al menos con las obras de arte. Si de verdad te evades, es porque est\u00e1s ante algo que es mero entretenimiento; pero cualquier experiencia de impacto emocional te regresa a ti, aunque creas que est\u00e1s huyendo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sebastian Uribe: Quer\u00eda preguntarte por la fuerza de la naturaleza. En tu poes\u00eda y en tu narrativa\u2014sobre todo en <em>Las voladoras<\/em>, en un cuento que me gusta mucho y que conecta con <em>Chamanes el\u00e9ctricos\u2026<\/em>\u2014 aparece la afici\u00f3n por los volcanes: una fuerza tan asombrosa como destructiva. \u00bfC\u00f3mo nace ese inter\u00e9s y c\u00f3mo se manifiesta en tu literatura?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed. Yo siento que, para m\u00ed, la vida est\u00e1 encarnada en el volc\u00e1n. La vida me produce mucho miedo y, a la vez, mucho deseo, y es lo mismo que pasa con el movimiento tel\u00farico de un volc\u00e1n: es una cosa hermos\u00edsima, que impacta, que te hace conectar incluso con lo sagrado, y que da mucha vida \u2014fertiliza la tierra, hay muchos animales viviendo en una monta\u00f1a as\u00ed\u2014 y, sin embargo, destruye en dos segundos esa misma vida que crea. No es azaroso que en la historia de la humanidad, y no solo en los Andes, se hayan generado muchos relatos m\u00edticos en torno a los volcanes.<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece algo muy antiguo y, a la vez, muy contempor\u00e1neo, porque mi forma de relacionarme con la escritura es as\u00ed: el volc\u00e1n es siempre una manifestaci\u00f3n de lo subterr\u00e1neo, y esa manifestaci\u00f3n me recuerda todo el tiempo al ejercicio de escribir. Est\u00e1s maravillado con un movimiento escritural que pugna por sacar algo que est\u00e1 m\u00e1s oculto, como un volc\u00e1n; y eso que est\u00e1 m\u00e1s oculto puede ser algo tranquilo, bello y arm\u00f3nico, pero tambi\u00e9n algo muy destructivo, como lo que sale en <em>Nefando<\/em>, que es bastante oscuro. No lo sabes cuando est\u00e1s generando esos movimientos: simplemente est\u00e1s explorando el fondo de ti. Pero ese fondo es comunitario, lo cual tambi\u00e9n me recuerda al volc\u00e1n, porque la vida en torno a \u00e9l es muy comunitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>De la escritura se ha hablado mucho tiempo como algo individual, un acto solitario, encerrado en tu casa \u2014una visi\u00f3n muy capitalista e individualista que me da bastante rechazo\u2014, cuando en realidad, aunque entre comillas est\u00e9s solo mientras escribes, no lo est\u00e1s: escribes con la lengua de tus ancestros, con la de tu familia, con la de todos los autores que te han gustado y te han marcado. No escribes solo, no es el primer cuento de la tierra el que escribes, sino m\u00e1s bien una cadena. Vista as\u00ed, esa soledad nunca es real, y empiezas a pensar la literatura como un tejido, como algo m\u00e1s comunitario, menos autoral: vengo de un mont\u00f3n de gente, no soy nada original, y tampoco tengo voluntad de serlo. Te quitas eso de la espalda y, de repente, la escritura es algo mucho m\u00e1s gozoso, menos solemne.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"442\" height=\"746\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Chamanes-electricos.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2093\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Chamanes-electricos.png 442w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Chamanes-electricos-178x300.png 178w\" sizes=\"(max-width: 442px) 100vw, 442px\" \/><figcaption><strong><em>Chamanes el\u00e9ctricos en la fiesta del sol<\/em> (Random House, 2024)<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Erick Abanto: En <em>Chamanes el\u00e9ctricos en la fiesta del sol<\/em> siento que hay una presencia mayor de la geograf\u00eda andina en comparaci\u00f3n con tus novelas anteriores, a pesar de que transcurre en el a\u00f1o 5540 del calendario andino y en un tiempo de ciencia ficci\u00f3n. \u00bfCrees que el paisaje andino, en esta novela, puede leerse como una suerte de alternativa que consuela frente a lo urbano desmedido, eso que asfixia y atrapa todo? La protagonista se va y, en el viaje, descubre que el paisaje le abre otro tipo de posibilidades. Al escribirla, \u00bfsentiste que el paisaje andino era central, o que pod\u00eda servir como una met\u00e1fora de sanaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed. Es un tema complicado y no quiero ser nada maniquea, porque me parece importante darle a ciertos temas el peso de complejidad que ameritan. No creo para nada que la salida sea una idealizaci\u00f3n de la ruralidad; eso es distinto de decir que en el mundo andino, en el territorio del p\u00e1ramo y de los volcanes, hay otra posibilidad de pensamiento. No quiero idealizar el mundo del p\u00e1ramo, porque eso tambi\u00e9n es una visi\u00f3n muy de urbanita: el urbanita que idealiza la selva o el campo, que va de turismo a hincharle las pelotas a la pobre gente que s\u00ed vive ah\u00ed y luego se marcha a respirar aire puro. No me interesa nada ese discurso. Lo que s\u00ed me interesa es pensar el mundo andino no en t\u00e9rminos de paisaje, sino de territorio vivo, que es diferente: el paisaje es algo que ves a la distancia, que pones en un marco concreto y armonioso, mientras que el territorio vivo es algo mucho m\u00e1s f\u00edsico y corporal, algo con lo que te relacionas y no que observas a una distancia antropol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que me parece interesante en la novela es que hay un territorio vivo al que estos personajes se van para tratar de salvar la vida; pero, cuando llegan, se dan cuenta de que no es un lugar que no sea hostil, porque hay hostilidad en todas partes: la tierra tiembla, los volcanes erupcionan, la naturaleza ma\u00f1ana te destruye y no pasa nada, eres abono. No es una visi\u00f3n idealizada de la naturaleza la que encuentran, sino una naturaleza que es grande y que te puede destruir; pero, al menos all\u00ed, no hallan la crueldad que s\u00ed encuentran en las ciudades. Dicen: \u201cs\u00ed, aqu\u00ed tambi\u00e9n me pueden destrozar, pero la naturaleza no es cruel, simplemente es violenta\u201d. Y de lo que est\u00e1n hartos los personajes es de la crueldad; eso es lo que ya no soportan. Esta geograf\u00eda andina tiene una visi\u00f3n de la naturaleza distinta, que s\u00ed creo pol\u00edticamente importante en nuestra contemporaneidad, porque el mundo andino tiene un pensamiento, una filosof\u00eda ancestral que nos hace concebir la naturaleza como sujeto de derechos, no como instrumento de explotaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, que vivimos una guerra ecol\u00f3gica en nuestros territorios por la extracci\u00f3n de litio, de petr\u00f3leo, por la miner\u00eda, mientras asesinan a l\u00edderes sociales en el Per\u00fa, en el Ecuador, en Colombia, en Argentina \u2014narcos, petroleros, madereros\u2014, en las ciudades hacemos como que esto no pasara, porque no nos toca de cerca. Pero est\u00e1n destrozando nuestro territorio, y va a llegar un punto en el que no quede nada. Ah\u00ed s\u00ed hay que pensar estos territorios como lugares que nos est\u00e1n brindando una filosof\u00eda distinta de la occidental, que es extractiva; la de esos territorios ha sido hist\u00f3ricamente de respeto y de armon\u00eda con lo vivo. Quiz\u00e1s es algo rabiosamente contempor\u00e1neo antes que ancestral, porque hoy no paramos de hablar de esto; pero nuestras comunidades andinas lo ven\u00edan diciendo desde el principio de los tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sebastian Uribe: M\u00f3nica, para ir cerrando esta grata conversaci\u00f3n, quisiera que nos recomiendes una obra \u2014una pel\u00edcula, un libro o un disco\u2014 que te haya gustado mucho y quieras compartir con nuestros lectores.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ayer termin\u00e9 de leer <em>R\u00edo de las congojas<\/em>, de Libertad Demitr\u00f3pulos, una escritora argentina de mediados del siglo XX. Ricardo Piglia tiene una colecci\u00f3n de grandes cl\u00e1sicos argentinos que fue sacando para desempolvar libros olvidados de esa literatura, y uno de ellos fue <em>R\u00edo de las congojas<\/em>. Es una novela que se emparenta con <em>Zama<\/em>, de Antonio Di Benedetto, y con <em>El entenado<\/em>, de Juan Jos\u00e9 Saer. Est\u00e1 escrita de una manera maravillosa: te conmueve desde la primera p\u00e1gina el trabajo con el lenguaje y con el territorio, eso que habl\u00e1bamos. Transcurre en la \u00e9poca de la conquista espa\u00f1ola, con toda esa violencia, la reorganizaci\u00f3n social del territorio argentino, la lucha de los indios, la esclavitud de los negros; pero, en el fondo, es una historia de amor y desamor entre dos personajes. Y trabaja algo que me encant\u00f3: el mestizaje latinoamericano. Habla del mestizaje como \u201cel alboroto de la sangre\u201d, y eso me fascin\u00f3. Si pensamos el mestizaje como la sangre alborotada, y no tanto con esa idealizaci\u00f3n de querer llegar a ser occidentales, hay mucha insurgencia en una sangre alborotada: porque no es pura y porque no busca una limpieza ni una claridad, sino trabajar con esa mixtura, esa hibridaci\u00f3n. Me parece muy potente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cMe interesa pensar el mundo andino como territorio vivo\u201d Por Erick Abanto, Eliana Del Campo y Sebastian Uribe En la escritura de M\u00f3nica Ojeda (Guayaquil, 1988) conviven el terror y la ternura, la poes\u00eda y la carne, lo sagrado y aquello que el lenguaje apenas alcanza a nombrar. 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