{"id":2072,"date":"2026-07-07T11:31:00","date_gmt":"2026-07-07T16:31:00","guid":{"rendered":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/?p=2072"},"modified":"2026-07-07T11:31:31","modified_gmt":"2026-07-07T16:31:31","slug":"entrevista-a-maria-jose-ferrada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhablador.com\/blog\/2026\/07\/07\/entrevista-a-maria-jose-ferrada\/","title":{"rendered":"Entrevista a Mar\u00eda Jos\u00e9 Ferrada"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"has-text-align-center\">\u201c<span style=\"text-decoration: underline;\">La escuela es un aprendizaje de c\u00f3mo funciona el coraz\u00f3n humano<\/span>\u201d<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-large-font-size\"><strong>Por Sebastian Uribe<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda Jos\u00e9 Ferrada (Temuco, 1977) naci\u00f3 en el sur de Chile, se march\u00f3 a los doce a\u00f1os y regres\u00f3, despu\u00e9s de treinta y cinco, atra\u00edda por un paisaje que, seg\u00fan nos cuenta, necesitaba m\u00e1s de lo que pod\u00eda explicar con razones. De esa zona de le\u00f1a, \u00e1rboles viejos y cierta luz salen muchas de sus historias, tambi\u00e9n las que escribe para los m\u00e1s chicos. En la Feria del Libro de Lima 2024 present\u00f3 una de las m\u00e1s recientes: <em>El d\u00eda que el zorro vino volando<\/em>, los cuentos de la Escuela de los Animales que firma con la ilustradora Issa Watanabe.<\/p>\n\n\n\n<p>Periodista de formaci\u00f3n, autora de medio centenar de libros y una de las voces mayores de la literatura infantil en lengua espa\u00f1ola \u2014Premio Cervantes Chico, miembro de la Academia Chilena de la Lengua\u2014, Ferrada se mueve libremente entre las historias, tanto para ni\u00f1os como para adultos, con t\u00edtulos como <em>Kramp<\/em> e <em>Diario de Jap\u00f3n<\/em>. En esta conversaci\u00f3n, se trasluce su confianza en lo peque\u00f1o: la certeza de que una casa, un animal o una palabra bien puesta pueden cargar con el peso de todo lo que no se dice.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfEs tu primera vez en el Per\u00fa o ya hab\u00edas venido antes?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda venido a Cusco y Arequipa, pero de vacaciones en mi juventud. A Lima, es la primera vez. Llegu\u00e9 ayer, as\u00ed que todav\u00eda no he tenido mucho tiempo de conocerla, pero bien: ando comiendo unos ricos aj\u00edes de gallina, y la gente en el Per\u00fa por lo general es muy amable. Ayer estuve conversando con algunos escritores; nosotros, los chilenos, sentimos mucha admiraci\u00f3n por la poes\u00eda peruana. El libro que vine a presentar lo hice con Issa Watanabe, as\u00ed que estuvimos hablando sobre la obra de su padre<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> y sobre todas esas maravillas que tiene la literatura peruana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A prop\u00f3sito de ese libro, me sorprendi\u00f3 que sean animales que van a una escuela y que tengan cierta rigidez, cierto orden. Son animalitos, pero ya tienen un horario, ciertos par\u00e1metros, y en alg\u00fan momento la rutina los agobia un poco. \u00bfDir\u00edas que la rutina, en estas historias, es un obst\u00e1culo para la imaginaci\u00f3n de los animalitos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No lo hab\u00eda le\u00eddo as\u00ed. Hay muchas lecturas que uno va descubriendo a medida que las hacen los lectores, y esa no la hab\u00eda pensado. La escuela tiene esa estructura que a veces, para los ni\u00f1os \u2014en este caso, los animalitos, que hacen un poco de ni\u00f1os\u2014, es dif\u00edcil de llevar. Pero tambi\u00e9n es un espacio ambivalente: por un lado es la primera instituci\u00f3n fuerte, despu\u00e9s de la familia, a la que se enfrenta un ni\u00f1o o una ni\u00f1a; por otro, es un espacio de gozo, porque casi todo lo que es nuestra cultura lo tomamos desde la escuela, a trav\u00e9s del lenguaje. Es el momento en que, siendo muy peque\u00f1os, nos conectamos con lo bello de lo humano; y tambi\u00e9n es el espacio donde se hacen los amigos, se juega, se pelea. As\u00ed que es, adem\u00e1s, un aprendizaje de c\u00f3mo funciona el coraz\u00f3n humano.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"487\" height=\"767\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-El-dia-que-el-zorro-vino-volando.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2073\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-El-dia-que-el-zorro-vino-volando.png 487w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-El-dia-que-el-zorro-vino-volando-190x300.png 190w\" sizes=\"(max-width: 487px) 100vw, 487px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>En <em>El d\u00eda que el zorro vino volando<\/em> tambi\u00e9n destaca la relaci\u00f3n con la naturaleza y el entorno: muchas veces los personajes tienen ansias de contemplar. \u00bfC\u00f3mo es tu relaci\u00f3n con la naturaleza, con lo que nos rodea?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Este libro est\u00e1 inspirado en un pueblo muy peque\u00f1o en el que vive mi madre. Hay toda una relaci\u00f3n con los vecinos, pero tambi\u00e9n con los animales que andan por ah\u00ed, con el r\u00edo, con ciertos \u00e1rboles viejos que crecen all\u00ed y que en estos d\u00edas de tormenta dan muchos problemas, porque se les cae alguna rama y los propios vecinos acuden. Es una relaci\u00f3n con la naturaleza muy colaborativa, pero tambi\u00e9n con lo dif\u00edcil que la naturaleza tiene, sobre todo en estos tiempos en que el clima est\u00e1 cambiando y estamos descubriendo que puede ser bastante salvaje con nosotros. De hecho, casi no llego aqu\u00ed, por los temporales que hab\u00eda en Chile. Yo vivo en el sur desde hace poco: nac\u00ed en el sur, me fui a los doce a\u00f1os y, despu\u00e9s de treinta y cinco, volv\u00ed. Creo que tiene que ver con que es un paisaje al que necesitaba regresar; no lo puedo explicar muy bien de manera racional. Durante los primeros d\u00edas que estuve all\u00e1, volvi\u00f3 un mont\u00f3n de emociones y de cosas que estaban en m\u00ed desde ni\u00f1a, pero ligadas, por ejemplo, al olor de la le\u00f1a \u2014nosotros usamos mucha le\u00f1a\u2014 o a cierto tipo de luz: cosas que no est\u00e1n verbalizadas, pero que uno tiene muy integradas y que son un poco constitutivas. En el caso de mi escritura, parece que pesan mucho.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La naturaleza est\u00e1 presente en tu escritura tambi\u00e9n en otro libro que sali\u00f3 publicado una edici\u00f3n bella de N\u00f3rdica: <em>Casas<\/em>. Habla justamente de esos espacios que han cobrado tanta importancia en los \u00faltimos tiempos a ra\u00edz del confinamiento por la pandemia. \u00bfNos podr\u00edas contar c\u00f3mo fue el proceso de escribir en ese contexto y, en concreto, de publicar este libro?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Casas<\/em> fue un libro muy querido, no como libro \u2014nunca pensamos que llegar\u00eda a serlo\u2014, sino en t\u00e9rminos de proceso. Durante la pandemia, un ilustrador con el que he trabajado en otros libros, el espa\u00f1ol Pep Carri\u00f3, empez\u00f3 a publicar algunas casas, porque est\u00e1bamos todos confinados en nuestras respectivas casas. Yo le coment\u00e9 algo as\u00ed como \u201cqu\u00e9 buenas las casas, Pep\u201d, y \u00e9l me dijo: \u201cS\u00ed, \u00bfpero quieres hacer algo con ellas?\u201d. Empec\u00e9 a escribir. Me mand\u00f3 cinco, por ejemplo, y escrib\u00ed una historia para cada una, pensando tambi\u00e9n en lo distinta que puede ser la experiencia de estar en una casa. Todos la tenemos, pero no nos detenemos a pensar qu\u00e9 significa habitar un determinado espacio, con determinadas personas, con determinados objetos. No es lo mismo, me imagino, estar encerrado en una casa en Tokio que en la Patagonia. Todas esas cosas empezaron a aparecer y las \u00edbamos publicando en redes sociales, en Instagram, porque eran historias que intentaban hacer re\u00edr un poco a nuestros amigos o a quien las leyera. Era un tiempo en que est\u00e1bamos todos muy tristes, angustiados con lo que pasaba. Por una parte, creo que fue muy bueno para nosotros: sobre todo quienes no trabaj\u00e1bamos con horarios muy fijos sent\u00edamos que la percepci\u00f3n del tiempo se alteraba con el encierro, que era como un bloque que no pasaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacer una casita cada d\u00eda me marcaba una meta y me daba la sensaci\u00f3n de que el tiempo avanzaba, porque yo se la mandaba a Pep y \u00e9l la publicaba al d\u00eda siguiente \u2014est\u00e1bamos con cambio de horario\u2014, as\u00ed que me despertaba a comentarle algo. Era como un juego. Y como varios lo iban viendo, despu\u00e9s nos preguntaban: \u201c\u00bfPero qu\u00e9 pas\u00f3 con este personaje?\u201d. Entonces el personaje volv\u00eda a aparecer en otro cuento, porque tambi\u00e9n era una construcci\u00f3n colectiva. Fue divertido el proceso de escritura: yo ya imaginaba la casa, dec\u00eda, por ejemplo \u201cesta la voy a poner en Oaxaca\u201d, miraba calles de Oaxaca en Google Maps, buscaba qu\u00e9 nombres y apellidos les pon\u00edan a los ni\u00f1os all\u00ed, y as\u00ed iba construyendo. Vi con mucha claridad c\u00f3mo se puede construir un personaje. No es que uno lo haga del todo conscientemente, pero ah\u00ed los pasos eran muy precisos, y es bonito ver que la propia escritura tiene su mecanismo de funcionamiento, su estrategia.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Casas.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2074\" width=\"537\" height=\"713\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Casas.png 677w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Casas-226x300.png 226w\" sizes=\"(max-width: 537px) 100vw, 537px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>En <em>Casas<\/em> hay una entrada dedicada a Mar\u00eda Jos\u00e9 Ferrada, la n\u00famero 39, y me pareci\u00f3 muy curiosa. Dice que cada diciembre Hugo, el camarero, le entrega un sobre con todo lo que escribi\u00f3 durante el a\u00f1o, y a\u00f1ade que \u201cel sistema es algo rebuscado, pero, seg\u00fan ella, funciona\u201d. Quer\u00eda preguntarte por esa entrada: \u00bfc\u00f3mo es tu proceso de escritura? \u00bfCu\u00e1ndo decides que algo ya est\u00e1 terminado? \u00bfO guardas lo que escribes por si funciona para un libro, o incluso para algo personal?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Depende un poco de cada libro. En el caso de <em>Casas<\/em> era un proceso muy esquem\u00e1tico: buscaba el nombre, buscaba el pa\u00eds. Cuando ya ten\u00eda muchos de Am\u00e9rica, empezaba con los de \u00c1frica, los de Asia, y la estructura se iba dando de manera muy natural. Ahora, por ejemplo, estoy escribiendo un libro a partir de unos textos de Walter Benjamin sobre la infancia<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>, y voy un poco con su sistema: muchas citas, muy desordenado. Como podr\u00eda escribir infinitamente sobre la infancia \u2014es con lo que trabajo, paso la mayor parte del tiempo con ni\u00f1os\u2014, me puse un l\u00edmite num\u00e9rico: cuando llegu\u00e9 a la entrada 99, par\u00e9, tambi\u00e9n como un gui\u00f1o al pensamiento inacabado del autor sobre el que estoy escribiendo. Todos los libros tienen su sistema. Las novelas que he escrito s\u00ed me han planteado un poco m\u00e1s de desaf\u00edo en t\u00e9rminos de estructura, porque estoy acostumbrada a escribir muy cortito \u2014el del zorro ya me resulta largo; yo escribo como en <em>Casas<\/em>\u2014, y en una novela hay que sostener la historia un buen rato. Pero eso mismo me ha entretenido, porque he ido probando sistemas. Mi escritura es muy inconsciente, en realidad, pero voy aprendiendo con cada libro.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kramp-Portada-sin-sello-solo-imagenes.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2075\" width=\"530\" height=\"723\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kramp-Portada-sin-sello-solo-imagenes.png 667w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Kramp-Portada-sin-sello-solo-imagenes-220x300.png 220w\" sizes=\"(max-width: 530px) 100vw, 530px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>A veces, los escritores que se dirigen a un p\u00fablico adulto adoptan una actitud condescendiente hacia la infancia, cuando quienes hacen literatura infantil saben que no es una tarea tan f\u00e1cil y que el p\u00fablico puede ser muy exigente. \u00bfC\u00f3mo sientes que ha sido tu recepci\u00f3n dirigi\u00e9ndote a un p\u00fablico infantil?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bueno, llevo harto tiempo: el primer libro infantil lo escrib\u00ed hace veinte a\u00f1os, para mi hermano. Lo distinto de la literatura infantil, frente a la de adultos, es que, como se vincula mucho con la escuela, los escritores solemos trabajar bastante con ni\u00f1os. Ha sido un aprendizaje gigante. Como dices, es un lector muy diferente, con una relaci\u00f3n con la realidad tambi\u00e9n distinta. Hay un tiempo en que el ni\u00f1o no es abstracto, es muy concreto, pero a la vez muy metaf\u00f3rico, porque conoce por comparaci\u00f3n: los primeros conocimientos los obtenemos comparando formas, y en poqu\u00edsimo tiempo va armando un sistema de comprensi\u00f3n con lo que tiene cerca. Todo eso me admira mucho.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Kramp.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2076\" width=\"452\" height=\"776\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Kramp.png 447w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Kramp-175x300.png 175w\" sizes=\"(max-width: 452px) 100vw, 452px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En el lugar donde trabajo ahora me ha tocado recibir muchos libros escritos por ni\u00f1os, y es incre\u00edble, porque el ni\u00f1o tiene el desaf\u00edo de construir sentido con muy poco. No est\u00e1 construyendo un texto: est\u00e1 en un tiempo en que construye sentido, pero con muy poco lenguaje, as\u00ed que tiene que acomodarlo de modo que, entre los espacios que deja, vaya encontrando una explicaci\u00f3n. La necesidad de explicaci\u00f3n se da, justamente, cuando tenemos menos lenguaje. Esa b\u00fasqueda no deja de impresionarme. Cada vez que estoy con ni\u00f1os, me impresiona esa intensidad. Los adultos, despu\u00e9s, vamos racionalizando muchas cosas y adoptando el pensamiento que construye nuestra cultura, que ya nos acomoda: puede ser religioso, puede ser ecol\u00f3gico, cada uno encuentra el suyo. Pero el ni\u00f1o todav\u00eda no tiene acceso a eso, as\u00ed que va solo, viendo qu\u00e9 le sirve para enfrentar este lugar al que no entiende muy bien por qu\u00e9 lleg\u00f3. Soy muy agradecida por mi trabajo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Autora.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2077\" width=\"513\" height=\"755\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Autora.png 615w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Autora-204x300.png 204w\" sizes=\"(max-width: 513px) 100vw, 513px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Volviendo a <\/strong><em>El d\u00eda que el zorro vino volando<\/em><strong>: una escena que me gust\u00f3 bastante es la de los gansos en la escalera, por ese sentido de la solidaridad que est\u00e1 vigente en una etapa muy temprana. Es ayudar al otro no tanto para ayudarte a ti mismo, sino para que el otro tambi\u00e9n sea feliz \u2014y t\u00fa, de alguna manera, con \u00e9l\u2014. Ahora que trabajas con ni\u00f1os, \u00bfc\u00f3mo ves el sentido de la solidaridad y de comunidad en ellos hoy en d\u00eda? \u00bfC\u00f3mo ha cambiado?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que he intentado un poco en este libro es que haya tambi\u00e9n una solidaridad entre especies: entre el paisaje y los animales, todos van construyendo su pueblo, la historia de la escuela. Y eso, mientras m\u00e1s peque\u00f1o es el lugar, se nota harto en la realidad, no solo en el libro. El juego es colaborativo. El ni\u00f1o no se siente \u201cbueno\u201d por jugar en grupo, porque esa reflexi\u00f3n \u2014\u00bfestoy siendo bueno?, \u00bfestoy siendo correcto?\u2014 es m\u00e1s bien del adulto. Tengo la impresi\u00f3n de que el ni\u00f1o, sobre todo el m\u00e1s chiquito, todav\u00eda no maneja bien ese tipo de concepto. Pero s\u00ed se da cuenta de que, si no acepta las normas que naturalmente surgen en el grupo, queda fuera del juego. Es como la ronda: yo no puedo ir hacia el otro lado, porque desarmo el juego. Esos primeros juegos son un aprendizaje: para construir comunidad hay cosas que tengo que aceptar; no voy a lo m\u00edo, sino que tengo que ver hacia d\u00f3nde quiere ir el grupo entero. Y eso es muy democr\u00e1tico, finalmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Claro que al ni\u00f1o no le puedo llegar con ese discurso \u2014\u201cmira, la democracia, la solidaridad\u201d\u2014; me mirar\u00eda como \u201c\u00bfqu\u00e9 le pasa a esta se\u00f1ora?\u201d. Pero la ronda, o esos juegos, son formas muy sabias que la humanidad ha encontrado para transmitir eso que es importante: que el ni\u00f1o se integre a la comunidad. Por ejemplo, ese juego \u2014no s\u00e9 c\u00f3mo se llamar\u00e1 aqu\u00ed; all\u00e1 se llama \u201cAz\u00facar Candia\u201d\u2014 en el que hay una ronda y le pasas a alguien, en secreto, una piedrita mientras todos van cantando. Eso tiene una norma: si salgo corriendo con la piedrita hacia los columpios, lo quiebro todo; respet\u00e1ndola, en cambio, lo pasamos bien. Si los grandes nos acord\u00e1ramos un poco de eso, creo que vivir\u00edamos mucho m\u00e1s arm\u00f3nicamente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pasando a un libro reciente, <em>Diario de Jap\u00f3n<\/em>: me dio curiosidad que el <em>Genji monogatari<\/em> sea uno de los ejes. \u00bfC\u00f3mo fue tu primer acercamiento al <em>Genji<\/em>? \u00bfC\u00f3mo nace ese inter\u00e9s?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Como cuenta un poco el libro, fue algo bastante azaroso. Un amigo de mis padres, al deshacer su biblioteca, me regal\u00f3 muchos libros japoneses cuando yo era adolescente. Yo era muy lectora, pero no de literatura japonesa; era los a\u00f1os noventa, y en Chile no hab\u00eda la circulaci\u00f3n de traducciones que hay hoy. Hoy uno encuentra mucha literatura japonesa contempor\u00e1nea, pero en ese tiempo no. Me qued\u00e9 muy impresionada y segu\u00ed buscando todo lo que encontraba en las bibliotecas. As\u00ed llegu\u00e9, pero a un tomo del <em>Genji<\/em>, no al <em>Genji<\/em> completo. Despu\u00e9s, investigando, me di cuenta de que al <em>Genji<\/em> no le importa mucho desde d\u00f3nde empieces a leerlo, porque es un texto que se desorden\u00f3 de manera natural: no se sabe si el orden se lo fueron dando los traductores, ya que tiene mil a\u00f1os y no se escribi\u00f3 pensando como lo pensamos hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>El <em>Genji monogatari<\/em> es la primera novela japonesa; es discutido, pero podr\u00eda ser incluso la primera novela de la humanidad. Lo escribi\u00f3 una mujer hacia el a\u00f1o 1000, Murasaki Shikibu, pero no estaba pensado para ser una novela \u2014no exist\u00eda la novela\u2014 ni para circular fuera de la oralidad, porque ella entreten\u00eda a una emperatriz: retomaba la historia todos los d\u00edas, con los personajes de esa corte. Ah\u00ed iba apareciendo, por primera vez, la tragedia humana, una tragedia muy sutil, porque ocurr\u00eda a puertas cerradas; no era una gran tragedia, y eso es lo propio del <em>Genji<\/em>: no tiene que pasar algo enorme para que est\u00e9s en medio de una tragedia. Ella lo dej\u00f3 en un rollo, pero los rollos se fueron desordenando, as\u00ed que es un texto que tambi\u00e9n hemos ido construyendo entre todos, que han ido construyendo los lectores. Si yo lo empec\u00e9 a leer por la segunda mitad, esa es tambi\u00e9n mi construcci\u00f3n de c\u00f3mo funciona esa historia, que est\u00e1 realmente viva.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Diario-de-Japon.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2078\" width=\"522\" height=\"874\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Diario-de-Japon.png 542w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-Diario-de-Japon-179x300.png 179w\" sizes=\"(max-width: 522px) 100vw, 522px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Hablando tambi\u00e9n de construcci\u00f3n: cuentas que con una amiga intentaron traducir algunos poemas, algunos versos. \u00bfC\u00f3mo fue ese proceso? \u00bfFue una experiencia satisfactoria o se qued\u00f3 en el intento?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Del <em>Genji<\/em> mismo, creo que no. Donde s\u00ed trabaj\u00e9 un proceso de traducci\u00f3n fue con otra autora, Kaneko Misuzu<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>, una poeta que tambi\u00e9n escribe para ni\u00f1os. Ah\u00ed hac\u00eda un trabajo muy particular, porque estudi\u00e9 japon\u00e9s \u2014mi japon\u00e9s es muy malo, y ya totalmente olvidado a esta altura\u2014, pero trabajaba viendo c\u00f3mo sonaba en espa\u00f1ol, escuchando las grabaciones en japon\u00e9s, el tono, para no escaparme demasiado de c\u00f3mo era el original; y ese japon\u00e9s era contempor\u00e1neo. En cambio, del <em>Genji<\/em> hay muchas traducciones al japon\u00e9s moderno. Era raro, porque yo estudiaba un texto que ni siquiera, aunque mi japon\u00e9s hubiera sido muy bueno, habr\u00eda podido leer, porque est\u00e1 fuera de lo que se conserva del original; tampoco lo entienden mucho los japoneses contempor\u00e1neos. Por eso hay versiones, como la de [Junichiro] Tanizaki, que es a la que m\u00e1s se recurre ahora, una de las m\u00e1s consultadas, porque es un texto al que vuelven muchos escritores japoneses. Yo llegu\u00e9 a \u00e9l, justamente, porque ve\u00eda c\u00f3mo todos lo nombraban: en momentos de mucho dolor o mucha conmoci\u00f3n, Jap\u00f3n ha acudido al <em>Genji<\/em> como uno acude a mirar la luna, como algo que recuerda que lo humano no soy solo yo, sino una experiencia por la que estoy pasando y que muchos van construyendo, un poco como el juego de los ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-El-alma-de-las-flores.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2079\" width=\"502\" height=\"726\" srcset=\"https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-El-alma-de-las-flores.png 540w, https:\/\/elhablador.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Portada-El-alma-de-las-flores-207x300.png 207w\" sizes=\"(max-width: 502px) 100vw, 502px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Para ir cerrando, \u00bfcu\u00e1les son tus libros infantiles favoritos, los que no dejas de recomendar?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Me gusta mucho Kaneko Misuzu y no lo digo porque haya trabajado en su traducci\u00f3n. Fue un trabajo dif\u00edcil, pero lo hicimos justamente porque nos pareci\u00f3 importante que fuera m\u00e1s conocida, que hubiera una traducci\u00f3n al espa\u00f1ol. La public\u00f3 Editorial Satori, que es especialista en libros japoneses. Da cuenta de cosas muy innombradas con muy poco lenguaje, y eso me parece que puede ser igual de bonito para un grande que para un ni\u00f1o. Porque a veces el lenguaje \u2014y de esto tambi\u00e9n trata un poco Jap\u00f3n\u2014 tiene su trampa: nos puede alejar, podemos perdernos en \u00e9l, creer que estamos haciendo una construcci\u00f3n muy firme cuando quiz\u00e1 solo estamos dando vueltas en el propio lenguaje. Esos lenguajes que construyen con lo esencial, con poca palabra y poca abstracci\u00f3n, me interesan porque son transversales: un poema de Kaneko Misuzu puede ser muy bonito para un ni\u00f1o y tambi\u00e9n para un adulto. Y, bueno, est\u00e1 [Maurice] Sendak, y Beatrix Potter, que hace poco tuvo un aniversario, con sus ilustraciones de los conejitos. El conejito que se porta mal. El ni\u00f1o se siente totalmente comprendido, porque Peter Rabbit sabe que tiene que portarse bien, y va y se porta mal, y se porta mal otra vez, y termina llorando, perseguido por el se\u00f1or McGregor, el granjero.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Y libros con un corte m\u00e1s adulto, \u00bfcu\u00e1les ser\u00edan los libros que siempre tienes cerca, en tu mesa de noche o que te gusta llevar contigo en los viajes?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Son bastantes, pero puedo ir nombrando algunos. Uno japon\u00e9s: el de Misuzu, que de verdad vuelvo a leer mucho. Ahora traje una prosa muy bonita de Gabriela Mistral sobre lo vegetal<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a> \u2014una escritura que tambi\u00e9n nos interesa por el tema del paisaje; hay todo un trabajo con las especies, parece medio bot\u00e1nico, pero tiene a la vez esa cosa salvaje\u2014. Y la <em>Infancia en Berl\u00edn hacia 1900<a href=\"#_ftn5\"><strong>[5]<\/strong><\/a><\/em>, de Walter Benjamin, que hace unas descripciones muy precisas de la relaci\u00f3n infantil con la materia: ese tiempo en que uno piensa que es parte de la cortina, cuando todav\u00eda no est\u00e1 clara la distancia que tenemos con el mundo material y creemos que somos parte de \u00e9l. Es un tiempo al que, como adultos, tenemos muy poco acceso, porque corresponde a los primeros a\u00f1os; y \u00e9l hace unas descripciones muy bonitas.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Jos\u00e9 Watanabe (Laredo, 1945 \u2013 Lima, 2007), una de las voces mayores de la poes\u00eda peruana contempor\u00e1nea. Su hija, la ilustradora Issa Watanabe, firma con Ferrada <em>El d\u00eda que el zorro vino volando <\/em>(FCE, 2024), el libro presentado en la Feria.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> <em>Apuntes sobre una enciclopedia m\u00e1gica<\/em>&nbsp;(Ediciones UDP, 2025)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> <em>El alma de las flores <\/em>(Satori, 2019) Traducci\u00f3n de Yumi Hoshino y M\u00aa Jos\u00e9 Ferrada Lefenda<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> <em>Herbario mistraliano. Diarios y cuadernos de jard\u00edn<\/em> (selecci\u00f3n de Gladys Gonz\u00e1lez, Libros del Cardo, 2021)<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> Walter Benjamin (1892\u20131940), Infancia en Berl\u00edn hacia 1900 (Berliner Kindheit um neunzehnhundert), conjunto de estampas autobiogr\u00e1ficas sobre su ni\u00f1ez berlinesa, escritas en la d\u00e9cada de 1930 y publicadas p\u00f3stumamente. (En espa\u00f1ol, Alfaguara, 1982, en traducci\u00f3n de Klaus Wagner.)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa escuela es un aprendizaje de c\u00f3mo funciona el coraz\u00f3n humano\u201d Por Sebastian Uribe Mar\u00eda Jos\u00e9 Ferrada (Temuco, 1977) naci\u00f3 en el sur de Chile, se march\u00f3 a los doce a\u00f1os y regres\u00f3, despu\u00e9s de treinta y cinco, atra\u00edda por un paisaje que, seg\u00fan nos cuenta, necesitaba m\u00e1s de lo que pod\u00eda explicar con razones. 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